Panorama Festival Internacional de Literatura de Tokio
La cultura pop japonesa como fuente de inspiración
Chip Kidd, uno de los diseñadores de libros más famosos del mundo
[06.09.2013] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS |

Chip Kidd es uno de los diseñadores de libros más demandados en Estados Unidos. Prueba de ello es que se haya convertido en todo un fenómeno en el mundo de las publicaciones. De él suele decirse que es “el mejor diseñador de cubiertas de libros del mundo”; también lo han calificado como “lo más parecido a una estrella del rock en el diseño gráfico actual”. Entre los cientos de libros que cuentan con sus vistosos diseños, están las obras de escritores japoneses de la talla de Murakami Haruki, con quien lleva trabajando 20 años. Chip Kidd confiesa que “Tokio es una de mis ciudades preferidas”. Volvió a la capital japonesa a principios de marzo de 2013 para asistir a la primera edición del Festival Internacional de Literatura de Tokio, donde habló de su fascinación por Japón y de la influencia que ha ejercido en sus diseños la cultura pop nipona.

Un temprano amor por la cultura pop japonesa

“Mi amor por la cultura pop japonesa surgió temprano, a través de la televisión. Me crié en Pensilvania entre mediados y finales de la década de 1960, y el canal de televisión local emitía un montón de programas japoneses para niños que me encantaban. Por supuesto, el principal era Astroboy. En aquel entonces, yo no sabía que estos dibujos animados eran obra de Tezuka Osamu; simplemente los adoraba. Su protagonista era una especie de Pinocho de la era atómica, y el diseño de todos los elementos me parecía increíble. No obstante, mi favorito era El octavo hombre, de Kuwata Jirō, un anime en blanco y negro que años después fusilaron en las películas de RoboCop. Me encantaban la sensibilidad, el diseño y la excentricidad de estas series; sin duda alguna, han influido en mi trabajo posterior.”

Chip Kidd charla con Nippon.com durante el Festival Internacional de Literatura de Tokio.

Este temprano interés por la cultura japonesa resurgió en Chip Kidd cuando visitó Japón por primera vez en junio de 2001 para ver Tokio con sus propios ojos. Desde entonces, ha vuelto en múltiples ocasiones.

“Vivo en Nueva York, pero tengo la impresión de que Tokio se parece una barbaridad a esta ciudad… ¡en el buen sentido! Es difícil de explicar, pero existe algo muy atractivo en las texturas, el color y el cierto grado de urbanidad de la capital japonesa. Se produce un contraste interesante entre el exceso de cosas y la falta de espacio, pero todo está ordenado correctamente, así que encaja de alguna manera, si es que eso tiene sentido. Además, sucede también lo contrario: reina una especie de minimalismo elegante en un medio vertiginoso. Esto es, en mi opinión, una sensibilidad muy japonesa.”

“Durante mi primera visita a Tokio me fascinaron las librerías especializadas en libros antiguos del barrio de Jinbōchō, y me dediqué a juntar un montón de carteles, folletos y programas y entradas a espectáculos, etc. de los años cuarenta, cincuenta y sesenta en Japón. Una gran parte de lo que reuní entonces me ha servido de mucho a la hora de diseñar libros de temática japonesa.”

Diseñando Buda, de Tezuka Osamu, para Vertical

Hace unos 10 años, la editorial neoyorquina Vertical contactó con Kidd. En esta empresa, de reciente creación, se habían propuesto introducir en el mercado estadounidense a autores japoneses que todavía no habían sido publicados allí, y querían que Chip Kidd se encargara del diseño y la parte artística de los libros.

Cubierta de varias capas para la versión en inglés de la novela Bō no kanashimi (Ashes), de Kitakata Kenzō.

