Panorama Ecología a la japonesa en la vida diaria
Lo que se ve en la mesa de los japoneses
De un deseo infinito a uno infinitesimal
[09.12.2011] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية | Русский |

Uotsuka Jin'nosuke, investigador de cultura alimentaria, lleva muchos años poniendo en práctica un "estilo de vida sin derroches", que ha presentado en obras y conferencias. De esta forma de vivir contraria a la sociedad de consumo excesivo del Japón actual se perfila "la verdadera abundancia".

Aprovechar los ingredientes al máximo sin despedicio alguno


UOTSUKA Jin’nosuke

Nace en 1956. Tras estudiar Agricultura en la universidad, regenta una tienda de motocicletas y una de segunda mano durante 18 meses y 10 años, respectivamente. Desde entonces, promueve una alimentación en la que se aproveche todo, y una forma única de emplear los diferentes ingredientes. Uotsukaryū daidokoro risutora jutsu (“Cómo reestructurar la cocina según Uotsuka”), Reizouko de shokuhin wo kusarasu nihon jin (“Los japoneses están echando a perder la comida en la nevera”) y Tabemono no koe wo kike! (“¡Escuchemos la voz de los alimentos!”) son algunas de sus numerosas obras.

Tras el Gran Terremoto del Este de Japón, ha aumentado el interés por llevar una vida basada en el ahorro y, al mismo tiempo, abastecerse de provisiones y víveres de reserva de que disponer en caso de desastre. Uotsuka Jin’nosuke, investigador de cultura alimentaria que lleva haciendo esto mismo durante muchos años, se pregunta por qué este boom por abastecerse y este sentimiento por el ahorro llega a estas alturas.

Uotsuka ha cosechado popularidad escribiendo sobre cómo ingeniárselas para llevar una vida alimentaria sin derroches a la vez que se hacía cargo de los varios negocios que ha tenido desde que terminó sus estudios universitarios en Agricultura. En sus obras, aboga por “aprovechar todos los ingredientes hasta que se agoten, y llevar una vida sin realizar demasiadas compras”. Además de llevar una vida sencilla totalmente opuesta a la dictada por la cultura del consumismo, su imagen es un reflejo de sus ideas. Su larga melena y su barba le han valido apelativos como “hippy actual” y “catecúmeno de la ecología”. Sin embargo, todo esto no quiere decir que lleve esa vida de manera extremadamente estoica.

“Esto no significa que yo me pase la vida esforzándome para ser frugal. Lo que hago es comprar muchos alimentos cuando están baratos, inventar algo para poder conservar las cosas y usarlas durante mucho tiempo y, en la medida de lo posible, no desperdiciar nada. De hecho, disfruto llevando a la práctica esta manera de vivir”, dice riéndose.

Uotsuka no vive cual ermitaño en un lugar recóndito en la montaña, sino en una casa en un rincón de un barrio residencial de Tokio. No obstante, al entrar en la vivienda, se pueden ver, entre otras cosas, una lámpara incandescente en una mesita y un reloj de cuerda, como en los hogares de la época anterior a la Segunda Guerra Mundial. En otros tiempos, los japoneses compensaban la escasez utilizando su ingenio y conocimientos. Tras el terremoto y el tsunami de marzo, no son pocas las personas que se han dado cuenta del vacío existente en la sociedad de consumo, y no hay duda alguna de que lo que hace Uotsuka se ha convertido en un modelo de estilo de vida.

“Yo no quiero decirle a la gente que tiene que llevar este tipo de vida, sino que éste es el que yo llevo”, declara. “¿Se puede hablar de abundancia cuando se deja que algo que ha sobrado se pudra en la nevera hasta comprar lo siguiente? ¿Se puede decir que se lleva una vida saludable si sólo se consume comida rápida por ser barata y rápida? Me conformo con que lo que yo digo y escribo pueda servir para que otros reflexionen sobre sus hábitos alimenticios”.

Comer es vivir

Uotsukaryū daidokoro risutora jutsu (“Cómo reestructurar la cocina según Uotsuka”), todo un éxito en ventas hace 17 años, recibió el subtítulo de “9.000 yenes al mes por persona”, en referencia a que, según se explicaba en él, “con 9.000 yenes se puede hacer frente a los gastos de alimentación de un mes”. Tuvo un gran impacto en los japoneses, que acababan de vivir el estallido de la burbuja económica, y dio mucho que hablar.

“Zanahoria, calabaza, rizoma de loto, bardana y nabo son algunas de las verduras que pueden aguantar durante aproximadamente medio año si se hace lo siguiente: se cortan en rodajas finas, se ponen en un escurridor y se dejan secar al sol una semana. Una vez hayan perdido todo el agua, se meten en un tarro de conserva. Cuando se quieran usar, bastará con dejarlas en remojo una noche y estarán listas para servir como ingrediente en platos como la sopa de miso”, explica.

Se trata de un modelo que permite disfrutar de una vida alimentaria abundante si no se escatima en esfuerzos; ni el cuerpo ni el bolsillo se resienten. Tampoco se produce más basura orgánica de la necesaria.

“Suelo almacenar provisiones, por lo que no tengo problemas de comida durante aproximadamente un mes aunque me quede encerrado en casa trabajando. Tras el terremoto y el tsunami, parece que la gente procura más abastecerse de provisiones y víveres de reserva de que disponer en caso de desastre; sin embargo, si se tienen para la comida de todos los días, no habrá motivo para perder la calma ante una emergencia”.

Consume más de diez alimentos diferentes en el desayuno, toma sashimi con frecuencia y bebe alcohol. Por el contrario, apenas come fuera; hasta la comida que lleva su mujer al trabajo se prepara en casa. No tiene aire acondicionado, por lo que en verano se refresca con un ventilador o un paipai, mientras que en invierno se calienta con irori, un fogón tradicional hundido en el suelo. “No noto incomodidad alguna”, con estas palabras muestra que no se aguanta en absoluto.

Uotsuka escribe desde hace más de 20 años un “diario de comida” en el que apunta desde los ingredientes que compra hasta lo que prepara cada día. Echándole un vistazo se pueden observar los cambios en el precio de la vida en Japón y sus propias inclinaciones respecto a la comida.

“A través de lo que como cada día puedo ver las transformaciones que ha sufrido la sociedad y darme cuenta de cómo han cambiado mis gustos alimentarios; o sea, se trata de un registro de los cambios de la sociedad y de mí mismo. A los catorce años perdí el ojo izquierdo en un accidente. Si hubiera tenido mala suerte, quizás habría perdido la vida también. Entonces me empecé a plantear cómo vivir. La base de esa manera de vivir está en la comida; comer es vivir. Al mismo tiempo, nos vamos acercando paso a paso a la muerte. Pienso que es importante replantearse los hábitos alimenticios para vivir mejor y no malgastar el tiempo. Ya ha llegado la hora de que Japón se aleje de un deseo infinito de consumo en grandes cantidades y se acerque a uno infinitesimal”.

Texto: Sakurai Shin

Imágenes: Kawamoto Seiya

(Traducido al español del original en japonés)

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  • [09.12.2011]
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