Panorama 400 años de relaciones diplomáticas del mundo hispano y Japón
Encuentro literario en el Año Dual: Ōsaka Gō y Fernando Iwasaki
Diálogo entre escritores en el Instituto Cervantes de Tokio
[28.10.2013]

Durante la Semana de las Letras del Instituto Cervantes de Tokio, los escritores Ōsaka Gō (Tokio, 1943) y Fernando Iwasaki (Lima, 1961) mantuvieron un diálogo en el que intercambiaron ideas sobre la literatura, la cultura japonesa y la cultura en español. En una entrevista, han compartido con nosotros sus impresiones sobre el Año Dual, la globalización de la literatura, y los retos de la vida digital.

Ōsaka Gō

Ōsaka GōNace en Tokio en 1943. Es escritor y ensayista. A los 17 años comienza a estudiar guitarra clásica. Posteriormente, durante su época de universitario, comienza a tocar la guitarra flamenca y decide viajar a España tras escuchar en un restaurante un disco de guitarra y cante flamenco. Esta experiencia se refleja en sus novelas y ensayos centrados en la península ibérica. En 1986 obtiene el Premio Naoki por su novela Kadisu no Akai Hoshi (La estrella roja de Cádiz, Kōdansha, 1986) que es posteriormente adaptada para la televisión. Entre sus últimas novelas destacan Kyōdan (Bala asesina, Bungeishunjū, 2010) y Ansatsusha no Mori (El bosque de los asesinos, Kōdansha, 2010).

Fernando Iwasaki

Fernando IwasakiNace en Lima en 1961. Es escritor e historiador. Ha sido profesor de la cátedra de historia en la Pontificia Universidad Católica de Perú, y de Ciencias Políticas en la Universidad del Pacífico de Lima. Desde 1989 vive y trabaja en Sevilla, España. Como profesional de la gestión cultural, es director de la Fundación Cristina Heeren de Arte Flamenco. Dirige asimismo la revista literaria Renacimiento, y ha sido columnista en numerosos diarios españoles y en revistas latinoamericanas. Entre sus libros de cuentos destacan Helarte de amar (Páginas de Espuma, Madrid, 2006), y Ajuar funerario (Páginas de Espuma, Madrid, 2004). Ha publicado además las novelas Libro del mal amor (última edición en Cal y Arena, México, 2011), y Neguijón (Alfaguara, Madrid, 2005).

Ōsaka Gō y Fernando Iwasaki son dos escritores de renombre cuya literatura puede entenderse como un punto de encuentro entre la cultura japonesa y la hispanohablante. El Instituto Cervantes de Tokio inauguró el pasado 9 de octubre la Semana de las Letras, marcada este año por la celebración de los 400 años de relaciones entre España y Japón (Año Dual), con un diálogo entre ambos literatos en el que descubrieron mutuamente que además de la escritura, les une también el flamenco.

No en vano, Ōsaka aprendió desde joven a tocar la guitarra flamenca, y la trama de muchas de sus novelas policiales discurre en España. En La estrella roja de Cádiz (premio Naoki en 1987), por ejemplo, la historia gira en torno a una guitarra. Iwasaki, por su parte, es director de la Fundación Cristina Heeren de Arte Flamenco en Sevilla, ciudad en la que reside, y ha reflejado el entramado de culturas que representa su literatura en el ensayo Mi poncho es un kimono flamenco (Sarita Cartonera, Lima, 2005).

Tuvimos la oportunidad de hablar con Ōsaka Gō y Fernando Iwasaki sobre el Año Dual, la globalización en la literatura y la influencia que está ejerciendo la digitalización en su trabajo como escritores.

Ōsaka Gō y Fernando Iwasaki conversaron con nippon.com previamente a su diálogo en el Instituto Cervantes. A la derecha, los escritores durante su diálogo en la Semana de las Letras.

400 años de relaciones que comenzaron a través de la literatura

ENTREVISTADOR En 2013 y 2014 se celebran 400 años de relaciones diplomáticas entre España y Japón. También 140 años del inicio de las relaciones diplomáticas entre Perú y Japón. ¿Qué les gustaría que significase este Año Dual en el plano literario?