“La oferta me sedujo por varias razones; la idea de tener que diseñar toda una colección de libros me parecía muy interesante.” Otro aspecto que diferenciaba a este encargo era que la mayoría de los autores eran unos completos desconocidos en el mercado estadounidense: Kitakata Kenzō, maestro del género policíaco (Bō no kanashimi y Ori, Ashes y The Cage en inglés, respectivamente), Ekuni Kaori, experta en novelas románticas y “literatura para mujeres” (Kira kira hikaru, o Twinkle Twinkle), y Suzuki Kōji, escritor de terror (Ring), entre otros.

“Se trataba de autores totalmente desconocidos entre el público de Estados Unidos, así que era consciente de la importancia de las cubiertas; tenían que ser tan esmeradas como para que la gente quisiera que esos libros formaran parte de su biblioteca personal.” Chip Kidd decidió realizar diseños que funcionaran en varios niveles.

Twinkle Twinkle, versión en inglés de la novela Kira kira hikaru de Ekuni Kaori, es uno de los diseños que Kidd realizó para Vertical. Dos caras sobresalen de dos agujeros de la sobrecubierta.

“Por ejemplo, Ashes (Bō no kanashimi, en japonés), de Kitakata Kenzō. Esta novela cuenta la historia de un envejecido miembro de la yakuza que se siente acechado por la presión para que se retire y pasa mucho tiempo en bares emborrachándose y destrozando cosas. Para elaborar el diseño del libro quería jugar con la idea de las capas: la cubierta exterior es en blanco y negro, como si fuera una servilleta de cóctel en la que alguien ha escrito con un rotulador y sobre la que después han derramado una bebida. Debajo hay un mosaico de carteritas de cerillas vintage japonesas, en su mayoría de bares, que me parecen preciosas; esta es una de las cosas que descubrí durante mis búsquedas en el barrio tokiota de Jinbōchō. Si uno va quitando capas, acaba encontrándose con una foto del protagonista. Como diseñador, esto supuso la oportunidad de integrar la cubierta del libro en el propio relato, de que se convirtiera en una parte de la historia del personaje. Además, fue emocionante trabajar con materiales así en lo que normalmente denominamos ficción comercial. Lo que quiero decir es que no se trata de un libro de arte de edición limitada, sino que simplemente se vende como una novela normal. Los de Vertical se portaron estupendamente al dejarme hacer todo esto.”

Si uno alinea todos los volúmenes, puede observar en sus lomos la evolución de Buda, desde su juventud hasta su vejez.

Otra de las razones por las que Chip Kidd estaba ansioso por trabajar con Vertical era que esta editorial tenía previsto publicar las obras del genio del manga Tezuka Osamu: “Fue un privilegio y algo de lo que aprender. Pensaba que conocía su obra, pero resultó que solo conocía un tercio de la misma; fue un autor muy prolífico. Lo mejor de todo es que me dejaron diseñar su serie de ocho tomos sobre la vida de Buda. El aspecto más emocionante del proyecto fue convertir la colección en un set, de manera que si uno alinea en su estantería todos los volúmenes puede observar en sus lomos la evolución de la vida de Buda, desde su juventud hasta su vejez; en la cubierta del último tomo se puede ver la Ascensión. Me sentí muy honrado de poder diseñar estos maravillosos libros, estupendos para todas las edades. Estaba encantado de trabajar en esta serie.”

Desenterrando al Bat-Manga japonés

Esta creciente relación con Japón permitió a Chip Kidd forjar vínculos con otra de sus principales fuentes de inspiración: Kuwata Jirō, cuyos dibujos animados tanto le habían gustado de niño. El diseñador es un fan empedernido de Batman. Cuando se enteró de que los comics originales del hombre murciélago se habían publicado en Japón en la década de los sesenta, y que eran obra de Kuwata Jirō, su héroe de la niñez, supo que tenía que indagar más al respecto.

