Una estudiante organiza talleres en los que se recrea en ‘Minecraft’ Hiroshima y Nagasaki antes de los bombardeos

Sociedad

Tokio, 18 de agosto (Jiji Press)—Una estudiante de posgrado de la Universidad de Tokio organiza talleres en los que los participantes recrean en un videojuego el paisaje urbano de Hiroshima y Nagasaki previo a los bombardeos atómicos de Estados Unidos en agosto de 1945, con el objetivo de hacer reflexionar a la gente sobre lo que ambas ciudades perdieron en los ataques nucleares registrados en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial.

Katayama Misaki, de 27 años e investigadora de la educación para la paz, imparte desde 2023 estos talleres en Hiroshima, en el oeste de Japón, y en Nagasaki, en el suroeste del país.

En las sesiones, alumnos de cuarto a sexto curso de educación primaria reproducen en Minecraft (un videojuego que permite construir estructuras y comunidades en un mundo virtual) el paisaje urbano de Hiroshima y Nagasaki anterior a los bombardeos a partir de mapas, fotografías y grabaciones de vídeo de la época.

En un taller celebrado en Hiroshima el 4 y 5 de agosto de 2023, los estudiantes simularon la zona donde hoy se erige el Parque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima, incluidos un templo y una escuela infantil que existían allí en su momento. El parque se construyó en 1955 cerca del lugar de la explosión.

A Katayama se le ocurrió la idea del taller hace seis años, cuando un superviviente de la bomba atómica (hibakusha) le contó que un estudiante de primaria había comentado: “Menos mal que la bomba atómica cayó en un parque” y no en una zona densamente poblada.

En realidad, el lugar donde hoy se encuentra el parque era en su día uno de los principales distritos comerciales de la ciudad. Katayama sintió que “ha pasado tanto tiempo que vivimos en una época en la que resulta difícil imaginar cómo era la ciudad antes del bombardeo”.

El taller se desarrolla a lo largo de dos días. En la primera jornada, los participantes recopilan información sobre la ciudad antes del bombardeo, elaboran planos y realizan la construcción en el juego. Al comprobar que “construirlo cuesta mucho, pero se destruye en un instante”, los asistentes pueden asimilar la pérdida causada por la bomba atómica como algo personal.

Al día siguiente, los participantes observan fotografías de los hibakusha tomadas inmediatamente después del bombardeo y escuchan sus testimonios. Al profundizar en el conocimiento de la situación antes y después de la explosión, los alumnos pueden hacerse una idea concreta de cómo se transformó la ciudad que ellos mismos han construido.

Sin embargo, la educación para la paz mediante el uso de videojuegos también entraña dificultades, ya que hay quienes se concentran tanto en la edificación de las estructuras que pierden de vista el propósito original. Aunque se adoptan medidas como guardar un minuto de silencio antes del taller, Katayama señala: “Sin una preparación y un sistema de gestión adecuados, el contenido resultaría falta de respeto hacia los hibakusha”.

“La tecnología digital amplía la imaginación sobre la época previa al bombardeo y permite evocar la ciudad y a los habitantes de aquel entonces. Espero que el taller sirva de punto de partida para reflexionar sobre la bomba atómica”, concluye Katayama.

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