Matsutōya Yumi: 50 años del debut de la reina del J-POP

Música Cultura

El 5 de julio de 2022 se cumplen 50 años del debut de Yūming (nombre artístico de Matsutōya Yumi), la estrella que fascinó a millones de personas con sus canciones sofisticadas y ligeras. Aunque el pop nipón ha prosperado mucho en todos estos años, ella fue quien sentó las bases del género y los artistas jóvenes del J-POP actual siguen bebiendo de su influencia.

El cambio generacional del kayōkyoku a la new music

Los datos que presentamos a continuación demuestran hasta qué punto ha sido destacada la presencia de Yūming en el panorama musical de Japón. Es la única artista que, habiendo logrado récords históricos de ventas, se ha mantenido en primera línea durante medio siglo desde su debut. No hay dos como ella.

  • Ventas totales por artista: octavo puesto (40,04 millones de discos)
  • Número de álbumes que han llegado al número 1: segundo puesto. (Lo logró con 24 álbumes entre 19 originales y 5 recopilatorios. Tiene el primer puesto como solista y mujer. El grupo que tiene el primer puesto absoluto es B’z, con 30 álbumes).
  • Número de álbumes consecutivos que han llegado al número 1: primer puesto (17 álbumes consecutivos, desde Sakuban Oaishimashō hasta Cowgirl Dreamin’).
  • Número de álbumes con el primer puesto de la década: primer puesto. (Con el número 1 en los años 70, 80, 90, 2000 y 2010, Yūming es la única artista de la historia en coronarse cinco décadas seguidas).
  • Récord por lograr que sus 39 álbumes estuvieran entre los 10 más vendidos.

(Fuente: Oricon)

Nacida en Hachiōji (Tokio) en 1954, Yūming debutó como compositora a los 17 años con el tema Ai wa totsuzen ni… (El amor llega de repente…), que interpretó Kahashi Katsumi. Aunque no tenía intención de subirse al escenario, su profesor Murai Kunihiko la convenció y el 5 de julio de 1972, año en el que ingresó en la Tama Art University, debutó como cantante con el sencillo Henji wa iranai (No necesito respuesta). Había nacido la cantautora Arai Yumi.

En 1973 lanzó su primer álbum, Hikōki gumo (Nube de avión). Aquel año encabezaban las listas de éxitos temas como Kassai (Aplausos), una kayōkyoku de Chiaki Naomi, o Kandagawa (El río Kanda), una canción folk de Kaguyahime.

Las canciones de Yūming, influidas por la música clásica, con la que se familiarizó a partir de los 6 años estudiando piano, y la de artistas occidentales como Procol Harum y Françoise Hardy, eran urbanas, sofisticadas y destilaban una alegría sobria. Eran lo opuesto al universo velado de oscuros sentimientos amorosos que se cantaba en la kayōkyoku y el folk. La banda de acompañamiento, Caramel Mama (posteriormente rebautizada como Tin Pan Alley), compuesta por Hosono Haruomi (bajo), Suzuki Shigeru (guitarra), Hayashi Tatsuo (batería) y Matsutōya Masataka (teclado), interpretaba una música innovadora combinada con una base occidental. El estilo de Yūming conquistó a muchos aficionados desde el principio y Hikōki gumo (Nube de avión) llegó al noveno puesto en la clasificación de álbumes.

Lo que resultó rompedor de Yūming fue la combinación de progresiones de acordes y arreglos del pop occidental con bellas letras que destilaban una sensibilidad fresca y juvenil. Las letras estaban hábilmente espolvoreadas de palabras en inglés como rouge, freeway, milky way, cobalt, stay o blizzard, que contribuían a generar una impresión moderna y estilosa. No estaban escritas desde la perspectiva de una mujer egoístamente manipulada que se entregaba a un hombre, sino desde el punto de vista cool de una mujer independiente. El Yūming World (mundo de Yūming) pasó a conocerse como new music en aquel momento, se convirtió en el origen del city pop que ahora se escucha en el mundo entero y contribuyó enormemente al florecimiento del J-POP.

Yuming en 1977. En noviembre de 1976 se casó y pasó de llamarse Arai Yumi a Matsutōya Yumi. (Kyodo News).
Yūming en 1977. En noviembre de 1976 se casó y pasó de llamarse Arai Yumi a Matsutōya Yumi. (Kyodo News).

