Fukushima, ocho años después: las siniestras bolsas negras y el niño que soñaba con estudiar en Futaba

Sociedad Vida

La tierra descontaminada se está trasladando a las instalaciones de almacenamiento provisional, pero su eliminación sigue entrañando problemas. Hasta los funcionarios del Ayuntamiento se sorprenden de que haya un niño de primaria entre las familias que planean establecerse en la zona.

Bolsas negras que resultan “siniestras”

Cada vez que veo las gigantescas bolsas negras, de un metro de altura, me acuerdo de cuando estuve en esta zona filmando con la presentadora Andō Yūko, que comentaba “Por más que te expliquen que ya se puede volver porque es seguro, solo de encontrarte con estas bolsas enormes en el espacio cotidiano, se te pasan las ganas”.

Las bolsas negras irrumpen en el espacio vital de los lugareños.
Las bolsas negras irrumpen en el espacio vital de los lugareños.

Dentro de las bolsas hay tierra y residuos recogidos en las tareas de descontaminación, que consisten en retirar la capa superficial del suelo contaminada de material radioactivo y embolsarla. Cada bolsa contiene alrededor de una tonelada de tierra. Como hasta hace poco no se disponía de un lugar donde almacenarlas, se amontonaban en la zona en que se habían llenado y se cubrían con una tela verde.

No todo Fukushima tiene dosis altas de radiación; al contrario, la mayor parte de la prefectura presenta niveles similares a los de las demás prefecturas. Sin embargo, desde el accidente nuclear, se llevan a cabo tareas de descontaminación en un radio muy amplio para brindar seguridad y tranquilidad a la población y para proteger su reputación. Por eso siguen llenándose bolsas negras, que se depositan en las zonas que se descontaminan.

Ristras de bolsas negras flanquean la carretera.
Ristras de bolsas negras flanquean la carretera.

En el tiempo que llevo haciendo reportajes sobre Fukushima, a menudo he oído a los habitantes quejarse de que las bolsas negras no les gustan porque les parecen siniestras. Y es que, por más que la tierra contaminada de radiactividad se recogiera, al no contar con un método de eliminación final, hasta hace poco las bolsas negras no hacían más que reproducirse.

Ahora que han pasado ocho años desde el desastre, el número de bolsas negras esparcidas por el terreno parece haber menguado ligeramente. Eso es gracias a la construcción de instalaciones de almacenamiento provisional, donde se han empezado a transportar las bolsas.

¿Se ven menos bolsas negras por la calle?
¿Se ven menos bolsas negras por la calle?

“En Fukushima hay claros y sombras”

Las instalaciones de almacenamiento provisional se crearon para gestionar y conservar de forma segura la tierra contaminada de radiactividad hasta su eliminación final. Empezaron a construirse en Ōkuma y Futaba, localidades donde se halla la central nuclear de Fukushima Dai-ichi y que forman parte de las zonas cerradas indefinidamente a la habitabilidad por su elevado nivel de radiactividad.

Ponemos rumbo a la primera obra de Ōkuma, donde se halla una de las instalaciones de almacenamiento provisional. Junto a la carretera observamos casas aún con ropa tendida en los balcones y coches oxidados en los aparcamientos que siguen tal como se dejaron en 2011. Luego vemos una extensa concavidad de hormigón que parece un embalse.

Un terreno que antes acogía viviendas y campos de cultivo presenta ahora un enorme agujero excavado y reforzado con hormigón en el que se va enterrando la tierra contaminada. Se están preparando un total de diez obras como esta, que cuando realizamos nuestro reportaje, en enero de 2019, contenía ya 60.000 metros cúbicos de desechos. El objetivo es transportar 4 millones de metros cúbicos de tierra contaminada en 2019, y entre 5 y 12,5 millones para 2020. Contando que el Tokyo Dome tiene una capacidad de 1,24 millones de metros cúbicos, alcanzar el máximo objetivo equivaldría a transportar diez veces la capacidad del estadio.

Los camiones transportan tierra constantemente.
Los camiones transportan tierra constantemente.

Las casas de la zona se echaron abajo. (Foto tomada en mayo de 2017. Propiedad del Ministerio de Medio Ambiente.)
Las casas de la zona se echaron abajo. (Foto tomada en mayo de 2017. Propiedad del Ministerio de Medio Ambiente.)

La zona se ha convertido en una instalación de almacenamiento provisional. (Foto tomada en enero de 2019. Propiedad del Ministerio de Medio Ambiente.)
La zona se ha convertido en una instalación de almacenamiento provisional. (Foto tomada en enero de 2019. Propiedad del Ministerio de Medio Ambiente.)

