Juegos de Milán-Cortina d’Ampezzo: Takagi Miho aspira al oro en patinaje de velocidad

Deporte

Takagi Miho ha liderado el patinaje de velocidad sobre hielo japonés durante largos años. Ante los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina d’Ampezzo, que se inauguran el 6 de febrero, ¿cuál es esa “pieza final” que tanto ansía una de las deportistas niponas que más atención acapara?

Plusmarquista mundial, pero medalla de plata en Pyeongchang y Pekín

A sus 31 años, la veterana Takagi ha acumulado un total de siete medallas en sus tres participaciones olímpicas previas, incluyendo dos oros (1.000 metros femeninos y persecución por equipos). Es la japonesa con más medallas en la historia de los Juegos Olímpicos, sumando ediciones de verano e invierno.

Para los Juegos de Milán-Cortina, Takagi ha sido seleccionada en las pruebas de 1.000 metros, 1.500 metros y persecución por equipos. También figura como reserva en los 500 metros, por lo que podría competir en hasta cuatro disciplinas. Tras cosechar numerosos éxitos en Pyeongchang 2018 y Pekín 2022, si Takagi logra subir al podio en tres eventos en Milán alcanzará la cifra sin precedentes de diez medallas, un hito nunca antes logrado por una deportista japonesa.

El objetivo de Takagi, no obstante, no reside en un récord numérico. Existe una “última pieza” en su carrera que aún no ha logrado encajar: la medalla de oro en los 1.500 metros femeninos, prueba en la que posee el récord mundial con un tiempo de 1:49.83. Se trata de una disciplina en la que ha dominado repetidamente en la Copa del Mundo, incluyendo la victoria general en una temporada.

Takagi ha competido en esta distancia en tres ediciones olímpicas anteriores; aunque subió al podio tanto en Pyeongchang como en Pekín, en ambas ocasiones tuvo que conformarse con la plata. Por ello, afirma con determinación que los 1.500 metros son su mayor objetivo. “Quiero darlo todo en los Juegos y esforzarme para alcanzar la meta que me he propuesto”. La estrella del patinaje japonés avanza con paso firme hacia ese destino.

Su debut olímpico se produjo cuando era tan solo una estudiante de tercer año de secundaria, en Vancouver 2010. En el patinaje de velocidad, donde la técnica y la fuerza muscular son cruciales, la mayoría de los atletas logran su primera clasificación olímpica ya cumplidos los 20 años. La aparición de una joven de 15 años con una técnica de deslizamiento natural, un dominio excepcional de las curvas y una resistencia asombrosa que apenas decae en las vueltas finales, causó sensación en el mundo del patinaje nipón.

En Vancouver terminó en las últimas posiciones, tras conocer de primera mano la dureza del nivel mundial, y en 2014 sufrió la humillación de no clasificarse para Sochi. No obstante, la experiencia de resurgir de esas derrotas la convirtió en una atleta excepcional.

En la temporada 2017-2018 encadenó victorias en la Copa del Mundo, y en Pyeongchang se convirtió en la primera japonesa en ganar el oro, la plata y el bronce en una misma edición (oro en persecución, plata en 1.500 m y bronce en 1.000 m). Posteriormente, sumó más títulos en el Campeonato Mundial de Patinaje de Velocidad (1.500 metros y persecución por equipos), en el Campeonato Mundial de Esprint y en el Campeonato Mundial por Distancias Individuales.

Su rendimiento en la temporada 2021-2022 fue extraordinario. En Pekín compitió en cinco pruebas (cuatro individuales y una por equipos) y logró su primer oro individual en los 1.000 metros, cerrando una actuación histórica con un total de cuatro medallas. Sin embargo, la cima olímpica en los 1.500 metros volvió a resultarle inalcanzable.

Un nuevo desafío con un entrenador neerlandés

Tras Pekín, Takagi emprendió nuevas iniciativas para conquistar su prueba deseada en Milán-Cortina. Abandonó la selección nacional de la Federación Japonesa de Patinaje, donde entrenaba desde 2014, para formar el nuevo equipo Team Gold junto al entrenador neerlandés Johan de Wit. En 2023 se unieron al proyecto Satō Ayano (compañera de Takagi en la persecución por equipos en dos Juegos) y dos patinadores chinos; en 2024 se incorporó Nonomura Taiyō, especialista masculino en media distancia. Takagi ha pulido sus habilidades en este equipo multinacional donde los atletas se motivan mutuamente hacia la excelencia.

Takagi Miho (izquierda) junto a su entrenador Johan de Wit el 28 de febrero de 2025 en el M-Wave de Nagano. (Jiji Press)
Takagi Miho (izquierda) junto a su entrenador Johan de Wit el 28 de febrero de 2025 en el M-Wave de Nagano. (Jiji Press)

“En Team Gold estoy realizando entrenamientos de alta calidad y, al convivir con diversos patinadores, puedo conocer diferentes perspectivas. Esto me ha permitido identificar también mis propias fortalezas”, explica sobre los beneficios del cambio.

