Un parque ecuestre de Osaka trabaja para proteger la raza de caballo ‘dosanko’, autóctona de Japón

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Kashiwara, prefectura de Osaka, 8 de enero (Jiji Press)—En la prefectura de Osaka se está llevando a cabo una iniciativa para proteger y criar al dosanko, un caballo originario de Hokkaidō del que solo quedan alrededor de mil ejemplares en Japón. Yokoyama Masashi, de 71 años y miembros de la Asociación para la Promoción de los Caballos Autóctonos de Japón, gestiona el parque ecuestre Washuba Horseland, situado en ciudad de Kashiwara, con el deseo de que más personas se familiaricen con estos caballos.

Este parque ecuestre permite a los visitantes vestirse con ropa tradicional y subir a un dosanko para experimentar el ambiente de las batallas del período Sengoku (de los Estados Guerreros, 1467-1568).

Según la Asociación Japonesa de Equitación, de las ocho razas de caballos autóctonos existentes en el país, esta es la más numerosa. Aunque es de menor tamaño que el purasangre, este caballo se caracteriza por su gran resistencia. En el ejercicio fiscal de 1994 se criaban más de 2.900 ejemplares, pero en 2024 la cifra se redujo a 1.056. Se considera que una de las principales causas de este descenso es la pérdida de demanda debido a la generalización del automóvil y la mecanización de las labores agrícolas, lo que provocó un declive en el número de criadores.

Yokoyama comenzó a practicar la equitación en Francia hace unos 40 años, y por entonces supo que los caballos autóctonos japoneses estaban al borde de la extinción. A raíz de que un conocido le pidiera que readiestrara un caballo retirado, y ante la escasez de espacios para interactuar con caballos en Osaka, abrió el Washuba Horseland en octubre de 2022. Actualmente cría seis dosanko y un caballo retirado, y ofrece experiencias de monta, alimentación y cepillado.

Tras impartir técnicas de defensa personal y artes marciales dentro y fuera de Japón, Yokoyama se planteó si sería posible practicar artes marciales utilizando caballos japoneses, y puso en marcha una experiencia de equitación en la que los participantes pueden elegir entre tres tipos de vestimenta tradicional, como armaduras o atuendos de caza. También organiza activamente eventos que recrean batallas del período Sengoku.

El centro acepta asimismo que los visitantes lleven su propia indumentaria, y algunos han montado a caballo vestidos con hakama, un tipo de vestimenta tradicional, como los que se usan en las bodas. Yokoyama explica: “En Japón hay muchos clubes de equitación en los que solo se puede montar si se es socio, lo que supone una barrera de entrada muy alta. Mi objetivo es que, sin necesidad de hacerse miembro, cualquiera pueda vivir la experiencia tantas veces como quiera y aumentar así el número de personas que mantengan una relación duradera con los caballos”.

Además de funcionar como instalación de experiencias, Washuba Horseland también cumple el papel de centro de cría y entrenamiento de caballos adquiridos en Hokkaidō. Al cederlos activamente a clubes que desean utilizarlos para la equitación infantil, se amplían los ámbitos en los que los dosanko pueden desempeñar un papel activo. Yokoyama subraya: “No tiene sentido limitarse a reproducir y aumentar el número de caballos autóctonos que se dice están al borde de la extinción. Quiero pensar en cómo pueden utilizarse y qué se puede hacer con ellos”.

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