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Las islas Gotō: un viaje por la historia de los cristianos ocultos de Nagasaki
[13.07.2018] Leer en otro idioma : 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | Русский |

El 30 de junio la UNESCO decidió incluir el patrimonio de los cristianos ocultos de Nagasaki y Amakusa en la lista del Patrimonio de la Humanidad. El fotógrafo Kuroiwa Masakazu viaja hasta las islas Gotō para ofrecernos un recorrido por el conjunto monumental cristiano que allí se conserva.

La Iglesia de Ōura se inauguró el 17 de marzo de 1865, poco antes del inicio de la Revolución Meiji. En aquella ocasión quince cristianos ocultos de Urakami, entre ellos Sugimoto Yuri, acudieron a manifestar su fe con la plegaria del cura francés Bernard Petitjean. El párroco quedó profundamente conmovido por el hecho de que la fe cristiana hubiera sobrevivido en la sombra a pesar de la persecución y se dedicó a difundir el descubrimiento de los cristianos ocultos de Nagasaki por todo el mundo católico.

El cristianismo llegó a Japón en 1549, de la mano del misionero jesuita Francisco Javier, y se difundió a gran velocidad, principalmente en la región de Kyūshū. No tardaron en aparecer los primeros kirishitan daimyō (señores feudales cristianos), como Ōmura Sumitada, el fundador del puerto de Nagasaki. Con todo, el señor feudal más poderoso de la época Toyotomi Hideyoshi puso en vigor ciertas ordenanzas contra el cristianismo en 1587 y en 1596. La aprobación de otra ordenanza por parte del Gobierno de Edo para los terrenos bajo su gestión directa en 1612 desembocó en la prohibición en todo el país en 1613 y en la expulsión de la mayoría de los misioneros en 1614. Más tarde la política de aislamiento nacional (sakoku), estrenada a mediados del siglo XVII, dio paso a dos siglos y medio de severa opresión del cristianismo en Japón.

La gruta cristiana que se esconde en la isla de Wakamatsu ilustra la ardua historia de los cristianos ocultos.

Partiendo del puerto de Nagasaki

Los edificios y enclaves cristianos de Nagasaki y Amakusa se incluyeron en la lista del Patrimonio de la Humanidad en 2018, más de un siglo y medio después de su formación. Parte de dicho conjunto monumental se halla en las islas Gotō, un pequeño archipiélago que pertenece a la prefectura de Nagasaki. Puede accederse a las islas desde varios puertos, pero Nagasaki parece el más adecuado para descubrir la historia de los cristianos ocultos.

La Iglesia de Ōura se denomina oficialmente Basílica de los Veintiséis Santos Mártires de Japón en conmemoración de los cristianos ejecutados en 1597 como consecuencia de una ordenanza impuesta por Toyotomi Hideyoshi. Estos primeros mártires de Japón fueron venerados en Europa y se santificaron en 1862. Por eso la Iglesia de Ōura, construida a finales de 1864, lleva su nombre y está orientada a Nishizaka, el lugar donde recibieron martirio.

La torre octogonal que se alza en medio de la fachada frontal de la iglesia es hermosa, y las vidrieras de colores brindan una luz solemne y mística al interior. ¿Qué pensarían al observar esas vidrieras los cristianos ocultos de la época que visitaban la iglesia, entonces apodada “templo francés”?

La Iglesia de Ōura es ahora Tesoro Nacional de Japón.

Las islas donde se afincaron los cristianos ocultos

Para ir del puerto de Nagasaki a las islas Gotō, existen dos opciones de transporte público: el ferri y el Jetfoil. Si no tienen prisa, les recomiendo ir en el ferri para poder viajar en la cubierta. El de la mañana sale a las 8:05 y se dirige a la isla de Fukue haciendo sonar un silbato.

Las islas Gotō fueron la morada de muchos cristianos ocultos desde el periodo Edo. Aunque el descubrimiento de dichos cristianos por parte de Bernard Petitjean en 1865 representó un milagro en la historia de la religión, el Gobierno Meiji heredó las ordenanzas contra el cristianismo del periodo anterior y prohibió su práctica hasta 1873. Durante la misma época, el movimiento de confesión de la fe de los cristianos ocultos fue adquiriendo inercia y se vio sometido a varias campañas de opresión, la más conocida de las cuales fue la cuarta, aplicada en Urakami. Las islas Gotō también sufrieron una de aquellas campañas.

El barco llega al puerto de Fukue exactamente a la hora prevista, las 11:15. Para ser la isla más grande del archipiélago, se ven pocos coches y autobuses. Si quieren visitar la isla a su ritmo, lo mejor es alquilar un coche. Yo me decido por alquilar una moto y parto en busca de las iglesias del lugar.

Mi primera parada es en Dōzaki Tenshudō, en Oku’ura, al norte del puerto de Fukue. Se trata del emplazamiento de la primera iglesia que se construyó en las islas Gotō tras la abolición de la prohibición del cristianismo. El actual edificio de estilo gótico en ladrillo rojo es precioso.

La iglesia original se erigió en 1880 y la actual, Dōzaki Tenshudō, data de 1908.

A continuación me dirijo al extremo occidental de la isla para ver la iglesia de Imochiura, situada en la zona de Tamanoura y conocida por ser la primera gruta de Lourdes construida en Japón. Lourdes es una ciudad del sudoeste de Francia donde se cuenta que la Virgen María se apareció a una joven en 1858. Se dice que la fuente de la cueva donde tuvo lugar la aparición tiene propiedades medicinales. La primera réplica de la gruta de Lourdes se construyó en el Vaticano en 1891, y desde entonces se han erigido otras réplicas por todo el mundo; la de la iglesia de Imochiura, con la estatua de la Virgen María, es de 1899.

Al caer la tarde pongo rumbo al extremo noroeste de la península de Miiraku para visitar las lápidas del cementerio de Fuchinomoto y contemplar la puesta de sol en el Mar de la China Oriental. El lugar destila un ambiente solemne que simboliza la profunda fe de los cristianos sometidos a la represión de su época.

La gruta de Lourdes de la iglesia de Imochiura.

Las tumbas forman una hermosa silueta con la luz del atardecer.

  • [13.07.2018]
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