Aumentan los delitos y estafas a las víctimas del terremoto en Kumamoto: la policía refuerza la vigilancia
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Yatsushiro, prefectura de Kumamoto, 10 de agosto (Jiji Press)—La policía está reforzando la vigilancia en Kumamoto debido al aumento de los delitos y las prácticas comerciales abusivas que se aprovechan de las personas que se han visto afectadas por el potente terremoto ocurrido el pasado 28 de julio en la prefectura.
Tras el avistamiento continuado de personas sospechosas en viviendas dañadas y centros de evacuación, las fuerzas policiales del país han desplegado una unidad especial de más de 300 agentes para patrullar las zonas afectadas. También se han instalado más cámaras de seguridad, entre otras medidas.
En la localidad de Hikawa, en la misma prefectura, una mujer de unos 70 años que regresó a su casa totalmente destruida desde el refugio notó que el marco de una ventana había sido retirado intencionadamente. “Pensé si alguien no habría entrado a la casa buscando cosas de valor. En el vecindario hay quienes han montado tiendas de campaña para vigilar su vivienda y evitar robos”, comentó con inquietud.
En la ciudad de Kamiamakusa, también en la prefectura, robaron la unidad exterior del aire acondicionado de la casa de un empleado de empresa de 44 años que pernoctaba refugiado en su automóvil. La policía prefectural detuvo el pasado sábado por presunto robo a un hombre de 47 años y residente en Amakusa. “Necesitaba dinero. Mi intención era venderla”, admitió el sospechoso, por lo que la policía sospecha que se trata de un delito cometido al amparo de la catástrofe.
Los municipios de la zona siniestrada han recibido múltiples consultas sobre personas sospechosas que acuden a viviendas dañadas y centros de evacuación haciéndose pasar por fontaneros, psicólogos u otros profesionales. Una empleada de empresa de 48 años residente en Hikawa recibió la visita de un hombre y una mujer sospechosos que se presentaron como técnicos de calentadores de agua. Aunque se marcharon cuando los atendió un familiar varón, la mujer expresó indignada: “Ella llevaba un maquillaje muy recargado y no parecía una profesional del sector. Si se trata de un fraude, es intolerable”.
Durante el terremoto de Kumamoto de 2016 se propagó la llamada “estafa de la inspección”, consistente en ofrecer revisiones de casas dañadas para imponer luego contratos de reparación con costes elevadísimos. Tras este nuevo desastre también se han registrado consultas en las zonas afectadas por disputas vinculadas a la reparación de viviendas, por lo que la Agencia de Asuntos del Consumidor instó a la población a consultar con la línea de atención al consumidor (188) en caso de que se perciba algo extraño.
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