Bat-Manga, la antología de Chip Kidd de los cómics originales de Batman de Kuwata Jirō

“Fue toda una sorpresa y una gran alegría, ya que me encantaba El octavo hombre. La idea de que alguien le diera a Batman esa sensibilidad en Japón me pareció increíble. Kuwata fue un niño prodigio que empezó a dibujar manga a los 13 años; sin embargo, en esa época se encontraba en la mejor etapa de su carrera. Trabajó en el proyecto durante un año aproximadamente: las historias aparecían en un cómic semanal, pero desaparecieron después; nunca las recopilaron ni tradujeron.” Chip Kidd comenzó a buscar por Internet restos de esos cómics que habían permanecido en el olvido tanto tiempo.

“Fue algo poco sistemático. La única manera de dar con ellos era a través de personas que se dedicaban a la compra-venta de manga vintage en Japón, algo que me llevó mucho tiempo.” Durante siete años de meticulosas búsquedas, Chip Kidd y un amigo suyo consiguieron reunir material suficiente como para hacer un libro; lo publicaron en 2008 bajo el título Bat-Manga!: The Secret History of Batman in Japan.

Me sucedió lo mismo que le habría ocurrido a un fan de los Beatles si se hubiera enterado de que su grupo favorito había grabado un disco en Japón y lo había archivado, y alguien lo había descubierto años después. Todo el proyecto se basó en un amor verdadero; estos son ahora algunos de mis cómics preferidos de Batman.”

Murakami Haruki y el futuro del diseño de libros

¿Cómo ha sido para Chip Kidd colaborar con su cliente más famoso, el novelista japonés Murakami Haruki, todo un éxito mundial de ventas?

Chip Kidd habla en la Universidad de Waseda, en Tokio, sobre las cubiertas que ha diseñado para las novelas de Murakami Haruki.

“Trabajar con él ha sido increíblemente fácil. Decir esto hace que yo parezca un tanto impertinente; en realidad no trabajo con él: diseño las cubiertas de las traducciones al inglés de sus libros, alguien en la editorial les da el visto bueno y, en algún momento del proceso, se las enseña al propio Murakami y este agradece el trabajo. Esta es la situación ideal de todo diseñador de libros que se precie.”

¿Qué les depara el futuro a los libros como los que diseña Chipp Kidd, que son verdaderas obras de arte en sí, en una época en la que la presencia de las publicaciones digitales es cada vez mayor?

“Una de las cosas que más deseaba hacer con los libros de Vertical era convertirlos en algo bello; me lo propongo con cada cubierta que diseño: quiero que sea un objeto que uno quiera tener en sus manos, un bien que desee poseer. A medida que uno va leyendo, desarrolla cierta relación con la cubierta; el significado de este vínculo cambia mientras avanza la lectura.“

A pesar de todos los cambios que está experimentando el mundo de las publicaciones en los últimos años, Chip Kidd se muestra optimista. “Leer es un teatro de la mente. Mi trabajo es entender qué aspecto tienen los libros. Podría decirse que es una labor superficial; sin embargo, no conozco a ningún autor que no albergue la esperanza de que sus libros cuenten con cierta representación visual única y particular. No creo que esto vaya a cambiar: ya sea un icono en una pantalla, o un libro en una estantería o sobre una mesa, los escritores quieren que su trabajo se represente visualmente de una manera que haga que la gente quiera leerlo; esto seguirá siendo así siempre.”

Con sus diseños caracterizados por mostrar una sensibilidad japonesa única, Chip Kidd ha hecho mucho más que la mayoría para garantizar que siempre haya un hueco para los libros como obras de arte en el mundo de las publicaciones, independientemente de los cambios que experimente la industria en los años venideros. Se ha esforzado para que sean objetos que la gente saque de las estanterías y trate con cariño.

(Artículo traducido del inglés al español. El texto original en inglés es de Paul Warham. Fotografías de Ōkubo Keizō y Kodera Kei. Agradecemos a la Fundación Nippon su colaboración)

Más trabajos de Chip Kidd

  • [06.09.2013]
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