Hinchas olímpicos japoneses buscan un ‘plan B’ para disfrutar Tokio-2020

Sociedad Deporte Tokio 2020

El japonés súper fan de los Juegos Olímpicos Kazunori Takishima, en Tokio el 23 de julio de 2021, previo a la apertura de la postergada cita deportiva en un mundo con covid-19. AFP
El japonés súper fan de los Juegos Olímpicos Kazunori Takishima, en Tokio el 23 de julio de 2021, previo a la apertura de la postergada cita deportiva en un mundo con covid-19. AFP

Tokyo, Japón | AFP

por Hiroshi HIYAMA / Andrew MCKIRDY

Kyoko Ishikawa y Kazunori Takishima, dos emblemáticos hinchas japoneses, han recorrido el mundo para vivir cada edición de los Juegos Olímpicos y Tokio-2020 debía ser una cita muy especial para ellos. Sin embargo, la pandemia motivó que sean a puerta cerrada y han tenido que idear alternativas para disfrutarlos de alguna manera.

A sus 51 años, Kyoko ha asistido a todos los Juegos de verano desde Barcelona-1992. En estas tres décadas se ha ido convirtiendo en un rostro familiar en las instalaciones olímpicas, con su indumentaria tradicional japonesa y una cita adornada con los colores rojo y blanco de su país.

Tenía el sueño de asistir a los Juegos de Tokio, en su país, y consiguió entradas para pruebas de lucha. Pero a principios de julio, los organizadores anunciaron que el evento sería prácticamente a puerta cerrada por el aumento de casos de coronavirus.

Lejos de hundirse en el desánimo, Ishikawa encontró otra manera animar a los deportistas, cantando y bailando delante de la televisión en su salón, que está decorado con objetos olímpicos recopilados a través del mundo.

Estará en contacto con otros aficionados de todo el mundo a través de videoconferencia y de las redes sociales. También planea informarse sobre los países de los deportistas que vea por televisión gracias a libros y mapas. Y acompañará todo ello comiendo y bebiendo especialidades de distintos países en su casa.

La súper fan olímpica Kyoko Ishikawa y su esposo, John Sledge (izq), en su casa durante la transmisión de la ceremonia inaugural de los Juegos de Tokio-2020 en su propia ciudad, sin poder asistir como lo ha hecho desde hace 30 años en otros países. AFP
La súper fan olímpica Kyoko Ishikawa y su esposo, John Sledge (izq), en su casa durante la transmisión de la ceremonia inaugural de los Juegos de Tokio-2020 en su propia ciudad, sin poder asistir como lo ha hecho desde hace 30 años en otros países. AFP

“Reunir a las personas”

Kyoko Ishikawa está convencida de que los Juegos Olímpicos pueden servir para unir, incluso en plena pandemia.

“Los Juegos Olímpicos son una ocasión especial y para cada ocasión especial de la vida hay que reunir a las personas”, estima. “Es lo mismo esta vez. Sea cual sea el método, ese principio fundamental no cambia”, señala.

Kazunori Takishima, de 45 años, cree también en ese principio de cohesión al que contribuyen los Juegos, gracias a la formidable emoción compartida ante las actuaciones de los deportistas.

Él mismo ha acudido a todos los Juegos -tanto de invierno como de verano- desde Turín-2006, donde quedó maravillado por el ambiente olímpico cuando desconocidos le iban felicitando tras el título olímpico de la patinadora japonesa Shizuka Arakawa.

Desde hace quince años ha conseguido asistir a 106 pruebas en todas las ciudades anfitrionas de los Juegos y esperaba añadir otras 28 a la lista durante la quincena de Tokio-2020, para batir el récord de otro fan, que es actualmente de 128.

Kazunori, un adinerado empresario, había comprado 197 entradas para los Juegos de Tokio, gastando el equivalente a 30.000 euros (35.300 dólares), y esperaba compartir su pasión con familiares, amigos y empleados.

“Me hubiera gustado que vivieran esta experiencia. Puedo intentar explicársela, pero una emoción no puede transmitirse totalmente. Tienes que estar en el lugar y verlo por ti mismo”, lamenta.

Lágrimas “sinceras”

Kazunori Takishima afirma que en su día a día se siente inspirado por el compromiso y los esfuerzos de los deportistas olímpicos, que derraman lágrimas “sinceras” de alegría, de frustración o de pena en el terreno de juego.

“En la vida cotidiana, no se ve a nadie con lágrimas verdaderas”, estima. “Pero los deportistas olímpicos comprometen su vida” para competir.

“Encuentro muchos obstáculos en mi trabajo. Pero en esos momentos me digo que eso no es nada comparado con las lágrimas de verdad que lloran los deportistas”, añade.

Kazunori decidió acudir al estadio Olímpico de Tokio antes de la ceremonia de apertura del viernes, pese a que no pueda entrar.

Desde los alrededores del estadio espera ver los fuegos artificiales lanzados desde el interior y sentir de alguna manera la atmósfera olímpica, viendo la ceremonia a través de su teléfono móvil.

Se muestra además crítico con las autoridades por no haber podido implementar las medidas necesarias para que estos Juegos Olímpicos sean con público. Pese a los obstáculos y los sondeos de opinión pública, él sigue apoyando que Tokio-2020 se celebre.

“Estoy decidido a apoyarlos. No he cambiado nada”, asegura.

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© Agence France-Presse

Tokio 2020 AFP