Aumenta el ausentismo escolar en Japón: influyen el ritmo de aprendizaje y los cambios de centro

Sociedad Educación

El ausentismo escolar se agrava en todo el país, y aumenta en institutos privados a los que los alumnos acceden tras superar exigentes pruebas de acceso. En muchos casos esto se debe a la incompatibilidad con su ritmo de vida o aprendizaje.

Abrumado por la gran cantidad de tareas, deja de ir a clase

“Mi hijo mayor, Shōta, no daba abasto con la enorme cantidad de deberes; parecía que nada le iba bien”.

Takahashi Nanako (nombre ficticio), residente de la prefectura de Osaka, recuerda lo siguiente:

Shōta (nombre ficticio), que actualmente se halla en tercero de secundaria, fue admitido en 2024 en un colegio masculino de gran prestigio, con un programa integrado de secundaria e instituto. No obstante, en la sesión informativa antes de la matriculación, la familia se llevó una sorpresa: le habían asignado una gran cantidad de deberes de matemáticas, inglés, ciencias y ciencias sociales. El día después de la ceremonia de ingreso hubo un examen de comprobación. Nanako recuerda: “La escuela nos pidió que el niño dedicara tres horas diarias al estudio en casa, pero desde que la época en que se preparaba para el examen de acceso a la secundaria se había centrado sobre todo en clases de una academia preparatoria. Apenas tenía el hábito de estudiar en casa, de modo que me preocupé”.

Shōta disfrutaba de su vida escolar, pero no lograba acabar los deberes, se veía abrumado por los exámenes parciales y el tren abarrotado en el que iba al colegio lo dejaba agotado; su estrés se iba acumulando. Durante las vacaciones de verano aumentaron los conflictos dentro de la familia y, a partir del segundo cuatrimestre de primer curso de secundaria dejó de asistir a clase. Hoy día sigue sufriendo un estado depresivo, y le resulta difícil salir de casa, por lo que no puede acudir a centros de apoyo para alumnos con su problema, como las llamadas “escuelas libres”, y lleva una vida centrada en los videojuegos, en su casa. “No consigue motivarse para estudiar, así que juega por la noche y duerme durante el día; tiene el día y la noche invertidos”.

Aumento del ausentismo escolar en escuelas privadas de secundaria en los últimos cinco años

Según las estimaciones de ONETES (el antiguo Centro de Exámenes de Prueba del Área Metropolitana), en 2026 ha habido 52.050 aspirantes a las escuelas secundarias privadas y estatales del área metropolitana. Aunque la cifra ha disminuido por tercer año consecutivo, la tasa de participación se mantiene en un nivel elevado, con un 18,1 %.

Aspirantes a alumnos de secundaria en camino al centro de examen. (Febrero de 2026, Tokio)
Aspirantes a alumnos de secundaria en camino al centro de examen. (Febrero de 2026, Tokio)

Por otro lado, según datos del Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología, en el curso 2024-2025 había 7.803 alumnos de secundaria de centros privados que no asistían a clase. Aunque la cifra ha descendido ligeramente (en 317) con respecto al máximo registrado en el curso 2023-2024, supone un aumento de 2.909 alumnos, un 60 %, en comparación con las cifras de hace cinco años. El porcentaje de ausentismo escolar en los centros privados de secundaria es del 3,1 %, menos del 6,8 % del conjunto de los alumnos de secundaria, pero el rápido aumento, 1,5 veces más que hace cinco años, resulta llamativo.

Evolución del número de alumnos que no acuden a clase en institutos privados

La razón más frecuente son los trastornos en los hábitos de vida (28,2 %), seguido de la ansiedad y depresión (23,2 %), la falta de motivación (21,9 %) y el bajo rendimiento académico o la falta de entrega habitual de las tareas escolares (18,2 %), entre otros. En comparación con los centros públicos, el porcentaje de alumnos con alteraciones en los hábitos de vida o en el rendimiento académico es más elevado. Esto se debe, según se cree, a los largos desplazamientos hasta el centro docente y la carga de tareas escolares.

Las escuelas privadas integradas de secundaria e instituto, que han mejorado sus resultados académicos, son valoradas por su buena atención y porque el estudiante no necesita acudir a academias preparatorias, pero hay alumnos que sufren por la gran cantidad de tareas y la intensa competencia. Un estudiante universitario de más de veinte años, que sufrió por su ausentismo escolar en un centro privado de secundaria, recuerda: “Pensaba que, una vez terminados los exámenes de acceso, podría dedicarme al deporte, pero el entorno seguía haciéndome sentir presionado por las notas, y al final no podía ir a clase”. Se cree que el fin de la admiración y de la imagen positiva que se tenía sobre la escuela tras las pruebas de acceso a la secundaria es uno de los factores que provocan mayor malestar y estados depresivos entre los alumnos.

