Japón aplaza la decisión sobre su participación en la Junta de Paz de Trump

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Tokio, 24 de febrero (Jiji Press)—El Gobierno de Japón ha pospuesto su decisión sobre si participar o no en la llamada “Junta de Paz”, encargada de supervisar la administración provisional del territorio palestino de la Franja de Gaza. Aunque ha recibido una invitación del Gobierno de Estados Unidos, en la comunidad internacional también existen especulaciones de que el objetivo del presidente Donald Trump sería sustituir a las Naciones Unidas, lo que dificulta comprender plenamente sus intenciones. El Gobierno japonés pretende, por tanto, vigilar atentamente la evolución de los países implicados, sin perder de vista su relación con Estados Unidos.

“Estamos examinando los detalles mientras mantenemos una comunicación estrecha con EE. UU. y los países relacionados. Queremos seguir estudiando la cuestión”, se limitó a declarar el ministro de Asuntos Exteriores, Motegi Toshimitsu, en una rueda de prensa celebrada el 20 de febrero.

La Junta es una organización internacional basada en un plan de paz para Gaza liderado por Estados Unidos. Su creación fue aprobada en noviembre del año pasado por el Consejo de Seguridad de la ONU, y entre sus miembros fundadores figuran el ex primer ministro británico Tony Blair y el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, entre otros. Se han enviado invitaciones a líderes de distintos países, incluida la primera ministra Takaichi Sanae, y, según medios estadounidenses, más de 25 países han manifestado su intención de participar.

Cuando se anunció el plan en septiembre del año pasado, el Gobierno japonés consideraba posible implicarse si el objetivo era la paz en Gaza. No obstante, Trump explicó con posterioridad que las actividades de la Junta de Paz podrían extenderse más allá de Gaza. Al mismo tiempo, también ha expresado su descontento con la ONU, lo que ha alimentado la preocupación en la comunidad internacional de que la Junta pueda socavar sus funciones.

El hecho de que Trump planee continuar al frente de la organización incluso después de dejar la presidencia de EE. UU. ha incrementado las dudas, y países del Grupo de los Siete (G7), como Reino Unido, Francia e Italia, han decidido no participar. Trump ha advertido, por ejemplo, que impondrá aranceles al vino francés si Francia no se suma, y ha mostrado también una postura dura al retirar la invitación a Canadá, país crítico con el Gobierno de Estados Unidos.

Ante estos movimientos, dentro del propio Gobierno japonés también se alzan voces cautelosas. Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores señalan que “hay muchos aspectos poco claros y no se puede prever la participación”, mientras que un alto cargo gubernamental admite sin ocultar su preocupación que “Trump podría hacer cosas que escapan al sentido común”.

No obstante, Japón no puede rechazar de forma tajante una invitación de su aliado estadounidense, por lo que envió como observador a Okubo Takeshi, embajador encargado de la reconstrucción de Gaza, a la primera reunión celebrada el día 19. Existe además la posibilidad de que Trump solicite la participación directamente a la primera ministra de Japón en la cumbre bilateral Japón-EE. UU. prevista para el 19 de marzo, lo que sigue planteando un dilema al Gobierno japonés.

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