Nuevos tiempos para los alojamientos tradicionales de Japón

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Los cambios en el estilo de vida en Japón se han traducido en un descenso en el número de ryokan, los alojamientos tradicionales del país. No obstante, algunos hospedajes de lujo se han ganado a la clientela por sus atractivos. En este artículo, hablamos de las nuevas tendencias en los establecimientos hoteleros de estilo nipón.

La proliferación de los hoteles de estilo occidental

Los ryokan constituyen un ejemplo único en el mundo del alojamiento arraigado en la cultura y el estilo de vida del país del que es originario y alejado de los estándares globales del sector hotelero, con su propia industria.

Pero ¿qué es realmente un ryokan? Si tuviéramos que definirlo en su esencia, diríamos que se trata de un tipo de alojamiento tradicional japonés: las habitaciones tienen el suelo de tatami y uno puede sentarte en él. Cuando llega la hora de desayunar, comer o cenar, se le sirve allí la comida correspondiente, y por la noche se coloca un futón sobre el que dormir. No hay división de estancias según su función (comedor, dormitorio...), sino un único espacio que se va adaptando a las necesidades de cada momento del día; el mismo cuarto es tanto comedor como dormitorio. Y esto es una peculiaridad de las viviendas niponas de la cual nos permite disfrutar una estancia en un ryokan.

Sin embargo, lo cierto es que esta definición no siempre concuerda con los ryokan que existen a día de hoy, debido a los cambios en el estilo de vida de los japoneses: en las grandes ciudades, sobre todo, las casas tienen un comedor con mesa y sillas altas, y la gente suele dormir en una cama. Por ello, para los propios japoneses, pernoctar en un alojamiento tradicional supone una experiencia fuera de lo común. Aunque el concepto es tradicional, algunas habitaciones de tatami ya cuentan con cama y, en lugar de servir las comidas en ellas, los huéspedes acuden a una sala distinta. Cada vez hay más ryokan de este tipo.

A pesar de todos esos cambios, la mayoría de los ryokan que preservan la esencia de estos alojamientos están situados en lugares turísticos y tienen por objetivo atender a los viajeros. De hecho, los ryokan de las grandes ciudades cuya clientela eran los hombres de negocios se convirtieron rápidamente en hoteles de estilo occidental y precio razonable a partir de la década de 1970. En otros tiempos, tanto los jefes como los subordinados se alojaban en una misma habitación de ryokan; por la noche, tomaban juntos unas copas y jugaban al mahjong. Sin embargo, en la actualidad, los cambios en el estilo de vida que hemos mencionado se han traducido en un mayor deseo de privacidad y, por lo tanto, en más hoteles orientados a los hombres de negocios con habitaciones individuales.

Un alojamiento lo más hospitalario posible

Otro término clave para entender las diferencias entre los hoteles de estilo occidental y los tradicionales es el concepto que se tiene de esa privacidad de la que acabamos de hablar. Los primeros valoran la privacidad de sus huéspedes y, consecuentemente, hacen todo lo posible para satisfacer las peticiones de estos. Los ryokan, sin embargo, no esperan a que el cliente pida algo, sino que presuponen lo que le hará falta —frecuentemente, se considera una cuestión de tacto— y ofrecen el servicio que consideran más apropiado. Por norma general, cada estancia de una noche incluye dos comidas, cuyo menú, compuesto por platos de la gastronomía japonesa, decide el propio establecimiento. La idea subyacente a todo esto es que el alojamiento sea lo más hospitalario posible.

Estas diferencias son patentes también, por ejemplo, en las funciones que desempeñan los mayordomos y las nakai, término con el que se conoce a las empleadas encargadas de atender a los huéspedes de los ryokan. Los primeros no suelen entrar en las habitaciones de los huéspedes a menos que estos los llamen, mientras que las segundas desempeñan diferentes funciones sin que los clientes tengan que solicitar sus servicios.

En la actualidad, las diferencias entre los hoteles occidentales y los alojamientos tradicionales japoneses no residen en el continente, sino en el contenido (este tipo de servicios). Por ello, en mi opinión, ambos se diferencian en la presencia o la ausencia en las habitaciones del cartelito de "No molestar".

Las enmiendas a la Ley Hotelera de Japón aprobadas en 2018 no dejan lugar a dudas respecto a que las disparidades entre los hoteles de estilo occidental y los tradicionales no se debían a diferencias de formato. Antes de ese año, la legislación ya hacía distinciones entre estos dos tipos de establecimientos: los alojamientos que tuvieran habitaciones con cama, entre otras características, se consideraban hoteles de estilo occidental; el resto, ryokan. Sin embargo, esa distinción ya no existe, de ahí que la definición de estos últimos sea ambigua.

Además, cada vez hay menos ryokan en todo Japón. Al igual que ocurrió con los de las ciudades, que se transformaron en hoteles "de negocios", cada vez se apoya menos a los alojamientos tradicionales incluso en las zonas turísticas.

Los encantos de una experiencia fuera de lo común

No obstante, esto no significa que los ryokan estén en vías de extinción. Algunos establecimientos se han dado cuenta de cuáles son las necesidades actuales de los huéspedes y buscan ofrecer atractivos que permitan vivir una experiencia fuera de lo común; de hecho, estos lugares tienen una mejor acogida y valoración que los hoteles convencionales. Esto ocurre mucho, por ejemplo, con los alojamientos tradicionales de lujo situados en lugares turísticos.