En 2023, cambió las cuchillas de sus patines: dejó el modelo Nagano Sprint de la marca Viking, que llevaba usando desde secundaria, por el modelo Icon de esa misma empresa, lanzado tras Pyeongchang. Este último es el estándar actual entre los patinadores de media y larga distancia a nivel global. El objetivo era, por supuesto, reducir sus tiempos en los 1.500 metros. Para Takagi, que posee una sensibilidad extraordinaria y afronta las carreras realizando ajustes de precisión casi mecánica, cambiar de equipamiento supuso una aventura mayor de lo que cabría imaginar.

Finalmente Takagi comprendió que el modelo Icon no se adaptaba a su estilo, y esta temporada ha regresado al Nagano Sprint original; pero lo relevante fue su disposición a explorar nuevos terrenos. Esa determinación es, precisamente, una de sus grandes fortalezas.

Cuestionándose a sí misma ante la gran cita

Los 1.500 metros son una prueba especial para Takagi. Mientras que los 1.000 metros son una disciplina de velocidad máxima desde el pistoletazo de salida, los 1.500 metros son un evento que no se puede superar solo con potencia. Requieren velocidad, resistencia, técnica y estrategia; Takagi afirma: “Si no puedo patinar esa distancia, el patinaje deja de ser interesante”.

En este contexto, durante el Campeonato Mundial por Distancias Individuales en Noruega (el último torneo de la temporada pasada), optó por una estrategia agresiva desde el comienzo. “Pensé que, con mi capacidad actual, atacar desde el principio era la única forma que me quedaba para ganar”, confesó.

Por ello, en lugar de jugárselo todo en la segunda mitad, apretó desde las primeras vueltas. Tras esa decisión residía un análisis autocrítico y frío: “No tengo la fuerza necesaria para aguantar en la segunda mitad”. No obstante, el resultado fue un inesperado cuarto puesto. Aunque arrastraba un cansancio acumulado de consecutivas competiciones, Takagi se mostró desconcertada ante el amargo desenlace.

La incertidumbre y las dudas persisten en esta temporada olímpica de Milán-Cortina, y el camino no se presenta tan claro como antes de Pekín, cuando encadenaba victorias una tras otra. Aun así, su resolución es firme: “Avanzaré cuestionándome constantemente qué es lo mejor para mí”.

“Hacer la mejor carrera posible”

“Mi deseo por los 1.500 metros no parte de que parezca algo alcanzable, sino que es un sentimiento profundo que tengo desde hace mucho tiempo. El deseo de no perder en esta prueba es más fuerte que en cualquier otro”. No persigue este objetivo porque lo haya declarado; lo ha declarado porque nunca ha dejado de perseguirlo. Esa distancia son los 1.500 metros.

Tras ser seleccionada para Milán-Cortina, Takagi declaró: “Al ponerme este uniforme siento de nuevo una gran responsabilidad. Soy plenamente consciente de que los Juegos Olímpicos por fin están cerca. Valorando cada uno de los pocos días que restan, quiero dirigirme a toda velocidad hacia la meta que siempre he perseguido”.

Takagi ya conoce el oro olímpico en los 1.000 metros y en la persecución por equipos. La única pieza que falta es el oro en los 1.500 metros. Esta temporada logró la victoria en la cuarta prueba de la Copa del Mundo en dicha distancia. Además, su principal rival, la neerlandesa Joy Beune, quedó fuera de la selección de su país, lo que teóricamente la acerca al podio. Sin embargo, Takagi mantiene la guardia alta.

“En los 1.500 metros de Milán, haré la mejor carrera posible”. Pondrá todo su ser en ese único instante.

Los velocistas también aspiran al podio

Takagi no es la única opción de medalla para Japón. Yoshida Yukino, la nueva estrella de 22 años en la velocidad femenina, ya sabe lo que es ganar en la Copa del Mundo en los 500 metros y genera grandes expectativas de podio; además, está alcanzando un nivel cercano al de Takagi en los 1.000 metros.

Los patinadores de velocidad seleccionados para los Juegos de Milán-Cortina, con Takagi Miho (centro de la fila delantera); 28 de diciembre de 2025 en el M-Wave de Nagano. (Jiji Press)
Los patinadores de velocidad seleccionados para los Juegos de Milán-Cortina, con Takagi Miho (centro de la fila delantera); 28 de diciembre de 2025 en el M-Wave de Nagano. (Jiji Press)

En los 500 metros masculinos, Morishige Wataru (bronce en Pekín) y Shinhama Tatsuya (plusmarquista japonés de larga distancia) han trabajado codo con codo aspirando al oro. Ambos son originarios de Betsukai, en Hokkaidō. Es muy posible que veamos a estos dos compatriotas compartiendo el podio.

(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: Takagi Miho compite en los 1.500 metros femeninos durante el Campeonato de Japón por Distancias Individuales el 26 de octubre de 2025 en el M-Wave de Nagano - Jiji Press.)

deporte Juegos Olímpicos de Invierno