La selección japonesa de fútbol: retos y esperanza en la Copa Mundial de 2026

Deporte

La Copa Mundial de Fútbol 2026 es una reválida histórica para Japón, pero la lesión de Mitoma Kaoru, clave del ataque japonés, dificulta las cosas. Con índices de atención mediática muy bajos, la selección debe brillar en el mundial si quiere reavivar la pasión japonesa por el fútbol.

18.º en la clasificación mundial

Japón participa por octava vez consecutiva en la Copa Mundial de la FIFA, una racha que comenzó con su debut en el torneo celebrado en Francia en 1998. Como antesala del torneo, el pasado 31 de marzo (madrugada del 1 de abril en Japón), los Samurai Blue se midieron en un encuentro amistoso contra Inglaterra, cuarta potencia de la clasificación mundial. Japón, que ocupaba la decimonovena posición, logró imponerse por primera vez al cuadro británico en el cuarto enfrentamiento de su historia.

El solitario gol de Mitoma en la primera mitad bastó para que el conjunto asiático amarrara un definitivo 1-0. El histórico triunfo de la selección japonesa tuvo como escenario el emblemático Estadio de Wembley, en Londres, ante cerca de 80.000 espectadores. Tras esta gesta, la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol (FIFA) actualizó su clasificación el 1 de abril, elevando a Japón un puesto hasta situarlo en la decimoctava posición mundial.

Ueda Ayase (derecha) avanza a la carrera con el balón durante la segunda mitad del partido amistoso internacional contra Inglaterra. 31 de marzo de 2026, Londres, Reino Unido. (Jiji Press)
Ueda Ayase (derecha) avanza a la carrera con el balón durante la segunda mitad del partido amistoso internacional contra Inglaterra. 31 de marzo de 2026, Londres, Reino Unido. (Jiji Press)

En la rueda de prensa posterior al partido, el seleccionador Moriyasu Hajime analizó el encuentro: “Éramos conscientes de la dificultad que entrañaba ganar en Wembley. Como preveíamos, Inglaterra nos sometió a una intensa presión en varias fases del partido, pero los jugadores supieron sufrir con paciencia, mantuvieron la concentración al máximo y aprovecharon una oportunidad decisiva”.

A pesar de que Inglaterra no dispuso de su mejor formación debido a las bajas de varios pesos pesados, entre ellos su capitán y delantero Harry Kane (Bayern de Múnich), la victoria en casa supuso una inyección de moral incalculable para el equipo nipón.

Esta dinámica ganadora ya se había manifestado en octubre del año pasado en el Estadio Ajinomoto de Tokio. En aquella ocasión Japón remontó ante Brasil con tres goles en la segunda parte para lograr un 3-2, su primera victoria histórica frente a la pentacampeona del mundo en 14 enfrentamientos. Aunque se tratara de compromisos amistosos, ambos triunfos han consolidado las buenas sensaciones del grupo de cara al mundial.

Kubo Takefusa (extremo derecho) y otros integrantes de la selección de Japón celebran la victoria tras el encuentro amistoso internacional frente a Brasil. 14 de octubre de 2025, Estadio Ajinomoto de Tokio. (Jiji Press)
Kubo Takefusa (extremo derecho) y otros integrantes de la selección de Japón celebran la victoria tras el encuentro amistoso internacional frente a Brasil. 14 de octubre de 2025, Estadio Ajinomoto de Tokio. (Jiji Press)

El seleccionador Moriyasu no se esconde: “El objetivo es ser campeones”

En junio del año pasado, a falta de un año para el Mundial, Moriyasu lanzó un ambicioso mensaje a través de la Asociación de Fútbol de Japón (JFA, por sus siglas en inglés).

“En la ‘Declaración JFA 2005’, la federación fijó la meta de que los Samurai Blue se proclamaran campeones del mundo antes del año 2050. Teniendo en cuenta que nuestro techo histórico son los octavos de final, alcanzar los cuartos en el Mundial de 2026 parece un objetivo realista, pero si solo aspiramos a eso, no habrá crecimiento posible”.

El seleccionador Moriyasu Hajime (izquierda) observa el desarrollo del juego durante la primera mitad del partido amistoso contra Brasil. A la derecha, el brasileño Vinícius. 14 de octubre de 2025, Estadio Ajinomoto de Tokio. (Jiji Press)
El seleccionador Moriyasu Hajime (izquierda) observa el desarrollo del juego durante la primera mitad del partido amistoso contra Brasil. A la derecha, el brasileño Vinícius. 14 de octubre de 2025, Estadio Ajinomoto de Tokio. (Jiji Press)

En el Mundial de Rusia 2018, donde Japón cayó en octavos, Bélgica (contra quien había sido eliminado) terminó en tercera posición. En Catar 2022, Croacia eliminó a los nipones en la tanda de penaltis y también terminaron terceros. El técnico recordó ambas citas para justificar su ambición: “Tengo la firme convicción de que si Japón logra superar esa barrera, tiene la capacidad de llegar a la final y ganar el título. Por encima de todo, la frustración en los rostros de los jugadores tras aquellos partidos no reflejaba la sensación de haber dado el máximo sin éxito, sino el lamento de saber que tenían el nivel para ganar y dejaron escapar la oportunidad”. Con este bagaje, Moriyasu ha declarado abiertamente que “el objetivo es ganar el torneo y ser los mejores del mundo”.

