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‘Āya to majo’: el regreso de Studio Ghibli y su primer largometraje de animación por computadora

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Āya to majo (Aya y la bruja, dirigida por Miyazaki Gorō) es la nueva película de animación de Studio Ghibli y ha sido realizada con gráficos por computadora. Por otro lado, Miyazaki Hayao prepara un nuevo trabajo. Además, el Parque Ghibli abrirá sus puertas en 2022 en la prefectura de Aichi.

Tras cuatro años Studio Ghibli estrena por fin una nueva película: Āya to majo (Aya y la bruja). Su director es Miyazaki Gorō, el hijo de Miyazaki Hayao. Además de tratarse del primer largometraje de animación por computadora de Ghibli, la forma en que será distribuido también está siendo muy comentada: la cinta se estrenará en la televisión pública (el canal general de la NHK, el 30 de diciembre).

La anterior obra en la que participó el estudio, La tortue rouge (“La tortuga roja”, dirigida por Michaël Dudok de Wit) es una coproducción con Francia y Bélgica, una obra de fuertes tintes artísticos; pero ha pasado ya mucho tiempo desde la última “verdadera” película de Ghibli, esas obras que se estrenan en los cines a gran escala en las vacaciones de verano, y se convierten en grandes éxitos; la última fue Omoide no Mānī (“El recuerdo de Marnie”, dirigida por Yonebayashi Hiromasa en 2014). Son muchos los aficionados que esperan con ansia el regreso del Ghibli de siempre.

Āya to majo ©2020 NHK, NEP, Studio Ghibli
Āya to majo ©2020 NHK, NEP, Studio Ghibli

Lo cierto es que Studio Ghibli había decidido suspender la producción de nuevas obras tras el anuncio de la jubilación de Miyazaki Hayao en 2013. ¿Qué ocurrió en el estudio para llegar, desde ese punto, a Āya to majo? ¿Y qué futuro le espera a Ghibli? Hablamos con el director Miyazaki Gorō y con el productor Suzuki Toshio sobre estos temas, así como sobre la situación de Kimitachi wa dō ikiru ka (“¿Cómo vives?”), cinta que se encontraba en el proceso de producción cuando Miyazaki Hayao anunció su jubilación.

Los temas de Āya to majo

El proyecto nació cuando Miyazaki Hayao leyó Earwig and the Witch (Earwig y la bruja), la última publicación de Diana Wynne Jones, autora de Howl’s Moving Castle (“El castillo ambulante”, obra que Miyazaki adaptó a la gran pantalla en 2004).

El libro cuenta la historia de Āya, una niña criada en un orfanato que un buen día es adoptada, pero se da cuenta de que su nueva casa es el hogar de una bruja. Āya se ve obligada a trabajar y, harta de sus penurias, termina por enfrentarse a la bruja con la ayuda de Thomas, un gato negro.

Miyazaki Hayao, fascinado por Āya, esa niña capaz de plantar cara a los adultos, decidió consultar con el productor Suzuki Toshio para convertir la historia en una película.

“Lo cierto es que en ese momento Miya (Miyazaki Hayao) ya estaba pensando en la preproducción de Kimitachi wa dō ikiru ka, y dudaba entre ambas. Cuando me pidió mi opinión le dije que prefería que hiciéramos Kimitachi. Pero Āya también nos parecía una historia interesante, y un proyecto adecuado para esta época, de modo que decidimos que lo hiciera Gorō”, cuenta Suzuki.

Por otro lado, Miyazaki Gorō vio el libro original sobre la mesa, durante una reunión sobre otro tema con su padre y Suzuki, y se dio cuenta de que algo se estaba cociendo. Cuenta que había leído la obra original de antemano, y ya había comenzado a considerar cómo convertirla en una película.

Desde el primer largometraje de Gorō, Gedo Senki (“Cuentos de Terramar”, 2006), Miyazaki Hayao siempre ha estado involucrado en la planificación y redacción de los proyectos de Gorō. Padre e hijo trabajan en la misma empresa y ambos son directores. Quienes los ven sin conocer la situación pueden pensar que Gorō aprovecha la fama de su padre, pero Suzuki asegura que la presión y las dificultades a la hora de trabajar, para Gorō, son inimaginables. Miyazaki Hayao es “Una persona que no solo dice, sino también hace”. A menudo ha intervenido en el trabajo de su hijo, y eso ha dado lugar a violentos enfrentamientos entre ambos. Al comienzo de este proyecto también solía ir a ver a su hijo con frecuencia para hablar sobre los temas de su obra.

