Juegos de Milán-Cortina 2026: Kobayashi Ryōyū y Maruyama Nozomi apuntan alto en salto de esquí
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Un salto cimentado en la técnica
La fortaleza de Kobayashi Ryōyū reside en sus excepcionales aptitudes físicas y en una capacidad de ejecución y repetición fuera de lo común.
Se desliza por la pista de impulso con su centro de gravedad muy estable y, en el despegue, transmite con precisión toda su fuerza al trampolín para lanzarse con gran potencia. Una vez en el aire, mantiene una postura que evita reducir la velocidad adquirida en el impulso. Cuando comienza a descender, aproxima la base de sus esquís de forma casi paralela a la zona de aterrizaje (landing burn) para maximizar la sustentación y ganar distancia. En el aterrizaje, extiende los brazos con soltura y ejecuta con precisión la posición telemark (adelantando un esquí respecto al otro) para asegurarse una alta puntuación de estilo. Se trata de un salto modélico respaldado por una técnica superior.
El 19 de enero, un día después de la Copa del Mundo en Sapporo, Kobayashi asistió a una rueda de prensa en Tokio de cara a los Juegos Olímpicos y declaró: “Mi objetivo es ofrecer un gran salto en el escenario olímpico que entusiasme al público; si lo consigo, la medalla vendrá por sí sola”.
Estabilidad extraordinaria: oro y plata en Pekín
Kobayashi debutó en el escenario internacional de la Copa del Mundo en enero de 2016, en su primer año tras la graduación en el instituto. Su nombre, Ryōyū, resonó por todo el mundo entre 2018 y 2019, cuando se convirtió en el tercer saltador de la historia en ganar las cuatro pruebas consecutivas del Torneo de los Cuatro Trampolines en Alemania y Austria. Aquella temporada sumó 13 victorias en la Copa del Mundo, logrando el título de campeón general, un hito inédito para un atleta no europeo.
Desde entonces ha mantenido una estabilidad asombrosa, obteniendo la medalla de oro en colina normal y la de plata en colina grande en los Juegos de Pekín 2022. Con ello, se convirtió en el primer japonés en ganar dos medallas individuales desde Funaki Kazuyoshi en los Juegos de Nagano 1998.
Otra ventaja de Kobayashi es que, a medida que acumula resultados, su fortaleza mental crece. En el salto de esquí, los atletas compiten bajo condiciones que varían en cada prueba: la forma del trampolín, la calidad de la nieve, la meteorología o el estado físico personal. Durante la competición, factores como el viento cambian constantemente y suelen decidir la victoria o la derrota. Tanto deportistas como entrenadores deben leer estas condiciones cambiantes y realizar ajustes con extrema minuciosidad.
Las regulaciones del equipo cambian anualmente, lo que exige una adaptación constante y supone un gran estrés psicológico. Muchos atletas detectan ligeras discrepancias sensoriales e intentan corregirlas, pero esa misma intención suele ampliar la brecha y provocar que pierdan la forma. La capacidad de evitar que ese desajuste sensorial se descontrole es lo que distingue a los deportistas que obtienen resultados constantes.
En la rueda de prensa del día 19, Kobayashi señaló: “El salto es una disciplina sumamente difícil en la que no sabes qué puede pasar cada día. Mi mayor rival soy yo mismo. Si logro mantener mi rendimiento, o incluso superarlo, tendré posibilidades de obtener la medalla”.
Un ejemplo de su gran capacidad de ajuste se vio a finales de febrero del año pasado en el Campeonato Mundial de Trondheim, Noruega. En una temporada en la que Kobayashi tardaba en arrancar debido a la inestabilidad en su fase de impulso, llegó ocupando la 11.ª posición de la clasificación general. Aunque venía de ganar de forma consecutiva en la Copa del Mundo de Sapporo, era una posición insatisfactoria para alguien acostumbrado a estar entre los cinco mejores.
Durante la primera mitad del Mundial, la lluvia hizo que la pista de impulso quedara inestable. Tras quedar 13.º en la clasificación de la colina normal, Kobayashi comentó, con semblante tranquilo: “Mañana soplarán nuevos vientos”. En la final, encadenó dos saltos que superaron el tamaño de la colina (hill size, de 102 metros) para escalar hasta la 7.ª posición.
En la colina grande recuperó su mejor forma, saltando 140 metros en la clasificación (dos metros por encima del hill size) para quedar segundo a solo 0,4 puntos del líder. En la final, con saltos de 135 y 137,5 metros, obtuvo el tercer puesto, demostrando una vez más su gran capacidad de ajuste.
Mediados de enero: segundo en la clasificación general de la Copa del Mundo
Tras concluir la cita de Sapporo a mediados de enero, Kobayashi suma esta temporada 2 victorias, 2 segundos puestos y 3 terceros puestos en la Copa del Mundo; no ha bajado del top 10 en ninguna prueba y se sitúa segundo en la clasificación general.
