¿Qué hacer durante una catástrofe en Japón? Ayuda más allá de la barrera lingüística
Guíade Japón
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Los turistas que visitan Japón también deben prepararse para las emergencias
Japón es una gran potencia turística: recibe cada año a más de 42 millones de visitantes extranjeros. Aunque se suele considerar un país para disfrutar de pacíficos paisajes que cambian con las estaciones, en el que reina la seguridad, también es una nación propensa a los desastres naturales, ya que casi todos los años el tráfico queda paralizado por tifones o fuertes nevadas y, en ocasiones, sufre grandes terremotos. En este artículo ofrecemos información básica sobre prevención de desastres que resultará útil en caso de emergencia, tanto a los turistas que visitan Japón como a quienes los acogen.

Cuando hace mal tiempo, el transporte público suele quedar paralizado. En caso de catástrofe, las estaciones, los aeropuertos y los alojamientos a veces ofrecen espacios de acogida para las personas que tienen dificultades para desplazarse. (Pixta)
Preparativos que se pueden hacer antes de viajar a Japón
- Contratar un seguro de viaje al extranjero
En caso de verse afectado por un desastre durante la estancia en Japón los gastos médicos corren a cargo del turista, por lo que recomendamos contratar un seguro.
- Consultar el manual de prevención de desastres
Infórmese de antemano sobre los desastres más frecuentes a través de las páginas web multilingües de los organismos públicos.

Página de información sobre desastres del Portal de Convivencia Multicultural de Tokio. También incluye una lista de enlaces a organismos públicos y representaciones diplomáticas en Japón.
Obtener información sobre desastres
- Aplicación multilingüe sobre prevención de desastres
La aplicación Safety tips, supervisada por la Agencia de Turismo, ofrece alertas de terremotos, avisos de todo tipo e información sobre evacuaciones. Como es gratuita se puede descargar fácilmente con antelación.
- Canal de noticias
En NHK World se pueden ver noticias de Japón, incluida información sobre catástrofes, las 24 horas del día a través de la web y la aplicación. El audio está en inglés y el texto está disponible en varios idiomas, incluido el español.
- Centro de llamadas
La línea Japan Visitor Hotline (050-3816-2787), gestionada por la Oficina Nacional de Turismo de Japón (JNTO), atiende las 24 horas del día, los 365 días del año, las emergencias de los turistas extranjeros en Japón en inglés, chino y coreano.

Cartel informativo de la Japan Visitor Hotline.
Cómo actuar en caso de catástrofe
- Solicitud de ayuda y rescate
Si el visitante sufre alguna lesión o queda atrapado en un edificio, debe llamar de inmediato al servicio de emergencias y bomberos (119). Se atiende a personas de cualquier nacionalidad.

Si no puede usar el móvil, puede utilizar un teléfono público. Para llamadas de emergencia no se requieren monedas. (Pixta)
- Contacto con embajadas y consulados
Las representaciones diplomáticas en el extranjero se encargan de facilitar la derivación a centros médicos y de mantener el contacto con los familiares y las compañías de seguros.
- Confirmación de seguridad
Cuando las líneas telefónicas se colapsan, resulta muy útil el Buzón de Mensajes de Emergencia (171). Aunque la guía de voz solo está disponible en japonés, la versión web, Buzón de Mensajes de Emergencia (web171), se puede utilizar en inglés, chino y coreano.
- Evacuación a un lugar seguro
Zonas de evacuación: (en japonés: 避難場所, hinan basho) lugares donde protegerse temporalmente del derrumbe de edificios o de la propagación del fuego tras un terremoto o un incendio. Se suelen designar parques, campos deportivos y otros lugares similares. En zonas donde existe riesgo de tsunami, como cerca del mar o de la desembocadura de un río, hay que refugiarse inmediatamente en terrenos elevados o en las plantas superiores de los edificios.
Refugios: (避難所, hinanjo) lugares donde se alojan las personas que, debido a una catástrofe, tienen dificultades para regresar a sus hogares o desplazarse. Por lo general, se designan instalaciones públicas cubiertas, como escuelas o pabellones deportivos. Se proporcionan gratuitamente agua, alimentos, mantas, etc.

