Empresas japonesas desarrollan herramientas de IA para ayudar a los cirujanos

Tecnología Salud

Tokio, 10 de junio (Jiji Press)—En Japón se están dando pasos para desarrollar herramientas de inteligencia artificial destinadas a aliviar la carga de trabajo de los cirujanos y contribuir a la formación de nuevas generaciones de especialistas. En Japón se prevé que el número de pacientes con cáncer alcance su máximo alrededor de 2040 debido al envejecimiento de la población.

La profesión quirúrgica, no obstante, atrae cada vez a menos candidatos, en parte por las duras condiciones laborales. Ante esta situación, el Gobierno considera que existe un riesgo real de escasez de personal y está impulsando ayudas para las empresas que desarrollan estas tecnologías.

Según la Sociedad Japonesa de Cirugía Gastrointestinal, el número de cirujanos digestivos menores de 65 años, que era de aproximadamente 16.000 en 2023, podría reducirse a la mitad para 2043, provocando una grave falta de especialistas. Si no se incorporan nuevos profesionales, también resultará difícil transmitir los conocimientos quirúrgicos, una formación que tradicionalmente se ha basado en el aprendizaje mediante la observación directa de los cirujanos más experimentados.

Con el objetivo de afrontar estos desafíos, algunas empresas están recurriendo a la IA. La empresa emergente Direava, con sede en Tokio, ha desarrollado un software de asistencia quirúrgica que utiliza IA generativa para analizar imágenes de órganos y vasos sanguíneos durante las operaciones y transmitir al cirujano información en forma de texto sobre aspectos a tener en cuenta y los procedimientos recomendados. Para ello, el sistema se entrena principalmente con datos de intervenciones realizadas por médicos experimentados, en colaboración con instituciones médicas de Japón y del extranjero.

Dado que este tipo de desarrollo requiere grandes inversiones y una elevada capacidad de procesamiento informático, la empresa ha participado en un proyecto promovido por el Ministerio de Economía, Comercio e Industria y ha recibido apoyo público. Su fundador y director ejecutivo, el cirujano Takeuchi Masashi, explica: “Queremos que la IA reduzca al mínimo el estrés asociado a las operaciones y las complicaciones de los pacientes, y que se convierta en una especie de segundo asistente para el cirujano”.

Inicialmente, la herramienta está pensada como recurso educativo y la empresa espera comenzar a ofrecerla antes de que finalice el año. En febrero se llevó a cabo una prueba piloto en la que estudiantes de Medicina formularon preguntas al sistema mientras observaban una operación de cáncer gástrico. Posteriormente, especialistas verificaron las respuestas y comprobaron que la tasa de aciertos se situaba entre el 85 % y el 90 %. La compañía planea ampliar el número de casos clínicos que la IA puede abordar y seguir mejorando su precisión.

No obstante, la aplicación de la inteligencia artificial en medicina se enfrenta a importantes obstáculos regulatorios debido a que está directamente relacionada con la seguridad de los pacientes. El Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar está trabajando en la creación de un marco de evaluación para los dispositivos médicos basados en IA, pero los sistemas de asistencia quirúrgica cuentan todavía con pocos precedentes y aún no existen criterios de evaluación plenamente establecidos. Por ello, además del desarrollo tecnológico, la verificación de la seguridad y la adecuación del marco legal siguen siendo retos fundamentales para su implantación práctica.

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