El socavón de Saitama sigue abierto un año después de su formación

Sociedad

Saitama, 28 de enero (Jiji Press)—El 28 de enero se cumplió un año del accidente ocurrido en la ciudad de Yashio, en la prefectura de Saitama, en el que una tubería de alcantarillado se rompió y provocó el hundimiento de una carretera, haciendo caer un camión y a su conductor.

En el cruce de la carretera donde ocurrió el incidente sigue abierto un enorme socavón de hasta unos 30 metros de ancho, y se prevé que las obras de reconstrucción tarden aún entre cinco y siete años o más en completarse. En los alrededores persisten el hedor de las aguas residuales y el sulfuro de hidrógeno generado, lo que sigue afectando a los residentes.

En la vivienda de Kinoshita Fumie, una trabajadora autónoma que vive a unos 70 metros del lugar, el mal olor comenzó a filtrarse tras el accidente. “Incluso durante las fiestas de fin de año olía mal, y los clientes que venían de visita se sorprendían”, cuenta. Se trata de una casa unifamiliar a la que se mudó desde Tokio hace unos 20 años, buscando un hogar con jardín. Ahora, aunque se plantea mudarse, duda que alguien quierar comprar su vivienda.

Tras el hundimiento, Kinoshita y su familia evacuaron al edificio del ayuntamiento. Unas dos semanas después, al regresar a casa, continuaban las vibraciones y el ruido de las obras, y asegura que, al estar al aire libre, le dolía la garganta y sentía escozor en los ojos. Ha pasado un año desde entonces. Aunque las molestias en la garganta y los ojos han disminuido, el mal olor persiste, y aunque tienda la ropa dentro de casa, esta se impregna del olor a aguas sucias.

Desde alrededor de junio del año pasado, los accesorios metálicos y los emblemas de los autos han comenzado a oscurecerse y corroerse. Se cree que esto está relacionado con el sulfuro de hidrógeno generado cuando los microorganismos descomponen los desechos dentro de las tuberías. Kinoshita comenta: “No es un simple óxido; la superficie se vuelve negra y parece que el metal se va desgastando y disolviendo”.

Tras las quejas de los residentes por el mal olor y los daños por corrosión, la prefectura organizó en noviembre del año pasado una conferencia impartida por médicos. Kamijō Yoshito, director del Centro Clínico de Toxicología del Hospital de la Universidad Médica de Saitama, explicó que la concentración de sulfuro de hidrógeno es comparable a la de las zonas termales y que “el organismo lo desintoxica, por lo que no hay efectos perjudiciales para la salud”. No obstante, señaló que la corrosión puede producirse incluso a bajas concentraciones y que el mal olor puede causar malestar y estrés, generando problemas psicológicos.

En la actualidad la prefectura está instalando una nueva tubería dentro de la conducción de alcantarillado dañada. Un alto cargo del gobierno de la prefectura expresó su esperanza de que, si las aguas residuales dejan de desviarse y vuelven a fluir de forma directa, el mal olor podría desaparecer, aunque admitió que no se sabrá si el olor se eliminará por completo hasta que avancen las obras.

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