Panorama Maestros de la pintura contemporánea redecoran el templo de Ikkyū
El “Proyecto Fusuma-e” en el Daitokuji Shinjuan de Kioto

Tsunoda Ryūichi [Perfil]

[27.09.2018]

En el pabellón Shinjuan de Daitokuji (distrito Norte, Kioto), templo conocido por su vinculación con Ikkyū, se están creando fusuma-e por primera vez en 400 años. Un camarógrafo novel nos escribe un informe serializado sobre los entresijos de este gran proyecto en el pabellón que no está abierto al público general.

En el templo de Ikkyū “vale todo”

Cualquier japonés sabe que Ikkyū-san es el nombre de un famoso monje budista. En la década de 1970 se emitió una serie de animación basada en su vida que causó una fuerte impresión. Por influencia de esta serie muchas personas al pensar en Ikkyū, lo primero que se les viene a la mente es la imagen de un niño novicio adorable y muy listo, aunque en realidad fue un monje de alto rango del grupo Daitokuji de la secta Rinzai. Ahora el Shinjuan, un pabellón perteneciente a Daitokuji fundado por Ikkyū Sōjun, está renovando sus fusuma-e (pinturas sobre las fusuma, puertas corredizas de papel) por primera vez en 400 años.

El jardín de Shinjuan está designado como patrimonio histórico escénico.

En el salón principal de Shinjuan se conservan las fusuma pintadas por Soga Jasoku, del que se dice que recibió las enseñanzas del zen por parte de Ikkyū, y Hasegawa Tōhaku, uno de los pintores más representativos del período de Momoyama. Sin embargo, desde que Soga Jasoku realizó su obra han pasado unos 530 años y 400 años desde la pintura Tōhaku. Los daños causados por el paso del tiempo se volvieron evidentes y desde el año 2015 se han iniciado las labores para su restauración en un plan estimado de 8 años. Y para cubrir la ausencia de estas obras, se decidió que se crearan unas nuevas pinturas para las fusuma.

Una pintura fusuma de Hasegawa Tōhaku en restauración. (Foto cortesía de Shinjuan).

Seis artistas fueron elegidos para el proyecto: el mangaka Kitami Ken’ichi famoso por su Tsuribaka nisshi (Diario de los pescadores); Yamaga Hiroyuki, director de Gainax y productor de Neon Genesis Evangelion, y el director artístico del videojuego Final Fantasy, Kamikokuryō Isamu, entre otros. Hay poca conexión entre el manga, el anime o los videojuegos y el budismo, pero como Ikkyū era una figura poco convencional en su tiempo, el abad de Daitokuji, Yamada Sōshō, cree que en el templo de Ikkyū “todo vale”.

En la sala Danna no Ma del salón principal de Shinjuan, una obra de Yamaga Hiroyuki ha reemplazado las pinturas de Hasegawa Tōhaku sobre las fusuma.

La apertura al público de las fusuma creadas por estos maestros contemporáneos será desde el 1 de septiembre al 16 de diciembre de este año. Junto con esta exposición, se pueden visitar al mismo tiempo otras partes de Shinjuan que normalmente no están abiertas al público. Estas incluyen el estudio Tsūsen’in, la sala de ceremonia del té Teigyokuken, el jardín tradicional de estilo karesansui Shichi-Go-San no Niwa, que se dice que fue diseñado por el maestro de té Murata Jukō, contemporáneo de Ikkyū, y otros.

El jardín sur del salón principal.

Los artistas vistos desde los ojos de un aprendiz

Soy un camarógrafo en ciernes y me he alojado en Shinjuan como aprendiz del templo. Aunque el trabajo principal del aprendiz en el templo es la limpieza del jardín, para mí que soy autor primerizo es una experiencia muy emocionante y todo un lujo poder ver de cerca a los artistas en pleno proceso creativo.

El día en el templo comienza temprano. A las 6:00 de la mañana, el abad ya está cantando sutras, y los aprendices han terminado de limpiar el jardín y están preparando el desayuno. En cuanto a los artistas, ellos siguen sus propias rutinas: mientras que hay algunos que comienzan a trabajar apenas se levantan, hay otros que practican la meditación zen con el abad para centrarse.

Al anochecer, todos se reúnen para preparar la cena y disfrutar de la comida elaborada por el abad que es un buen cocinero. Con un grupo tan diverso de artistas de primera fila, sería de esperar que hubiese cierta tensión en el aire, sin embargo, la comida se desarrolla en un ambiente amistoso y familiar. Y aunque se brinde festivamente y el banquete se anime, se disuelve a las 11 en punto para que todo el mundo pueda prepararse para el día siguiente.

Kitami en plena creación.

El cero es infinito

Las conversaciones que se desarrollan con naturalidad en la mesa cautivan mi atención sin casi darme cuenta.

Me resultó tremendamente interesante cuando Kamikokuryō dijo que “el cero y el infinito son lo mismo”. En realidad, todas las pinturas nuevas para las fusuma son “donaciones” y los pintores trabajan “sin remuneración”. Como restaurar las pinturas de las fusuma, que son unas propiedades culturales importantes, supone unos gastos enormes, el objetivo es ganar, aunque sea un poco, dinero con las entradas de la exposición de las fusuma-e donadas.

Para los trabajos normales se establece fecha de entrega, y se paga la remuneración de acuerdo con el valor del trabajo. Esta es una referencia para la finalización de la obra. Sin embargo, al no haber remuneración, básicamente no se puede fijar una referencia. Depende de la voluntad de cada autor en qué fase da por terminada la obra. En otras palabras, Kamikokuryō me contó que “cero” implica que se puede obtener un valor “infinito”, algo muchísimo mayor de lo que se podría conseguir con una obra por la que se paga una remuneración muy alta.