En la Copa del Mundo de Sapporo (compuesta por dos jornadas), a mediados de enero, terminó 5.º en la primera jornada. Sin embargo, en la segunda jornada pasó la clasificación como segundo y, en la primera manga de la final se mantuvo en la misma posición con un viento de cara más débil. En la segunda manga realizó el mejor salto de todos con 138,5 metros, finalizando en segunda posición, muy cerca del esloveno Domen Prevc, quien suma ya 9 victorias esta temporada. “Sentí que, dependiendo de las condiciones, tenía una oportunidad de ganar, así que realicé el salto con mucha emoción”, comentó.
El entrenador jefe Sakuyama Kento explicó que, aunque en la primera jornada la postura de impulso no conectaba bien con el despegue, habían corregido ese aspecto mediante entrenamiento en seco para el segundo día, logrando que Kobayashi ejecutara el salto tal como lo había imaginado. Especialmente el segundo salto fue de un nivel altísimo; con él demostró una capacidad de corrección que lo sitúa en la lucha por el título.

18.ª prueba individual masculina de saltos de esquí de la Copa del Mundo de Esquí Nórdico. Kobayashi Ryōyū (izquierda) en el podio tras quedar segundo. En el centro, el ganador Domen Prevc (Eslovenia). 18 de enero de 2026, Estadio de Saltos de Ōkurayama, Sapporo (Jiji).
Unos terceros Juegos Olímpicos afrontados con naturalidad
Cuanto más se igualan las fuerzas de los competidores, más dependen los resultados de las condiciones específicas durante el torneo. Consciente de ello, Kobayashi se prepara para afrontar sus terceros Juegos, tras Pyeongchang y Pekín, con una actitud natural y sin presiones excesivas.
Cuando le preguntaron por sus ambiciones de repetir medalla tras Pekín, respondió con calma: “Sé que es un gran evento, pero no estoy tan obsesionado con la medalla de oro. Solo quiero ofrecer un gran salto. Todos buscan el oro, pero solo uno puede ganarlo. Son cada cuatro años y es la única competición mundial que se transmite por televisión terrestre, así que quiero ofrecer una buena actuación”.
Analizando el panorama mundial de esta temporada, la delegación austriaca, que el año pasado copó los tres primeros puestos de la general, solo suma tres victorias y su mejor posición es un 4.º puesto. Por su parte, los saltadores noruegos, afectados por problemas con la normativa de los trajes en el Mundial celebrado en su país, atraviesan un mal momento sin victorias y con un 14.º puesto como mejor resultado.
En este contexto, Kobayashi se perfila junto a Prevc como el máximo favorito para el oro olímpico.
Las esperanzas para el equipo masculino japonés no recaen únicamente en Kobayashi. Nikaidō Ren (Nippon Beer), de 24 años, logró su primer podio con un 2.º puesto en la 5.ª prueba de la Copa del Mundo, y su primera victoria en la 15.ª prueba en Innsbruck, dentro del Torneo de los Cuatro Trampolines. Se encuentra en los puestos altos de la general, cerca del podio. “Esta temporada tengo confianza; desde que empezaron a llegar los resultados, ya no cometo errores por exceso de ímpetu como el año pasado, y puedo afrontar las pruebas con serenidad”, afirma.
Expectativas en la “Súper por equipos” de dos integrantes
En esta edición, para reducir el número total de atletas, el cupo máximo por país se ha fijado en cuatro plazas, y Japón solo ha logrado obtener tres. La tradicional prueba por equipos de cuatro integrantes se transformará en la “Súper por equipos” (Super Team), donde dos atletas realizan tres saltos cada uno. Japón cuenta con ventaja al tener a Kobayashi y Nikaidō, y se prevé una lucha por el título contra Eslovenia (que cuenta con el líder general Prevc y el 5.º clasificado Anže Lanišek) y Austria, que dispone de un plantel muy equilibrado.
En la categoría femenina, Maruyama Nozomi, quien ganó la clasificación general del Grand Prix de Verano esta temporada, mantiene su buen estado de forma en invierno. Ha ido sumando victorias desde el inicio de la Copa del Mundo. Aunque en enero cedió el liderazgo general a la eslovena Nika Prevc tras quedar 8.ª en tres pruebas consecutivas, regresó al podio tras dos pruebas de descanso. Su victoria aplastante en la primera prueba de Zaō la mantiene en la lucha por las medallas. Asimismo, Takanashi Sara (Kuraray) se mantiene estable en los puestos de un solo dígito, por lo que las posibilidades de medalla en la prueba por equipos mixtos (dos hombres y dos mujeres) son altas; en dicha prueba destaca de nuevo el duelo contra Eslovenia por el oro.

Maruyama Nozomi (izquierda) y Takanashi Sara posan durante la rueda de prensa previa a la Copa del Mundo femenina en Zaō. 19 de enero de 2026, ciudad de Yamagata (Jiji).
(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: primera manga del salto de Kobayashi Ryōyū en la 18.ª prueba individual masculina de saltos de esquí de la Copa del Mundo de Esquí Nórdico; 18 de enero de 2026, Estadio de Saltos de Ōkurayama, Sapporo - Jiji.)