Por ejemplo, en Wasure no Sato Gajoen (prefectura de Kagoshima), se dieron cuenta desde el principio de que la vida de las zonas rurales les resulta curiosa a quienes viven en las grandes ciudades, y se han hecho un nombre gracias a ello. Los huéspedes pueden alojarse en unas casas con el tejado de paja y una bañera de piedra cuya agua procede directamente de una fuente natural, así como degustar platos típicos de la cocina regional elaborados con ingredientes locales. Otro ejemplo de éxito rápido de la reinvención de los ryokan lo encontramos en Hoshino Resort. El presidente de la empresa que los gestiona, Hoshino Yoshiharu, pertenece a la quinta generación de una familia de propietarios de alojamientos con aguas termales de la prefectura de Nagano. Bajo su gestión, la empresa ha desarrollado varias marcas, entre ellas una de complejos hoteleros, pero su principal actividad son los ryokan con aguas termales del sello Kai y los complejos hoteleros de estilo japonés de la marca Hoshinoya.

"Los automóviles japoneses recorren las carreteras de todo el mundo y el sushi ha conquistado todos los mercados. ¿Por qué no puede ocurrir lo mismo con los ryokan?", comenta a menudo Hoshino. A su juicio, los alojamientos tradicionales son una especie de parque temático de la cultura japonesa, de ahí que se proponga revitalizarlos y sacarlos del estancamiento, independientemente de los cambios que se han producido en el estilo de vida nipón. Por ejemplo, en los ryokan de Hoshino Resort, las comidas no se sirven en las habitaciones; además, se rompe con la tradición de incluir, por defecto, dos comidas en cada noche de alojamiento.

Por otra parte, el fundador de Wasure no Sato Gajoen, Tajima Tateo, sí que considera un principio básico que una noche en un alojamiento tradicional incluya dos comidas. Además, huelga decir que hay hospedajes que insisten en seguir sirviéndolas en las habitaciones. Un caso interesante es el del ryokan Asaba, situado en Shuzen-ji Onsen —una zona de aguas termales de Izu— y perteneciente al consorcio hotelero francés Relais and Chateaux. El dueño de este ryokan de lujo, Asaba Kazuhide, tiene una visión internacional y frecuenta hoteles de Europa, entre otros lugares. De hecho, en su establecimiento ya se alojaban huéspedes foráneos incluso antes de que Japón se convirtiera en un destino turístico tan demandado. Asaba es un ryokan de los de siempre; esto es, tiene habitaciones con tatami que sirven tanto de dormitorio (se coloca un futón) como de comedor (se siguen sirviendo las comidas en ellas). No obstante, el colchón es comodísimo, como los que tienen las camas de los hoteles de primera calidad, y la almohada, doble; todo sea por el bienestar del cliente.

Comida servida en una de las habitaciones de Asaba. Imagen de la autora.
Comida servida en una de las habitaciones de Asaba. Imagen de la autora.

Un ryokan en Estados Unidos

Los cambios en el estilo de vida de los japoneses y el aumento del número de turistas foráneos que visitan Japón definen las dos principales tendencias en la industria hotelera. Además, la desaparición del marco legal hace que cada vez sea más difícil establecer qué es un ryokan y qué no. Con todo, a día de hoy existe un interés por la cultura japonesa sin precedentes. En este contexto, los alojamientos tradicionales, en calidad de parques temáticos, tienen, sin duda alguna, un gran potencial; es algo de lo que me di cuenta cuando estuve en el Nobu Ryokan Malibu, a las afueras de Los Ángeles.

Suite del Nobu Ryokan Malibu. Imagen de la autora.
Suite del Nobu Ryokan Malibu. Imagen de la autora.

Recordemos al cocinero Matsuhisa Nobuyuki, que ha revolucionado la gastronomía japonesa en el restaurante Nobu —lo gestiona junto al actor Robert De Niro—. El chef nipón ha cosechado éxitos en Estados Unidos, país al que se fue tras estudiar para ser maestro de sushi en su tierra natal. Su fama es mayor entre los estadounidenses que entre sus compatriotas, y el restaurante Nobu se ha hecho un nombre entre los famosos. Ahora se ha lanzado al mundo hotelero, con la apertura de una cadena de hoteles cuyo primer establecimiento, de lujo, lleva la palabra 'ryokan' en su nombre. Al igual que los California rolls, el ryokan del cocinero a la cabeza del auge del sushi en Estados Unidos combina con estilo el gusto nipón con el californiano. Las habitaciones tienen una cama matrimonial de tamaño extra y el precio de la estancia no incluye dos comidas. No obstante, se puede reservar mesa en el restaurante Nobu o pedir servicio de habitaciones; en ambos casos, la comida que se sirve es japonesa. El precio por noche supera los 2.000 dólares, pero eso no ha impedido que la clase adinerada y los famosos de Hollywood se hayan enamorado del Nobu Ryokan Malibu. Y esto es quizás una prueba de que el concepto de alojamiento tradicional japonés es capaz de conquistar el mundo.

Imagen del encabezado: Hoshinoya Karuizawa (imagen de la autora)

(Traducción al español del original en japonés)

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