Kitami debido a su apretada agenda dibujando su manga serializado, viaja numerosas veces a Shinjuan para trabajar en su creación. Su tema es un banquete que tiene lugar en su casa de vacaciones, en la isla de Yoron al sur de Kyūshū que simboliza el “paraíso”, donde presenta algunos de los personajes de su manga. “Verás, es que sigo añadiendo cada vez más y más detalles. Espero poder acabarlo para la inauguración”, exclama con cierta preocupación. Sin embargo, su sonrisa transmite la desbordante alegría que siente al crear el fusuma-e.

Kitami se muestra radiante dibujando el fusuma-e.

Una atmósfera de continuidad en todo el templo

La creación de las nuevas pinturas para las fusuma comenzó en el otoño de 2017. Los seis artistas pusieron todo su empeño en pintarlas, y uno a uno se fueron yendo de Shinjuan después de completar su obra. Como para compensar la quietud dejada por su ausencia, el calor del verano de este año llegó lento pero inexorablemente.

El “paraíso” de Kitami decora la fusuma en la sala central del salón principal, flanqueado por las obras de Yamaga al este y Kamikokuryō al oeste, que representan el “presente” y la “Tierra Pura”, respectivamente. Cuando las tres salas se abren entre sí, no parece una mera coincidencia que las obras se desarrollen como un rollo de imágenes que detalla las concepciones de la vida y la muerte de los artistas. Kamikokuryō parecía profundamente conmovido cuando comentó que “seguro que ha sido Ikkyū quien ha urdido toda esta composición”.

Cuando se observan las pinturas fusuma de Kamikokuryō y Kitami una junto a la otra, parece que haya una continuidad.

En Shinjuan, también utilizan el micromecenazgo para ayudar a restaurar las pinturas fusuma que son importantes propiedades culturales. En principio, el mero hecho de que un templo haga micromecenazgo ya rompe los cánones. Sin embargo, para quienes ayuden con la financiación también hay un retorno (muestra de gratitud). Esto se ajusta a la idiosincrasia del “todo vale” del templo de Ikkyū. Las personas que ayuden con 100.000 yenes tendrán derecho a elegir a uno de los seis artistas y comer con él en Shinjuan. Podrán disfrutar con los platos de calidad casi profesional del abad del templo mientras escuchan las anécdotas del proceso creativo. Incluso para las personas que han podido contribuir reuniendo hasta 10.000 yenes, se han preparado varios retornos peculiares, tales como un shuinchō original (libro con sellos estampados conmemorativos) y una visita especial antes de la exhibición pública, entre otros.

Las nuevas pinturas no son solo para el disfrute de la gente de esta generación. También son para las generaciones futuras, y es probable que, con el tiempo, se conviertan en clásicos. Así como las obras de Jasoku y Tōhaku comunican las costumbres, las ideas y la cultura de su tiempo, también las nuevas pinturas de fusuma transmitirán el espíritu del siglo XXI a las personas en el futuro.

Me gustaría que los lectores que lean esto visiten la exposición abierta al público siendo conscientes de que contribuirán con un proyecto que hará historia. Estaré esperando su llegada mientras barro con mi escoba el jardín del salón principal electrizado con la vibrante energía de estos maestros de la pintura contemporánea.

En la pintura fusuma de Kitami aparece retratado el abad Yamada cantando apasionadamente con el karaoke.

Exposición especial de Daitokuji Shinjuan

  • Fechas: del 1 de septiembre al 16 de diciembre de 2018 (cerrado del 19 al 21 de octubre)
  • Horario: 9:30 a.m. a 4:00 p.m. (última entrada)
  • Tarifa: Adultos 1.200 yenes, estudiantes de secundaria e institutos 600 yenes, menores de 12 años gratis (si van acompañados de un adulto). Nota: los niños en edad preescolar no serán admitidos en el estudio Tsūsen’in o en la sala de ceremonia del té Teigyokuken.
  • Acceso: desde la estación de Kioto, tomar la línea Karasuma del metro municipal de Kioto hacia Kitaōji. Hacer transbordo allí a las rutas de autobús 1, 101, 102, 204, 205 o 206 de la ciudad de Kioto y bajar en Daitokuji-mae. Desde allí, 7 minutos a pie (tiempo de viaje total: unos 35 minutos).
  • Sitio web especial de visita de Daitokuji Shinjuan
  • Sitio web de Crowdfunding para Kyoto Shinjuan (solo en japonés)

Reportaje y artículo de Ryūichi Tsunoda.
Fotografías de Masakazu Kuroiwa y redacción de Nippon.com.

(Fotografía del encabezado: Yamada Sōshō, el abad de Daitokuji, posa delante de la pintura fusuma de Kitami)

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  • [27.09.2018]

Nacido en 1993 en Yanji, en la prefectura autónoma coreana de Yanbián en China. Se trasladó a Japón a la edad de 10 años. Licenciado en la Universidad de la Prefectura de Niigata y especializado en cultura comparada. Aprovechando un largo descanso durante sus estudios, viajó a China para filmar Pitjul/Indelible, una película en la que explora sus raíces como persona étnica coreana en China. Actualmente es aprendiz interno en el Daitokuji, donde ayuda con el proyecto de creación de fusuma mientras desarrolla ideas para su próximo proyecto cinematográfico.

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