Panorama Moda japonesa 2012 (especial desde provincias)
[Kawamata] Una seda reconocida internacionalmente
La seda más fina del mundo echa el vuelo hacia el futuro
[10.04.2012] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية |

Desde que se produjo la apertura de Japón al comercio extranjero a finales del período Edo hasta la década de los sesenta, la industria de la seda fue la más representativa de las exportadoras del país. A pesar de que los productos de fabricación extranjera de bajo coste y las fibras sintéticas han dificultado su crecimiento, la localidad de Kawamata (prefectura de Fukushima), uno de los centros de producción de seda más importantes de la nación, se ha propuesto revitalizar el sector valiéndose de sus técnicas, que se sitúan entre las mejores del mundo.

“Las Alas del Hada”, la seda más fina del mundo


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“Las Alas del Hada”, una seda transparente tan fina como las alas de una efímera. Aquí se puede ver una tela utilizada para confeccionar una estola.

En Kawamata, perteneciente a la prefectura de Fukushima, han desarrollado la seda más fina y elástica del mundo, ligera como una capa de aire. Este tejido nos invita a pensar que en esta localidad, uno de los lugares más importantes del país en la producción de seda, tendrían también su origen las vestimentas con plumas que llevan las ninfas descritas en los cuentos populares, de ahí su nombre: “Las Alas del Hada”. Para su elaboración se utiliza un hilo de seda extrafino de aproximadamente ocho denier (medida de densidad de fibras), cuyo grosor equivale a una sexta parte del de un cabello. El organdí resultante, un tafetán transparente y extremadamente ligero que se obtiene al tejer en la urdimbre del telar miles de estos hilos ultrafinos, pesa tan poco que ni se siente su masa; la suavidad de la fina seda cruda envuelve la piel cariñosamente.

“Las Alas del Hada” es algo más que la seda más fina del mundo: su técnica, que ha permitido poner en práctica la producción en serie con máquinas, goza de una gran reputación; de ahí que en 2012 recibiera el Premio del Primer Ministro, la mayor distinción de los Premios a la Manufactura Japonesa. De ella se ha dicho en la industria nacional de la seda, asediada por los productos extranjeros, que es un tejido con calidad para competir en el mercado internacional.

Fulares de Yokohama con seda de Kawamata

Portada del calendario en inglés del año 1911 de la empresa Kawamata Kenpu Seiren. Grabado en madera, fue elaborado para enviarlo como regalo junto con las sedas que eran exportadas a Occidente.

Kawamata ya gozaba de fama desde tiempos antiguos por ser un lugar de producción de seda fina. Según la leyenda, la Emperatriz Otehime fue quien introdujo las técnicas de la sericultura y el tejido en la zona, adonde logró llegar a duras penas durante la huida que emprendió después del asesinato de su esposo, el Emperador Sushun, en el año 592. Por otra parte, documentos que datan de la segunda mitad del siglo XVII ya recogen que Kawamata era un lugar famoso por su seda, y tras la Restauración Meiji, en la década de 1880, comenzaron las exportaciones.

En Yokohama, puerto de exportación, la confección de fulares cobró tal fuerza que llegó a acaparar el 80% de la producción mundial durante algún tiempo; sus productos también se hicieron famosos en el extranjero. Sin embargo, cerca de la mitad del tejido utilizado procedía de Kawamata.

“La característica principal de la seda de Kawamata era su finura. Dado que era fina y de buena calidad, las exportaciones a través del puerto de Yokohama comenzaron en 1884, poco después de que se produjera la Restauración Meiji. La primera sucursal del Banco de Japón en Tōhoku se abrió precisamente en Fukushima porque ésta constituía el centro financiero de la región y allí entraba mucha moneda extranjera, ya que Kawamata funcionaba entonces como lugar de distribución de tejidos de seda y seda cruda, ésta última importante producto de exportación. Sin embargo, ahora la producción está disminuyendo a una décima parte de la cantidad de la época de auge”, explica Fujiwara Kazuichi, secretario general del Gremio Textil de Fukushima, experto conocedor de la historia de la seda de dicha localidad.

Éxito de la producción local en serie

Contraste entre “Las Alas del Hada” y una tela tejida de la misma manera, pero unas diez veces más gruesa.

“Las Alas del Hada” ha supuesto una gran hazaña en la industria de la seda en Kawamata, que se encontraba en declive. Su artífice ha sido la empresa Saiei Orimono Co., Ltd., que en 2012 celebró su sesenta aniversario. “Nos inspiramos en las alas de una efímera para elaborar un tejido que fuera capaz de ‘echar a volar’ con un mero soplido”, explica Saitō Yasuyuki, presidente de la firma. Los hilos de la urdimbre y de la trama son de diferente color, lo que resulta en un tejido tornasolado, a imagen y semejanza de las alas del insecto.

