Veinte años del estreno de ‘Paprika’, de Kon Satoshi: una fusión de sueño y realidad
Anime Cultura- English
- 日本語
- 简体字
- 繁體字
- Français
- Español
- العربية
- Русский
Una historia centrada en el análisis de los sueños
Tras su debut como dibujante, en 1985, Kon Satoshi participó en los equipos de producción de maestros de la animación como Oshii Mamoru u Ōtomo Katsuhiro, y presentó en cines de Japón su primer largometraje de anime en 1998: Perfect Blue. Su cuarta película, Paprika (2006), se basa en la novela homónima (1993) del famoso escritor de ciencia-ficción Tsutsui Yasutaka. Kon se declaró fan de la obra de Tsutsui en varias ocasiones, y dijo haber buscado crear obras similares al mundo de la novela de Paprika. Y lo cierto es que en ellas se pueden encontrar muchos elementos en común con esta última.

Kon Satoshi, en el momento de presentar Paprika para la competición oficial del Festival Internacional de Cine de Cannes - septiembre de 2006, Venecia, Italia. (Reuters)
En las novelas de Tsutsui, que en la universidad se había especializado en psicología, aparecen aquí y allá motivos e ideas relacionados con el análisis de los sueños al estilo de Freud o Jung. De entre todas sus obras, Paprika va aún más allá y convierte ese análisis en el corazón de su narrativa. En el psicoanálisis se considera que lo que está psicológicamente reprimido queda relegado al ámbito del inconsciente y aparece en los sueños con otras formas. El análisis de los sueños cobró importancia como método a partir de la idea de que, al desentrañar lo que está reprimido en el inconsciente es posible resolver problemas psicológicos de la vida cotidiana.
La novela Paprika está ambientada en un Japón del futuro cercano, en el que la tecnología permite monitorizar los sueños de las personas en forma de imágenes. La protagonista, la terapeuta Chiba Atsuko, actúa como Paprika, “detective de sueños”. Hacia el final de la historia esta tecnología se utiliza con fines maliciosos: se obliga a las personas a ver las pesadillas de otros, hasta que, finalmente, esas pesadillas se desbordan en la realidad.
La película Paprika, del director Kon Satoshi, comparte la trama básica de la obra original, pero es también una adaptación propia, e incorpora por ello varios cambios. El más destacado es la escena de un festival en la que desfilan diversos electrodomésticos, figuras maneki neko (gatos de la suerte), estatuas de Buda y pórticos torii. Aunque representa simbólicamente la avalancha mental de las pesadillas, esta escena no aparece en absoluto en la versión de Tsutsui. Según explicó Kon, el desfile está compuesto por elementos religiosos, electrodomésticos obsoletos y objetos tradicionales japoneses, todos ellos olvidados por la gente. Freud, en su ensayo Lo ominoso, define lo “ominoso” como aquello que en un principio era familiar, pero que ha sido relegado al inconsciente y marginado. Los elementos que componen el desfile son aquellos que han sido marginados por las personas actuales y relegados al inconsciente. Estos resurgen y desfilan para simbolizar “lo ominoso” de las pesadillas.

Un desfile que erosiona los sueños de los pacientes. (© 2006 Madhouse / Sony Pictures Entertainment Japan Inc.)
Jung, Kawai Hayao y Murakami Haruki
En la versión de Kon, además de los elementos freudianos, también se aprecia una influencia considerable de la psicología de Jung. Este psicólogo no consideraba que los aspectos reprimidos fueran algo que debiera superarse necesariamente, sino que daba importancia a su integración en el “yo”. Este proceso de integración puede observarse en varios personajes.
Konagawa, un personaje que padece neurosis de ansiedad, se da cuenta mientras explora los sueños junto a Paprika de que un personaje misterioso que siempre aparece en sus sueños representa a un viejo amigo con el que compartía el sueño de convertirse en director de cine. Su viejo amigo, ya fallecido a causa de una enfermedad, aparecía en sus sueños como ese “otro yo” que quería ser director de cine. Al reconocer y reconciliarse con ese yo reprimido y olvidado, simbolizado por su viejo amigo, Konagawa supera su neurosis de ansiedad.
