Panorama Paraíso de personajes
Cumbre de mascotas promocionales
Peluches sueltos por Saitama
[04.01.2013] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | FRANÇAIS | Русский |

Japón es hogar de un número asombroso de mascotas promocionales, las llamadas yuru kyara. Una “cumbre” celebrada a finales de noviembre en Hanyū, en la prefectura de Saitama, reunió a más de doscientas mascotas, decenas de miles de aficionados y un asombrado americano que intentaba encontrarle sentido a todo aquello.

Algunos países tienen una regla no escrita: las mascotas adorables no deben aventurarse más allá de los parques de atracciones o los estadios deportivos. Pero Japón es un lugar en el que estas criaturas peludas vagan libremente, un país donde no hay ciudad demasiado pequeña, ni producto demasiado sencillo, ni campaña publicitaria demasiado vaga como para dejar de tener su propia mascota.

Este tipo de mascotas promocionales se denomina yuru kyara, un término acuñado por el ilustrador Miura Jun. Combina la palabra para “personaje” (adoptada del inglés, character) con yuru (literalmente, “suelto”) para sugerir la ridiculez rústica de las mascotas locales.

El 24 y 25 de noviembre más de 250 yuru kyaras de todas partes de Japón llegaron a Hanyū, prefectura de Saitama, para la Cumbre de Yuru Kyara. El evento atrajo a cerca de 300.000 personas aparentemente cuerdas hasta este alejado suburbio de Tokio. Viajé hasta allí en tren para averiguar a qué venía tanto alboroto.

Entrar en un parque atestado de un par de centenares de torpes mascotas es una experiencia desasosegante para el no iniciado. Tantos colores vivos; tantas caras sonrientes (al menos las de las mascotas provistas de boca); tantos personajes con forma de animales, frutas o verduras (o una combinación diabólica de las tres)… Y todas ellas decididas a ser más adorables que las demás.

El parque estaba repleto de casetas que vendían artículos de las mascotas y comida de sus regiones. También había dos “escenarios de relaciones públicas”, donde las mascotas esperaban su turno para que las presentaran a sus fans y poder bailar al ritmo de sus temas. El resto del tiempo las mascotas tenían libertad para vagar por el parque con ayuda de sus ayudantes, que también se encargaban de entregar las tarjetas de presentación de las mascotas, a veces muy elaboradas.

Tras un rato empecé a acercarme a las mascotas más extrañas. Había tal superabundancia de personajes que aquellos más convencionales parecían anularse unos a otros.

Mi primer encuentro con Chitchai Ossan.

Chitchai Ossan de Amagasaki, en la prefectura de Hyōgo, fue uno de los primeros raritos con los que me encontré. Su nombre en inglés da una idea del personaje: Small Middle-Aged Man (“Pequeño Hombre de Mediana Edad”). Pero basándome en lo que vi y en la propaganda sobre él que aparecía en el panfleto del evento, creo que una descripción más adecuada sería “hombre pequeño, con tripa redonda, borracho y descuidado.” Su ayudante me dijo que crearon la mascota porque Amagasaki está lleno de hombres simpáticos de mediana edad, no muy diferentes del propio Chitchai Ossan. Que empiece la avalancha de turistas, pensé.

Melon Kuma agachado, preparado para entrar en acción, mientras su ayudante observa.

Otro personaje que no era precisamente adorable era Melon Kuma, un oso de aspecto feroz con una cabeza con forma y textura de melón. La mascota viene de Yūbari, Hokkaidō, una ciudad famosa por sus melones, y temerosa de los osos que se los comen. La fiereza del personaje contrastaba con su encantador secuaz, una anciana que también contaba con cabeza en forma de melón.

Goo-Goo the Hambearger me dejó bastante perplejo. La foto de la mascota en el panfleto oficial -un oso con las patas extendidas y con lo que parecían cicatrices en el pecho- parecía haber sido atropellado en la carretera. En realidad, el personaje lo creó un grupo de la prefectura de Shizuoka para promocionar el consumo de hamburguesas; las marcas en el pecho del oso eran de la parrilla, al parecer.

A medio camino entre un zorro y un cerdo ahumado estaba Peccary, del Museo Bizen de Arte de América Central y del Sur, en la prefectura de Okayama, acompañado del director del museo, quien llevaba un traje de la era de los descubrimientos. Esta mascota única era sin duda el bípedo más horrendo del día en Hanyū.

