Al encuentro de las imágenes budistas

La dama Maya y los ángeles

Cultura Arte

Con sus pequeñas manos juntas en actitud orante, Sakyamuni (el buda histórico) nace del costado de su madre. Alrededor, un grupo de ángeles celebran el momento. Un conjunto perfectamente cohesionado.

Es el preciso instante en que Sakyamuni sale del costado derecho de su madre, la dama Maya. Esta parece bailar. Tres ángeles velan el glorioso nacimiento del niño que está llamado a ser el fundador de una de las tres grandes religiones del mundo.

2.500 años atrás, la dama Maya, embarazada, se dirigió a su lugar natal para dar a luz. De camino, cuando paseaba por los floridos jardines de Lumbini (actual Nepal), vio un árbol de ashoka (Saraca asoca) en plena floración, y cuando extendió su brazo derecho para tocar una de sus ramas, de su costado nació Sakyamuni. Tal es la leyenda que este original grupo de figuras de bronce bañado en oro escenifica.

La dama, con un peinado de doble moño, lleva un vestido con amplias bocamangas. La forma cuadrada de la cara, la simplicidad de los rasgos faciales y el carácter abstracto del ropaje son características propias de las figuras del periodo Asuka.

Las tres figuras de ángel, una de las cuales fue hecha posteriormente, en el periodo Kamakura, llevan túnicas y faldones que parecen ondear al viento. Podemos imaginar que acaban de descender de los cielos para celebrar el nacimiento de Sakyamuni. Del agujero que tienen estas figuras en su base se deduce que originalmente se colocaban sujetas en el aire con varillas, para simular su vuelo.

Este conjunto es uno de los que forman el tesoro del Hōryūji. Las cerca de 300 piezas conservadas en este templo budista fueron cedidas en 1878 a la Casa Imperial y después de la Segunda Guerra Mundial pasaron a ser patrimonio cultural del Estado.

Se cree que estas figuras llegaron al Hōryūji procedentes del Tachibanadera, uno de sus templos dependientes. En un documento del siglo XI que incluye un listado de las esculturas budistas y otros objetos guardados en el Kondō o Salón Dorado del Hōryūji, se habla de un juego de cuatro piezas, que parecen ser estas, de las utilizadas para rociar sobre ellas la bebida dulce amacha, costumbre observada en las celebraciones por el nacimiento de Buda o Fiesta de las Flores del 8 de abril.

Estas cuatro piezas consiguen un efecto escénico muy diferente al de la estatua natal del buda Shaka en bronce (fotografía inferior) que tratamos en una entrega anterior. Esta muestra a Buda señalando hacia el cielo con la mano derecha y hacia la tierra con la izquierda, reflejo de la tradición según la cual, tras dar siete pasos, el recién nacido hizo saber que “ni en la tierra ni en el cielo hay nada tan venerable como (el) yo”. La comparación entre estas dos representaciones resulta muy interesante.

La estatua natal del buda Shaka en bronce que se conserva en el templo Shōgenji de Komaki (prefectura de Aichi), cedida temporalmente en depósito al Museo Nacional de Nara.

La estatua natal del buda Shaka en bronce que se conserva en el templo Shōgenji de Komaki (prefectura de Aichi), cedida temporalmente en depósito al Museo Nacional de Nara.

La dama Maya y los ángeles

  • Nombre en japonés: Maya-bunin tenninzō
  • Altura: 16,6 cm la dama; entre 11,5 y 13 cm los ángeles
  • Época: Periodo Asuka (siglo VII)
  • Colección: Museo Nacional de Tokio
  • Grado de protección: Bien cultural de importancia

Fotografía del encabezado: figuras de la dama Maya y los ángeles, colección del Museo Nacional de Tokio. (Fotografía de Muda Tomohiro)

(Traducción al español del original en japonés.)

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