Las calculadoras siguen siendo populares en Japón 60 años después gracias a la aparición de nuevos modelos

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Tokio, 6 de abril (Jiji Press)—Más de 60 años después del lanzamiento de la primera calculadora, su presencia ha disminuido con la difusión de los ordenadores y los teléfonos inteligentes. No obstante, en Japón siguen gozando de una sólida popularidad gracias a su conveniencia a la hora de realizar cálculos complejos. Los fabricantes continúan desarrollando productos adaptados a los tiempos para atraer una mayor demanda, y los modelos actuales siguen ocupando espacio en los escaparates.

Casio Computer anunció que el 9 de abril pondrá a la venta una calculadora lacada a mano por artesanos expertos en laca de Echizen, en una edición limitada de 650 unidades. Se trata de un modelo conmemorativo del 60.º aniversario del lanzamiento de la primera calculadora de la compañía en 1965, y tendrá un precio de 99.000 yenes. Asimismo, una calculadora inspirada en la serie Treinta y seis vistas del monte Fuji de Katsushika Hokusai, puesta a la venta en enero, registró buenas ventas en museos y tiendas de aeropuertos.

Sharp y Canon también continúan produciendo calculadoras. Durante la pandemia de la COVID-19 desarrollaron modelos con propiedades antibacterianas, y para el mercado europeo, donde existe una mayor conciencia ambiental, han utilizado plásticos reciclados en el cuerpo del dispositivo, entre otras iniciativas acordes con los tiempos. Estos productos cuentan con el respaldo tanto de profesionales como de estudiantes que se preparan para obtener certificaciones.

La primera empresa japonesa en lanzar una calculadora fue Sharp, que en 1964 comercializó un modelo basado en transistores. Pesaba 25 kilogramos y costaba 535.000 yenes. En la década de 1970 surgió una gran proliferación de fabricantes, lo que dio lugar a la llamada “guerra de las calculadoras”, centrada en la miniaturización y la reducción de precios. También aparecieron numerosos modelos singulares, como aquellos con un encendedor o funciones de juego.

Según la Asociación de Industrias de Maquinaria de Oficina y Sistemas de Información, los envíos nacionales de los principales fabricantes, que rondaban los 15 millones de unidades anuales a finales de los años noventa, se han reducido a unos 3 millones en la década de 2020. En cambio, en el extranjero sigue siendo alta la demanda de calculadoras científicas capaces de realizar cálculos avanzados para el ámbito educativo, así como de modelos con función de impresión de recibos para comercios minoristas, y las exportaciones se mantienen en torno a los 40 millones de unidades en los últimos años.

Un responsable de Sharp comentó: “La facilidad de uso y la claridad de lectura son las razones por las que no desaparecen. Su simplicidad, centrada en el cálculo, es una fortaleza que los teléfonos inteligentes no tienen”. Por su parte, Satō Tomoaki, director de la división educativa de Casio, subraya: “Seguiremos fabricándolas adaptándonos a la diversificación de la demanda”.

La Compet CS-10A, la primera calculadora desarrollada en Japón por Sharp (imagen cedida por la empresa)
La Compet CS-10A, la primera calculadora desarrollada en Japón por Sharp (imagen cedida por la empresa)

La calculadora lacada de Casio S100X-JC1-U.
La calculadora lacada de Casio S100X-JC1-U.

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