La operación parece avanzar bien, pero en realidad experimenta muchos problemas. Para empezar, los depósitos que se están creando se llaman de almacenamiento provisional, pero todavía no se ha determinado dónde se llevarán los desechos para su eliminación final. Tampoco se ha definido cómo se devolverán los terrenos a sus propietarios originales en el caso de que se decida un método de eliminación definitivo. Los vecinos de la zona también han empezado a sufrir molestias como consecuencia de la creación de las instalaciones, como atascos de tráfico a causa del transporte de la tierra.

“En Fukushima hay claros y sombras. Creo que en esta ocasión han visto solo las sombras”, nos explica, compungido, el responsable del Ministerio de Medio Ambiente. Cuando terminamos de reunir información para el reportaje sobre las instalaciones de almacenamiento provisional, nos analizaron concienzudamente la suela de los zapatos para comprobar que no tuvieran restos de materiales radiactivos pegados. Sentí un gran pesar al comprender que todavía falta mucho para empezar a ver los claros de aquel lugar.

Analizando las suelas de los zapatos.
Analizando las suelas de los zapatos.

El niño que soñaba con estudiar en Futaba

En Ōkuma, la parte del municipio donde antes vivía el 96 % de la población es ahora una zona cerrada indefinidamente a la habitabilidad. Pero, a pesar de ser una de las localidades más gravemente afectadas por el desastre de la prefectura de Fukushima, en las zonas donde la radiación es baja empieza a vislumbrarse algo de luz.

En el distrito de Ōgawara, designado como nudo central para la reconstrucción, han empezado a construirse nuevas viviendas de madera: 40 casas unifamiliares de 3 dormitorios y 82 m2, y 10 de 2 dormitorios y 67 m2. La zona huele a madera nueva.

Construcción de viviendas nuevas.
Construcción de viviendas nuevas.

Todavía no es posible instalarse a vivir en el distrito porque sigue estando designado como zona cerrada provisionalmente a la habitabilidad, pero al parecer volverá a declararse como habitable a partir del 10 de abril. Por eso han empezado a construirse viviendas y a anunciarse para buscar futuros inquilinos. Se han recibido más de sesenta solicitudes para las cincuenta viviendas disponibles.

Según un responsable del Ayuntamiento de Ōkuma, entre las familias que ganaron el sorteo de las viviendas hay un niño de primaria. Como no hay colegio para él en la localidad, los padres piensan llevarlo en coche todos los días hasta la vecina Tomioka. Aunque la distancia le supondrá un inconveniente para el día a día y la vida estudiantil, el pequeño está deseando ir a vivir a Ōkuma y sueña con poder estudiar en un instituto que está en Futaba algún día. El responsable del Ayuntamiento al que entrevistamos sonríe mientras declara “Fue una gran sorpresa”.

Se planea seguir construyendo viviendas y abrir establecimientos comerciales como supermercados y alojamientos. El objetivo del plan es empezar con 100 hogares y, cinco años después de levantarse la orden de evacuación, llegar hasta los 2.600.

En la zona ya se ha abierto un restaurante. Por ahora casi todos los clientes son trabajadores de la construcción y funcionarios, pero la presencia de un lugar donde poder disfrutar de una comida caliente evoca prosperidad.

El espacioso restaurante de Ōkuma tiene una tienda al lado.
El espacioso restaurante de Ōkuma tiene una tienda al lado.

Cerca de las viviendas del nudo central para la reconstrucción se está construyendo un nuevo Ayuntamiento que se estrenará en mayo de 2019.

A pesar de que en su día también se les obligó a evacuar la zona, los funcionarios del Ayuntamiento de Ōkuma regresaron inmediatamente para ayudar a los vecinos. Ahora que pueden volver a trabajar en la localidad, echan la vista atrás a los ocho años de trabajo incesante que siguieron al desastre y les parece que han pasado muy rápido: “Ni sé las veces que nos agarraron de las solapas por la desesperación de no saber si algún día podrían volver a casa. Cuando uno logra superar algo tan difícil como eso, es capaz de todo.”

Fukushima avanza poco a poco, con sus claros y sus sombras, hacia la reconstrucción.

La fe en el regreso de los vecinos llevó a un equipo de veteranos de la construcción a trabajar en la localidad cuando quedó totalmente deshabitada. Sus tareas concluyeron a finales de marzo de 2019. (El edificio de detrás es el nuevo Ayuntamiento.)
La fe en el regreso de los vecinos llevó a un equipo de veteranos de la construcción a trabajar en la localidad cuando quedó totalmente deshabitada. Sus tareas concluyeron a finales de marzo de 2019. (El edificio de detrás es el nuevo Ayuntamiento.)

Reportaje y redacción: Shimizu Toshihiro, líder de proyecto de contenidos informativos de Fuji Television.

(Artículo publicado en japonés, el 11 de marzo de 2019, en FNN Prime Online, y traducido por nippon.com.)

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