Un estudio analizará el impacto del aumento de la presencia de osos en la salud de las personas de la tercera edad
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Akita, 10 de abril (Jiji Press)—En la prefectura de Akita, donde se registró el mayor número de víctimas por ataques de osos en todo el país durante el pasado ejercicio fiscal, se pondrá en marcha un estudio para investigar cómo la aparición de estos animales salvajes afecta a la salud física y mental de las personas de la tercera edad.
El profesor Ota Hidetaka, director del Centro de Investigación Avanzada en Medicina Geriátrica de la Universidad de Akita y encargado del estudio, lleva a cabo junto a su equipo desde el año fiscal 2025 un programa de apoyo a la prevención de la demencia en personas mayores mediante distintas pruebas, entre ellas de función cognitiva. En este contexto, se ha constatado que, desde alrededor del otoño pasado, cuando aumentaron los avistamientos de osos, cerca de un 10 % de los participantes afirmaron que “se ha vuelto difícil ir al hospital” o que “ya no pueden hacer ejercicio ni salir a pasear”.
En la prefectura de Akita, 67 personas fueron víctimas de ataques de osos en 2025, e incluso hubo 4 fallecidos. También se registraron numerosos avistamientos en zonas urbanas.
Por este motivo, a partir del presente ejercicio fiscal se pondrá en marcha un nuevo sondeo para recabar información sobre la frecuencia de las salidas, la condición física y el estado mental de las personas mayores en relación con la aparición de osos. En las preguntas sobre si estos avistamientos afectan a la vida cotidiana, se establecerán tres opciones: “afecta considerablemente”, “afecta en cierta medida” y “casi no afecta”. Se compararán los datos de salud de los encuestados y la situación de avistamientos en sus zonas de residencia según cada categoría, con el fin de analizar su estado físico y mental.
En una investigación realizada por el equipo del profesor Ota durante la pandemia de la COVID-19, el 27 % de los encuestados respondió que “había reducido sus salidas” tras la declaración del estado de emergencia, y se descubrió que tendían a estar más deprimidos. Ota señala que “en cuanto a las restricciones para salir, la situación es similar a la de los osos”.
Asimismo, en las pruebas de función cognitiva, alrededor del 40 % de los participantes presentaba a finales de diciembre del año pasado un deterioro cognitivo leve. Ota sugiere que el hecho de que las personas mayores eviten salir por temor a la aparición de osos podría aumentar el riesgo de que desarrollen demencia más grave u otros trastornos.
“Las situaciones en las que no se puede salir también pueden producirse a raíz de catástrofes como inundaciones o terremotos. A partir de los resultados del estudio, queremos aportar nuevas perspectivas para prevenir problemas de salud física y mental”, afirmó. Se espera que los resultados del estudio también puedan ser útiles para otras prefecturas.
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