Panorama Tradiciones “cool”, el modernismo de la belleza tradicional
Aoki Akio, maestro de los fuegos artificiales

Izumiya Gensaku [Perfil]

[07.07.2014] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية |

Desde el período Edo (1603-1868) hasta hoy los artificieros japoneses han competido en la creación de los fuegos artificiales más bellos. En este artículo presentamos la obra de Aoki Akio, uno de los grandes nombres de los fuegos artificiales del siglo XXI.

Los especialistas en fuegos artificiales compiten desde la era Edo

¿Qué colores tenían los fuegos artificiales en la era Edo? Era una época bulliciosa, con gritos populares como “¡Tamayaa, kagyaa!”, así que sin duda podríamos suponer que había todo tipo de matices de fuegos artificiales. Sin embargo, los únicos que había eran los llamados daidai, columnas rojas de chispas. Los fuegos se hacían a base de pólvora negra fabricada con salitre, sulfuro, carbón vegetal y otros materiales, de modo que solo producían esas columnas rojas, como las del carbón al arder. No obstante, pese a trabajar en esas condiciones, los especialistas en fuegos artificiales lograban cambiar el color de los fuegos a través del uso de diversos tipos de carbón, y creaban fuegos artificiales inusuales aplicando todo tipo de técnicas.

No fue hasta la era Meiji cuando, con la introducción de la pólvora occidental, se empezaron a poder fabricar fuegos artificiales tan vistosos como los que se utilizan hoy día. A partir de ese momento, gracias al esfuerzo de los especialistas japoneses, se logró un gran avance en los fuegos artificiales de Japón. Especialmente, en el periodo que va desde la era Taishō hasta la Shōwa, se sucedieron varios maestros que llegaron a ser considerados famosos, y a través de su diligencia y su competitividad fundaron las bases de los fuegos artificiales como se conocen hoy día en Japón.

Uno de esos maestros famosos de los fuegos artificiales de ahora es Aoki Akio, de 64 años, presidente de la empresa Beniya Aoki Enkaten, de la ciudad de Nagano. Su abuelo fue un maestro que se ganó el sobrenombre de “dios de los fuegos artificiales”, y su padre, Tamon, también fue un fabricante de fuegos artificiales famoso. Akio participó con su padre en competiciones por todo el país desde su época de estudiante de instituto, y creció viendo todo tipo de fuegos artificiales. Su estrecha relación con su padre le sirvió como entrenamiento, y así fue como aumentó su disciplina como especialista en fuegos artificiales.

Posteriormente Aoki recibió el Premio del Primer Ministro en la Competición Nacional Ōmagari no Hanabi, y en la Competición Nacional de Fuegos Artificiales de Tsuchiura, en la prefectura de Tochigi; el hecho de haber ganado consecutivamente dos premios en competiciones nacionales le hizo cobrar una gran fama. En la actualidad es presidente de la Asociación Japonesa de Artes Pirotécnicas, que fundó en su día un grupo de famosos especialistas en fuegos artificiales, y se considera que no tiene rival en el mundo, en su campo.

Los crisantemos florecen en el cielo nocturno

Los pétalos del crisantemo se abren en círculo en el “crisantemo con doble círculo” (fabricado por Aoki Akio)

Hay quien llama a Aoki “el dios de los fuegos artificiales de hoy día”, y esto se debe a que es quien fabrica los fuegos artificiales en forma de crisantemo más hermosos de Japón. Estos fuegos, que dibujan asombrosas esferas en forma de pétalo, hechos a mano por el propio Aoki, son de una belleza encantadora.

Los fuegos artificiales en forma de crisantemo parten de un cohete de 30 centímetros de diámetro y 9 kilos de peso, y cuando se lanzan desde el mortero ascienden en un instante por el cielo hasta una altura de 330 metros. Cuando explotan, tras haber llegado a esa altura -algo a lo que los especialistas llaman “desarrollo”-, las “estrellas” (hoshi) contenidas en los fuegos artificiales, los granos de pólvora, se esparcen al tiempo que arden. La distancia máxima que alcanzan al esparcirse son 160 metros de radio. Es decir, que los fuegos artificiales hacen florecer esferas de 320 metros de diámetro en el cielo nocturno.

Secando los granos de pólvora, conocidos como hoshi (estrella).

