Guerra en Irán: proyecciones sobre sus efectos económicos en Japón

Economía Mundo

Un instituto japonés de investigación publicó proyecciones de los efectos económicos que podría tener sobre Japón el conflicto en Irán, que comenzó con ataques de Estados Unidos e Israel.

Se espera un impacto negativo sobre la economía japonesa

El estrecho de Ormuz se extiende entre Irán y la península arábiga; con tan solo 33 kilómetros en su punto más estrecho, representa una ruta esencial para el transporte de crudo y gas natural licuado, además de una cuerda de salvamento para Japón, que sigue siendo dependiente del petróleo importado de Oriente Medio. Irán ha cerrado a todos los efectos dicho estrecho tras los ataques militares que ha sufrido por parte de Estados Unidos e Israel, deteniendo así el movimiento de petroleros de varios países.

Kiuchi Takahide, del Instituto de Investigación Nomura, ha producido tres proyecciones de cómo podría afectar la situación a Japón. En su proyección más básica, estima que el “conflicto militar se prolongaría y llevaría a riesgos militares a lo largo y ancho de la región de Oriente Medio”. No obstante, un bloqueo total del estrecho también sería perjudicial para la economía de Irán como nación productora de petróleo, por lo que más bien espera “trastornos en los envíos de petróleo durante un periodo extendido”.

En ese caso, los precios del crudo subirían hasta los 87 dólares por barril, haciendo que el PIB de Japón descendiera un 0,18 % y los precios de venta aumentaran un 0,31 %. Una gasolina y una electricidad más caras incrementarían los costes de fabricación y transporte, estimulando la inflación, que ya mostraba signos de amainar, y afectando negativamente las vidas de los ciudadanos.

Efecto previsto del conflicto en Irán sobre la economía japonesa

La proyección pesimista de Kiuchi se basa en una situación en la que “los sentimientos antiamericanos inflamarían a los iraníes, y el país bloquearía por completo el estrecho de Ormuz durante un año, aceptando el daño a su propia economía”. En este, el peor de los casos, los precios del petróleo subirían hasta los 140 dólares, alcanzando el pico de 2008, y Japón experimentaría “un alto riesgo de estanflación (un estancamiento del crecimiento económico junto con una alta inflación), lo cual llevaría a una recesión”.

Kiuchi asegura que, en cualquier caso, “habrá una mayor necesidad de contramedidas contra el alza de los precios”, y espera ver más debate sobre la reducción del impuesto sobre el consumo, y créditos fiscales reembolsables. También cree que el Banco de Japón dudará si subir más las tasas de interés, dados los riesgos aún mayores de perjucio económico.

Material de referencia (en japonés)

(Artículo publicado originalmente en japonés, y traducido al español de su versión en inglés. Imagen del encabezado: © Reuters.)

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