El agua en Japón

G-Cans: el “templo subterráneo” que protege Tokio de las inundaciones

Cultura

El tanque de regulación del agua es famoso por parecer un gigantesco templo subterráneo. Sin embargo, las capacidades y los logros de G-Cans, el Canal Subterráneo de Descarga de la Zona Exterior Metropolitana de Tokio, no son apenas conocidos. Presentamos las instalaciones subterráneas de prevención de inundaciones más grandes del mundo, gracias a las cuales se han reducido enormemente los daños por inundaciones en los diez años que llevan en funcionamiento

La “meca del tokusatsu

En un rincón de un campo de fútbol cercano al río Edogawa hay una caseta de aspecto anodino. Si descendemos los 116 escalones que empiezan en ella llegaremos a un enorme espacio subterráneo de 177 metros de longitud, 78 de anchura y 18 de altura. En él hay 59 columnas de cemento de 500 toneladas cada una, perfectamente ordenadas. Este lugar, que recibe el apodo de “templo subterráneo” por su majestuoso ambiente, es el tanque de regulación del Canal Subterráneo de Descarga de la Zona Exterior Metropolitana de Tokio, conocido también como G-Cans, al que acuden visitantes entusiastas de todo el mundo. Se encuentra en la ciudad de Kasukabe, en la prefectura de Saitama. Ha recibido el sobrenombre de “meca del tokusatsu” (efectos especiales prácticos) por ser en numerosas ocasiones la localización de rodajes de populares series de televisión como Kamen Rider, y se utiliza a menudo para hacer sesiones fotográficas y rodajes de revistas de moda, videoclips musicales de artistas, películas, etc.

El fantasmagórico tanque de regulación de agua

En la sala de control del tanque de regulación de agua del G-Cans también existe un museo: el llamado Ryū Q Kan (pronunciado “ryū kyū kan”). En él el visitante puede informarse sobre las instalaciones del lugar y observar una exposición, y posteriormente entrar en el propio tanque, una actividad tan popular que resulta muy difícil conseguir reserva. Se abre al público solamente entre semana (y, de forma tentativa, un sábado cada mes), y en ocasiones se cancelan las visitas debido al funcionamiento regular de las instalaciones o a inspecciones; sin embargo, desde que abriera al público el G-Cans ha recibido más de 400.000 visitantes. Está permitido sacar fotografías, de modo que los aficionados al tokusatsu y los niños pueden retratarse en los lugares que aparecen en sus series favoritas, posando con las armas de sus héroes o con figuras de los mismos.

Arriba a la izquierda: la superficie que se encuentra sobre el tanque se utiliza como campo de fútbol; la caseta que se encuentra junto al mismo es la entrada al subterráneo. Arriba a la derecha: tras descender 116 escalones se llega al templo subterráneo. Abajo: el día que visitamos el lugar abrieron una sección del techo para bajar algo de maquinaria. Fue una oportunidad única para ver el tanque iluminado por luz natural

Yabe Takayuki, empleado en la Oficina del Río Edogawa, de la Agencia de Desarrollo Regional de Kantō, Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo, cuenta lo siguiente.

“A medida que la parte visual del tanque iba dando que hablar, el número de visitantes a las instalaciones crecía. El hecho de visitar el museo y ver la exposición y las imágenes no solo proporciona información sobre los resultados que se logran con nuestra maquinaria, sino que también ayuda a transmitir temor hacia las inundaciones, y a crear conciencia para la prevención de desastres. Por eso colaboramos activamente en los textos y las imágenes de los medios de comunicación”.

Arriba a la izquierda: el señor Yabe, jefe de la primera sección de gestión del G-Cans, nos sirvió de guía en nuestra visita. Arriba a la derecha: Yabe junto a los pilares del tanque de regulación de agua, para comparar el tamaño. Debajo: fuera de la impoluta zona de observación el suelo está cubierto de agua y arena, como si el lugar hubiera sufrido una terrible inundación

Instalaciones subterráneas gigantescas

La ciudad de Kasukabe y sus alrededores, más allá de las afueras de Tokio, es una planicie baja rodeada por grandes ríos como el Tonegawa, el Edogawa o el Arakawa; debido a su topografía similar a la forma de un plato hondo, el agua de lluvia se acumula con facilidad. La suave inclinación del terreno hace difícil que el agua pueda salir de la zona, su nivel sube con facilidad y las inundaciones producen muchos daños. Además, con la expansión de la zona metropolitana, la urbanización del terreno se mueve desde la desembocadura de los ríos hacia su curso medio y alto, lo cual dificulta la creación de canales en la superficie. De ahí que se crearan estas instalaciones de prevención de inundaciones, las mayores del mundo, bajo tierra.

En marzo de 1993 comenzaron las obras; en junio de 2002 se inauguraron parcialmente las instalaciones, y en junio de 2006 comenzó el funcionamiento completo de todos los tramos.