“Lo primero que mencionó mi padre fue que el interés de la película reside en que una niña sea capaz de vencer a una persona adulta. Y también resultaba interesante para él pensar cómo podría manipular Āya a las personas que la rodeaban. Solía usar la expresión ‘engañar’, pero me decía que no tenía claro cómo se engaña a la gente”, dice el director.

Por su parte, Miyazaki Gorō empezó a observar a los seres humanos, a dibujar y corregir una y otra vez los bocetos de la película y a profundizar en los temas de la obra y en su propia imagen de Āya, tratando de descubrir qué significaba aquello de que una persona manipulara a otra.

Āya to majo ©2020 NHK, NEP, Studio Ghibli
Āya to majo ©2020 NHK, NEP, Studio Ghibli

“En el original en inglés se dice que Āya es capaz de ‘hacer que otras personas se muevan tal y como ella piensa’. En japonés se tradujo como ayatsuru, ‘manipular’, pero esa palabra se queda algo corta; creo que puede producir una mala impresión”.

“Pero a mí me dio la sensación de que el poder que tiene la niña es algo similar a la fuerza que necesita para sobrevivir. Se encuentra en unas circunstancias y bajo unas restricciones que no puede controlar, y por mucho que piense que debe aguantarlo en silencio, no lo conseguirá. ¿Cómo supera esa situación? Encuentra pistas, trepa, abre agujeros, hace uso de todas las habilidades que posee para poder ascender, aunque sea un poco. Así logra arrastrarse hasta un lugar donde puede, de algún modo, respirar de nuevo. Eso es lo que me pareció más importante”.

¿No es esa una de las habilidades más necesarias para los niños de esta época? Cuando empecé a considerar la historia desde este punto de vista, el verdadero tema de la obra salió a la luz.

Āya y Gorō, dos figuras similares

“En Japón antes había más niños, y por eso los chicos de cada vecindario se reunían, y vivían en su propio mundo. Sin embargo, ahora que su número está disminuyendo, los niños han quedado relegados a una esquina del mundo de los adultos. Para poder vivir en ese lugar los niños se ven obligados a tratar con ellos”.

“En ese sentido, la situación en la que se encuentran los niños modernos comparte ciertas características con la de Āya. A veces, para manejar a los adultos, intentan mostrarse adorables o hacerles algún truco. Se trata de niños que piensan y actúan con cuidado, para protegerse a sí mismos. Pensé que debía dibujar la protagonista de la historia para que fuera una niña así”.

Al escuchar esas palabras uno casi puede ver superpuestas las figuras de Āya y de Miyazaki Gorō, que lleva años atrapado entre su padre, el maestro, y su famoso productor. Suzuki Toshio, encargado de vigilar la producción, también era consciente de eso.

Āya to majo ©2020 NHK, NEP, Studio Ghibli
Āya to majo ©2020 NHK, NEP, Studio Ghibli

“La primera frase que asocié al espíritu de esta película fue: ‘Yo no agacho las orejas ante nadie’. Āya es, en cierto sentido, una niña repelente que utiliza a los adultos. Miya también tiene una faceta similar. A Gorō también le gusta ese tipo de protagonistas; es algo que le viene de familia, parece. De hecho, creo que Āya y él se parecen”.

“Seguramente habrá tenido desilusiones con su padre, y creo que también a veces habrá querido que yo me callara un poco. Pero creo que en esta ocasión ha podido liberarse de esos problemas y hacer la película que quería hacer, porque se dibujó a sí mismo. Por eso pudo hacerlo todo con confianza, y el resultado ha sido con diferencia su mejor trabajo hasta la fecha, en mi opinión”.

Un nuevo reto necesario para Studio Ghibli

No cabe duda de que las obras de Miyazaki Gorō realizadas hasta ahora poseen una altísima calidad. Dejó su puesto como asesor de arquitectura para trabajar en la construcción del Museo Ghibli, y fue nombrado sin previo aviso director de Gedo senki, pese a que carecía de experiencia alguna en la realización de películas. Sin embargo su debut se convirtió en la película japonesa más taquillera de ese año (con unos ingresos de 7.690 millones de yenes). Con su segundo trabajo, Kokuriko zaka kara (La colina de las amapolas, 2011) logró también el primer puesto del cine japonés del año (4.460 millones de yenes).

