El método japonés de señalamiento y verbalización se difunde por los trenes del mundo
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Desde hace más de un siglo
Si, desde nuestra posición en el primer vagón de un tren japonés, fisgoneamos un poco en la cabina de conducción, descubriremos al maquinista diciendo misteriosas cosas y señalando con el dedo alguna dirección o alguna parte de la consola de mando. Es el procedimiento de seguridad llamado shisa kanko (literalmente, “señalamiento dactilar, llamado en voz alta” o “sistema de señalado y verbalización”), por el cual el maquinista señala las cosas que requieren su atención y, diciendo en voz alta diversos nombres o estados de cosas, se autoimpone la obligación de comprobarlas una vez más visual o auditivamente para evitar errores.
Esta misma práctica de señalamiento y llamado la encontramos en fábricas, obras de construcción y otros lugares de trabajo de muchos sectores. Últimamente, está siendo foco de atención internacional e incluso se ha introducido ya en algunos países bajo la denominación “Pointing and Calling”. Dotada de un sólido fundamento científico, está obteniendo una alta valoración como procedimientos clave para cimentar la seguridad.

Un empleado de una estación de la compañía JR East Japan haciendo las comprobaciones pertinentes en un andén del Shinkansen (tren bala). (Cortesía de JR East Japan)
Los orígenes de esta práctica se remontan a la etapa inicial de los ferrocarriles japoneses, hace ya más de un siglo. Al principio, no había un procedimiento establecido. Todo empezó por la práctica de verbalizar las operaciones que se realizaban cómo método de comprobación. En aquellas locomotoras de vapor, el maquinista y su asistente se transmitían mutuamente los nombres de las ubicaciones de las señales y las instrucciones. Era una forma de evitar confusiones y errores. Esta costumbre arraigó y fue difundiéndose. Para la década de 1910, la obligación de verbalizar y responder aparecía ya en los manuales de instrucción del personal.
El señalamiento con el dedo se implantó un poco más tarde, en la segunda mitad de la década de 1920. Nació de la constatación de que cuando el personal señalaba con el dedo el punto sobre el que se daba oralmente una instrucción, aumentaba su concentración y disminuían los fallos de verificación. El método fue ganando estima y en los años 70 los reglamentos del Ferrocarril Nacional comenzaron a recoger la obligación de “acompañar el llamado de las señales con un señalamiento del dedo”. Fue el nacimiento del actual shisa kanko, que aúna lo visual y lo auditivo con el movimiento corporal, y que viene siendo usado de forma estandarizada por las compañías ferroviarias de todo el país.
Una técnica para elevar el grado de atención
La seguridad del ferrocarril no se construye solo con instalaciones y sistemas. Es vital que el personal de a bordo, desde el maquinista hasta el revisor, tenga discernimiento al juzgar las situaciones. Tienen que procesar instantáneamente una gran cantidad de información procedente de las señales, del velocímetro, de las vías o del interior de los vagones, y tomar las decisiones oportunas para conseguir un servicio ferroviario seguro. Dentro de ese caudal de información, hay datos puramente “sensoriales”, como los olores y otras impresiones recibidas, que por su naturaleza son difícilmente cuantificables. Mizuma Takeshi, ex profesor de designación especial de la Universidad de Tokio, señala la “valoración relativa” como una de las características de la visión japonesa de la seguridad. Al evaluar la seguridad operativa de cada decisión que hay que tomar, se toma como criterio el valor promedio acumulado hasta el momento y luego se considera si las decisiones tomadas por cada empleado permiten obtener un nivel de seguridad igual o superior al que se obtendría con dicho promedio.
Y uno de los métodos para contener la variabilidad de esa parte de la seguridad que es el factor humano es el shisa kanko. El operario observa un determinado punto, lo señala, dice su nombre en voz alta y confirma lo que le dice su propia voz. Gracias a este “protocolo”, su mente se concentra en dicho punto y es posible mantener un alto estándar de calidad en todas esas pequeñas acciones de verificación. En las tareas repetitivas es fácil distraerse, pues tendemos a confiarnos en exceso ante lo que consideramos familiar. El shisa kanko es una práctica depurada a lo largo de muchos años de uso, que permite evitar este problema.
Cuando trabajaba como empleado ferroviario de a bordo tuve una experiencia que me hizo ver la importancia del shisa kanko. Los novatos van cualificándose sobre el terreno, siguiendo las indicaciones de maquinistas y revisores. En la cabina de conducción, estos hacen diestramente su shisa kanko, confirmando que el sistema de detención automática ATS y el sistema inalámbrico de comunicaciones funcionan correctamente, al llegar el momento de la salida del tren, verbalizan que lo están haciendo en el momento previsto, y cuando el tren va a detenerse señalan también oralmente el número de vagones del convoy para asegurarse de que el tren se detenga en el punto indicado.