En comparación con los centros públicos, el apoyo también es más escaso

En lo que respecta al apoyo hacia aquellos alumnos que no acuden a clase, en los centros públicos se están reforzando los servicios de atención psicológica y de apoyo académico (mediante la creación de aulas de adaptación bajo la dirección de las juntas educativas locales, por ejemplo), pero en los centros privados la situación varía. En algunos casos resulta difícil que se aprueben medidas como la asistencia a aulas separadas o al uso de enfermerías, y hay centros que, si el ausentismo se prolonga, recomiendan el traslado a un centro público.

Shōta sigue recibiendo sesiones de un terapeuta externo en su casa. Nanako se suele reunir con el orientador escolar en el centro, pero confiesa: “Cuando oigo las voces de los alumnos divirtiéndose en las aulas me quedo sin habla”. Hace ya un año y medio que Shōta dejó de ir al colegio. “Normalmente evito hablar con él de temas relacionados con el colegio, pero creo que ha llegado el momento de que hablemos en serio sobre su futuro”, afirma Nanako.

También da reparo cambiarse de colegio

Aunque el cambio a un instituto público es una opción que surge cuando el ausentismo escolar se prolonga, tampoco es fácil. Los padres de cierto niño que no acude al colegio confiesan que a su hijo no le gusta cambiar de entorno. “Hay niños a los que les da vergüenza ir a un instituto público de su localidad después de haberse esforzado tanto para entrar en uno privado”, señala un responsable de una academia.

El hecho de tener que volver a presentarse a las pruebas de acceso al instituto tras haber superado ya las de la secundaria dificulta el traslado a un centro público. En muchos institutos se da gran importancia, a la hora de evaluar a los candidatos, al expediente académico (las notas internas) y a las actividades escolares y extraescolares que figuran en el informe de evaluación, de modo que los alumnos que no asisten a clase se ven obligados a preparar las pruebas desde una posición de desventaja. Esto también supone una carga.

Ayudas propias por parte de la Asociación de Colegios Privados de Kanagawa

A medida que se queda manifiesto el ausentismo escolar en los centros privados, las medidas de apoyo se han ido ampliando poco a poco. En la prefectura de Kanagawa, la Asociación de Institutos Privados de Secundaria y Bachillerato creó en 2020 el Centro de Apoyo al Estudio en la Enseñanza Privada. Los alumnos de institutos privados que no acuden a clase siguen matriculados en sus centros de origen, pero cursan sus estudios en este centro. El profesorado está compuesto por diez antiguos docentes de centros privados. Si bien en el primer curso había 24 alumnos, en el curso 2025 la cifra aumentó a 76.

El Centro de Apoyo al Estudio de la Enseñanza Privada, en el edificio de la Asociación de Escuelas Privadas de Kanagawa.
El Centro de Apoyo al Estudio de la Enseñanza Privada, en el edificio de la Asociación de Escuelas Privadas de Kanagawa.

Ataka Katsumi, director del Centro de Apoyo al Estudio de la Enseñanza Privada de Kanagawa.
Ataka Katsumi, director del Centro de Apoyo al Estudio de la Enseñanza Privada de Kanagawa.

El director del centro, Ataka Katsumi, afirma: “La ayuda que ofrecen los centros privados supone una gran carga, y también tiene sus límites. Se trata de una iniciativa en la que la asociación brinda su apoyo y atesora el vínculo con esas escuelas”.

Ese apoyo al aprendizaje se lleva a cabo en colaboración con la escuela de origen del alumno, por medio de los materiales didácticos que se empleen en dicho centro. De los 76 alumnos matriculados en el curso 2025, cerca de una cuarta parte regresó al final a su centro de origen. Casi la mitad continuó en el centro, mientras que otra cuarta parte se trasladó a otro al pasar al instituto. El centro no presiona para que los alumnos regresen a sus escuelas de origen, sino que respeta su decisión.

En el distrito de Suginami, en Tokio, se encuentra la academia Nishiogi Gakuin, que se ha convertido en refugio para estudiantes de secundaria y bachillerato que no acuden a clase. De los 35 estudiantes matriculados, cerca de la mitad son alumnos o antiguos alumnos de centros privados integrados de secundaria e instituto.

El director de la academia, Tanaka Seiki, fue en su día profesor de un colegio privado de secundaria y bachillerato. “En los colegios privados el ritmo de aprendizaje es demasiado rápido; hay niños que, tras faltar una semana a clase, ya no podían seguir el ritmo y terminaban por dejar de asistir. Me parece bastante cuestionable la actitud de ciertos colegios integrados que, con el fin de mejorar los resultados académicos, imponen grandes cantidades de tareas y fomentan una gran competitividad; es por eso por lo que sigo dedicándome a ayudar a estos alumnos”, afirma.

Una alumna de la Academia Nishiogi. Tras dejar de asistir a clase en un centro de secundaria privado, se trasladó a uno público y ahora aspira a ingresar en un instituto público de la capital.
Una alumna de la Academia Nishiogi. Tras dejar de asistir a clase en un centro de secundaria privado, se trasladó a uno público y ahora aspira a ingresar en un instituto público de la capital.

