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‘Nippon Sangoku’: una historia singular que busca la paz en un Japón posapocalíptico

Manga Cultura

En un futuro cercano la civilización ha colapsado. Mientras tres naciones compiten por la supremacía, un joven emprende un viaje con el objetivo de lograr la paz de Japón. No usa la fuerza, sino una lengua muy afilada. Nippon sangoku, una crónica bélica inspirada en el clásico chino Romance de los tres reinos, funciona también como metáfora mordaz de la sociedad actual.

“Ten valor”: las palabras de su esposa lo impulsan a actuar

A finales de la era Reiwa (desde 2019 hasta la actualidad), tras sufrir una estrepitosa derrota frente a otros países en la revolución de la inteligencia artificial, el poder nacional de Japón decae rápidamente, un proceso acelerado por su envejecimiento demográfico, su baja natalidad y el descenso del nivel educativo. A esto se suman una guerra nuclear mundial, una pandemia, un gran terremoto y la corrupción política, lo que termina por desatar la ira del pueblo; finalmente, el Estado colapsa tras una violenta revolución. La población se reduce a menos de una décima parte, y la civilización retrocede a los niveles de principios de la era Meiji (las décadas de 1860 y 1870). Así, el archipiélago japonés entra en una era de tres reinos enfrentados por la hegemonía del país: Yamato en el oeste (con Osaka como capital), Buō en el este (Odawara) y Seii en el norte (Niigata).

La historia comienza en la provincia de Yamato, concretamente en el distrito de Ehime, que corresponde a la actual prefectura de Ehime. Misumi Aoteru, un funcionario de política agraria de 15 años, sufre el asesinato de su esposa Saki, con quien se acaba de casar, a manos de Taira Denki, el ministro del Interior llegado desde la capital para recaudar impuestos. El único motivo del crimen fue que ella se había opuesto a los recaudadores. Sin embargo, Aoteru no muestra rastro de ira ante esta ejecución injusta y tiránica, sino que demuestra de forma lógica la hipocresía del recaudador de impuestos, lo que lleva a Denki a decapitar también al propio recaudador. Ante la pregunta de Denki de si está satisfecho, Aoteru responde con rostro inexpresivo: “En absoluto; me he limitado a exponer los hechos”.

Aoteru ha asimilado los conocimientos de la “era de Japón” y se sabe de memoria El arte de la guerra de Sun Tzu y el Romance de los tres reinos, una de las cuatro grandes novelas clásicas de la literatura china. Saki le había dicho una vez a su erudito esposo: “Si tan solo tuvieras valor, Aoteru, podrías unificar Japón, poner fin a esta era de los tres reinos y construir un mundo de paz”. Tras la muerte de su esposa, Aoteru jura en su fuero interno lograr esa paz nacional y avanza utilizando como armas su sabiduría y su elocuencia, en lugar de la fuerza física. Así comienza la lucha por la reunificación de Japón de este joven, que más tarde será aclamado como prodigioso estratega militar.

El protagonista, Misumi Aoteru (derecha), le declara con firmeza su juramento a Taira Denki (izquierda), el hombre que ejecutó a su esposa en el pasado. Del capítulo 24, volumen 5, de Nippon sangoku. (© Matsuki Ikka / Shōgakukan)
El protagonista, Misumi Aoteru (derecha), le declara con firmeza su juramento a Taira Denki (izquierda), el hombre que ejecutó a su esposa en el pasado. Del capítulo 24, volumen 5, de Nippon sangoku. (© Matsuki Ikka / Shōgakukan)

Un dibujo de gran fuerza y un uso de dialectos que hace destacar a cada personaje

Lo primero que llama la atención es la originalidad del dibujo. Los trazos y las masas de tinta son tan negros que evocan un grabado, y las sombras se expresan mediante tramas cruzadas a mano en lugar de usar grises digitales. Los personajes tienen un diseño clásico y realista, con facciones marcadas tanto en hombres como en mujeres. Aunque es un estilo que puede generar división de opiniones, posee una fuerza gráfica que transmite belleza.

El uso de dialectos en los diálogos de los personajes resulta también sumamente impactante. Aoteru habla el dialecto de Ehime, pero dado que la capital de Yamato se encuentra en Osaka, el dialecto de Osaka funciona como lengua estándar. Esta variedad de dialectos contribuye a perfilar la personalidad de cada figura, y se mezcla además con el uso frecuente de jerga juvenil contemporánea como bari egui (extremadamente bestia), gachi (en serio), torima (bueno, de momento) o namepu (jugar a medio gas). Este contraste resulta muy divertido.

Tras enterrar a su esposa, Aoteru abandona su tierra natal y se dirige a la capital, Osaka, para presentarse al examen de acceso al servicio del general fronterizo Ryūmon Mitsuhide, conocido por su integridad. El requisito para aprobar es “hacer que Ryūmon apoye una rodilla en el suelo en menos de 10 minutos”. Mientras la mayoría lo intenta mediante la fuerza bruta, solo Aoteru emplea un enfoque completamente distinto para lograr que hinque la rodilla. Se trata de una escena memorable que define el rumbo de la obra: la guerra psicológica por encima de la acción.

