Panorama La vanguardia del manga de Kioto
El papel del manga como cultura
Hablamos con la profesora Berndt, subdirectora del Centro Internacional de Investigación del Manga
[31.05.2012] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | Русский |

Jacqueline Berndt, de Alemania, ha venido liderando el campo de la investigación sobre el manga japonés. En su calidad de investigadora de las artes estéticas, considera el manga como “arte visual”, un acercamiento fresco y excitante para los japoneses, que desde niños se familiarizan con el manga.

Jaqueline BERNDT
Nacida en Jena, en la antigua Alemania Oriental. Tras especializarse en Estudios Japoneses en el Departamento de Artes y Estética de la Universidad Humboldt de Berlín consiguió un doctorado en Estética en la misma universidad. Fue a Japón ese mismo año, y tras enseñar durante diez años en la Universidad Ritsumeikan continuó enseñando en la universidad Nacional de Yokohama, y desde 2009 es profesora del Departamento de Manga de la Universidad Seika de Kioto. Es directora del Departamento de Manga de dicha universidad y subdirectora del Centro Internacional de Investigación del Manga. Sus principales obras son Manbiken (Hacia una estética del manga, autora y editora, Daigo Shobō, 2003), Reading Manga: Local and Global Perspectives on Japanese Comics (Leer manga: perspectivas locales y globales sobre los cómics japoneses, publicación conjunta con Steffi Richter, Universidad de Leipzig, 2006), Sekai no komikkusu to komikkusu no sekai (Los cómics del mundo y el mundo de los cómics, recopilación, 2010, en japonés e inglés), Bijutsu fōramu 21, edición especial 24: “Eiga to manga, soshite geijutsu” (Las películas y el manga, y además las artes, recopilación, Daigo Shobō, noviembre de 2011), Manhwa manga manhua: East Asian Comics Studies (Manhwa manga manhua: estudios de cómics del Este Asiático, Universidad de Leipzig, marzo de 2012), y otras.

“Berusaiyu no bara” (La rosa de Versalles) la introdujo al mundo del manga

ENTREVISTADORA ¿Cuál fue el motivo por el que decidió aprender acerca del manga japonés?

Jaqueline BERNDT En principio yo estaba interesada en la literatura y el cine. Vi todas las películas japonesas que había en el archivo, como las de Kurosawa Akira o Mizoguchi Kenji, y me parecieron muy refrescantes por su edición y montaje. Dado que estaba en Alemania Oriental, pude ver hasta la Hadaka no shima (La isla desnuda, Shindō Kaneto, 1960); no llegaban cosas posteriores, como Ōshima Nagisa. En los ochenta, cuando empezaba a pensar que quería ver cosas más actuales, y me preguntaba qué estarían viendo mis contemporáneos japoneses, escuché que en Japón los cómics se encontraban en auge.

En aquel momento un estudioso japonés de literatura alemana que había venido a Alemania me prestó Adorufu ni tsugu (Adolf(*1)) y Berusaiyu no bara (La rosa de Versalles(*2)), y me enganché por completo. Las dos obras tratan temas pesados, pero también contienen chistes absurdos. No sabía hasta qué punto eran serias y hasta qué punto broma. Por ejemplo, Óscar (el protagonista de La rosa de Versalles) pone una cara muy fea cuando se sorprende; está bien que su identidad sea fluida. Me atrajo esa ambigüedad.

Por aquella época el único libro en inglés sobre manga era Manga! Manga! The World of Japanese Comics, de Frederik L. Schodt (¡Manga! ¡Manga! El mundo de los cómics japoneses; Kodansha, 1983). Al final, para cuando terminé mi tesis doctoral sobre el manga en 1990 el entorno académico en Alemania Oriental era un desastre, debido a la reunificación. En 1991 fui a Japón y entré en la Universidad Ritsumeikan como profesora de alemán, y después me orienté más hacia los estudios especializados de Estética, Arte Social e Investigación del Manga.

ENTREVISTADORA Está aumentando el número de jóvenes que sienten simpatía hacia el manga en Europa, EE.UU. y los países de Asia. ¿Por qué cree que son capaces de aceptar el manga, pese a las diferencias en cultura y mentalidad?

BERNDT La lectura es un acto muy privado, pero a través del manga es posible comunicarse con mucha gente. Además, debido a ciertas peculiaridades del manga japonés, como la asignación específica de las viñetas y los bocadillos, o la forma de dibujar a las personas, el lector tiene un grado mayor de libertad para imaginar. A través de Internet gente de todo el mundo puede llevar a cabo tales intercambios. No es casualidad que la globalización del manga ocurra en esta época.

