La ayuda japonesa impulsa la educación, la sanidad y otros ámbitos en Chuuk, Micronesia

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La JICA cuenta con una larga trayectoria en el envío de especialistas a Micronesia. La ayuda que prestan en la educación, la salud y otros ámbitos es más importante que nunca en un momento en el que se está reduciendo la ayuda exterior de Estados Unidos.

El sonido del japonés en las aulas de Chuuk

Cada vez que Hatayama Takashi necesita cortarse el pelo o comprar algo en una tienda, la tarea se convierte en toda una odisea. Debe recorrer a pie unos nueve kilómetros por caminos profundamente surcados que bordean la laguna hasta llegar a la localidad más grande de la isla de Chuuk. Y, una vez hechas sus compras o gestiones, tiene que desandar el mismo camino de vuelta a la escuela donde vive y trabaja.

Sin embargo, Hatayama, de 64 años, asegura que tener la oportunidad de enseñar a los niños que representan el futuro de este remoto atolón del Pacífico, estrechamente ligado a Japón por una larga historia común, compensa con creces esas pequeñas incomodidades.

Hatayama Takashi enseña japonés a estudiantes en el Estado de Chuuk, en Micronesia. (© Julian Ryall)
Hatayama Takashi enseña japonés a estudiantes en el Estado de Chuuk, en Micronesia. (© Julian Ryall)

Natural de la prefectura de Aomori, Hatayama es profesor de japonés en el instituto de secundaria Xavier, situado en una colina cubierta de selva en el extremo noreste de Weno, la isla más grande de Chuuk, uno de los cuatro grupos de islas que integran los Estados Federados de Micronesia.

Es uno de los tres voluntarios de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) que colaboran en la educación y la mejora de la salud de la población de Chuuk, junto con otros 18 voluntarios repartidos por este disperso país insular y cuatro empleados japoneses destinados en la oficina nacional de la JICA en Pohnpei, a unos 700 kilómetros al este.

Hatayama llegó a Chuuk en diciembre de 2024 tras una dilatada carrera como docente, que incluyó su paso por un instituto de secundaria en Osaka y otros dos en Yakarta.

“Quería vivir en el extranjero y conocer otros países. Además, pensaba que sería positivo si mi experiencia podía servir para ayudar a otras personas, así que me incorporé al programa de voluntarios de la JICA”, explica Hatayama a nippon.com.

El instituto de secundaria Xavier está considerado uno de los mejores centros educativos de Micronesia y atrae a estudiantes de todo el país, así como de otros lugares, entre ellos Palaos, Filipinas, Fiyi y Hawái. El instituto ocupa un edificio rehabilitado que originalmente fue un centro de comunicaciones militares construido cuando la isla se encontraba bajo control militar japonés en la década de 1930.

“Los estudiantes del instituto Xavier afrontan el futuro con esperanza”, afirma Hatayama. “Tienen muchos sueños. Por ejemplo, quieren hacerse ricos, convertirse en abogados o trabajar en la industria del entretenimiento”, añade.

“Lo que más me impresiona es que muchos de ellos no desean triunfar solo por sí mismos; sienten un fuerte deseo de tener éxito para hacer felices a sus familias.”

Los estudiantes del instituto Xavier muestran sus creaciones de origami. (© Julian Ryall)
Los estudiantes del instituto Xavier muestran sus creaciones de origami. (© Julian Ryall)

Además de enseñar a sus alumnos el idioma, las costumbres y la cultura de Japón, Hatayama considera que tanto él como los demás voluntarios de la JICA desempeñan también el papel de embajadores oficiosos de su país.

“Las actividades de la JICA y de voluntarios como nosotros contribuyen a estrechar la amistad con otros países”, afirma. “También intentamos que la gente confíe en los japoneses. De ese modo, puede crecer la confianza entre Japón y otros países y construirse relaciones pacíficas. Espero que esa confianza y esa paz se extiendan por todo el mundo a través de esta forma de diplomacia de base.”

La misión de Hatayama en Chuuk concluirá en enero de 2027, y confía en haber contribuido a forjar el futuro de sus alumnos.

“Mis recuerdos más felices son, por supuesto, las sonrisas de mis estudiantes y los días que pasé con ellos”, asegura. “Entre ellos están las clases que impartimos y los partidos de sóftbol que jugábamos juntos. Son recuerdos que atesoraré siempre.”