La división y el conflicto entre Chiba y Paprika, ambas caras de la protagonista, se asemejan a la relación entre Konagawa y su amigo. En la obra original, Paprika es la forma en que Chiba se disfraza como detective de sueños, pero en la versión de Kon parece un personaje completamente distinto. Hacia el final de la película, además, cuando los sueños inundan la realidad, se divide por completo y ambas existen simultáneamente en el mismo espacio. Tras la división, Chiba libera el amor que había reprimido hacia su compañero Tokita Kōsaku, lo que le permite reunirse temporalmente con su otro yo, la desenfrenada Paprika.

Chiba y Paprika, la detective de sueños que es su reflejo en el cristal. (© 2006 Madhouse / Sony Pictures Entertainment Japan Inc.)
En la novela de Tsutsui no se produce esa separación entre Chiba y Paprika, y la relación entre Konagawa y su antiguo amigo tampoco tiene el significado mencionado del “otro yo”. Kon añadió el elemento de la “otra mitad de uno mismo” durante el proceso de adaptación, y puede interpretarse como un motivo junguiano.
Las obras del también difunto Kawai Hayao, reconocido psicólogo junguiano, fueron muy leídas entre los años ochenta y noventa, y Kon Satoshi fue uno de sus más asiduos lectores. Se cuenta que la razón por la que leyó con tanto interés las obras de Kawai durante un tiempo fue que Hirasawa Susumu (antiguo vocalista de la banda de techno P-Model), responsable de la banda sonora de Paprika y otras obras de Kon, había recibido una gran influencia de Kawai, y el director quería comprender el universo de sus canciones y letras.
Kon declaró abiertamente haberse visto también influido por las novelas de Murakami Haruki, mientras que este último mantenía una relación de amistad con Kawai a través de entrevistas y otros encuentros. Kon solía decir en vida, según cuentan: “Solo yo soy capaz de adaptar al cine de animación obras como Hitsuji wo meguru bōken (La caza del carnero salvaje) o Nejimakidori kuronikuru (Crónica del pájaro que da cuerda al mundo)”.
Los temas comunes en las obras de Kon
La película Paprika se sitúa en la línea de la moda de la psicología junguiana impulsada por Kawai Hayao y, al mismo tiempo, constituye una obra que resume los temas característicos de Kon Satoshi. Los siguientes son, por ejemplo, elementos que aparecen repetidamente en las obras del director.
- Aparición de otro yo: Podemos citar a Paprika y Chiba en la última película de Kon; a la protagonista Chiyoko y a la anciana que simboliza a la Chiyoko del futuro y que aparece en momentos clave en Sennen joyū (Millennium Actress, 2002); y a Mima, la protagonista de Perfect Blue, que pasa de ser ídolo a actriz, junto a su propia imagen fantasmal como ídolo.
- Desviación de la norma heterosexual: tras la fusión entre Chiba y Paprika en Paprika, el hecho de que la investigadora anuncie el matrimonio entre Tokita y Chiba permite que la existencia de Paprika (yo libre y desenfrenado) se mantenga, lo que desvía sutilmente el final cerrado que supone el matrimonio entre personas de distinto sexo. En Sennen joyū, el final sugiere que el objetivo de Chiyoko es simplemente perseguir a su amado, “el príncipe de la llave”, y no lograr que su amor se cumpla. En Tōkyō Godfathers (2003), junto a una representación caricaturizada e “incorrecta” de las personas transgénero, también se retratan los fracasos de las parejas heterosexuales y las familias.
