Panorama ¡Vamos al festival de Japón!
El mercadillo Tori no ichi en el santuario Ōtori de Asakusa
[30.11.2018]

El mercadillo Tori no ichi más grande de Japón se celebra en el santuario Ōtori de Asakusa. Los rastrillos multicolor de la suerte se venden en unos 150 puestos ambulantes. La gente utiliza como adorno estos rastrillos de la suerte con el deseo de atraer la prosperidad en los negocios y la seguridad en el hogar.

Una tradición que nos hace sentir la llegada de un nuevo año

“¡Preparados, listos, ya!” “¡Venga, venga, prosperidad, prosperidad, prosperidad!”

Unas voces muy vigorosas acompañadas de palmas reverberan por el interior del recinto del santuario Ōtori de Asakusa (Senzoku, distrito Taitō). Es una escena habitual en el Tori no ichi, cuando se completa una compraventa de un rastrillo de la suerte, tanto vendedor como comprador realizan al unísono unas palmadas ceremoniales llamadas sanbonjime. Tori no ichi es un festival que se celebra cada noviembre en el día del gallo (tori no hi). Esta tradición típica nos hace sentir que el fin de año está cerca.

Cuando se efectúa la compraventa de un rastrillo, se festeja con estas palmas ceremoniales tan gratificantes.

Los mercadillos Tori no ichi se celebran en cada región de Japón, principalmente en Kantō o la región central del país, en los santuarios en los que se venera a Yamato Takeru no Mikoto, un mítico monarca. El santuario que dio origen a su nacimiento es, precisamente, el de Ōtori. Se dice que el legendario príncipe Yamato Takeru no Mikoto oró por la victoria en este lugar antes de organizar una campaña militar contra las tribus rebeldes en el este de Japón. Después de su brillante victoria, regresó y ofreció su agradecimiento en el santuario con lo que se incluyó este personaje como objeto de veneración.

Frente al edificio principal del santuario Ōtori se forma una enorme cola.

En Japón, desde la antigüedad se ha empleado el zodíaco chino para expresar las fechas del calendario, las horas del día y los puntos cardinales. Como el día de visita que realizó Yamato Takeru no Mikoto para agradecer al santuario era el día del gallo de noviembre, se eligió esa fecha para celebrar el festival anual del santuario Ōtori.  Al parecer, en el pasado se llamaba Tori no machi (Festival del gallo), pero como muchos puestos callejeros se alinean durante el festival, con el paso del tiempo se ha pasado a llamar Tori no ichi (Mercado del gallo). Como el día del gallo se repite cada 12 días, hay dos o tres de estos festivales cada noviembre, según el año. El nombre de los festivales sigue en orden la numeración: “Ichi no tori” (Primer gallo), “Ni no tori” (Segundo gallo) y “San no tori” (Tercer gallo). Durante esas fechas se alinean una gran variedad de puestos ambulantes donde las tiendas de rastrillos son las principales protagonistas. El festival empieza desde la medianoche y el ajetreo se prolonga durante las 24 horas del día. Se dice que el número de visitantes del santuario Ōtori ronda entre las 700.000 y las 800.000 personas cada año.

La aglomeración de visitantes que miran con devoción los rastrillos se extiende hasta la salida.

Comprar con elegancia rastrillos que atraen la fortuna

El rastrillo es originalmente una herramienta para recoger la hojarasca y los granos de cereales. Por otro lado, el rastrillo de la suerte tiene implícito el significado de “recoger la prosperidad y la felicidad”. Tanto las personas de negocios y los vendedores que desean prosperidad comercial, como las familias que quieren la paz en sus hogares, colocan estos rastrillos como decoración durante todo un año en algún lugar elevado, como, por ejemplo: la entrada del edificio, en el altar sintoísta de la casa o en lo alto de la puerta para atraer la buena suerte y a los clientes.

Un devoto visitante regresa a su casa con un gran rastrillo. El rastrillo está totalmente decorado con muchos talismanes: una careta de mujer (okame), grullas y tortugas, sacos de arroz, etc.