IWASAKI Creo que sobre todo conmemoramos 400 años de la embajada de Hasekura, pero no necesariamente 400 años de relaciones diplomáticas, porque hubo un edicto de expulsión de los cristianos a comienzos del siglo XVII. No obstante, sí es cierto que la primera descripción de la ceremonia del té que se escribió en otra lengua distinta del japonés fue en español, y la hizo un “perulero” (natural de Perú) llamado Juan de Solís, que salió en el año 1591 del puerto del Callao con un navío de contrabando que naufragó en Macao y que posteriormente se trasladó a Japón. Juan de Solís llegó a Japón mucho antes que Rodrigo de Vivero, que el marino Adams o que el misionero Fray Diego de Santa Catalina. Esta descripción se encuentra en el Archivo de Indias (Sevilla), y yo la publiqué en el año 1992 en un libro que dediqué a las primeras relaciones entre Japón y Perú en el siglo XVI.

A nivel literario, me gustaría que con ocasión del Año Dual existiera en Japón tanto interés por la literatura en español, como el que existe ahora mismo en España por la literatura japonesa. Y no sólo lo digo por Murakami Haruki, sino también por Tsutsui Yasutaka, por las traducciones de Abe Kōbō, porque Tanizaki Jun’ichirō se sigue reeditando, y porque Kawabata Yasunari también está en distintas ediciones. Me gustaría que hubiese una reciprocidad por parte de los lectores japoneses. Creo que todavía hay pocas traducciones de literatura en español en Japón.

ŌSAKA En el plano literario en Japón, apenas se toma como referencia o se analiza la embajada de Hasekura en este momento. Sencillamente se analiza esa embajada en el plano económico y religioso. Además, no existe ningún registro de que en su viaje primero a España y posteriormente a Italia Hasekura hablase de algún aspecto cultural. Actualmente apenas hay personas que investiguen este tema en profundidad, y creo que también podríamos decir que no hay forma de investigarlo. Por eso pienso que en Japón no se percibe apenas este año desde un punto de vista literario, y tal vez España tampoco.

En realidad existió un diario que Hasekura escribió durante su viaje, y aunque se encontró tras la restauración Meiji, volvió a desaparecer poco después. Posiblemente ese diario permaneció escondido muchos años después de que se prohibiese el cristianismo en Japón. Si lo tuviésemos podríamos analizar esa embajada desde el punto de vista literario. He escrito sobre la embajada de Hasekura y el apellido Japón, aunque antes que yo ya lo hicieron Endō Shūsaku y Kon Tōkō. No obstante, podemos decir que sin duda se ha escrito muy poco en Japón sobre esto.

La globalización de la literatura frente a las diferencias culturales

ENTREVISTADOR La literatura también se está globalizando. Cada vez se traducen más libros. Sin embargo parece que no hay tanta penetración de la literatura española en Japón, y japonesa en España. ¿Son las diferencias culturales una barrera?

Ōsaka Gō sitúa en España la trama de muchas de sus novelas. Fernando Iwasaki es historiador además de escritor y profesional de la gestión cultural.

ŌSAKA Ciertamente es un problema significativo. Japón es un país que ha exportado más que importado. No obstante, lo único que aún no ha exportado suficientemente es su cultura. Y la razón principal es que ha habido escasez de traductores.

La cultura japonesa no es solo kabuki, ceremonia del té e ikebana. Es imprescindible que cuando se traduce una obra japonesa en el extranjero se conozca también la cultura japonesa. Para que un traductor pueda imbuírse de una cultura son necesarios muchos años, tal vez entre veinte o treinta años. En este punto, llevo insistiendo para que se lleve a cabo una iniciativa gubernamental para favorecer estos intercambios.

IWASAKI Creo que hay una gran curiosidad por la cultura japonesa en el occidente en general, y en el mundo hispanohablante en particular. Creo que es más fácil que desde el mundo de habla hispana leamos cada vez más a autores japoneses, que viceversa. Japón tiene un mercado editorial muy robusto, traducen mucho a los franceses, norteamericanos y alemanes. El español aún no compite con estas otras lenguas en fortaleza editorial.