“Japón era una civilización alucinante”

En esta época, todos los automóviles se han convertido en chatarra y el principal medio de transporte es ir a pie o a caballo. No hay internet, electricidad ni teléfono. Un puñado de poderosos monopoliza la política y las guerras son incesantes. Esta terrible distopía parece una deformación extrema de la “ansiedad difusa” que experimenta la generación joven actual.

Japón, que resurgió de sus cenizas tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial y llegó a ser alabado a finales de la década de 1970 con el lema de “Japan as Number One” (“Japón como número uno”), perdió el rumbo tras el estallido de la burbuja económica a principios de los años noventa. Aunque Japón haya logrado salir de tres décadas de estancamiento económico, en 2026 el futuro sigue presentándose incierto dado el envejecimiento de la población, la baja natalidad, el encarecimiento de la vida, los sucesivos desastres naturales y una coyuntura internacional cada vez más compleja. El universo de esta obra se sitúa en la peor hipótesis imaginable sobre el futuro. En este contexto, el protagonista, Aoteru, pasa a la acción para hacer realidad el sueño de hacer que resurja Japón, que le encomendó su esposa.

El pilar que sostiene las acciones de Aoteru es el cúmulo de sabiduría que existía en el antiguo Japón. Hay una escena en la que susurra: “Japón era una civilización alucinante...”. Aunque en estas palabras se percibe cierta nostalgia por el pasado y un cierto nacionalismo, cabe destacar que la obra mantiene el equilibrio general sin inclinarse hacia una ideología concreta. A pesar de abundar las escenas sangrientas, también aparecen estratagemas disparatadas; la seriedad se quiebra a menudo para rozar el gag cómico, logrando un tono final rico en matices.

Gobernar el país mediante el debate precisamente en tiempos de guerra

¿Qué clase de justicia es la que defiende Aoteru? En el reciente volumen 7, cuando un personaje le pregunta cómo pretende cambiar el mundo sin recurrir a la violencia, Aoteru responde de inmediato: “Con el debate”. Afirma con rotundidad que “hacer realidad la democracia, que es la máxima sabiduría de la humanidad”, es el primer paso hacia la paz duradera nacional.

Estas palabras podrían resultar decepcionantes por sonar demasiado idealistas. Al fin y al cabo, el propio Aoteru trabaja como funcionario colaborando en la realidad de la guerra de agresión de Yamato. No obstante, en un momento en que se extienden los temores de que la democracia retrocede ante los sucesivos conflictos bélicos en la sociedad internacional del siglo XXI, es necesario reflexionar profundamente sobre el deseo del autor de hacer que Aoteru pronuncie precisamente estas palabras.

No basta con derrotar a Taira Denki para cambiar un Estado corrupto. Aoteru explica la necesidad de transformar el sistema de gobierno para que esté regido por “todo el pueblo” a través del debate. Del capítulo 46, volumen 7, de Nippon sangoku. (© Matsuki Ikka / Shōgakukan)
No basta con derrotar a Taira Denki para cambiar un Estado corrupto. Aoteru explica la necesidad de transformar el sistema de gobierno para que esté regido por “todo el pueblo” a través del debate. Del capítulo 46, volumen 7, de Nippon sangoku. (© Matsuki Ikka / Shōgakukan)

El autor siente que existe un contraste con obras como Kingdom (Hara Yasuhisa). Kingdom, cuya publicación comenzó en 2006, narra las guerras de unificación de China bajo el mandato del primer emperador de la dinastía Qin. Su protagonista es Shin, un joven guerrero sin igual, y la obra alcanzó una popularidad arrolladora al poner en primer plano los enfrentamientos de fuerza propios del manga para adolescentes (shōnen). Aunque Aoteru, en Nippon Sangoku, parece recorrer un camino mucho más arduo, en esta diferencia de enfoques se puede percibir el cambio de mentalidad en la transición de la era Heisei (1989-2019) a la Reiwa: el deseo de anteponer el diálogo a la fuerza.

El origen: el videojuego Dynasty Warriors

La publicación de la obra comenzó a finales de 2021, en plena pandemia de la COVID-19, a través de la aplicación de manga de la editorial Shōgakukan. Su autor, Matsuki Ikka, nació en 1994. Al igual que Aoteru, es originario de la prefectura de Ehime. De niño se obsesionó con la novela histórica china el Romance de los tres reinos y, ya algo más adulto, se enganchó a Sangoku Musō (Dynasty Warriors), el videojuego de acción basado en dicha historia, que a la postre constituye el origen de esta obra de manga. En una entrevista para una revista local, comentó: “Como me daba cierto reparo retratar la historia de otro país, decidí ambientar la obra en un futuro de Japón que no tuviera ese tipo de limitaciones”. Matsuki trabajó de forma sumamente meticulosa: diseñó la división de las tres naciones teniendo en cuenta la geografía y las cordilleras de Japón, y llegó a elaborar una detallada cronología ficticia antes de comenzar a publicar. Con todo, él mismo declara con naturalidad que “no era consciente de que me gustara tanto la historia”.

