Japón debate si calificar a China como “amenaza” en tres importantes documentos de seguridad

Política

Tokio, 10 de mayo (Jiji Press)—Japón estudiará si calificar a China de “amenaza” en la próxima revisión de sus tres principales documentos relacionados con la seguridad, que tendrá lugar a finales de año.

En medio del enfriamiento de las relaciones entre Japón y China tras las declaraciones de la primera ministra Takaichi Sanae sobre una posible contingencia en Taiwán, el uso de expresiones más duras que las de los documentos actuales, como la palabra “amenaza”, haría inevitable una reacción aún mayor de Pekín. Aunque dentro de la coalición gobernante hay sectores partidarios de una línea dura, también existen voces que consideran deseable una redacción más moderada para no deteriorar aún más las relaciones con China.

En las propuestas que el Partido Liberal Democrático presentó al Gobierno durante la anterior revisión, realizada a finales de 2022, el partido pidió que los movimientos militares de China fueran definidos como “una grave amenaza para la seguridad”. Sin embargo, el partido Kōmeitō, antiguo socio de coalición, mostró reticencias alegando que esa formulación avivaría la confrontación. En los pasajes de la Estrategia de Seguridad Nacional directamente relacionados con China se optó finalmente por expresiones como “motivo de profunda preocupación” o “el mayor desafío estratégico sin precedentes”.

Por aquella época, la tensión en la región se elevó después de que China, en respuesta a la visita a Taiwán de Nancy Pelosi, entonces presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, lanzara misiles balísticos en aguas cercanas a la isla, algunos de los cuales llegaron a caer dentro de la zona económica exclusiva de Japón. Teniendo esto en cuenta, la Estrategia de Defensa Nacional (uno de los tres documentos revisados) incluyó una referencia al lanzamiento de misiles señalando que “fue percibido como una amenaza por los residentes de la región”, incorporando así la percepción de amenaza mediante una formulación indirecta.

Por otro lado, en lo que respecta a Corea del Norte, tanto la Estrategia de Seguridad Nacional como la Estrategia de Defensa Nacional la describieron explícitamente como “una amenaza grave e inminente”.

Tres años y medio después, el fortalecimiento militar y la expansión marítima de China han avanzado aún más. El año pasado, dos portaaviones chinos fueron desplegados simultáneamente por primera vez cerca de la llamada “segunda cadena de islas” en el Pacífico, que conecta las islas Ogasawara con Guam. También se han vuelto más frecuentes los vuelos conjuntos de bombarderos y cazas de China y Rusia.

En el comité de investigación sobre seguridad del PLD se han planteado como temas de estudio la pérdida de superioridad militar de las fuerzas estadounidenses y la cooperación estratégica entre Pekín y Moscú. Un miembro del partido señaló que “la situación se ha deteriorado respecto al pasado, así que no basta con mantener las mismas expresiones”.

Frente a ello, un antiguo ministro de Asuntos Exteriores se mostró partidario de la prudencia y afirmó: “Si escribimos deliberadamente la palabra ‘amenaza’, lo único que conseguiremos es provocar una reacción de China. Hace falta ingenio”.

De hecho, la postura oficial de Japón sigue siendo promover una “relación mutuamente beneficiosa basada en intereses estratégicos” con China y aspirar a construir una “relación constructiva y estable”. La propia primera ministra ha insistido en que “el diálogo sigue abierto”.

Al mismo tiempo, Takaichi impulsa políticas de marcado tono conservador conforme al acuerdo de coalición alcanzado con el Nippon Ishin no Kai (Partido de la Innovación de Japón). El Gobierno revisó los Tres Principios sobre la Transferencia de Equipamiento de Defensa y sus directrices de aplicación para permitir, en principio, la exportación de armas. China expresó entonces su “grave preocupación”, aumentando las fricciones bilaterales.

De cara a la revisión de los tres documentos de seguridad, tanto el PLD como su socio de coalición están organizando sus respectivos puntos de discusión y prevén presentar sus propuestas al Gobierno a comienzos de junio. Un funcionario gubernamental comentó: “No hay absolutamente nada positivo en escribir la palabra ‘amenaza’”, y añadió que “el verdadero punto clave será cómo llegar a un compromiso si el Ishin insiste en una postura dura”.

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