Antes de desarrollarse la seda más fina del mundo se habían realizado investigaciones aprovechando activamente diversos programas de ayudas, entre los que se encuentra el Proyecto de Apoyo para Aprovechamiento de Recursos Regionales del Ministerio de Economía, Comercio e Industria. Los capullos que sirvieron para obtener la materia prima también fueron expresamente elegidos: normalmente suelen emplearse capullos de gusanos que mudan la piel cuatro veces, pero en el caso de “Las Alas del Hada” se ha usado un tipo que sólo lo hace tres veces. El capullo todavía es pequeño, de ahí que se consiga un hilo tan fino y flexible como una telaraña. No obstante, los costes son altos, por lo que son pocas las empresas que los utilizaban hasta ahora.

Vestido de novia de la diseñadora Katsuya Yumi confeccionado con “Las Alas del Hada” y expuesto en la Exposición de Tejidos de Fukushima, celebrada en marzo de 2012 en Tokio.

“Los tejidos finos y ligeros gozan de enorme popularidad en la actual industria de la moda. La diseñadora de trajes de novia Katsura Yumi, con quien tengo trato desde hace treinta años, ha dicho que le gustaría crear vestidos de boda que sean tan ligeros que no supongan una carga para la novia, y que le permitan bailar con ligereza”, cuenta Saitō al explicar por qué su empresa se ha atrevido a utilizar un hilo en cuyo uso han dudado otras firmas.

Los finos hilos obtenidos a partir de estos capullos especiales pueden utilizarse también en los telares mecánicos para producir tejidos en grandes cantidades; además, aunque las máquinas tejan agresivamente, se han llevado a cabo originales reformas en éstas para que los hilos no se rompan ni suelten pelusas. Así, se realiza un estricto control de la tensión de los mismos, lo cual ha facilitado la comercialización de “Las Alas del Hada”.

Ruedas de negocios en París y Milán con excelentes resultados

Saiei Orimono Co., Ltd. ha llevado a cabo esfuerzos para entrar en el mercado extranjero también. Desde hace unos veinte años exportan a Estados Unidos tejidos para la confección de trajes de novia, sector que ha disminuido su actividad tras la quiebra de Lehman Brothers. Esta situación ha sido el detonante para ampliar el mercado a Europa: para empezar, participaron en una rueda de negociaciones organizada por JETRO (Organización de Comercio Exterior de Japón) en Milán. En ella, decidieron solicitar que los admitieran en el Programa de Ayuda para Proyectos de Exportación Prometedores, imprescindible con el fin de entrar en el mercado europeo. En febrero de 2011 participaron en otras dos ruedas de negociaciones en Milán y París, donde varias marcas de renombre internacional les pidieron muestras. Posteriormente, medios de comunicación locales informaron de que el diseñador Giorgio Armani había utilizado sus tejidos.

“Se necesitan mucho tiempo y mano de obra desde la confección hasta la venta. ‘Las Alas del Hada’ ha sido posible no sólo gracias a nuestros esfuerzos, sino también a la infatigable cooperación de las empresas que se dedican a teñir los hilos, a retorcerlos y a realizar el acabado de los tejidos. Tras la catástrofe del once de marzo de 2011, se escucha mucho la palabra kizuna (vínculos); precisamente este tejido es el fruto de una suma de vínculos”, explica emocionado Saitō.

Este presidente sueña con que algún día los tejidos de su firma se utilicen en el vestuario de alguna obra representada en un lugar con tradición, como la Ópera de París. ¿Hasta dónde serán capaces de volar estas “Alas del Hada” y el sueño que representan? En la época en la que los fulares confeccionados con seda japonesa se hicieron populares en todo el mundo, el nombre de Kawamata, centro de producción, quedo eclipsado por el de Yokohama, puerto de exportación. A día de hoy parece que la seda de Kawamata va a arrollar el mundo.

Texto: Yanagisawa Miho
Imágenes: Katō Takemi

 

INFORMACIÓN

Tejedora de estilo Ōhashi expuesta en el Museo del Textil

Historia de la seda en Kawamata
Finales del siglo VI La Emperatriz Otohime introduce la sericultura en Kawamata, según la leyenda
1877 Apertura de un molino de seda en la prefectura de Fukushima
1885 Se comienza a vender seda Habutae, muy ligera, en el extranjero
1889 La aldea de Kawamata pasa a ser el pueblo de Kawamata
1899 Apertura de la primera sucursal del Banco de Japón en Tōhoku, en la ciudad de Fukushima
1905 Invención en Kawamata de las tejedoras de estilo Ōhashi, lo que permite establecer fábricas de manufactura
1915 Apertura del Banco de Kawamata
1955 Se establecen en Kawamata los límites geográficos actuales, tras una fusión con otras localidades
1988 Apertura del Museo Textil

 

(Traducción al español del original en japonés)

  • [10.04.2012]
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