La fascinación de los japoneses por el Romance de los tres reinos no tiene nada que envidiar a la de la propia China. En el ámbito del manga, tomando como punto de partida el clásico Sangokushi de Yokoyama Mitsuteru en las décadas de 1970 y 1980, la lista de obras influidas por él es interminable. Incluso trasladando el escenario a Japón, existe el precedente de Taiyō no mokushiroku, de Kawaguchi Kaiji (publicado en inglés como A Spirit of the Sun), un manga de ciencia ficción de principios de la década de 2000 ambientado en un futuro cercano. Resulta sorprendente la aparición de esta nueva y singular obra en un género que ya parecía del todo agotado.

El autor explica que creó los personajes basándose en los generales del Romance de los tres reinos y de la era Sengoku japonesa (1467-1615), a los que fue añadiendo otros elementos. Aoteru no es un héroe al estilo de Cáo Cāo o Liú Bèi, sino un funcionario físicamente débil que solo cuenta con su elocuencia. Por lo general, resulta impensable tener a un protagonista así en una crónica bélica. Aunque cabría pensar en la figura de Zhūgě Liàng como referente, el autor desveló en una charla en 2024 que el modelo directo es Dèng Ài, un brillante estratega general de Wèi de origen campesino. Dèng Ài era tartamudo, y Matsuki pensó que “si Dèng Ài hubiese sido un hombre elocuente, habría sido invencible”, y de esa idea nació Aoteru.

Generales y antagonistas con una gran personalidad

Con todo, la historia resulta cada vez más fascinante porque todos los generales que aparecen tienen caracteres complejos y atractivos. Hasta el volumen 4, el motor del relato son Ryūmon, el general fronterizo de Yamato, y su genial estratega, Kaku Yasuaki; sin embargo, también se retrata con enorme carisma a Wajima Ōga, la líder que toma las riendas de Seii tras un golpe de Estado. Incluso los soldados de menor rango no son meros personajes de relleno. Se narran con esmero las vivencias que arrastra cada uno, lo que confiere a la obra la solidez de un gran drama coral.

Por otra parte, la historia quizá no resultaría tan interesante sin la odiosa presencia de los villanos. Taira Denki, que encarna la corrupción y la maldad absolutas, es un hombre implacable que jamás borra la sonrisa de su rostro. Su crueldad al ordenar decapitaciones al instante, al grito de “Pena de muerte, pena de muerte; en menos de 5 segundos”, otorga una justificación inmejorable a la cruzada de venganza de Aoteru en pos de una era de paz.

Es indudable que no estamos ante una simple historia de buenos y malos. “A menudo recibo comentarios de lectores que piden que mate ya a Taira Denki para que desaparezca de la historia. Sin embargo, yo pienso que quienes piden su muerte tampoco representan el bien absoluto”, señalaba el autor en la citada charla. El bien, el mal y la justicia en Nippon sangoku son plenamente relativos. Todos los personajes muestran una dualidad de luces y sombras. Con el tiempo se empieza a comprender que incluso Taira Denki es un héroe moldeado por las exigencias de su época. Los lectores no pueden evitar pensar que, aunque se derrote a Denki, es muy probable que surja un nuevo monstruo en su lugar. Resulta imposible apartar la vista del desenlace que deparará esta historia.

Taira Denki se mofa del general Ryūmon cuando este le propone una tregua. Su desagradable forma de reír es tan memorable que pasará a la historia del manga. Del volumen 2 de Nippon sangoku. (© Matsuki Ikka / Shōgakukan)
Taira Denki se mofa del general Ryūmon cuando este le propone una tregua. Su desagradable forma de reír es tan memorable que pasará a la historia del manga. Del volumen 2 de Nippon sangoku. (© Matsuki Ikka / Shōgakukan)

La serie de anime cosecha altos índices de audiencia en todo el mundo

La adaptación de anime para televisión se emitió entre abril y junio de este año en canales como Tokyo MX o BS, y actualmente se distribuye a nivel global en Amazon Prime Video. A finales de mayo, sus cifras de reproducción se situaron en el décimo puesto mundial de series de televisión de Amazon Prime Video, y en el segundo puesto dentro de las producciones de habla no inglesa. Esta excelente acogida en el extranjero se debe, sin duda, a que la obra plantea problemáticas muy reales y acuciantes.

¿Podrá la elocuencia de Aoteru detener la espiral de violencia de los tres reinos? ¿Se puede alcanzar de verdad la paz mediante la palabra? La lucha de Aoteru por poner en práctica la doctrina de la “unión de conocimiento y acción”, el precepto de la escuela neoconfuciana Yōmeigaku que sostiene que el conocimiento sin acción es incompleto, está indudablemente ligada al destino de nuestro propio mundo.

Póster promocional de la versión de anime. (© Matsuki Ikka / Shōgakukan / Comité de producción de Nippon sangoku - PRTIMES)
Póster promocional de la versión de anime. (© Matsuki Ikka / Shōgakukan / Comité de producción de Nippon sangoku - PRTIMES)

(Imagen del encabezado: portadas de los volúmenes 1 y 3 de Nippon sangoku, de Matsuki Ikka.)

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