Las señales indican mediante pictogramas si se trata de un espacio exterior o interior. (Pixta)
Aunque la información sobre desastres que se emite por televisión suele estar solo en japonés, en algunos casos se facilitan códigos QR que redirigen a páginas web con información en varios idiomas. Cuando se emite una alerta, conviene recordar a los extranjeros que eviten salir a la calle.
Para quienes no hablan japonés resultan muy útiles las indicaciones que transmiten información de forma intuitiva mediante colores. En los avisos de terremoto o tsunami que se emiten por televisión, se colorea el mapa de Japón para señalar con tonos morados o rojos las zonas de peligro de las que hay que evacuar inmediatamente. Además, las salidas de emergencia y los puntos de evacuación se identifican con señales verdes que simbolizan la seguridad. Al igual que ocurre con los semáforos y las señales de tráfico, en los últimos años se han generalizado los colores de seguridad según los estándares internacionales.

En los avisos de terremotos se clasifican las zonas en el mapa por colores (rojo, naranja, amarillo, verde y azul) según su nivel de peligro, de mayor a menor (la imagen solo es un ejemplo). (Pixta)

Las rutas hacia lugares seguros se indican en verde. (Pixta)

El color rojo, que indica peligro o emergencia, también se utiliza en las señales de seguridad contra incendios. (Pixta)
Las administraciones públicas también están mejorando la atención prestada a los extranjeros. Los ayuntamientos crean, por ejemplo, centros de asistencia multilingüe para catástrofes que ofrecen información por teléfono o a través de su página web. Sin embargo, como no son centros permanentes, es necesario buscar su número de teléfono en internet.

Un centro de asistencia multilingüe para catástrofes, creado tras el terremoto de Kumamoto, 23 de abril de 2016. (Imagen cedida por la Asociación Nacional de Gestores de Convivencia Multicultural / Jiji)
Diferencias culturales en torno a los refugios
Aunque diversas instituciones públicas ofrecen información y herramientas multilingües sobre prevención de desastres, estas no suelen utilizarse en situaciones de emergencia. No obstante, según afirma Tamura Tarō, director ejecutivo del Instituto de Diversidad, “Hoy día las aplicaciones de traducción vienen instaladas de serie en los smartphones, por lo que la barrera del idioma se ha visto reducida. Se puede recabar información y consultar a alguna IA sobre cómo actuar. De hecho, en los refugios, lo que más se demanda últimamente, aparte de agua y alimentos, son los cargadores para teléfonos móviles y la wifi”.
El 17 de enero de 1995, cuando se produjo el Gran Terremoto de Hanshin-Awaji, Tamura trabajaba en una tienda de alquiler de vídeos para extranjeros en Osaka. Para ayudar a los residentes extranjeros que se habían quedado aislados tras el terremoto y no podían obtener información sobre los refugios, creó junto con un grupo de voluntarios una línea de atención telefónica multilingüe disponible las 24 horas del día. A partir de ahí, se ha dedicado a promover la creación de una sociedad que tenga en cuenta la diversidad y ha participado en actividades de apoyo a las zonas afectadas por el Gran Terremoto del Este de Japón (2011), el Terremoto de Kumamoto (2016) y el Terremoto de la Península de Noto (2024).

El Centro de Información sobre Terremotos para Extranjeros, creado por Tamura (el segundo por la izquierda). En 1995, cuando aún no se habían generalizado los teléfonos móviles ni internet, se difundió el número de teléfono mediante folletos, periódicos y la radio. (Imagen cortesía del Instituto de Diversidad)
En los últimos treinta años, gracias a la generalización de los smartphones y a la revisión de las normas sísmicas de los edificios, se han ido reforzando gradualmente las medidas de prevención de desastres tanto en el ámbito técnico como en el normativo. Por otra parte, aunque la población extranjera residente se ha triplicado y el número de turistas extranjeros se ha multiplicado por doce, las medidas de evacuación dirigidas a los extranjeros no pueden considerarse del todo adecuadas. Tamura señala: “Deberíamos dar a conocer el peligro que suponen los terremotos y los tifones, así como los métodos de evacuación, sobre todo a las personas de países donde no se producen estos fenómenos, pero las diferencias culturales suponen un obstáculo”.