Otras mascotas llamaron mi atención con su planteamiento “lo simple es mejor”. Quizá la más simple fuera Kon’nyakun, la mascota de la asociación japonesa de comercio que promociona el kon’nyaku(*1), un alimento gelatinoso sin apenas sabor. Para un producto sobrio como el kon’nyaku, la elección de una mascota gris con forma de cojín de sofá parecía perfecta.

(en sentido horario, desde arriba), trío Saipon, Peccary, Kon’nyakun, Goo-Goo the Hambearger.

Cualquiera que tuviera la esperanza secreta de que las autoridades empezaran un día a reducir la población de mascotas de Japón se habría llevado una decepción al ver a Saipon, un trío de mascotas que representan a las Fuerzas de Autodefensa de Tierra, Mar y Aire de la prefectura de Saitama. Logré dar con su caseta camuflada y saqué un par de fotos de los tres. La información del panfleto decía que, a pesar de tener un carácter bondadoso, cuentan con fuerza suficiente para derribar a un león de un solo golpe, si los enfurecen. Me anduve con cuidado.

Encontrar a los famosos en el mundo de las mascotas resultó ser muy fácil: sólo había que buscar la muchedumbre de fans enamorados. Cuando el personaje Hiko-nyan, de la prefectura de Shiga, subió al escenario de relaciones públicas provocó una avalancha humana. Esta mascota, creada para celebrar el 400 aniversario del Castillo de Hikone, es una de las primeras superestrellas yuru kyara.

La mascota legendaria Hikonyan sobre el escenario, y Nishiko-kun haciendo un descanso.

También está el estrafalario y prometedor Nishiko-kun, del suburbio tokiota de Nishi Kokubunji, una mascota famosa por mostrar un buen par de piernas (humanas) enfudadas en leotardos grises.

Y todo el mundo conoce al niño Buda con un par de astas que le salen de la cabeza, Sento-kun, una mascota presentada en 2008 por la antigua capital de Japón, Nara, como conmemoración del 1300 aniversario de la ciudad. Inicialmente ridiculizado por ser kawaikunai (feo), el peor insulto imaginable en un Japón obsesionado con lo adorable, el personaje ha logrado un lugar en los corazones de muchas personas pese a (o precisamente por) su ternura cuestionable. Para ser sincero, venía espantado por las imágenes que había visto de Sento-kun, y estaba dispuesto a reírme de él. Pero cuando por fin me encontré con la mascota en el evento, me conquistó al instante con sus grandes ojos redondos y su expresión de “ah, qué plasta; tengo astas en la cabeza”.

¿Quién puede resistirse al encanto peculiar de Sento-kun?

Dejen paso a una superestrella: “Barī-san” a la carga.

Pero la mayor estrella de la cumbre de este año, el personaje votado como el más popular, ha sido Barī-san de Imabari, en la prefectura de Ehime; un pollo descomunal con una minúscula cresta en forma de puente sobre la cabeza. Mi único encuentro con este nuevo icono fue mientras se movía, a una velocidad impresionante, hacia el escenario. La marea de fans y periodistas me echó a un lado, y apenas pude sacar unas pocas fotos.

Yamadaruma, la mascota hecha en casa

Tras ese roce con la fama, fue refrescante toparme con Yamadaruma, que representa a… bueno, a Yamada Ruma, la mujer tras el disfraz. Por lo que pude ver, fue la única fan de las mascotas que vino al evento vestida como una mascota, con un traje rojo en forma de muñeca Daruma (figuras votivas que simbolizan a Bodhidharma, el fundador de la secta Zen del budismo).

A lo largo del día seguí encontrándome con Chitchai Ossan, y cada vez la multitud que lo rodeaba era mayor. La última vez que lo vi dos hermosas mujeres lo estaban entrevistando. A diferencia de otras mascotas puede (por desgracia) hablar, y las mujeres hacían ver que le prestaban toda su atención. La atención de los medios se le había subido claramente a la cabeza, ya de por sí enorme. Los hombres de mediana edad de Amagasaki probablemente no tengan tanta suerte.

Tras el evento, durante el largo trayecto en tren a casa, tuve contacto directo con otro pequeño hombre de mediana edad, que parecía compartir la pasión de Chitchai Ossan por la botella… pero creo que prefiero la versión yuru kyara.

Chitchai Ossan era todo un éxito con los periodistas.

(Traducido al español del original en inglés; texto y fotografías de Michael Schauerte.)

(*1) ^ Pasta gelatinosa hecha a partir de la planta Amorphophallus konjac. Se utiliza en varios platos típicos japoneses, como el oden.

  • [04.01.2013]
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