Esos éxitos no habrían sido posibles sin la fuerza del sello de Ghibli y el gran talento de su personal. Sin embargo, debido a sus grandes carteles y expectativas, las obras de Miyazaki Gorō hasta ahora han tenido siempre una atmósfera algo rígida. Parecían estar demasiado atadas al “espíritu de Ghibli”.

Eso ha desaparecido en Āya. La diferencia resulta obvia desde la primera escena de acción. Mediante un uso extenso de gráficos por computadora, con una calidad a la altura de las obras de Pixar, los personajes se mueven vivamente, a ritmo ligero. La música incorpora un cierto sabor del rock británico de los setenta al que Gorō es aficionado, y una de las escenas cuenta también con la actuación de una banda.

Āya to majo ©2020 NHK, NEP, Studio Ghibli
Āya to majo ©2020 NHK, NEP, Studio Ghibli

Es una obra clásica, en el sentido de que se trata de una historia de brujas y está basada en un libro infantil. Sin embargo, con sus temas de trasfondo, un apartado visual excelente y una música estupenda, Miyazaki y su equipo han logrado crear una imagen como no se había visto nunca antes de la mano de Ghibli.

“Me pareció necesario que Ghibli hiciera algo nuevo. Después de todo, Studio Ghibli es una empresa creada en un principio por Suzuki Toshio para que Miyazaki Hayao hiciera una película. Es, ante todo, el proyecto de esas dos personas. Sin embargo, Hayao cumplirá pronto ochenta años, y Suzuki setenta y dos. Ninguno de los dos puede seguir activo para siempre”.

“El mundo creado por Takahata Isao, Miyazaki Hayao y Suzuki Toshio continúa, por supuesto, en Ghibli, pero no creo que podamos protegerlo por mucho que lo intentemos. Si nos limitamos a imitar lo que ellos han hecho, irá encogiéndose, convertido en una simple copia. Si queremos que el estudio continúe en el futuro debemos tener, creo, el valor de asumir nuevos desafíos”.

Miyazaki Gorō elige las palabras con cuidado. Aunque no suele hacer declaraciones, lo que está diciendo sí suena a una declaración de intenciones, como futuro sucesor del estudio. También demuestra su motivación para la próxima producción.

“Personalmente, espero que todo el esfuerzo volcado en Āya continúe en el próximo trabajo. Estoy seguro de que son muchos los que quieren dedicarse a la animación completa por ordenador, pero no han tenido la oportunidad de hacerlo. Tal vez si oyen que Ghibli también está haciendo este tipo de animación, la próxima vez se reúna un equipo más grande que el de ahora; si podemos hacer uso de su talento es muy posible que podamos lograr mucho más. Por eso creo que es importante que hagamos dibujos a mano y por ordenador, en paralelo”.

Cambios en la distribución de las obras

Esa actitud de asumir nuevos desafíos también se refleja en el método de divulgación de las obras. Ghibli, que hasta ahora siempre se ha mostrado muy particular con la idea de que sus largometrajes debían estrenarse en salas de cine, emitirá por primera vez la nueva obra por televisión. Suzuki Toshio explica por qué adoptan una forma que la sabiduría convencional consideraba impensable.

“La industria del cine ha cambiado en los últimos años. Los proyectos se han agotado, cada vez son más las obras de carácter similar, y la industria se está reduciendo. Consideramos que si una película como Āya to majo aparece de pronto en las salas será difícil que atraiga al público”.

Āya to majo ©2020 NHK, NEP, Studio Ghibli
Āya to majo ©2020 NHK, NEP, Studio Ghibli

“Una película se ve en el cine. Los seres humanos lo llevamos haciendo mucho tiempo, pero ahora existen nuevas formas de verlas. Está la televisión, el DVD, la emisión por internet... No hay nada malo en ese aumento de posibilidades. Cuando pienso en esta situación, me pregunto qué tipo de reacción habrá cuando nuestra película se emita por televisión. Me parece que merece la pena intentarlo, como si de un experimento se tratara”.

Miyazaki Gorō es optimista sobre la distribución por televisión.