Un refugio de la ciudad de Kanazawa tras el terremoto de Noto, 11 de enero de 2024. (Jiji)
Las diferencias son notables incluso en lo que respecta a la forma de llevar a cabo las evacuaciones. En Japón, los simulacros de evacuación suelen basarse en hipótesis de terremotos o incendios, mientras que en muchos otros países se centran en la preparación ante actos terroristas o guerras. Además, en el extranjero es habitual instalar tiendas de campaña en plazas para acoger a los evacuados, y parece que Japón es prácticamente el único país en el que se pasa la noche en recintos cerrados, como los gimnasios de las escuelas.
“En los países donde la arquitectura tradicional se basa en la piedra, los edificios tienden a derrumbarse con facilidad ante los terremotos, y parece que hay quien piensa que los edificios públicos, como las escuelas, son especialmente frágiles y peligrosos. Durante el terremoto de Kumamoto hubo casos en los que estas personas, temiendo el derrumbe de los edificios, se refugiaron en los parques, lo que provocó que se recibieran llamadas al 110 denunciando que había extranjeros merodeando por la zona”.
Aunque los centros de acogida reciben a todo el mundo, no son pocos los extranjeros que dudan en acudir a ellos. Por su parte, los japoneses, al tener poco contacto con extranjeros en su día a día, tienden a caer en malentendidos y prejuicios, o incluso a sentirse cohibidos a la hora de dirigirse a ellos. A Tamura le preocupa esa barrera emocional.

Un funcionario municipal explica qué es la comida halal en una escuela primaria de la ciudad de Minoo, que sirvió de centro de evacuación tras el terremoto del norte de Osaka y donde la mayoría de los evacuados eran extranjeros. 20 de junio de 2018. (Jiji)
Además, en los centros de acogida se suele seguir el principio de distribuir los mismos suministros a todo el mundo, por lo que es poco habitual que se disponga de alimentos de emergencia específicos para las necesidades individuales de los extranjeros. En esos casos, las iniciativas de ayuda mutua de las comunidades extranjeras resultan fundamentales. Durante los terremotos de Kumamoto y Noto, la comunidad musulmana residente en Japón acudió en ayuda de los afectados desde las primeras horas. No solo distribuyeron alimentos halal (alimentos permitidos por la religión islámica) a los musulmanes de las zonas afectadas, sino que también sirvieron curri a los japoneses.
“La preparación individual tiene sus límites, por lo que lo más realista es apoyarse mutuamente dentro de la comunidad. Esto también se aplica a las personas con alergias o enfermedades crónicas; para ayudar a los grupos minoritarios, lo mejor es contar con personas que hayan pasado por lo mismo y puedan comprender las dificultades”.

Voluntarios extranjeros repartiendo comida tras el terremoto de Noto, 5 de enero de 2024. (Reuters)
En las zonas con una población cada vez más envejecida, los extranjeros residentes tendrán que pasar a formar parte del equipo de apoyo si se quiere que la comunidad siga funcionando. Tamura recomienda participar en simulacros de catástrofes, en los cuerpos de bomberos voluntarios y en las fiestas locales. Según su opinión, “Las fiestas incluyen muchos elementos que resultan útiles en caso de catástrofe, como cargar, tirar o echar agua”, por lo que si los inmigrantes se animan a cargar con los mikoshi (los santuarios portátiles que se pasean durante los festivales), esto contribuiría no solo a la prevención de catástrofes, sino también a la revitalización de la comunidad.
Aunque en Japón hay mucho que hacer aún para conseguir una sociedad multicultural, el país puede considerarse pionero en la difusión de información sobre prevención de desastres en varios idiomas. Además, si se tiene en cuenta también la perspectiva de los extranjeros, podría convertirse en un modelo a seguir como gran potencia en materia de prevención de desastres.

La Agencia de Bomberos de Tokio organiza periódicamente simulacros de emergencia para los residentes extranjeros. 28 de enero de 2020, Tokio. (ZUMA Press Wire via Reuters Connect)
Texto: comité editorial de nippon.com.
(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: Pixta.)