Una intersección de la ciudad de Satte, en la prefectura de Saitama, que se encuentra en el curso bajo del G-Cans. La fotografía de la izquierda se sacó en julio de 2000, y la de la derecha en octubre de 2004, tras la inauguración parcial del G-Cans; ambas imágenes muestran estados muy diferentes bajo condiciones similares de fuertes lluvias (imagen cortesía de la Oficina del Río Edogawa, Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo)

El popular tanque de regulación de agua es solo una parte del G-Cans. Las instalaciones cuentan con cinco silos de 30 metros de diámetro y 70 de profundidad para acumular agua, un túnel de 10 metros de diámetro y 6,3 kilómetros de longitud (el túnel de descarga), 50 metros bajo la autopista nacional 16, que conecta los silos, y un sistema de drenaje impulsado por cuatro poderosas bombas de agua, las cuales se mueven gracias a cuatro turbinas de gas reconvertidas, originalmente para aviones. El tanque de regulación de agua se encuentra situado entre el primer silo y la planta de drenaje; su tarea consiste, entre otras cosas, en regular la presión que se genera cuando las bombas se detienen por alguna emergencia.

Esquema general del G-Cans (imagen cortesía de la Oficina del Río Edogawa, Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo)

Cuando el río crece, por fuertes lluvias o un tifón, el agua alcanza el nivel inferior del suelo de la zona circundante, y cae en el silo más cercano. Esa agua entra en el túnel que conecta los silos y se va almacenando primero ahí. Si el túnel se llena de agua, el nivel de los silos va subiendo. Si a pesar de todo el agua sigue aumentando, se transporta al tanque de regulación, conectado con el primer silo. La capacidad total de las instalaciones es de 670.000 metros cúbicos (equivalente al volumen del rascacielos Sunshine 60). Cuando el agua llega a un nivel determinado en el tanque, la bomba instalada en la planta de drenaje finalmente se pone en marcha. Cuando las cuatro turbinas se hallan en funcionamiento, el volumen de descarga al Edogawa, un río con una anchura suficiente, alcanza los 200 metros cúbicos por segundo (una piscina de 25 metros).

La reducción de daños, tres veces mayor que los costes de construcción

El coste total de las instalaciones fue de 230.000 millones de yenes. No solo son enormes, sino que también van acumulando logros. Cada año se producen unas ocho entradas de agua al sistema de media; desde la incorporación de las instalaciones al sistema fluvial en 2002, se han llevado a cabo 105 regulaciones del volumen del agua (datos del 25 de octubre de 2016).

En julio de 2000, debido al paso del tifón número 3, se registraron precipitaciones de hasta 160 milímetros en la cuenca Nakagawa - Ayasegawa; la zona afectada, de 137 hectáreas de superficie, sufrió graves daños, y 248 casas se vieron dañadas por la inundación. En el caso del tifón 22, cuyo paso en octubre de 2004 (tras la incorporación parcial de la planta de control de las aguas) provocó precipitaciones de hasta 199 milímetros, la zona inundada se redujo a 72 hectáreas y el número de casas afectadas a 126. En la inundación causada por un frente de baja presión en diciembre de 2006 las precipitaciones alcanzaron los 172 milímetros, pero la zona inundada se redujo a 33 hectáreas, y tan solo 85 casas se vieron afectadas.

Según datos que el Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo publicó en 2012, se calcula que en los diez años desde que comenzara a funcionar parcialmente el G-Cans se han reducido los daños de las inundaciones a casas, instalaciones públicas, campos de cultivo y demás en cerca de 48.100 millones de yenes. Asimismo, se estima que la reducción a las pérdidas futuras en los próximos cincuenta años alcance los 743.700 millones, lo cual supone más del triple de los costes de construcción.

Arriba a la izquierda: el agua entrando en el silo. Arriba a la derecha: interior del túnel subterráneo, de diez metros de diámetro. Abajo: vista superior de un silo, en el que podría caber el transbordador espacial. El espacio visible arriba es el tanque de regulación (Las dos primeras imágenes son cortesía de la Oficina del Río Edogawa, Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo)

Yabe dice que “El exceso de confianza debería estar prohibido”, aunque se base en logros y estimaciones.

“De las ocho entradas de agua que se dan al año solo son tres las ocasiones en las que se activan las bombas, y las cuatro turbinas solo han funcionado a la vez cuando llegaron los tifones de gran tamaño 17 y 18, en 2015. Creo que la capacidad de las instalaciones para hacer frente a las inundaciones es muy grande; sin embargo, su uso se limita a las crecidas de los ríos, y no pueden prevenir daños de otros tipos de inundaciones. Me gustaría que los habitantes de la zona dejaran de considerarse seguros por el hecho de contar con el G-Cans y empezaran a concienciarse mejor sobre la prevención de desastres”.

