Tres grandes festivales de Japón

Tres grandes festivales con recién casados

Cultura Vida

En esta serie seleccionamos los tres festivales más destacados de cada categoría de entre los incontables matsuri que se celebran por todo Japón. En esta entrega presentamos costumbres de Año Nuevo en las que comunidades enteras celebran a las parejas de recién casados.

Ceremonias sagradas para celebrar la partida de la pareja

En Japón antes era habitual que las novias se mudaran a la casa de la familia del marido tras contraer matrimonio. Esta práctica, considerada propicia para la prosperidad de los descendientes y la revitalización de las comunidades, a veces se celebraba con gran pompa por todo el pueblo. Hoy en día aún se celebran varios festivales nupciales, concentrados en torno al periodo de Año Nuevo menor, que tiene como fecha central el 15 de enero.

Ese periodo del Año Nuevo menor ve cómo el ajetreo doméstico de fin de año y Año Nuevo va remitiendo, por lo que también se suele denominar Onna Shōgatsu y Año Nuevo, el “Año Nuevo de las mujeres”. Las esposas recién casadas, especialmente aquellas que pasaban el Año Nuevo en hogares a los que aún no estaban acostumbradas, soportaban ciertas dificultades, por lo que el pueblo se solía reunir para consolarlas.

Se dice también que la deidad del Año Nuevo, que visitaba los hogares el primer día del año guiada por las decoraciones de pino kadomatsu y las cuerdas sagradas shimenawa, regresa a las montañas montada en llamas creadas al quemar las decoraciones típicas de la festividad durante ceremonias como Dondo-yaki o Sagichō, del Año Nuevo menor. Tras medio mes de hospitalidad, para aquellos que han hecho un pacto con la deidad del Año Nuevo para obtener cosechas abundantes y librarse de la mala suerte, comienza la vida cotidiana del nuevo año. También se celebra la partida de los recién casados. En este artículo presentamos festivales de celebración de bodas en los que, a través de bienvenidas a veces algo violentas, se fortalecen los lazos entre marido y mujer y la unidad de la comunidad.

Recién casados participando en las celebraciones del Año Nuevo menor en el distrito de Matsunoyama, en Niigata.
Recién casados participando en las celebraciones del Año Nuevo menor en el distrito de Matsunoyama, en Niigata.

Niigata – Mugonage / Suminuri

Tōkamachi, 15 de enero.

Una pendiente de cinco metros, acolchada por nieve polvo profunda; aunque los participantes se lancen con fuerza no deben preocuparse por hacerse daño.
Una pendiente de cinco metros, acolchada por nieve polvo profunda; aunque los participantes se lancen con fuerza no deben preocuparse por hacerse daño.

El ritual Mukonage (lanzamiento del novio) en Matsunoyama, en la ciudad de Tōkamachi, una zona con fuertes nevadas en el suroeste de la prefectura de Niigata, es un evento festivo verdaderamente único en el que se lanza al recién casado por una empinada pendiente nevada. Hace mucho tiempo, un hombre de otro pueblo que se había casado con una chica de la zona pasó la noche en la casa de la familia de su novia por primera vez. Los hombres del pueblo, resentidos porque les había “robado a una preciada hija del pueblo”, agarraron al novio y lo lanzaron a la nieve. Se dice que este es el origen de la costumbre.

De camino al lugar de la celebración se lleva al novio en volandas, como un guerrero a caballo.
De camino al lugar de la celebración se lleva al novio en volandas, como un guerrero a caballo.

En la tarde del 15 de enero, los hombres del pueblo llevan al novio, vestido con un kimono, hasta el pabellón Yakushi, situado en una pequeña colina. Debajo de ese lugar hay una pendiente empinada cubierta de nieve. Tras beber sake sagrado, la multitud lanza al novio al aire y lo arroja por el acantilado. Tras caer rodando por la pendiente, este aterriza en la parte inferior, donde lo espera la novia, y se abrazan con cariño. Las sonrisas se extienden por los rostros de la multitud que los rodea.

Originalmente, según la tradición, eran los novios de otras regiones que se habían casado con mujeres de Matsunoyama a los que había que lanzar por la pendiente. Hoy en día, sin embargo, las parejas que se casaron el año anterior son seleccionadas mediante una convocatoria abierta. Pero la esencia de la tradición sigue siendo la misma: es un ritual para que los recién casados superen pruebas y profundicen su vínculo.