23 de los 26 seleccionados juegan en Europa

La lista de convocados para este Mundial refleja un cambio de paradigma: de los 26 futbolistas citados, 23 juegan en clubes europeos. Los únicos representantes de la liga doméstica (la J. League) son los porteros Hayakawa Tomoki (Kashima) y Ōsako Keisuke (Hiroshima), junto al veterano defensa Nagatomo Yūto (F. C. Tokyo), que regresó al fútbol japonés tras una dilatada trayectoria en el extranjero, incluyendo su paso por Italia.

La evolución es radical si se compara con el Mundial de Francia 1998, la primera cita mundialista de Japón, donde ningún integrante de la selección jugaba en el exterior y todos pertenecían a equipos de la J. League. Desde que Nakata Hidetoshi abriera el camino con su traspaso al Perugia de la Serie A italiana, el goteo de futbolistas hacia ligas europeas ha sido incesante. En la actualidad, sumando las categorías masculina y femenina, son más de un centenar los profesionales japoneses que juegan en el fútbol europeo.

El equipo inicial de la selección de Japón antes de enfrentarse a Jamaica en el Mundial de Francia; 26 de junio de 1998, Lyon, Francia. (Jiji Press)
El equipo inicial de la selección de Japón antes de enfrentarse a Jamaica en el Mundial de Francia; 26 de junio de 1998, Lyon, Francia. (Jiji Press)

En el ecosistema hipercompetitivo de las ligas europeas, donde convergen talentos de Sudamérica, África y el resto de Asia, los futbolistas japoneses se curten a diario en el máximo nivel global. Esta experiencia les ha permitido potenciar enormemente sus cualidades individuales, lo que, sumado a la tradicional solidez organizativa y colectiva del fútbol japonés, genera un efecto sinérgico muy potente. Bajo la batuta de Moriyasu, la selección encadena una racha de imbatibilidad frente a combinados europeos en partidos resueltos en los 90 minutos reglamentarios, sumando siete victorias y un empate (incluyendo los sonados triunfos ante Alemania y España en el último Mundial, y contabilizando como empate la eliminación por penaltis ante Croacia).

Pese a que la baja de Mitoma deja un vacío importante, el resto de los internacionales compite en las llamadas “cinco grandes ligas” (Inglaterra, Alemania, España, Italia y Francia) o en las primeras divisiones de Países Bajos, Bélgica y Dinamarca, lo que garantiza un plantel con garantías suficientes para plantar cara a las potencias mundiales.

Una J. League en máximos históricos de asistencia y con arraigo nacional

En el plano interno, la liga profesional japonesa acumula ya más de tres décadas de historia desde su fundación en 1993. De los diez clubes pioneros se ha pasado a un sistema que vertebra el país con 60 equipos repartidos en tres divisiones, gracias a una filosofía de arraigo local que ha calado en casi todo el territorio. El mapa del fútbol profesional es tan extenso que ya solo quedan cinco prefecturas sin representación en la J. League: Iwate, Fukui, Mie, Wakayama y Shimane.

Durante la presentación de la lista de convocados, Moriyasu quiso romper una lanza a favor del campeonato local: “Puede parecer que la presencia de futbolistas de la J. League en la selección actual es residual, pero es precisamente la formación y la experiencia adquirida en nuestra liga lo que les ha dado la fuerza necesaria para dar el salto al mundo”. El trasvase de jóvenes talentos que emigran a Europa tras despuntar en Japón se ha convertido en una rutina plenamente normalizada.

La sostenibilidad financiera del torneo se apoya en gran medida en el macrocontrato de derechos audiovisuales que la J. League mantiene desde 2017 con DAZN, la plataforma global de emisión de deportes en streaming. El acuerdo vigente cubre un periodo de 11 años (entre 2023 y 2033, ambos inclusive) por un montante histórico de 239.500 millones de yenes, unos ingresos que la liga redistribuye entre los clubes para garantizar su estabilidad económica. La respuesta del público en las gradas también ha sido masiva: la temporada pasada se batió el récord histórico con 13.503.210 espectadores totales, registrando una media de 21.246 asistentes por partido en la J1 (la primera división), cifras que superan los niveles previos a la pandemia de la COVID-19.

La brecha insalvable entre el aficionado militante y el público ocasional

Sin embargo, este auge en los estadios contrasta con un desapego generalizado del público masivo hacia el fútbol. Según el informe Encuesta General de Deportes 2025, elaborado por la agencia de publicidad Dentsu (con una muestra nacional de 7.200 personas de entre 15 y 69 años), el béisbol sigue liderando el interés deportivo en el país con un 36,0 %. El fútbol masculino ocupa el segundo puesto con un 25,8 %, a diez puntos de distancia de su competidor directo. Además, al preguntar a los encuestados por los deportistas de los que se ve o se oye hablar en medios tradicionales y digitales, solo dos futbolistas lograron colarse entre los veinte primeros: Mitoma en sexto lugar y Kubo Takefusa (de la Real Sociedad) en el séptimo.