De generadora de éxitos a marcadora de tendencias

Quienes apoyaron con fervor la música de Yūming fueron las mujeres jóvenes, proclives a seguir las modas. Fueron ellas quienes convirtieron sus álbumes en superéxitos, agotaron las entradas en las giras de conciertos y le aseguraron el trono inamovible de reina del pop.

A partir del cuarto álbum, 14-banme no tsuki (La decimocuarta luna), que vio la luz en 1976 y fue el primero en llegar al número uno de las listas de ventas, Matsutōya Masataka empezó a encargarse de los arreglos y la producción de todas las canciones. La cantante se casó con él ese mismo año y adoptó su apellido, con lo que pasó de llamarse Arai Yumi a Matsutōya Yumi. Yumi ha compuesto las canciones y las letras, y Masataka ha llevado a cabo los arreglos y la producción de todos los temas publicados desde entonces hasta la fecha. El matrimonio de Takeuchi Mariya y Yamashita Tatsurō también ha sacado un superventas tras otro formando un equipo idéntico. Dejar una tarea tan decisiva como los arreglos en manos de la persona más cercana, con la que podían confiar musicalmente, fue un componente clave en el éxito de sendas cantantes.

Matsutōya Masataka ha declarado abiertamente que casi toda la autoridad sobre los arreglos de las canciones recae sobre él. Ha habido veces en que ha descartado todos los acordes que Yumi había elegido al componer una canción y los ha sustituido por los que consideraba más adecuados para ese tema. La anécdota me dejó de piedra, pero Yūming no hubiera logrado su prolongada historia de récords de ventas con sus álbumes si Masataka se hubiera tomado la producción menos en serio.

Matsutōya Yumi y su marido, el productor Matsutōya Masataka, en el escenario durante la ceremonia de entrega de premios Snow Awards de la Asociación de Esquí de Japón, el 18 de mayo de 2022 en el distrito de Minato, Tokio. (Jiji Press)
Matsutōya Yumi y su marido, el productor Matsutōya Masataka, en el escenario durante la ceremonia de entrega de premios Snow Awards de la Asociación de Esquí de Japón, el 18 de mayo de 2022 en el distrito de Minato, Tokio. (Jiji Press)

La exitosa trayectoria de Yūming adquirió más ímpetu a principios de los años ochenta. Publicado en 1980, SURF&SNOW (Surf y nieve), sexto álbum desde que se cambió el apellido y décimo de su carrera, fue un hito especialmente destacado. Sus canciones evocaban paisajes vacacionales como la playa en verano y el surf, y las pistas de esquí en invierno, así como imágenes de celebraciones para parejas como las navideñas. En 1987 Sāfu tengoku, sukī tengoku (Paraíso del surf, paraíso del esquí) se usó como tema principal de la taquillera Watashi o sukī ni tsuretette (Llévame a esquiar) y Koibito wa Santa Claus (Mi novio es Santa Claus) se incluyó también en la banda sonora, por lo que la voz de Yūming sonaba por todas partes.

Yūming empezó a celebrar regularmente conciertos en complejos turísticos que constituían una nueva propuesta de ocio al aire libre para que la gente acudiera con sus amigos a disfrutar al aire libre. Las actuaciones en el puerto deportivo Hayama Marina (prefectura de Kanagawa) comenzaron en 1978 y las del Naeba Prince Hotel de la estación de esquí de Naeba (prefectura de Niigata), en 1981.

Yūming, que siempre iba un paso por delante de los tiempos, para entonces ya presentía la llegada de la burbuja económica. Intuyó el cambio social que se estaba produciendo en el Japón del “todos somos de clase media” y fue la primera en reflejar ese ambiente de la época en la música. Fue evolucionando del estilo autobiográfico del principio al rol de marcadora de tendencias. A base de cantar sobre las mujeres de la nueva era, proactivas en el ocio y en el amor, entre los años 80 y 90 se fue convirtiendo en una figura carismática para la juventud y en una “profeta del amor”. Recuerdo que, en los 16 años en que sacó 17 discos seguidos que llegaron al primer puesto de las listas de éxitos —desde el duodécimo de su carrera, Sakuban Oaishimashō (Veámonos anoche), de 1981, hasta el vigésimo octavo, Cowgirl Dreamin’ (Sueños de una vaquera), de 1997—, el día del lanzamiento era como un acontecimiento nacional y las calles de Tokio rebosaban de alegría. La presencia de una sola cantautora superaba claramente las fronteras de la música. Yūming ha sido y será la única en conseguir algo así.