Pienso, por otra parte, que cada vez vamos a tener más autores traducidos al español. Diría que actualmente se están traduciendo muchos clásicos, aunque más bien me gustaría que tradujesen a Ōsaka Gō y a otros autores menos conocidos.

ENTREVISTADOR Podríamos decir que en América Latina ha existido un interés por Japón en el mundo de las letras desde hace tiempo. Un ejemplo de ello sería Jorge Luis Borges.

IWASAKI Bueno, Borges se interesó por una japonesa que era María Kodama, igual que John Lennon por Yoko Ono. (risas). Algo debe tener Japón para que estos dos artistas que yo admiraba tanto se hayan interesado por el país. Gracias a María Kodama Borges pudo pasar un tiempo en Nara. Sin embargo, yo diría que es más auténtico, más espontáneo y personal el interés por Japón de los mexicanos Juan José Tablada y Octavio Paz, o del peruano Javier Sologuren. Ellos sí exploran y traducen la poesía japonesa. En ellos había una búsqueda personal. En el caso de Borges también, pero en parte gracias a María Kodama.

ENTREVISTADOR Usted también habla a menudo de José Watanabe, Augusto Higa y Carlos Yushimito, tres escritores peruanos con raíces japonesas. ¿Existe la “literatura nikkei”, o es una invención sin sentido?

IWASAKI Existen los autores nikkei, y esos autores tienen una literatura que en la medida que hable de sus familias y de lo que han bebido de la cultura japonesa, son distintos. Pero eso no quiere decir que exista una “literatura nikkei”. Entre un escritor nikkei de Brasil, uno de Bolivia y yo, seguramente no hay ninguna relación. Tiene más relación José Watanabe con Antonio Cisneros, que con otro poeta nikkei de América Latina. Lo que sí es interesante es cómo Watanabe, a partir de su conocimiento del haiku, busca la sencillez en su poesía. O cómo Higa o Yushimito, explorando en la memoria de su familia y hablando de la represión que sufrieron las familias japonesas durante la Segunda Guerra Mundial, dan a conocer ese momento de la historia.

Ōsaka Gō escucha con atención una pregunta de Fernando Iwasaki

La literatura en un mundo invadido por lo digital

ENTREVISTADOR Los últimos resultados de la encuesta sobre educación en los países de la OCDE ha reflejado que en comprensión lectora España está entre los últimos países y Japón entre los primeros. Sin embargo, en Japón también existe el fenómeno del katsuji-banare (la pérdida de comprensión lectora de los caracteres japoneses). ¿Este problema está provocando que el lenguaje literario tenga también que adaptarse?

ŌSAKA Yo empecé escribiendo con un lápiz. Posteriormente llegó el procesador de texto, y sigo escribiendo en este sistema desde entonces. No cabe ninguna duda de que el estilo de escritura está cambiando. Hoy las personas que no escriben a mano se olvidan de cómo se escriben algunos kanji. En mi caso, escribo para que el lector japonés pueda comprender el texto fácilmente, utilizando en la medida de lo posible los caracteres que están dentro de la lista oficial básica (jōyō kanji).

Pero los jóvenes de hoy se están olvidando de cómo se leen algunos caracteres. Hoy han aumentado los casos en los que considero necesario añadir la guía fonética a ciertas palabras cuando estoy escribiendo, porque los jóvenes se están olvidando de la lectura. Esto es un gran problema, y no es nada grato para un escritor tener que rebajar su nivel de escritura al nivel de comprensión lectora del público general. Cuando se utilizan los diccionarios electrónicos, deja de ejercitarse la memoria.

IWASAKI Yo creo que los escritores podemos ser como los bodegueros que producen vino: es tu elección personal hacer vino para Tetra Brik. Si puedes hacer un vino reserva, que reclama la barrica de roble, y venderlo en su botella con su corcho, ese vino será para unos pocos consumidores.

Algunos escritores sabemos que aparte del mercado existen otras cosas, como la satisfacción de que te lea un lector a la altura de lo que tú quieres escribir, aunque eso no quiere decir que no existan escritores que hagan “literatura de Tetra Brik”, lo cual es totalmente legítimo.

(Artículo elaborado a partir de una entrevista realizada el 9 de octubre. Fotografías de Kodera Kei)

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