Asuka y Fujiwara: cunas del Estado japonés reconocidas como Patrimonio de la Humanidad

Vídeos Historia Turismo

Japón cuenta con un nuevo Patrimonio Cultural de la Humanidad: las antiguas capitales de Asuka y Fujiwara. Repartidas entre los campos de la cuenca de Nara, estas ruinas que datan del siglo VII plasman el momento en que Japón pasó de ser una federación de clanes a convertirse en un Estado centralizado.

Cómo el intercambio con la cultura continental transformó Japón en el pasado

El período Asuka (592-710) marcó la transición de Japón de una federación de clanes poderosos a un Estado centralizado encabezado por el emperador. El Gobierno, asentado en las zonas de Asuka y Fujiwara, en el sur de la cuenca de Nara, tomó como modelo los códigos legales, las estructuras administrativas y los sistemas tributarios de China. También fue en esta época cuando se establecieron los caracteres que aún hoy se utilizan para escribir el nombre del país, leídos como Nippon o Yamato.

El Palacio de Asuka fue el escenario del “incidente Isshi” del año 645, que devolvió la autoridad política al emperador, arrebatándosela al poderoso clan Soga. (© 96Box)
El Palacio de Asuka fue el escenario del “incidente Isshi” del año 645, que devolvió la autoridad política al emperador, arrebatándosela al poderoso clan Soga. (© 96Box)

El yacimiento del reloj de clepsidra de Asuka alberga los restos del reloj de agua más antiguo de Japón, construido en el año 660. (© 96Box)
El yacimiento del reloj de clepsidra de Asuka alberga los restos del reloj de agua más antiguo de Japón, construido en el año 660. (© 96Box)

El yacimiento ritual de Sakafuneishi cuenta con una gran piedra tallada con enigmáticos surcos, que anteriormente se creía que se utilizaban para elaborar sake. (© 96Box)
El yacimiento ritual de Sakafuneishi cuenta con una gran piedra tallada con enigmáticos surcos, que anteriormente se creía que se utilizaban para elaborar sake. (© 96Box)

Una piedra con forma de tortuga, a la derecha, formaba parte de la instalación de control del agua que conducía el agua de manantial hasta la piedra de Sakafuneishi. (© 96Box)
Una piedra con forma de tortuga, a la derecha, formaba parte de la instalación de control del agua que conducía el agua de manantial hasta la piedra de Sakafuneishi. (© 96Box)

Desde el año 630, el Palacio de Asuka se convertiría en el centro político y cultural de Japón durante más de sesenta años. A su alrededor se encontraban lugares destinados a rituales en los que el emperador oraba por la paz, así como un reloj de clepsidra construido con tecnología introducida desde el continente. Estos vestigios muestran que los rituales y la medición del tiempo eran importantes instrumentos de gobierno y ponen de relieve la avanzada técnica de labra de piedra de los ingenieros del palacio.

El kofun de Ishibutai, un túmulo funerario, es otro de los monumentos pétreos más impresionantes de Asuka. Su cámara funeraria, hoy al descubierto, fue construida con treinta enormes bloques de piedra que, en conjunto, pesan unas 2.300 toneladas. Se cree que es el sepulcro de Soga no Umako, el estadista que impulsó la adopción del budismo como religión del Estado. Las dimensiones colosales de las piedras empleadas en la construcción transmiten con fuerza el poder y la influencia que llegó a ejercer.

Los primeros templos, como el Asukadera, también se inspiraron en gran medida en las técnicas arquitectónicas procedentes del continente. El budismo pasó a desempeñar un papel central en el gobierno y contribuyó a moldear la cultura japonesa, incluido el uso de los caracteres chinos. La mejor prueba del intenso intercambio internacional de la época se conserva en los murales de los túmulos funerarios de Takamatsuzuka y Kitora. Las cámaras de piedra de ambas tumbas están decoradas con vívidos mapas astronómicos, figuras humanas y animales mitológicos, mientras que los túmulos presentan una estructura de capas de tierra que evidencia la influencia de técnicas procedentes de China y de la península de Corea. Estas dos tumbas albergan los únicos murales policromos de este tipo que se conservan en Japón, y ambas han sido designadas tesoros nacionales.