Mejorar la asistencia sanitaria con la ayuda de Japón

Nonaka Toshikazu estuvo al frente de los programas de ayuda no reembolsable y de los proyectos de cooperación técnica de la JICA en Micronesia desde 2022 hasta que dejó la oficina de Pohnpei a finales de marzo de 2026. A título personal, afirma que entre Japón y la población de Chuuk existe una larga y estrecha relación histórica, ya que las islas estuvieron bajo administración japonesa entre 1914 y 1945. Como prueba de ello, señala que aún hoy son muchos los habitantes que conservan apellidos japoneses.

“No se trata solo de las familias Mori o Hashiguchi”, explica, citando dos apellidos muy comunes en el país. “Muchas otras personas tienen familiares japoneses y encuentro numerosas muestras de la influencia de Japón en la lengua, la gastronomía y la cultura locales. Creo que nos une un vínculo especial y que nos ven con simpatía.”

Antiguo profesor tanto en su prefectura natal de Ehime como durante una misión de la JICA en Zambia, Nonaka explica que la organización ha colaborado estrechamente con las autoridades de Chuuk en diversos proyectos clave. Entre ellos figuran la ampliación del puerto de Weno en 2002, después de que sufriera graves daños a causa de una serie de tifones, y la formación de personal local en proyectos de gestión sostenible de residuos sólidos.

La JICA, el organismo público encargado de gestionar la mayor parte de la ayuda oficial al desarrollo que presta Japón, inició su cooperación con el Gobierno de los Estados Federados de Micronesia en 1979, cuando invitó a técnicos micronesios a Japón para recibir formación en el sector pesquero. Desde entonces, un total de 480 voluntarios de la JICA han participado en proyectos en todo el país con el objetivo de mejorar la “seguridad humana y el crecimiento de calidad”.

Uno de los proyectos en los que Nonaka se ha implicado con mayor intensidad es el desarrollo de un sistema de educación sanitaria en todo Chuuk.

“Este proyecto se centra en la salud pública, especialmente en la salud maternoinfantil, mediante actividades de asistencia en las islas más remotas”, explica. “Como proyecto piloto, estamos adquiriendo en Japón equipos portátiles de ecografía y desplegándolos en esas islas. De este modo, estamos creando un entorno que nos permite recopilar datos a través de los controles perinatales de las futuras madres.”

“En lugar de recurrir a ecógrafos de altas prestaciones, estamos adquiriendo equipos asequibles que puedan incorporarse al presupuesto del Gobierno estatal y que, al mismo tiempo, ofrezcan las funciones mínimas necesarias, teniendo en cuenta las particulares dificultades que plantea el mantenimiento y la reparación de los equipos en las islas.”

Formar a los profesores locales del mañana

Koike Tsukasa presta servicio en el Departamento de Educación del Gobierno estatal, donde pone al servicio de la comunidad su experiencia profesional formando a profesores de matemáticas de escuelas primarias de todo el archipiélago.

Natural de la ciudad de Niigata, Koike, de 67 años, llegó a Chuuk en agosto de 2024 y asegura que su objetivo es muy claro: “Mi propósito es mejorar el nivel de matemáticas de los estudiantes de todo el estado de Chuuk trabajando junto a sus profesores para reforzar sus capacidades docentes.”

Koike Tsukasa en la sede del Departamento de Educación del Estado de Chuuk. (© Julian Ryall)
Koike Tsukasa en la sede del Departamento de Educación del Estado de Chuuk. (© Julian Ryall)

Koike imparte talleres dirigidos a docentes procedentes de algunas de las islas exteriores más remotas del archipiélago, con los que da apoyo a un total de 686 profesores de 60 escuelas públicas de educación primaria. Parte de su labor consiste en dotar a los niños de las competencias que necesitarán para acceder a empleos bien remunerados, para lo cual muchos de ellos deberán emigrar a lugares como Guam, Hawái o el territorio continental de Estados Unidos.

“Durante el tiempo que he pasado aquí, la gente me ha tratado con una enorme amabilidad y cordialidad”, afirma. “Y cuando tenga que marcharme a finales de este año, creo que uno de los mejores recuerdos que me llevaré será escuchar a los profesores que han asistido a mis talleres decir que han aprendido algo nuevo y que desean participar en otro. Ese tipo de comentarios me hace muy feliz.”

(Traducido al español del original en inglés. Imagen del encabezado: un paisaje tropical idílico en Chuuk, donde especialistas japoneses prestan su ayuda en distintos ámbitos, desde la educación hasta la sanidad pública. © Julian Ryall.)

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