Como los personajes de los mangas japoneses se han desarrollado con influencia de los cómics extranjeros y otras fuentes, se mire como se mire no son japoneses. Para gente de todo el mundo es fácil aceptarlos porque van más allá de las razas. Además la simbología es muy importante en el manga; los niños comienzan por copiarlos y empiezan a dibujar sus propios mangas. Cuando el manga se hizo popular en todo el mundo, al mismo tiempo también empezaron a publicarse libros sobre cómo dibujar manga. No sólo son material de lectura, sino de expresión de uno mismo. De cualquier modo, creo que son un medio en el que resulta fácil participar.

Enfrentarse a los prejuicios hacia la investigación del manga

ENTREVISTADORA ¿Qué opina acerca de la condición actual de la investigación del manga?

BERNDT Cuando vine por primera vez a Japón la idea de estudiar el manga no era muy bien recibida entre los académicos universitarios. Estaba incómoda en reuniones de académicos, y cuando presenté en japonés mi tesis doctoral tampoco provoqué mucha simpatía. Sin embargo la época en la que se consideraba el manga como un producto vulgar sin valor como objeto de estudio ya ha terminado.

Lo que ahora se cuestiona es cómo hay que considerar el manga. Aunque los sociólogos lo consideran como simple material, como un espejo en el que se refleja la sociedad, tengo dudas sobre esa forma de tratarlo. Porque existe un límite para el mensaje social específico que se puede sacar del manga: es una obra de ficción para entretenimiento. Al final hay que incluir en la ecuación a las editoriales y al ámbito de los lectores también. Además, debemos ser conscientes de que los lectores que se han aficionado a los mangas prestan atención a ciertas implicaciones de las obras, diferentes a las de los investigadores.

Tengo la impresión de que está naciendo un nuevo prejuicio hacia los investigadores del manga, en el campo de Humanidades. Algunas personas critican a los investigadores del manga porque se han visto arrastrados a la estrategia del “Japón cool” por parte del Ministerio de Economía, Comercio e Industria, y piensan que se usa la investigación sobre manga para conseguir financiación. De vez en cuando las investigaciones sobre manga son tachadas de irresponsables, por ejemplo por parte de investigadores que tratan temas delicados para la sociedad japonesa, como las responsabilidades en la Guerra, o los problemas de los libros de texto; son quienes tienden a tomar una actitud más crítica sobre la sociedad japonesa. Te acusan de utilizar la investigación para agraciarte con el funcionariado. A medida que se ha venido estableciendo el campo de la investigación del manga han sucedido estas cosas, pero aunque se diga que el gobierno apoya el manga, no creo que haya llegado a concretarse tanto. Aunque la implicación de las instituciones de educación superior se ha incrementado, ahora mismo es todo privado. Seguimos sin tener un Museo Nacional del Manga.

Percibir el manga a través de un gran debate interdisciplinario

ENTREVISTADORA ¿Qué tipo de aproximaciones ha usado para este campo sin precedentes, con una historia tan escasa?

BERNDT No es fácil establecer unos “Estudios de Manga”. Dado que abarca tantos géneros y medios, es necesario reflexionar sobre el manga haciendo uso de las disciplinas tradicionales como Psicología, Economía, Historia, Derecho, Sociología, Literatura y demás. El debate sobre las obras es importante, pero la investigación del manga no se limita a eso. Es necesario leer con más profundidad en la relación entre cosas como los medios, el género, y el espectro de lectores, e ir avanzando en la construcción de una teoría apropiada de las características del manga, que incluya las tradiciones respectivas de cada campo académico.

En cuanto a los estudios universitarios especializados sobre manga, aunque en general estamos centrándonos en la formación de los escritores de manga y el proceso de producción de sus obras, yo tengo un interés personal en la forma de leer las obras y el modo en que se pueden interpretar. Ya que el manga japonés es tan rico en simbología, se puede leer metiéndose en la obra, sin tomar conciencia de los símbolos formales concretos; pero si los lectores prestan atención incluso a esas partes, usando por supuesto su imaginación aún más, creo que su disfrute de los mangas se expandirá.

Sea cual sea el acercamiento que elijan los académicos y estudiantes, la investigación partirá siempre de pensar en la necesidad de una determinada relación lógica entre el tema a estudiar y el manga. La técnica ideal para la investigación del manga sería considerar un vehículo comunicativo de orden social, centrado en el manga, que comprenda todas las disciplinas, todo tipo de posturas y formas de ilustración y lectura, al tiempo que permita avanzar un análisis e interpretación personales.

