Una mandarina que no es una mandarina: un dulce tradicional hiperrealista

Gastronomía

Se trata de una creación del maestro Sannō Hiroyuki. El parecido con la fruta real está dando que hablar. El secreto está en las hebras blancas y la finura de la piel.

Una “mandarina” que está dando mucho que hablar

En Japón, se conoce como wagashi a los dulces tradicionales del país. Algunos de ellos, como el manjū, la monaka, el yōkan o el nerikiri, gustan a muchas personas por tener la cantidad justa y necesaria de azúcar.

Recientemente, se está hablando mucho en las redes sociales sobre un dulce tradicional que sorprende por su parecido con la fruta a cuya imagen y semejanza se ha elaborado.

Es un wagashi.
Es un nerikiri con pasta de judías rojas dulce.
Si se le quita la piel, se ve que se trata de un jōnamagashi muy elaborado.

Estará a la venta los días 1 y 8 (lo de la segunda foto a la derecha es una mandarina de verdad)

Es un nerikiri con forma de mandarina elaborado por el maestro Sannō Hiroyuki, que se dedica a la repostería tradicional como autónomo en la prefectura de Gifu. Como se puede apreciar en la imagen, la “fruta” está como si se hubiera pelado ligeramente, de ahí que se vean las hebras o hilos de color blanco característicos de estos cítricos. Su realismo es tal que fácilmente podríamos creer que se trata de una mandarina de verdad.

A la izquierda, el dulce; a la derecha, una mandarina real.
A la izquierda, el dulce; a la derecha, una mandarina real.

A 3 de diciembre, el tuit del maestro había recibido más de diez mil me gusta y comentarios como “Es una obra de arte, pero quiero comérmela”, “Si no me lo dijeran, pensaría que es una mandarina real" y “Es una preciosidad”.

Queríamos saber qué había llevado al maestro a crear este dulce, así que le hemos preguntado directamente.

El secreto está en las hebras blancas y la finura de la piel

ENTREVISTADOR ¿Cómo se le ocurrió hacer un dulce con forma de mandarina?

SANNŌ Entre las técnicas tradicionales de elaboración de dulces ya existía la de la mandarina, pero el resultado no me parecía lo suficientemente realista. Por eso, pensé que, si me lo proponía, conseguiría una versión mejorada. Fue cuestión de ir probando.

ENTREVISTADOR ¿De qué está hecho?

SANNŌ Es un nerikiri relleno de pasta de judías rojas dulce.

ENTREVISTADOR ¿Cuál es el secreto de ese hiperrealismo?

SANNŌ La piel y las hebras blancas; eso fue en lo que más me esmeré. La finura de la piel también me parecía importante. Se requiere maña para poder envolver la pasta de judías con una capa tan delgada.

Yoihanabi, su obra más colorida

ENTREVISTADOR ¿Cómo consigue el color?

SANNŌ Uso un colorante alimentario rojo.

ENTREVISTADOR ¿De qué están hechos la piel y el interior?

SANNŌ El relleno es de pasta de judías rojas dulce y va dentro de un nerikiri naranja. Uso una espátula para marcar las hebras, que luego relleno con un nerikiri blanco y amarillo.

ENTREVISTADOR ¿Cuántos dulces ha creado hasta la fecha?

SANNŌ No los he contado, pero diría que más de cuatrocientos.

ENTREVISTADOR ¿Cómo son sus otras creaciones?

SANNŌ Yoihanabi es el dulce que más gusta de todos los que hago. Es un nerikiri inspirado en los fuegos artificiales de colores que iluminan las noches de verano. Está elaborado mediante la técnica del tsutsumibokashi y una gradación de tonos; es una preciosidad.   

Yoihanabi, el dulce más famoso entre las creaciones del maestro Sannō Hiroyuki.
Yoihanabi, el dulce más famoso entre las creaciones del maestro Sannō Hiroyuki.

ENTREVISTADOR ¿Cómo le gustaría dar a conocer los atractivos de los dulces tradicionales?

SANNŌ Ser autónomo me da libertad para hacer lo que quiero, así que mi trabajo es diferente del de otros artesanos. Al igual que con las redes sociales, me gustaría aprovechar mi potencial para hacer dulces bonitos que se adapten a los tiempos.

Aunque ya existía una técnica tradicional de hacer dulces wagashi con forma de mandarina, se requería cierta destreza para reproducir la finura de la piel de la fruta de verdad, entre otros aspectos. Sin la imaginación ni la maña de este maestro, quizás no habría sido posible.

Cada “mandarina” cuesta 500 yenes (sin IVA). Se pusieron a la venta el 8 de diciembre en I.D.L MARKET IN Maman, en Kōnan (Aichi). Además, los días 2 y 3 de enero de 2020, así como el segundo martes de cada mes a partir de febrero, se pueden comprar en Hoshioka Terrace (Nagoya, también en Aichi). Son tan realistas que dan ganas de probarlas.

(Publicado originalmente en japonés en FNN prime Online el 3 de diciembre de 2019. Traducido y editado por Nippon.com)

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