La cámara horizontal de piedra del túmulo de Ishibutai. (© 96Box)
La cámara horizontal de piedra del túmulo de Ishibutai. (© 96Box)

Los murales del túmulo de Takamatsuzuka (tesoro nacional) se conservan actualmente en un centro de conservación cercano. (© 96Box)
Los murales del túmulo de Takamatsuzuka (tesoro nacional) se conservan actualmente en un centro de conservación cercano. (© 96Box)

Un modelo para las capitales del futuro

La construcción de Fujiwarakyō en el año 694 marcó la culminación de un Estado centralizado organizado en torno al emperador y gobernado conforme al sistema jurídico ritsuryō. El palacio concentraba en un único núcleo las funciones políticas y rituales, rodeado por los barrios residenciales de los funcionarios y dos templos estatales. Se trató de la primera capital de Japón construida íntegramente según un plano urbanístico, un modelo que más tarde serviría de referencia para Heijōkyō (a partir de 710, en la actual Nara) y Heiankyō (a partir de 794, en la actual Kioto).

El yacimiento del Palacio de Fujiwara, el centro de la capital, que abarcaba aproximadamente 5 kilómetros cuadrados. (© 96Box)
El yacimiento del Palacio de Fujiwara, el centro de la capital, que abarcaba aproximadamente 5 kilómetros cuadrados. (© 96Box)

El yacimiento del templo Motoyakushiji, uno de los templos estatales de Fujiwarakyō. (© 96Box)
El yacimiento del templo Motoyakushiji, uno de los templos estatales de Fujiwarakyō. (© 96Box)

Tras el traslado de la capital hacia el norte, a Heijōkyō, en el año 710, la región de Asuka-Fujiwara volvió a convertirse en tierras de cultivo. Gracias a ello, los cimientos de palacios, templos y tumbas permanecieron intactos bajo tierra y se conservaron en un estado excepcional. Este extraordinario conjunto de vestigios arqueológicos sobre el origen de Japón como nación fue uno de los factores decisivos para la inscripción del sitio en la Lista del Patrimonio Mundial. Recorrer hoy estos campos donde nació un país es como abrir una cápsula del tiempo.

Una pagoda de piedra de finales del periodo Heian (bien cultural de importancia) se erige como monumento conmemorativo del emplazamiento de Hinokumadera, un templo budista construido por un poderoso clan de inmigrantes. (© 96Box)
Una pagoda de piedra de finales del periodo Heian (bien cultural de importancia) se erige como monumento conmemorativo del emplazamiento de Hinokumadera, un templo budista construido por un poderoso clan de inmigrantes. (© 96Box)

El yacimiento del templo Kawaradera albergó en su día uno de los templos estatales de Japón. (© 96Box)
El yacimiento del templo Kawaradera albergó en su día uno de los templos estatales de Japón. (© 96Box)

El túmulo de Kengoshizuka, un inusual montículo octogonal que fue restaurado en 2022. (© 96Box)
El túmulo de Kengoshizuka, un inusual montículo octogonal que fue restaurado en 2022. (© 96Box)

Los visitantes del túmulo de Shōbuike pueden contemplar el interior de la cámara funeraria horizontal de piedra. (© 96Box)
Los visitantes del túmulo de Shōbuike pueden contemplar el interior de la cámara funeraria horizontal de piedra. (© 96Box)

(Fotografías y vídeo de Kuroiwa Masakazu y Fujii Kazuyuki, de 96Box. Texto de Nippon.com. Imagen del encabezado: el túmuo de Ishibutai, un símbolo de Asuka. © 96Box.)

Turismo Patrimonio de la Humanidad Historia de Japón