Dos estudiantes de primaria de Tokio descubren un fósil de cigarra poco común
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Tokio, 4 de abril (Jiji Press)—Dos hermanas de Tokio que estudian la enseñanza primaria han descubierto un fósil completo de cigarra de hace unos 300.000 años (Pleistoceno medio) al abrir una roca que un museo vendía como recuerdo. Los fósiles bien conservados de ejemplares completos son extremadamente raros, por lo que constituye un hallazgo valioso para comprender el proceso evolutivo de este insecto.
El descubrimiento lo realizaron Shinomiya Maho, de 11 años y alumna de sexto de primaria, y su hermana menor Yuno, de 8 años y en tercero, residentes en la ciudad de Higashikurume, en Tokio, y aficionadas a los fósiles. Maho cuenta que de pequeña se sorprendió al ver fósiles que su madre, Chika, coleccionaba, y que pensar que “los seres vivos se habían convertido en piedra” despertó su interés.
En junio del año pasado, con la intención de que ambas disfrutaran de su afición, su madre encargó rocas vendidas como material didáctico y recuerdos por el Museo de Fósiles Konoha, situado en la ciudad de Nasushiobara, en la prefectura de Tochigi, conocida por ser zona rica en dicho tipo de restos. Cuando las niñas partieron las rocas, apareció algo que parecía la cabeza de un insecto. Al verlo, su madre, pensando que podría tratarse de algo valioso, se puso en contacto con el especialista en fósiles de insectos Aiba Hiroaki, profesor emérito de la Universidad Keio, y le envió el fósil.
Tras realizar labores de limpieza, Aiba descubrió un fósil completo de una gran cigarra de unos 62 milímetros de longitud. Según explica, los hallazgos de fósiles de cigarra son poco frecuentes, y cuando se encuentran suelen consistir únicamente en fragmentos de alas, por lo que un ejemplar completo es extremadamente valioso. La presencia de una “válvula abdominal”, órgano con el que produce su canto, indica que se trata de un macho. Por su morfología, se ha determinado que pertenece a una especie cercana a la akaezozemi, que habita en Japón. Al no presentar el patrón característico de las alas de esa especie, es muy probable que represente una forma ancestral.
En febrero, Aiba publicó un artículo sobre esta cigarra junto con Hayashi Masami, profesor emérito de la Universidad de Saitama y especialista en la clasificación de cigarras. Al saber que su hallazgo había dado lugar a una publicación académica, Maho comentó: “Me sorprendí y me emocioné muchísimo”. Su sueño es convertirse en paleontóloga, y afirma que le gustaría “buscar huevos de dinosaurio en el desierto de Gobi”.
[Copyright The Jiji Press, Ltd.]