Basándonos en el Centro de Investigación Internacional del Manga de la Universidad Kyoto Seika, al que yo pertenezco, hemos realizado conferencias internacionales anuales desde 2009 con el objetivo de elevar el intercambio académico. Tenemos, por ejemplo, ponencias acerca de qué métodos académicos hay de cara a este nuevo tipo de medio de expresión que llamamos manga. Queremos realizar un intercambio interdisciplinario con temas como la Semiótica, las investigaciones sobre cultura de fans, los debates sobre los medios, etc., pero no llegan a cristalizar. El tema del manga en sí no puede atraer a tantos académicos como otros temas de estudio, como “género” o “Japón”.

Podemos decir que, más allá del ámbito académico, en cuanto al problema de Japón como nación, resulta difícil establecer una comunicación que trascienda esos campos individuales.”

Conseguir verdaderos lazos que vayan más allá de la búsqueda de beneficios económicos

ENTREVISTADORA Ha pasado más de un año desde el desastre del terremoto y el tsunami, y el accidente nuclear; ¿cómo cree que han afectado estos eventos al manga?

BERNDT En la facción que apoya la energía nuclear hay muchas personas enfadadas porque creen que el manga no transmite “correctamente” información sobre la energía nuclear; dejando de lado la idea de que pueda existir un solo punto de vista “correcto”, en la medida en que el manga no es un asignatura de estudio tampoco se puede decir que sea un medio para transmitir la realidad o los conocimientos probados. Creo que en esencia es ambiguo y exagerado, y por eso se usa para “hacer sentir algo”.

Desde el extranjero hay quienes se preguntan por qué en Japón ha ocurrido un accidente nuclear, existiendo Hadashi no Gen(*3) (Gen el descalzo, un manga sobre las desventuras de un niño que sobrevive a la bomba nuclear de Hiroshima). Pero entre los jóvenes japoneses también hay quienes dicen cosas como “Gen me da envidia; no tenía que estudiar para los exámenes.” Uno no se siente ligado a más problemas que los que tiene a diario. La desconexión entre las obras y los problemas sociopolíticos no es más que otra forma de leer los mangas.

A mí me gustaría que se creara un debate mayor sobre las obras de manga. Por ejemplo, al preguntar a los estudiantes qué significado tiene Naruto(*4), contestan cosas como “se puede disfrazar”, o “puede hacer amigos”. Me gustaría que tomaran una actitud desde la que buscar un significado más profundo, y se preguntaran cosas como “¿qué se puede aprender realmente sobre la amistad, las relaciones entre sexos o la vida?” Creo que es misión de los investigadores -las universidades, y el museo como centro de investigación- ampliar las posibles lecturas de los mangas.

A principios de marzo, aprovechando un festival de las artes organizado por la Agencia de Asuntos Culturales, tuvo lugar una convención internacional con la idea de un “lugar para compartir la cultura”. Incidimos en la posibilidad de cambiar la fama del manga como contenido comercial o “fuerza menor”, y mostrarlo como cultura. Se decidió el tema “El manga como cultura” no sólo para mostrar al extranjero lo maravilloso que es Japón, sino también con la idea de enseñar que mucha gente de diferentes edades, de ambos sexos, de todo tipo de carreras académicas y aficiones comparte el manga.

Y en cuanto al “Japón cool” del ministerio, deberíamos resucitar el manga como una herramienta con la que crear lazos verdaderos en ese sentido, y no sólo beneficios puramente económicos.

A raíz del desastre del 11 de marzo, el manga, en su calidad cultural, debe construir un sitio desde el que haya una gran cantidad de individuos que intercambien sus ideas y sentimientos, como la inseguridad, donde poder pensar en una gran cantidad de temas, como la forma en que va a seguir adelante la sociedad en su conjunto, o el futuro que deberíamos construir, y no la “opinión pública correcta” que transmiten los grandes medios. El papel de la cultura en los tiempos modernos ha sido siempre posibilitar una comunicación de un modo diferente al de las grandes empresas y los estados. Creo que ese papel, que tradicionalmente lo desempeñaban las artes, las novelas, las películas, quizá pueda por fin desempeñarlo ahora el manga.

Entrevista y texto: Yata Yumiko
Imágenes: Itō Makoto
Con la colaboración del Museo Internacional del Manga de Kioto.

(Traducido al español del original en japonés)

(*1) ^ Adorufu ni tsugu (Adolf ), de Tezuka Osamu (1983-1985, Shūkan Bunshun / Bungei Shunjū)

(*2) ^ Berusaiyu no bara (La rosa de Versalles), de Ikeda Riyoko (1972-1973, Margaret / Shūeisha)

(*3) ^ Hadashi no Gen (Gen el descalzo), de Nakazawa Keiji (1973-1974, Shūkan Shōnen Jump / Shūeisha)

(*4) ^ Naruto, de Kishimoto Masashi (desde 1999, Shūkan Shōnen Jump / Shūeisha)

  • [31.05.2012]
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