Panorama ¡Vamos al festival de Japón!
Los festivales concentran la “fuerza de vivir”

Yamamoto Tetsuya [Perfil]

[10.08.2012] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية | Русский |

Se dice que existen entre cien y trescientos mil matsuri (festivales) en Japón. Habiendo tantos tipos diferentes de festivales, cada uno tiene su traje propio y sus gritos de ánimo. El crítico de festivales Yamamoto Tetsuya nos cuenta sobre lo que se ve y lo que no de los festivales, y nos revela los secretos para disfrutarlos.

Las palabras clave para comprender los festivales, para los japoneses, son las cuatro estaciones. Junto con la llegada de la primavera los japoneses siembran las semillas; con el verano rezan para no ser víctimas de los tifones, las plagas, las epidemias y otros males; en otoño agradecen la cosecha recibida; en el crudo invierno se encierran en casa y fortalecen su espíritu… En Japón la gente tiene ocupaciones que van variando junto con el cambio de las estaciones. En los festivales se condensan los sentimientos de los japoneses hacia las estaciones.

Los festivales de primavera y otoño para pedir y agradecer las buenas cosechas

La primavera es la estación para trasplantar el arroz, y para los japoneses tiene una connotación de comienzo. Representativo de sus festivales es el Otaue matsuri, con el que se reza por una buena cosecha, y como festival tradicional se halla extendido por toda la geografía japonesa. Hay casos en los que se trasplanta de verdad, y otros en los que se hacen gestos a imitación de la acción de trasplantar. Como ejemplo de los primeros está el Otaueshinji, del distrito de Sumiyoshi, en Osaka (el 15 de junio), y como ejemplo de los segundos el Onda matsuri, en la aldea de Asuka, prefectura de Nara (el primer domingo de febrero), entre otros.


Festival de Otaueshinji. (Imagen cedida por Sumiyoshi Taisha)

El Niinamesai (también conocido como Niiname no matsuri o Shinjōsai) es un festival de otoño que se celebra en la época de la cosecha del arroz, y es el opuesto al festival en el que se trasplanta. Es un festival en el que se agradece a los dioses el haber podido recoger el arroz sin problemas, y se ofrenda el grano nuevo; en muchos sitios se celebra en el Día del Agradecimiento a los Trabajadores (el 23 de noviembre), que es festivo en todo el país. De entre todos esos festivales son famosos por su majestuosidad el Niinamesai y el Kannamesai (también conocido como Kanname no matsuri o Kannie no matsuri), celebrados en el santuario de Ise, en la prefectura de Mie, el lugar más importante para los sintoistas.

En los santuarios hay todo tipo de festivales; en el de Ise se celebran cada año más de mil. Entre ellos hay uno de enormes proporciones, el Shikinen sengū, que se viene celebrando cada veinte años desde hace 1300 años, desde el año 690; durante el festival se trasladan las reliquias a un nuevo santuario que se ha construido previamente. El próximo Shikinen sengū se celebrará en 2013.


Shikinen sengū. (Imagen cedida por el Departamento de Relaciones Públicas del Santuario de Ise)

Alejar las epidemias, las plagas y los tifones del verano

Los festivales de verano difieren en las ciudades y las zonas rurales. En verano se extendían las epidemias, y se temían como castigo divino. Por ello existen muchos festivales cuyo objetivo es alejar las epidemias. Algunos ejemplos representativos son el Gion matsuri de Kioto (1-31 de julio), y el Tenjin matsuri de Osaka (24-25 de julio). Las ciudades con una intensa relación comercial con Kioto también sufrían epidemias de la misma manera, y por ello celebraban sus propios festivales a imitación del Gion matsuri.


Fuegos artificiales del Tenjin matsuri. (Imagen cedida por el Templo de Tenjin, Osaka)

Además, en verano las plagas son especialmente dañinas, y es una estación asolada por los tifones y las inundaciones, las cuales podían tener una influencia decisiva sobre la cosecha. Por ese motivo, para deshacerse de las plagas, en los pueblos de agricultores se celebran festivales de mushiokuri (despedir a los bichos) o taifūyoke (evitar los tifones), para alejar los desastres naturales. Un buen ejemplo de mushiokuri es el Nebuta matsuri, de Aomori (2-7 de agosto). Un ejemplo de taifūyoke es el Ecchū owara kaze no bon, de la prefectura de Toyama (1-3 de septiembre).


Ecchū owara kaze no bon. (Imagen cedida por la Asociación de Turismo de Ecchū Yatsuo)

Hablar del verano es hablar del obon: es la época en la que se llama a los espíritus de los fallecidos y antepasados, y son venerados por todo el país. En esta época se realizan divertidos bailes de obon, y un ritual budista conocido como Okuribi (“fuego de despedida”). Un buen ejemplo es el Gozan no okuribi (donde arden grandes hogueras con forma de ideogramas: Daimonji-yaki), el 16 de agosto, en Kioto.


El Daimonji (gran letra) flotando sobre un monte cercano al templo Kinkaku-ji. (Imagen cedida por el Departamento Ciudadano de Cultura de Kioto)

En invierno, las celebraciones del año nuevo y la revitalización de la población

El invierno, la temporada de descanso para los agricultores, es una estación en la que hay que soportar fríos intensos y fortalecer el espíritu; en ella se realizan hadaka matsuri (festivales al desnudo) que sirven como rituales de purificación para eliminar la suciedad espiritual, y hi matsuri (festivales de fuego) en los que las llamas son protagonistas. Entre los hadaka matsuri es famoso el de Eyo, en la prefectura de Okayama (el tercer sábado de febrero). Un ejemplo de hi matsuri es el Dōsojin matsuri, de la prefectura de Nagano (13-15 de enero).