Se dice que la costumbre de adornar con los rastrillos de la suerte que vemos en el actual Tori no ichi nació originalmente en otro santuario homófono: el santuario Ōtori (Hanahata, distrito Adachi), templo que al igual que el santuario Ōtori continúa celebrando el Tori no ichi desde el período Edo. En el festival de este santuario hubo una época en la que fueron aceptadas las apuestas y en el mercadillo frente a la puerta del templo se vendían herramientas agrícolas como rastrillos y otros aperos. Al parecer, dentro de ese contexto apareció y se extendió la superstición basada en los juegos de palabras de crear unos talismanes de la suerte llamados kakkome, consistentes en los rastrillos decorados con un ofuda (amuleto sintoísta hecho con una tira de papel) y una espiga de arroz. Los dos santuarios mencionados anteriormente tienen el kanji de águila (washi) en su nombre, y como el rastrillo tiene una forma similar al de las garras del águila, se puede crear un juego de palabras en japonés que diga que sus talismanes sirven para “dar un zarpazo a la buena suerte”.

Los rastrillos de la buena suerte del periodo Edo (1603-1868) estaban decorados con más sencillez que los de ahora.

El recorrido habitual es visitar el santuario Ōtori y recibir el amuleto kakkome para posteriormente recorrer y mirar los más de 150 puestos de rastrillos dispuestos uno al lado del otro. El rastrillo de la suerte actual incluye todo tipo de diseños auspiciosos adicionales, desde las alegres okame (u otafuku) hasta los “gatos de la suerte” (manekineko), motivos de grullas y tortugas, fardos de arroz, piezas de shōgui, pinos y cuerdas de shimenawa como las que se ven en los santuarios; tiene tantos adornos que el cuerpo del rastrillo queda totalmente oculto. El tamaño también varía y los precios van desde los mil yenes hasta los que superan los cientos de miles de yenes. Los que valen entre los veinte mil y cincuenta mil yenes son los más populares.

Este rastrillo muy lujoso es una obra impresionante creada por Yaotoshi, uno de los comercios de rastrillos más antiguos, por encargo de Boat Race Edogawa.

Aunque últimamente no se suele ver, existe un método tradicional para comprar los rastrillos. En primer lugar, se busca el rastrillo con el tamaño y diseño deseado y se pregunta el precio en la tienda. Si uno cree que puede comprarlo a ese precio, comienza a regatear para bajar el precio lo máximo posible. Cuando el dependiente dice “Me rindo, me rindo” y se concluye la negociación, al mismo tiempo que paga el precio con el descuento, le dará la diferencia a la tienda como regalo de agradecimiento. Después de todo, y a pesar de que se compra el rastrillo con el precio original establecido por la tienda, los clientes se sienten satisfechos con su magnanimidad y los vendedores quedan encantados con la propina.

Regatear el precio es uno de los verdaderos placeres de comprar un rastrillo.

Después de regatear según el exquisito estilo del período Edo y andar con el recién comprado rastrillo en mano, es un buen momento para comer y beber en los puestos y disfrutar aún más del ambiente del festival. Con este “Shōmon raifuku” (La buena suerte entra por la puerta sonriente) la entrada con buen pie al año nuevo está asegurada.

En la parte trasera del santuario hay dispuestos muchos puestos de comida y bebida.

Un magnífico rastrillo decorado con los kanji de 笑門 (shōmon / puerta sonriente).

Santuario Ōtori, Asakusa

  • Dirección: 3 – chome Senzoku, Taitō -ku, Tokio 18 – 7
  • Acceso: A unos 7 minutos a pie de la estación Iriya en la línea Hibiya de Tokyo Metro.
    A unos a 8 minutos a pie de la estación Asakusa de Tsukuba Express.
    A unos 15 minutos a pie de la estación Tahara-cho en la línea Ginza de Tokyo Metro.
    A unos 20 minutos a pie de la estación Uguisudani de la línea JR Yamanote.

Fotografía: Miwa Noriaki.

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  • [30.11.2018]
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