Arriba a la izquierda: el agua entra en el tanque de regulación. Este tanque se encarga también del importantísimo control del agua cuando las turbinas de las bombas se encuentran en funcionamiento o se produce una parada de emergencia (imagen cortesía de la Oficina del Río Edogawa, Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo). Arriba a la derecha: las cuatro bombas con turbina de la planta de drenaje. Abajo a la izquierda: compuertas por las que sale el agua al río Edogawa. Abajo a la derecha: el Edogawa es un río de gran envergadura

Una belleza funcional de vanguardia mundial

En Tokio se hace cada vez más difícil construir instalaciones de prevención de inundaciones sobre el suelo, razón por la que en años recientes cada vez se han desarrollado más instalaciones subterráneas. Ya existen 28 pozos subterráneos de control en 12 ríos, y 10 instalaciones más en planificación y construcción. Los ejemplos más famosos son el Pozo Subterráneo de Control del Río Kanda y la Circunvalación 7, que tiene 12,5 metros de diámetro y 4,5 kilómetros de longitud, y el Pozo Subterráneo de Control de Furukawa, con un túnel subterráneo de 7,5 metros de diámetro y 3,3 kilómetros de longitud. Ambas son instalaciones gigantescas que contribuyen a paliar los daños causados por las inundaciones.

Dado que también se trata de instalaciones subterráneas para el control de las aguas se suelen confundir con el G-Cans, pero existe una gran diferencia.

“El pozo de control sirve para reducir los daños de una inundación desplazando temporalmente a un silo subterráneo el agua del río, crecido por la lluvia. Pero el G-Cans es un sistema de drenaje, y como tal también tiene la capacidad de descargar el agua sobrante a otro río; es decir, al Edogawa. Es por eso que se trata de instalaciones gigantescas de gran potencia”, dice Yabe.

En otras palabras: si queremos ver el templo subterráneo no hay más opción que visitar el G-Cans.

Arriba a la izquierda: el edificio de reuniones para los visitantes y el museo Ryū Q Kan se encuentran sobre la planta de drenaje. Arriba a la derecha: en el museo los visitantes pueden observar la exposición al tiempo que reciben explicaciones de los empleados. Abajo a la izquierda: en la sala de exploración se pueden ver vídeos explicativos en tres pantallas. Abajo a la derecha: es posible incluso asomarse a la sala de control misma

Para poder disfrutar de la visita se hace imperativo saber japonés o contar con un guía, pero los turistas extranjeros son bienvenidos. El día que visitamos el museo también lo hicieron unas turistas taiwanesas que habían acudido directamente desde el aeropuerto de Haneda maleta en mano. “Mi amiga se enteró de la existencia de este lugar por Internet; quería venir a toda costa, así que me invitó a mí, que hablo japonés. La verdad es que al venir aquí me he dado cuenta del poder tecnológico que tiene Japón. ¡En Taiwán también tenemos muchos tifones e inundaciones, y me gustaría contar con instalaciones como estas!”, decía una de ellas con excitación.

“Dado que se trata de instalaciones subterráneas es importante hacer buena publicidad”, dice Yabe.

“El G-Cans está bajo tierra, en un lugar que normalmente no podemos ver, de modo que son pocas las ocasiones en las que el público puede interesarse por él, y la gente tiende a malinterpretar las instalaciones y su función. Esa es una de las razones por las que nos esforzamos por colaborar en rodajes de películas y organizamos visitas guiadas. Por supuesto, el tanque de regulación de agua no fue diseñado para visitas de turistas y sesiones de rodaje. Se trata de un lugar en el que se han experimentado ciertas técnicas por primera vez en el mundo y se reúnen algunas de las tecnologías más avanzadas del momento. La solemne atmósfera del lugar es, no cabe duda, un ejemplo de belleza funcional. Y esa belleza es precisamente lo que interesa a gente de todo el mundo”.

El tanque de regulación también tiene su encanto visto desde lo alto de las escaleras

Información de las instalaciones
Canal Subterráneo de Descarga de la Zona Exterior Metropolitana de Tokio (G-Cans) - Planta de drenaje
  • Prefectura de Saitama, ciudad de Kasukabe, Kamikanasaki 720
  • Línea Tōbu Noda (Tobu Urban Park Line) - 40 minutos andando desde la salida norte de la estación Minami Sakurai, 7 minutos en taxi (unos 3km) ※Se puede ir en el Harubasu, el autobús comunitario de la ciudad de Kasukabe, pero los días y horarios de circulación son limitados
  • Horario del museo subterráneo Ryū Q Kan: de 9:30 a 16:30
  • Entrada gratuita
  • Para más información sobre las visitas, vea la página web del G-Cans

Colaboración para el texto: Oficina del Río Edogawa, Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo

Imágenes: Miwa Norikatsu

(Artículo traducido al español del original en japonés)

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