Hadaka matsuri de Eyo. El agua no falta en el ritual de purificación. (Imagen cedida por Saidai-ji Eyo Hōsan-kai)

Además, también hay festivales de año nuevo y rituales como el Setsubun (fiesta en la que se lanzan semillas de soja para ahuyentar los malos espíritus, la víspera del primer día de primavera, según el antiguo calendario lunar). También se vincula a ellos la revitalización de la población, para atraer turistas. El Festival de la nieve de Sapporo, en Hokkaido (a mediados de febrero), es un ejemplo exitoso.

Festival de la nieve de Sapporo. (Imagen cedida por la Oficina de Turismo de Sapporo)

En los festivales que se celebran a lo largo del año se resumen todos los conceptos necesarios para vivir: oración, agradecimiento, deseo. Por ello protegen y cuidan esos festivales, que de generación en generación han venido heredando, para transmitírselos también a las generaciones venideras.

Los secretos para disfrutar mucho más de los festivales

Así pues, si vamos a tomar parte realmente en un festival, veamos varias maneras de disfrutarlo.

1. Conocer el significado y el origen del festival

Conociendo el significado y el origen de un festival, es decir, para qué se hace y qué se pide, podremos comprender en profundidad los ritos y gestos del festival, y así emocionarnos aún más al verlos con nuestros propios ojos.

2. Centrarse en un tema

Lo siguiente en importancia es centrarse en un tema del festival. Muchas veces ocurre que el festival está lleno de energía, nos apabulla… y se termina. Podemos, por ejemplo, prestar atención a la moda del festival, que se disfruta visualmente, y también resulta interesante atender a la información que nos entra por el oído, como los gritos típicos del festival o los hayashi (orquestas de estilo japonés). Los gritos de festival más comunes son: “wasshoi”, “seiyā” y “soiyā”; se dice que “wasshoi” contiene el significado de “llevar a cuestas la armonía”.

La moda de un festival es algo que varía grandemente según la persona. ¿Por qué no intentar prestar atención también a los complementos? (Imagen: Yamada Shinji, Kodera Megumi)

También tienen valor elementos como las técnicas artísticas tradicionales con las que se adornan los mikoshi (santuarios portátiles), la forma en que se cargan a hombros, o la manera de bailar. Cada festival, por supuesto, es diferente, pero también lo son los diseños y gestos que emplea cada grupo que participa en un mismo festival.


La forma de cargar el mikoshi a hombros cambia según el ambiente del lugar. (Imagen: Yamada Shinji, en el festival de Asakusa sanja matsuri)


También resulta interesante observar con detenimiento los detalles de cada mikoshi. (Imagen: Kodera Megumi)

3. Saborear el sentimiento de participación

No se puede experimentar la vitalidad y el olor de las personas si uno no está en el lugar. Hay ocasiones en las que la interacción de los participantes va más allá del idioma. En festivales como el Nebuta de Aomori cualquier persona puede unirse a la experiencia; intentemos entrar de un salto en el círculo de gente que baila.

Algo importante para poder disfrutar de un festival es que hay que comprender cómo funcionan los horarios y los métodos de acceso. En el caso de los festivales que duran varios días también es necesario reservar el alojamiento con antelación. Los días del festival, dado que siempre se reúne más gente de lo previsto, hay veces en que no podemos hacer todo tal y como lo teníamos pensado. Para los espectáculos que no queramos perdernos será necesario reservar los asientos, u ocuparlos antes de que empiece el evento, y en general moverse con antelación.

Hay festivales a los que acuden cientos de miles de personas. (Imagen: Kodera Megumi)

Entre los turistas también hay quien suele reservar todo -alojamiento, transporte, comidas, asientos y demás- de una vez, por medio de paquetes especiales para los festivales. Por otro lado, con la emoción del festival es fácil olvidarlo, pero es mejor dejar investigado dónde están los baños.

También hay festivales un tanto salvajes, en los que el público involucrado a veces sale herido. Espero que quienes participen sigan las instrucciones de las autoridades y disfruten de los festivales con seguridad.

Los festivales profundizan los vínculos locales y refuerzan las relaciones entre las personas, y son una parte imprescindible del alma de los japoneses. No son pocos los que dicen cosas como “¡Vivo para el festival!”, o “El año empieza y termina con festivales”. El hecho de participar de verdad en un festival y relacionarse con las personas que lo disfrutan está ligado a la comprensión de aquellas cosas que los japoneses han venido cuidando desde siempre. Ojalá mucha gente se decida a saborear los festivales de Japón en directo.

(Imagen del banner: Yamada Shinji)

(Traducido al español del original en japonés)

  • [10.08.2012]

Crítico de festivales. Nació en Osaka en 1970. Durante la universidad quedó fascinado por los festivales, y desde entonces se dedicó a investigarlos; no los ha estudiado desde un punto de vista académico, sino que se ha especializado en el valor que tienen para los participantes.

website:http://www.yamamototetsuya.com/index.html

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