Éxitos imperecederos que siguen cantándose

Siguiendo las predicciones de la artista, que había declarado “Cuando mis álbumes dejen de lograr el primer puesto, será porque la sociedad japonesa habrá cambiado”, entre 1997 y 1998, cuando bancos y empresas de valores quebraban uno tras otro anunciando el fin de la era de prosperidad económica que había seguido a la Segunda Guerra Mundial, su nuevo álbum se quedó en el segundo puesto de las listas de éxitos. Utada Hikaru debutó a finales de 1998. Ante la transformación del panorama musical, Yūming empezó a buscar un nuevo camino y en 1999 presentó Shangrila, un innovador concepto de espectáculo en el que colaboraba con la compañía de circo nacional rusa.

Los tiempos volvieron a reivindicar a Yūming a principios de la década de 2010. Cuando se produjo el desastre sin precedentes del Gran Terremoto del Este de Japón en 2011, su tema Haru yo, koi (Ven, primavera), de 1994, brilló de nuevo al convertirse en la canción que simbolizaba la recuperación nacional y la voz de Yūming sonó otra vez por todo Japón. Al año siguiente salió a la venta su primer recopilatorio de mejores temas de todos los álbumes, Nihon no koi to, Yūming to (El amor de Japón y Yūming). Tuvo mucha repercusión, encabezó las listas de éxitos y hasta las generaciones jóvenes que no conocían la trayectoria pasada de Yūming la descubrieron.

En 2013 Hikōki gumo (Nube de avión), publicada cuando Yumi llevaba su apellido de soltera, fue elegida como tema principal de Kaze tachinu (El viento se levanta en España; Se levanta el viento en Latinoamérica), la primera película del director Miyazaki Hayao en 5 años, con lo que se difundió no solo entre todo el público japonés, sino también el internacional.

Matsutōya Yumi interpretando una canción en un acto de inauguración de esquí, el 5 de noviembre de 2019 en Shibuya, Tokio. (Jiji Press)
Matsutōya Yumi interpretando una canción en un acto de inauguración de esquí, el 5 de noviembre de 2019 en Shibuya, Tokio. (Jiji Press)

En 2020, Yasashisa ni tsutsumareta nara (Si te abraza la amabilidad), lanzada en 1974, fue la canción llamada a consolar a aquellos que sufrían por la crisis sanitaria. Todos conservamos aún un vivo recuerdo de cuando dicho tema se interpretó con ese significado especial en el Kōhaku Uta Gassen (festival musical televisivo de fin de año) de la NHK.

“Lo ideal es ir legando las canciones de forma anónima”. En los últimos años Yūming solo expresa un deseo: “Da igual que la gente olvide quién cantó o compuso mis canciones. Lo que me gustaría es que siguieran escuchándose y cantándose”.

Además de las canciones que ella misma ha cantado, también ha compuesto, bajo el pseudónimo de Kureta Karuho (juego de palabras con el nombre de la actriz Greta Garbo), muchos títulos que fueron éxitos como Akai sweet pea (Arveja dulce roja), de Matsuda Seiko, y Woman “W no higeki” yori (De parte de la mujer de la “tragedia W”), de Yakushimaru Hiroko. Existen cientos de versiones de sus temas interpretadas por distintos cantantes y últimamente han salido más álbumes que solo contienen versiones de Yūming, como los de Imai Miki y JUJU. Las canciones de la artista aparecen en los libros de texto y en este mismo instante las estarán cantando hombres y mujeres de todas las edades. Es fácil imaginar que, dentro de cientos de años, en Japón siga habiendo quien escuche y cante Yasashisa ni tsutsumareta nara (Si te abraza la amabilidad).

Fotografía del encabezado: Portada del álbum debut de Yūming, Hikōki gumo (Nube de avión).

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