En la Academia Nishiogi, los profesores y los alumnos trabajan individualmente para resolver las dudas. A diferencia del “modelo controlador”, que se basa en la memorización y la repetición, aquí se aprende de forma relajada y a tu propio ritmo. El objetivo es acceder a institutos públicos con sistema de créditos o de jornada parcial, o a centros como las challenge schools (“escuelas-reto”), donde no se da tanta importancia a las calificaciones escolares. Algunos alumnos de la academia han llegado incluso a ingresar en universidades públicas (de más difícil entrada que las privadas, por lo general) siguiendo estas vías.

El director de la academia Nishiogi, Tanaka Seiki, imparte clases individuales.
El director de la academia Nishiogi, Tanaka Seiki, imparte clases individuales.

Institutos que ofrecen la opción “Mi horario”

Nakanishi Mio (nombre ficticio), residente en Tokio, dejó hace tiempo de asistir a una de las tres escuelas femeninas integradas de secundaria y bachillerato más prestigiosas de la capital, una de “las tres grandes”, y se trasladó en su primer año de bachillerato al instituto público Shinjuku Yamabuki, que ofrece programas a tiempo parcial y a distancia.

Empezó a encontrarse mal durante las vacaciones de verano del primer curso de secundaria. Por las mañanas, ya no podía levantarse, pero no sabía por qué.

Nakanishi Mio lee en el instituto Shinjuku Yamabuki. Dice que le interesa el Derecho.
Nakanishi Mio lee en el instituto Shinjuku Yamabuki. Dice que le interesa el Derecho.

Mio se tomó un año sabático a partir del tercer cuatrimestre del primer curso de secundaria y, aunque volvió a asistir a clase, se dio cuenta de que se había quedado rezagada. “Al llegar al instituto las matemáticas se hicieron muy difíciles, de repente. Pensé que tenía que volver a los fundamentos de primero y segundo de secundaria, así que me cambié al instituto Shinjuku Yamabuki, donde podía volver a empezar desde cero”.

En dicho instituto los alumnos eligen ellos mismos las clases de la primera a la duodécima hora y se administran sus propios horarios. Como a Mio no le gusta madrugar, sus clases son de la tercera a la octava hora, entre las 10:00 y las 17:00. En cuanto a las actividades extraescolares, forma parte del Club de Investigación Científica y del Club de Estudio de la Convivencia Multicultural.

Nagahama Hiroyuki, director del instituto Shinjuku Yamabuki.
Nagahama Hiroyuki, director del instituto Shinjuku Yamabuki.

El director, Nagahama Hiroyuki, señala: “Hay un número considerable de alumnos que, tras haber dejado de asistir a la escuela en un centro privado de enseñanza secundaria integrada, ingresan en el instituto Shinjuku Yamabuki”. Muchos de ellos aprovechan los horarios adaptados para dedicarse a lo que les interesa, y cada año el centro logra que sus alumnos accedan a universidades de prestigio.

Mio no se arrepiente de haber intentado acceder a la secundaria. “Mientras la mente aún es flexible, se pueden adquirir conocimientos que sirven incluso en los exámenes de acceso a la universidad; de hecho, lo que aprendí entonces de matemáticas e historia me está resultando muy útil ahora. Aunque dejes de asistir a clase tras entrar en escuelas privadas, hay un montón de opciones. Yo misma pasé de un colegio femenino a un centro mixto de jornada nocturna y disfruto de las diferencias; se pueden hacer nuevos descubrimientos en el camino que cada uno elije”.

Una amplia gama de opciones

En los centros de secundaria privados el rápido ritmo de aprendizaje y la escasa ayuda con que cuenta el alumnado pueden hacer que el ausentismo escolar no sea fácil de superar. Precisamente porque los alumnos han accedido a esos centros tras superar unas pruebas de acceso muy exigentes, su angustia es mayor y tienden a ser incapaces de considerar otras opciones con calma.

No obstante, el director de la academia Nishiogi señala que “son muchas las vías para reanudar los estudios”. Existen iniciativas en marcha que van más allá del ámbito escolar, como academias especializadas y centros de apoyo, y los institutos también están adaptando su entorno para acoger a alumnos que no acuden a clase, mediante sistemas de créditos sin cursos específicos o programas de día o de noche. En ciertos casos, para acceder a estos centros no se exigen expedientes académicos ni calificaciones concretas. En el ámbito privado también existen institutos a distancia, como la red N Kōkō (“instituto N”), que se centran en la enseñanza online, lo que amplía las posibilidades de seguir formándose y dar el siguiente paso, incluso para quienes no encajan en el modelo de los colegios que abarcan desde la secundaria hasta el bachillerato.

Tanaka exhorta a sus alumnos: “Cuando dejéis de asistir al colegio os sentiréis quizá inquietos, preocupados por vuestro futuro, por el acceso a la universidad. Pero quiero que sepáis que, aunque hayáis dejado de asistir al colegio, existen muchas opciones. Cada vez hay más lugares donde recibir apoyo tanto en los estudios como en la vida cotidiana; no dudéis en recurrir a ellos”.

(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: cada vez hay más alumnos preocupados porque no logran adaptarse al ambiente de los colegios integrados de secundaria e institutos – Pixta.)

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