- Desarrollos en los que la realidad y la fantasía se difuminan a través de los medios y la tecnología: en Paprika la frontera entre el sueño y la realidad se difumina a través de un dispositivo llamado DC Mini; en Perfect Blue las imágenes reflejadas en espejos, las pantallas de ordenador y los navegadores de internet crean el fantasma de Mima; en Sennen joyū el cine convierte a Chiyoko en una figura que trasciende tanto su papel en la película como su vida real. Además, en la primera serie de anime para televisión de Kon, Mōsō dairinin (Paranoia Agent, 2004), los rumores se hacen realidad a través de los propios rumores, de los medios de comunicación que los difunden y, en un sentido más amplio, de los personajes como productos de consumo mediático.

Paprika termina con una escena en la que Konagawa se dirige al cine. Frente a la sala se ven los carteles de las últimas películas de Kon, ordenados por fecha de estreno. (© 2006 Madhouse / Sony Pictures Entertainment Japan Inc.)
Una obra póstuma sin terminar
Así pues, aunque en la obra de Kon Satoshi hay temas que se repiten de forma clara, en su obra póstuma, Yume miru kikai (“La máquina de soñar”), que quedó inconclusa tras su repentina muerte, se puede intuir que intentaba dar un giro audaz a su trayectoria. Aunque en un momento dado se anunció que la producción continuaría con otro director al frente, el productor anunció una nueva interrupción del proyecto, alegando que no había ningún director capaz de hacer realidad la visión de Kon.
A juzgar por los materiales que se conservan, la obra iba a ser una aventura de acción ambientada en un futuro próximo sin humanos en el que los robots luchan por lograr su preciada electricidad. Aunque Paprika también está ambientada en un futuro próximo, el diseño del paisaje urbano de Yume miru kikai era aún más futurista. En cuanto a los personajes principales, a diferencia de los humanos que Kon había retratado hasta entonces, con un diseño de proporción de cuerpo relativamente alta, había optado por robots con un diseño más caricaturesco y de proporciones más reducidas. Tanto en el contenido como en el aspecto visual buscaba seguir, al parecer, una línea muy diferente a la que había seguido hasta entonces. ¿Pretendía realmente crear una historia de aventuras convencional y sin ningún giro argumental importante?
En el relato corto Yume miru kikai, publicado por primera vez en 1974 por el dibujante Morohoshi Daijirō, de quien Kon había declarado abiertamente haber recibido una fuerte influencia, los robots han sustituido a los humanos y llevan una vida social, mientras que los propios humanos permanecen en un estado similar al sueño criogénico y no dejan de soñar. En Toriko (1984), la primera obra de manga de Kon Satoshi galardonada con un premio, también se aprecia un contenido similar. Quizá no sea mera coincidencia que esta obra póstuma e inacabada comparta el mismo título que el relato corto de Morohoshi.
Aunque esa “máquina de los sueños” de Kon parezca a primera vista una aventura de robots, tal vez su intención fuera retratar un mundo en el que los seres humanos están congelados y se les obliga a soñar. O quizá quería crear personajes robóticos que actuaran como sustitutos, utilizando la conciencia o el inconsciente humanos como medio. Aunque ahora no podemos realizar más que meras conjeturas, no puedo evitar pensar en la posibilidad de que la obra haya heredado el tema recurrente de Kon: la difuminación de los límites entre la fantasía, los sueños y la realidad, y el hecho de que esa difuminación se lleve a cabo a través de la tecnología.
Aunque haya quien considere infructuoso fantasear con las obras que Kon podría haber creado, esas fantasías contribuyen a perpetuar su visión. Además, películas como Requiem for a dream (Réquiem por un sueño, 2000) y Black Swan (2010), de Darren Aronofsky, así como Inception (Origen, 2010), de Christopher Nolan, y Last Night in Soho (Última noche en el Soho / El misterio de Soho, 2021), de Edgar Wright, son herederas, de forma más o menos evidente, de Kon. Aunque ya no podamos ver nuevas obras suyas, la visión de Kon Satoshi sigue viva en el cine actual.
(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: fotograma de Paprika © 2006 Madhouse / Sony Pictures Entertainment Japan Inc.)