Crear fuegos artificiales con seis esferas

Yae shingiku (fabricado por Aoki Akio)

Entre los fuegos artificiales con forma de crisantemo existe uno conocido como yae shingiku (crisantemo de ocho capas), que explota para formar una esfera triple. El cohete sube con un estallido, queda quieto un instante en el cielo, y al principio crea una pequeña esfera, que después queda como centro de una segunda. Al final se abre la capa exterior, mayor que las otras, y al completarse la figura las capas desaparecen al mismo tiempo. El inventor de este fuego artificial fue el abuelo de Aoki, y como en aquella época se pensaba que no podían hacerse fuegos de más capas, se le dio el nombre de yae shingiku, por ser el ocho el número que en Japón representa la abundancia.

Tamon, el padre de Aoki, fabricaba fuegos artificiales que explotaban formando cuatro esferas concéntricas, pero otros especialistas llegaron a fabricar fuegos artificiales de hasta cinco esferas. Por eso Akio ha diseñado un fuego artificial de seis esferas que trata de completar actualmente. En su centro contiene 3.000 “estrellas” que están colocadas en sitios apropiados para crear capas de seis esferas concéntricas.

Fuego artificial de cuatro esferas (fabricado por Aoki Akio)

Cuando un fuego artificial de seis esferas “florezca” en el cielo nocturno, a una altura de 330 metros, las estrellas que forman las seis capas se dispersarán en un instante para dibujar cinco esferas concéntricas dentro de la esfera exterior, de 320 metros de diámetro. Los granos de pólvora de la capa exterior duran 6.5 segundos. Las estrellas, creadas con gran trabajo, cambian de color siete veces al tiempo que se dispersan. Para la vista humana es difícil llegar a reconocer, en un lapso tan breve, esas seis capas o los siete cambios de color. Los fuegos artificiales que está desarrollando Aoki tienen como desafío llegar a superar esa limitación.

“En un fuego artificial se hallan concentradas unas 3.000 estrellas. Si una sola de ellas se descontrola, todo sale mal. Si se desvía tan solo un milímetro, esa diferencia se amplifica miles de veces en el cielo, y en el momento en que el cohete estalla el fuego artificial no parece esférico. Se trata de un fuego artificial que no tiene éxito, si uno no pone toda su alma en cuidar los detalles”, dice Aoki.

Fuego artificial de cinco esferas (fabricado por Aoki). El reto consiste en añadirle una capa más.

El mundo que rodea a los especialistas en fuegos artificiales, artistas que se ganan la vida con un espectáculo pasajero, es profundo. La tenacidad de estos profesionales en Japón es algo que ha causado impresión a lo largo de decenas de años; su tesón y concentración a la hora de utilizar una expresividad perfecta para su trabajo son cercanos a los de un investigador. Ese espíritu es algo que comparten con otras artes tradicionales japonesas, como la cerámica y la laca.

Lugar de lanzamiento de fuegos artificiales; ciudad de Nagano (prefectura de Nagano), durante la Competición de Fuegos Artificiales de Nagano Ebisu

Imagen del encabezado: “Fuego artificial en forma de crisantemo en dos esferas concéntricas con un tamaño de cohete de 60 centímetros de diámetro”; ciudad de Yokohama (prefectura de Kanagawa), durante la Competición de Fuegos Artificiales de Kanagawa Shinbun

Texto e imágenes: Izumiya Gensaku

  • [07.07.2014]

Izumiya Gensaku, fotógrafo. Nace en 1959 en la prefectura de Akita. Dedica su vida a la fotografía de fuegos artificiales. Por encargo del artista Cai Guo-Qiang, fotografía en 2002 los fuegos artificiales del “Arcoiris en movimiento”, patrocinado por el MoMA de Nueva York, y en 2003 los fuegos artificiales “Ciclo de la luz” por el 150 aniversario de Central Park. Como autor, entre muchas de sus obras sobre los fuegos artificiales destacan Kokoro no wakusei – Hikari no kuni no monogatari (Planeta espiritual – Historias del país de la luz, Creo), Hanabi no zukan (Libro ilustrado de los fuegos artificiales, Poplar) Hanabi no daizukan, supervisado por la Asociación Pirotécnica de Japón (Gran libro ilustrado de los fuegos artificiales, PHP), y Nihon no hanabi wa naze sekai ichi nano ka? (¿Por qué los fuegos artificiales de Japón son los mejores del mundo?, Kōdansha+α Shinsho).

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