La ceremonia conocida como Sai no Kami, epíteto para la deidad de carretera que protege al asentamiento de las calamidades.
La ceremonia conocida como Sai no Kami, epíteto para la deidad de carretera que protege al asentamiento de las calamidades.

Una vez concluido el Mugonage, el ritual de lanzamiento del novio, comienza la ceremonia Sai no kami, en la que se despide a la deidad del Año Nuevo con llamas. Se quema una pila cónica decorativa de Año Nuevo, y con ello comienza el clímax, el llamado Suminuri. Con sumi (una mezcla fangosa de ceniza y nieve) en las manos, hombres, mujeres y niños se persiguen unos a otros sin distinción, gritándose “¡Feliz Año Nuevo!” mientras se untan la cara unos a otros. Se dice que el poder divino del sumi aleja la mala suerte y promete salud y seguridad.

Las parejas que han completado el ritual Mukonage también participan.
Las parejas que han completado el ritual Mukonage también participan.

En este día, de forma excepcional, se dejan de lado todas las formalidades; es costumbre que todo el mundo (recién casados, turistas, periodistas e incluso agentes de policía) se pinten la cara de negro. Este festival auspicioso y extraño, muy apropiado para el Año Nuevo, aparece regularmente en las noticias nacionales y alegra los hogares de todo el país.

Los protectores del lugar también participan de la gracia divina.
Los protectores del lugar también participan de la gracia divina.

Fukuoka – Kasuga no mukooshi

Kasuga, 14 de enero.

El “empuje del novio” (mukooshi) lo realizan feligreses de hasta 45 años. Solo los brazos alzados del novio, rodeado por los demás, quedan visibles.
El “empuje del novio” (mukooshi) lo realizan feligreses de hasta 45 años. Solo los brazos alzados del novio, rodeado por los demás, quedan visibles.

En la ciudad de Kasuga, situada al sureste de la ciudad de Fukuoka, es famoso el ritual Mukooshi, de “empujar al novio”, que se celebra en el santuario de Kasuga, del que la ciudad toma su nombre. Esta animada fiesta celebra a las parejas casadas desde hace menos de un año, y en ella los feligreses, vestidos con taparrabos ceremoniales, rodean al novio y lo empujan casi como si de una sesión de Oshikura manjū se tratara (juego musical en el que los jugadores se dan la espalda y se lanzan unos contra otros, mientras cantan).

Hay otro rito en el que los niños, con taparrabos, se agolpan en el salón de banquetes antes de la recepción de la boda.
Hay otro rito en el que los niños, con taparrabos, se agolpan en el salón de banquetes antes de la recepción de la boda.

Después de las 7 de la tarde del 14 de enero comienza la ceremonia Sagichō dentro del recinto del santuario, durante el cual se prende fuego a una montaña de decoraciones de Año Nuevo traídas por cada hogar. En el centro comunitario situado junto al santuario comienza la presentación formal de los recién casados. El novio, vestido con un kimono formal y hakama, se dirige a los feligreses, mientras que la novia, con su traje ceremonial, trae un abulón envuelto con un noshi, símbolo de longevidad, y procede a servir sake sagrado a todos los presentes.

Un banquete para dar la bienvenida a la pareja a la comunidad local.
Un banquete para dar la bienvenida a la pareja a la comunidad local.

Por el camino, los feligreses, ataviados con taparrabos ceremoniales, transportan barriles de sake desde el salón de banquetes hasta los terrenos del santuario. Esto marca el inicio del momento álgido del festival, el taru-seri (“batalla por el barril”). Los novios y los feligreses, vestidos también con taparrabos, reciben ritos de purificación y luego se sumergen en un estanque de agua fría para limpiar sus cuerpos. Allí, pisotean los barriles de sake para romperlos. Esos fragmentos se convierten en talismanes, lo que provoca una feroz competición entre los hombres para conseguirlos.

Rompiendo barriles en medio del estanque, en pleno invierno.
Rompiendo barriles en medio del estanque, en pleno invierno.