La tendencia se repite al analizar el interés por competiciones específicas. La Copa Mundial de Fútbol cae hasta el sexto puesto de la lista, superada por el Clásico Mundial de Béisbol (WBC), los Juegos Olímpicos de Verano e Invierno, el torneo de béisbol de institutos Kōshien y la carrera de relevos universitaria Hakone Ekiden. La situación de las ligas regulares es todavía más delicada: la J. League cae hasta la vigésima posición y el fútbol europeo ni siquiera aparece en el cuadro de honor.

Las 20 competiciones deportivas que más interés despiertan (2025)

La exclusividad de los derechos de la J. League en DAZN ha provocado que el fútbol de clubes haya desaparecido prácticamente de la televisión abierta y comercial. A esto se suma que la diáspora de las grandes figuras hacia Europa reduce drásticamente su presencia cotidiana en los medios nacionales. Por otro lado, la ampliación del formato del Mundial de 32 a 48 selecciones ha aumentado los cupos para la confederación asiática de 4,5 a 8,5 plazas (con una extra en la repesca intercontinental), lo que ha restado dramatismo, épica y emoción a la fase de clasificación.

Este contexto ha provocado que el aficionado periférico u ocasional apenas tenga oportunidades de conectar con los logros de los futbolistas, ensanchando la distancia con el seguidor acérrimo que acude fielmente a los estadios. Mientras tanto, los bloques de información deportiva dedican coberturas diarias masivas a figuras de las Grandes Ligas como Ohtani Shohei (Dodgers), eclipsando la previa de un Mundial que no logra disparar el volumen de noticias sobre fútbol.

Reacción de la Asociación: el regreso del Mundial a la televisión en abierto

Consciente de la gravedad de la situación, la Asociación de Fútbol de Japón ha variado su rumbo para priorizar el regreso de la selección a las pantallas tradicionales. El pasado mes de marzo, la federación firmó un acuerdo estratégico con Dentsu para la gestión de los derechos de emisión de los partidos de la selección japonesa entre 2027 y 2030, diseñando un modelo que evite el monopolio de las plataformas de pago en internet.

Con todo, revertir el desinterés ciudadano no será una tarea sencilla. El histórico triunfo frente a Inglaterra se emitió en directo a través del canal educativo E-Tele de la cadena pública NHK, pero la cuota de pantalla en los hogares apenas alcanzó un humilde 2,9 % en la región de Kantō, según datos de Video Research. Aunque el encuentro se vio muy condicionado por la diferencia horaria (empezó a las 3:45 de la madrugada en Japón), la escasa cobertura informativa previa impidió que el espectador medio percibiera la relevancia del encuentro.

Durante la comparecencia ante los medios para ofrecer la lista del mundial, Moriyasu incidió en la necesidad de formar esa unión social: “Si logramos que todo Japón forme un frente común, que la sociedad se cohesione para afrontar este reto global y luche con nosotros, nuestras opciones de victoria aumentarán sustancialmente. Queremos viajar al Mundial con la capacidad de contagiar este entusiasmo y de involucrar a todo el país en nuestro camino”.

El partido de despedida celebrado el 31 de mayo en el Estadio Nacional de Tokio ante Islandia (75.ª de la clasificación mundial) dejó lecturas contrapuestas. El combinado local sufrió para conseguir un mísero 1-0 en un choque que reveló problemas en la sección ofensiva, lastrada por las ausencias por lesión de Mitoma y del realizador Minamino Takumi (del Mónaco). Pese a las dudas sobre el juego, las gradas acogieron a 62.212 espectadores, demostrando que existe un rescoldo de ilusión de cara al debut.

La cobertura del mundial será masiva en las plataformas audiovisuales: DAZN ofrecerá los 104 encuentros en directo por internet, mientras que el canal por satélite BS4K de la NHK retransmitirá todo el torneo combinando emisiones en directo y diferidas. En la televisión en abierto se garantizará el acceso a los compromisos de la selección japonesa y a los partidos más destacados de la competición, con un reparto previsto de 34 partidos en NHK General, 15 en Nippon TV y 10 en Fuji TV. El éxito de la propuesta dependerá de la capacidad de los Samurai Blue para doblegar a las potencias del torneo y devolver así la pasión y la emoción del fútbol al país. El desempeño de la selección marcará el listón.

(Imagen del encabezado: los jugadores de la selección nacional de Japón posan para una foto de recuerdo durante la ceremonia de despedida posterior al partido de preparación para el Mundial contra Islandia. 31 de mayo de 2026, Estadio MUFG de Tokio - Jiji Press.)

Selección Japonesa de Fútbol Samurai Blue Copa Mundial de Fútbol de la FIFA