El Consejo de Supervivientes de la Bomba Atómica de Nagasaki cumple 70 años y renueva su exposición

Sociedad

Nagasaki, 18 de agosto (Jiji Press)—El Consejo de Supervivientes de la Bomba Atómica de Nagasaki (Nagasaki Hisaikyō), integrado por supervivientes del bombardeo atómico (hibakusha), cumplió 70 años de su fundación en junio y renovó la exposición abierta al público en su sede.

La muestra reúne documentos que recorren la trayectoria del movimiento en favor de la abolición de las armas nucleares y la mejora de la asistencia a los supervivientes. Sin embargo, persiste el problema de la escasez de registros de los primeros años de actividad de la organización. Un experto advierte de la importancia de “crear de inmediato un sistema para recopilar el material y evitar su dispersión”.

El consejo se constituyó en junio de 1956 por iniciativa del fallecido Yamaguchi Senji y otros activistas. Yamaguchi fue el primer representante de los hibakusha en testificar ante las Naciones Unidas sobre su experiencia del bombardeo atómico. Como organización integrante de la Confederación Japonesa de Organizaciones de Víctimas de las Bombas Atómica y de Hidrógeno (Nihon Hidankyō), ha continuado reclamando asistencia para los supervivientes y la erradicación de las armas nucleares, y contribuyó también a que esta organización recibiera el Premio Nobel de la Paz en 2024.

En junio de este año, la entidad renovó la exposición instalada en el salón de actos del sótano de su sede. En ella se muestran unas 150 piezas, entre ellas las “muñecas María”, que los supervivientes vendían después de la guerra en la llamada “tienda de los hibakusha” para ganarse la vida, y un suéter tejido por la fallecida Watanabe Chieko, que quedó parapléjica a causa del bombardeo. Con motivo de la remodelación, la asociación solicitó nuevas piezas para la exposición y recibió varias donaciones.

Sin embargo, Kinaga Katsuya, investigador visitante de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Nagasaki que estudia las actividades de las organizaciones de hibakusha de la ciudad, señala: “No quedan muchos documentos. La situación es tal que lo que se conserva ha sobrevivido de forma fortuita por una razón u otra”. En particular, no se han encontrado materiales de la época de la fundación, como el texto original de la convocatoria para crear la organización.

Yokoyama Teruko, de 85 años, vicepresidenta de Nagasaki Hisaikyō y vinculada a la organización desde hace más de medio siglo, explica: “Al principio estábamos totalmente volcados en el movimiento y no llegamos a pensar que debíamos conservar los documentos para el futuro”.

En cuanto a la documentación sobre las actividades de las organizaciones de supervivientes, tampoco los municipios de la prefectura, empezando por el Ayuntamiento de Nagasaki —del que depende el Museo de la Bomba Atómica de Nagasaki—, disponen de un sistema para recopilarla y conservarla de forma organizada.

Las autoridades municipales de Nagasaki explicaron que recopilan “materiales que muestren de forma directa el estado de los daños causados por la bomba atómica”, como objetos relacionados con el bombardeo y testimonios grabados. Tras aclarar que la documentación sobre las actividades del movimiento de las organizaciones no entra en su ámbito de actuación, señalaron: “Tal vez haya llegado el momento de reconsiderar quién debe transmitir el valor de la labor realizada por los hibakusha”.

El número de miembros, que llegó a superar los 10.000, se ha reducido a unos 1.500, y también ha disminuido la capacidad de la organización para dedicar recursos a la recopilación de documentos. Kinaga advierte: “Si no se conservan los documentos, no se podrá verificar si las cosas ocurrieron realmente o no, y las diversas cuestiones relacionadas con los hibakusha quedarán en la penumbra”. Asimismo, expresó su temor de que “se puedan llegar a fabricar hechos falsos y solo perdure una percepción errónea sobre los supervivientes”.

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