Tras una intensa lucha, la comitiva se purifica una vez más en la arena del río cercano antes de ascender a la sala de culto, donde finalmente comienza el ritual de empujar al novio. Formando un círculo alrededor de este, lo empujan y zarandean mientras dan vueltas y vueltas, cantando canciones festivas al unísono. Mientras tanto, la novia presenta sus respetos en el santuario principal, donde es recibida formalmente como feligresa.

Mientras acompañan al novio, muchos cargan también con los niños más pequeños para rezar por su crecimiento.
Mientras acompañan al novio, muchos cargan también con los niños más pequeños para rezar por su crecimiento.

Cuando los hombres que han recorrido los terrenos del santuario forman un círculo ante la ardiente hoguera de Sagichō, el festival alcanza su punto álgido. En el centro, colocan toallas tenugui, una tras otra, sobre la cabeza inclinada del novio. Tras una serie de cantos festivos lo rocían con agua sagrada de Año Nuevo. Para concluir, vuelven a rodear las llamas, aplaudiendo al unísono para rezar por la prosperidad de la comunidad. Se trata de un auténtico rito de iniciación para los recién casados, que marca su entrada en la parroquia y su aceptación en los lazos íntimos de la comunidad.

La recepción nupcial al desnudo concluye en un ambiente acalorado.
La recepción nupcial al desnudo concluye en un ambiente acalorado.

Nagano – Hara no okatabuchi

Kawakami-chō, 14 de enero.

Los adolescentes felicitan a la novia y a su suegra.
Los adolescentes felicitan a la novia y a su suegra.

La aldea de Kawakami, situada en el este de la prefectura de Nagano, es conocida como el municipio con el ayuntamiento a más altura de Japón, a 1.185 metros de altitud. En su distrito de Hara se mantiene la tradición del Okatabuchi, con el que se da la bienvenida a las nuevas novias el 14 de enero. Okata es un término de respeto para la nueva novia, mientras que buchi (“vínculo” o “conexión”) hace referencia al lugar que ella pasa a ocupar. Por lo tanto, el evento celebra que la novia haya ocupado su lugar dentro de su nuevo hogar familiar. Los celebrantes son niños de hasta principios de la adolescencia. Liderados por un oyakata (uno de los niños mayores) y acompañados por sus kerai (súbditos), los miembros más jóvenes de la comitiva, visitan los hogares donde las novias llevan menos de un año casadas.

Un traje tradicional compuesto por un kimono azul marino, pantalones hakama, tela blanca para remangarse y sandalias de paja.
Un traje tradicional compuesto por un kimono azul marino, pantalones hakama, tela blanca para remangarse y sandalias de paja.

El grupo de bienvenida, compuesto por familiares de cada pareja, se reúne para preparar un banquete, mientras que la novia y la suegra esperan vestidas con sus trajes ceremoniales. Por la noche, los jóvenes llegan a la entrada y anuncian: “Hemos venido a celebrar el Okatabuchi”. Al entrar en la casa, acompañados por el sonido del tambor que toca el mayor de los kerai, comienzan a rodear a la novia y a la suegra mientras agitan grandes serpentinas sagradas de papel, rezando por la buena salud y la prosperidad de sus descendientes.

Es costumbre agitar las serpentinas de papel sagradas para derribar las primeras obras de caligrafía del año, colgadas en la habitación.
Es costumbre agitar las serpentinas de papel sagradas para derribar las primeras obras de caligrafía del año, colgadas en la habitación.

Una vez concluida la ceremonia, los niños toman asiento para participar en el banquete. Durante todo el evento los vecinos felicitan a la familia y vitorean a la novia en una escena muy conmovedora.

Los orígenes de la tradición no están claros, pero se cree que comenzó durante el periodo Edo (1603-1868), cuando se empezó a utilizar el honorífico okata. Aunque tanto la tasa de matrimonios como el número de hijos están disminuyendo en la actualidad, es una costumbre que sería bueno preservar.

Así se trata a los niños que han cumplido con sus obligaciones.
Así se trata a los niños que han cumplido con sus obligaciones.

*El calendario del festival indica las fechas en las que se suelen celebrar los festivales.

Fotografías: Haga Library.

(Artículo traducido al español del original en japonés.)

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