El autor del artículo, durante sus años de servicio ferroviario, realizando el shisa kanko desde la cabina de conducción en un tren de la compañía Chōshi Dentetsu (2024). (Cortesía del autor del artículo)
Yo, que era aprendiz de revisor (encargado también de apertura y cierre de puertas, así como de hacer anuncios), al principio me limitaba a hacer lo que me decían, con la vaga idea de que todo aquello eran formalidades. Pero un día, poco después de haber terminado mi periodo de aprendizaje y comenzado a desempeñar mi trabajo de forma autónoma, hice la comprobación de la hora de salida sin verbalizarla y estuve a punto de darle la señal al maquinista un minuto antes del horario previsto. El maquinista en seguida se dio cuenta de mi confusión y pudimos evitar el error. Pero solo de pensar en las consecuencias que pudo haber tenido ese simple minuto de adelanto, me dan escalofríos.
De haberse tratado de un expreso especial de los que solo hay uno cada 30 minutos, todos los viajeros que no hubieran podido tomarlo se habrían visto obligados a soportar una larga espera hasta el siguiente expreso. Y si hubiera sido uno de los trenes que recorren por turnos un tramo de única vía para trenes en ambos sentidos, el error podría haber conducido a un choque frontal. La experiencia me concienció de la importancia de respetar la “regla de oro” en las operaciones ferroviarias, que es el respeto al horario, y del papel que cumple el shisa kanko en la erradicación de los errores.
Errores reducidos a una sexta parte
La efectividad del shisa kanko ha sido probada científicamente. En un experimento realizado por el Instituto General de Estudios Ferroviarios se probó que mediante la aplicación de esta práctica era posible reducir a una sexta parte los errores de comprobación.

Un revisor procede a corroborar el estado de apertura de las puertas mediante el shisa kanko. (Cortesía de JR East Japan)
En el shisa kanko, los movimientos físicos que se hacen al señalar los objetos crean un ritmo que contribuye a mantener el nivel de concentración durante las largas horas de trabajo. Desde la perspectiva ergonómica también se ha probado su efectividad, y de hecho esta práctica se viene introduciendo en los más variados sectores y lugares de trabajo, especialmente en aquellos en que los errores humanos tienen un mayor impacto, como fábricas, obras de construcción e instalaciones de producción de energía o de logística. Una de las razones de su rápida difusión es su bajo coste de introducción, al tratarse de simples gestos.
También en ferrocarriles extranjeros
Como he dicho más arriba, en los países de habla inglesa el shisa kanko se conoce como “Pointing and Calling” y se ve con interés como una “tecnología de seguridad nacida en Japón”. Ahora los empleados del metro de Nueva York que comprueban mediante monitores el estado de los andenes, al mismo tiempo señalan con el dedo los puntos implicados y dicen sus nombres, una práctica que se ha demostrado efectiva en la prevención de inadvertencias. El método japonés es objeto de atención también desde los ferrocarriles públicos de Francia y desde la alta velocidad china, donde las comprobaciones acompañadas de señalamiento están siendo ya incluidas en los entrenamientos.
Las ferroviarias japonesas están empezando a trabajar también en la difusión por el extranjero de este método. JR East Japan, que está exportando vagones a Indonesia y otros países del Sudeste Asiático, ha introducido entrenamientos de señalamiento al estilo japonés como parte de sus planes de formación en materia de operaciones y mantenimiento, etc. Este método se ha estandarizado y ya está siendo practicado por los empleados locales.
¿Pero por qué el tan japonés shisa kanko se está convirtiendo en un referente en el extranjero? Bajo este fenómeno subyace una profunda diferencia en la forma de entender la seguridad. En Japón se ha priorizado el enfoque de elevar la capacidad de juicio (discernimiento) del personal, sobre la premisa de que el ser humano y el sistema deben moverse al unísono para producir seguridad. Hablo de la “valoración relativa” a la que me he referido antes.
En cambio, en Europa predomina el enfoque de “valoración absoluta”, consistente en valorar numéricamente la fiabilidad de los equipos técnicos materiales mediante el SIL (Safety Integrity Level), que está basado en estándares internacionales. Cabe pensar que esta diferencia de criterios tiene su reflejo en los métodos de comprobación de la seguridad. Los métodos que, como el shisa kanko, incluyen movimientos físicos en las verificaciones no son de uso general en el mundo. Sin embargo, por una parte, perseguir la seguridad exclusivamente por medios físicos tiene sus limitaciones, y por otra, como método racional de elevar el grado de atención, el shisa kanko puede aplicarse adicionalmente. Esta es la clave de que se esté extendiendo por el extranjero.
Como soporte de la seguridad futura
Como hemos visto, el shisa kanko no es ni un simple voceado ni un ritual puramente formal. Es un sistema para sostener la seguridad que se ha curtido sobre el terreno a lo largo de más de 100 años. Es un método práctico que refuerza la capacidad de atención del ser humano, tendente a flaquear cuando las tareas son repetitivas, y uniformiza la calidad del juicio, todo lo cual contribuye a solucionar el acuciante problema del error humano, que es común al sector ferroviario y a otros muchos.

Un operario revisa mediante el método del shisa kanko una instalación. (Cortesía de JR East Japan)
El nivel tecnológico continuará subiendo en el futuro, pero el proceso por el que, en última instancia, será siempre el ser humano quien compruebe y juzgue el estado de cosas para poder elegir la acción más adecuada no dejará de existir. En realidad, a mayor avance tecnológico, mayor será también la importancia de las acciones básicas de verificación por parte humana.
El shisa kanko sigue difundiéndose por el mundo. Y sus pequeños gestos y vocalizaciones van a sostener la seguridad del futuro.
Imagen del encabezado: Un maquinista comprueba mediante el shisa kanko la vista frontal desde la cabina. Fotografía cortesía de JR East Japan)
(Traducido al español del original en japonés.)