“Creo que, desde el punto de vista del creador, es una oportunidad para que más gente vea la obra. El creador no considera que su trabajo acaba cuando termina el proyecto; quiere que la gente lo vea y diga que es interesante. En este sentido, creo que la emisión por televisión de esta última película es una buena oportunidad para nosotros”.

Nuevos proyectos durante la crisis del coronavirus

Mientras Miyazaki Gorō abre nuevos caminos con animación por computadora, su padre continúa dibujando a mano su obra original Kimitachi wa dō ikiru ka. Como entusiasta de su obra, me empieza a preocupar cuándo podré verla.

Hasta ahora Miyazaki Hayao tardaba a menudo unos dos años en dibujar una obra nueva, pero con Kimitachi ya han pasado más de tres años. Teniendo en cuenta que quizá sea su último trabajo, resulta inusual el hecho de que Suzuki Toshio haya elegido no decidir cuándo lanzarlo.

“Quiero que Miya trabaje con ese proyecto hasta que esté satisfecho, sin verse sujeto a una fecha límite”. Fueron necesarios ocho años para que el estudio completara el trabajo final de Takahata Isao, Kaguyahime no monogatari (La historia de la princesa Kaguya), pero quizá Kimitachi termine suponiendo una cantidad similar de tiempo.

“La mitad de los dibujos ya están terminados. La duración completa es de unos 125 minutos, incluyendo los créditos iniciales y finales. En un principio el ritmo de producción era de un minuto por mes, de modo que pensaba que iba a costarnos unos diez años terminar, pero el proyecto ha empezado a acelerarse. Vamos a necesitar otros tres años, sin embargo, para completar la otra mitad”. (Suzuki Toshio)

Lo más preocupante es la influencia del coronavirus. Al parecer el trabajo a distancia está aumentando también en la industria de la animación, pero ¿no se producirán retrasos por este motivo?

“En esta ocasión he aprendido mucho sobre los japoneses. Pensaba que el trabajo remoto reduciría la productividad, pero en realidad la mejoró. Cuando estaba en el estudio, trabajaba mirando a mi alrededor. Si se decide una cuota de productividad y cada uno trabaja individualmente sube la eficiencia, porque trabajas siendo consciente de que te pueden dejar atrás. Al final descubrí de nuevo que la diligencia y seriedad de los japoneses se encuentra precisamente en este tipo de cosas (risas)”.

El futuro de Ghibli

Āya to majo causará impresión tanto como el regreso de Ghibli y como un nuevo desafío para el estudio. Y en Kimitachi wa dō ikiru ka probablemente veamos la culminación del mundo de fantasía que ha dibujado durante años Miyazaki Hayao. Aún no se ha anunciado nada sobre el contenido o el director, pero los aficionados esperan con ansias esa próxima película, ya que se sabe que han comenzado los preparativos.

La zona de la colina de la adolescencia, en el Parque Ghibli (dibujo) ©Studio Ghibli
La zona de la colina de la adolescencia, en el Parque Ghibli (dibujo) ©Studio Ghibli

La zona del almacén del Parque Ghibli (dibujo) ©Studio Ghibli
La zona del almacén del Parque Ghibli (dibujo) ©Studio Ghibli

Cartel de Āya to majo para su emisión en NHK ©2020 NHK, NEP, Studio Ghibli
Cartel de Āya to majo para su emisión en NHK ©2020 NHK, NEP, Studio Ghibli

La construcción del Parque Ghibli también ha comenzado en el Parque Conmemorativo de la Exposición Ai-chikyū, en la prefectura de Aichi. La apertura está programada para otoño de 2022. Serán unas instalaciones en las que se podrá experimentar el mundo de las películas de Ghibli, recreado en un parque con mucha vegetación, y no un simple parque temático con una serie de atracciones mecánicas. El diseño proviene principalmente de Miyazaki Gorō, pero según Suzuki, “Miyazaki Hayao no puede quedarse callado sin participar”. Al parecer ha propuesto varias ideas para el parque.

Ghibli disolvió su departamento de producción una vez, pero ahora está comenzando a funcionar de nuevo, a todo motor. Ha producido un éxito tras otro durante 35 años, construyendo toda una etapa de la historia del cine japonés, y aún continúa asumiendo nuevos desafíos. Vamos a poder ser testigos de la segunda edad de oro de un estudio de animación, algo realmente raro, en este mundo.

(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: el director Miyazaki Gorō posa junto al cartel de la película Āya to majo – imagen del autor)

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