¿Qué hay en un nombre? Las estaciones de la línea Yamanote
Uguisudani (JY06): ¿debe su nombre al bello canto de los ruiseñores traídos de Kioto?
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En la zona occidental de la estación apenas vive gente
La estación de Uguisudani se inauguró el 11 de julio de 1912.
La fotografía del encabezado muestra la estación durante su construcción. Desde el andén que se aprecia al fondo a la derecha se accedía, cruzando una pasarela elevada, al edificio de la estación, que actualmente corresponde a la salida sur. En lo alto de la pendiente situada a la izquierda, al oeste de la estación, se encontraba Kan’ei-ji, templo principal de la secta budista Tendai en la región de Kantō. Más al oeste se encontraban el Museo Nacional de Tokio y el parque de Ueno. Por ese motivo apenas vivía gente en la zona. Hoy en día la situación apenas ha cambiado: la zona urbanizada se desarrolla principalmente en la zona oriental de la estación.

Ilustración de la cuesta Shinzaka, situada nada más abandonar la salida sur de la estación, hacia la derecha. Al final de la cuesta, en primer plano de la imagen, se encuentra hoy día el Museo Nacional de Tokio. Tokio shinga meisho zukai: Ueno Shinzaka (“Ilustraciones de lugares famosos de Tokio a partir de escenas reales: Shinzaka, Ueno”). (Archivo Digital de la Biblioteca Municipal de Taitō)

Fotografía de la era Taishō (1912-1926) del mismo lugar que aparece en Tokio shinga meisho zukai: Ueno Shinzaka. En la actualidad, a la derecha de la imagen se encuentra la Escuela Secundaria Shinobugaoka del distrito de Taitō. Ima Mukashi Shitaya Asakusa Shashinchō (“Álbum fotográfico de Shitaya y Asakusa, ayer y hoy”). (Ejemplar conservado en la Biblioteca Nacional de la Dieta)
Quizá debido a que los barrios residenciales se concentran exclusivamente en la zona oriental de la estación, Uguisudani ocupó durante mucho tiempo el último puesto de la línea Yamanote en media diaria de pasajeros.
Esta estación dejó de ser la menos utilizada tras la apertura provisional de Takanawa Gateway en 2020 (su inauguración oficial se realizó en marzo de 2025), aunque sigue registrando una cifra bastante reducida: 21.112 pasajeros diarios de media en 2022, según JR East. Esto supone casi 10.000 menos que la estación de Mejiro, que ocupa el puesto anterior en la clasificación, con 30.840 pasajeros durante el mismo periodo.

Salida sur de la estación de Uguisudani en 1970. Yomigaetta Tōkyō (“El Tokio recuperado”). (Ejemplar conservado en la Biblioteca Nacional de la Dieta)
No es necesario haber visto un ruiseñor japonés (uguisu) para reconocer su característico canto, que captura a la perfección la onomatopeya hōhokekyo. El nombre de la estación de Uguisudani, que significa literalmente “valle de los ruiseñores”, hace referencia a la abundancia en esta zona de dichas aves que son tan apreciadas para los japoneses.
En la actualidad ya no existe ningún lugar denominado oficialmente Uguisudani, pero el nombre aparece documentado como “Uguhisudani” en Negishi ryakuzu (“Plano esquemático de Negishi”), publicado en 1820, donde se encuentra abajo a la izquierda de Ueno y coincide prácticamente con la ubicación de la actual estación de Uguisudani.

Negishi ryakuzu (“Plano esquemático de Negishi”). La zona señalada con el círculo rojo corresponde a “Uguhisudani”. (Ejemplar conservado en la Biblioteca Nacional de la Dieta)
No obstante, otras referencias documentales sitúan Uguisudani en otras áreas distintas a la actual, por lo que se desconoce con exactitud cuál era la ubicación original de la zona conocida con ese nombre.
El ruiseñor japonés tiene diferentes melodías al cantar
En el capítulo “La aldea de Negishi” de Edo Sunago (“Oro y plata en polvo de Edo”), una obra corográfica publicada en 1732, aparece la siguiente descripción:
“La aldea de Negishi es famosa por sus ruiseñores. En la era Genroku (1688-1704), el monje principal hizo liberar aquí un gran número de ruiseñores procedentes de Kamigata (región de Kioto y alrededores). Se cree que los ruiseñores de Kantō tienen acento, pero como aquí es donde nacen sus crías, estas carecen de él.”

Fragmento sobre “La aldea de Negishi” en Edo Sunago. Zoku Edo Sunago Onko Meisekishi (“Suplemento de Edo Sunago: crónica de lugares históricos y famosos”). (Ejemplar conservado en el Instituto Nacional de Literatura Japonesa)
“La aldea de Negishi” hace referencia al actual barrio de Negishi, situado al este de la estación de Uguisudani. En Shinpen Musashi Fudokikō (“Nueva recopilación de las crónicas corográficas de la provincia de Musashi”) se afirma que “el nombre se debe a su emplazamiento en la base del borde de Tōeizan (Kan’ei-ji)”. Esto probablemente se refería a un lugar situado al pie del borde de la meseta donde se encuentra Kan’ei-ji. El topónimo Negishi está formado por la combinación de los caracteres para “base” (ne) y “borde” (kishi).
El “monje principal” mencionado en el texto era el príncipe imperial budista Kōben, sexto hijo del emperador Go-Sai. Tras ser ordenado como monje budista, en 1690 viajó de Kioto a la región de Kantō para suceder a su maestro como máxima autoridad de Rinnō-ji, en Nikkō, y asumir también la dirección de Kan’ei-ji.
Quizá para un príncipe criado en la capital el canto de los ruiseñores del este del país resultara demasiado rústico. Según se cuenta, hizo traer ruiseñores de Kioto y los liberó en la aldea de Negishi. Cuando estas aves se reprodujeron, comenzaron a escucharse cantos “sin acento”, y el lugar acabó adquiriendo fama como paraje célebre por sus ruiseñores.
En Tokio Shitaya Negishi oyobi Kinbōzu (“Mapa de Negishi y sus alrededores, distrito de Shitaya, Tokio”), publicado por el Club Negishi en 1901, también se afirma: “En un mapa de la era Bunsei (1818-1830), la zona situada bajo el mausoleo de la familia Tokugawa aparece señalada como Uguhisudani”. Ese “mausoleo de la familia Tokugawa” se refiere a Kan’ei-ji, y bajo él se encontraba Uguhisudani. Actualmente esa zona corresponde a los chōme (sectores) 1 y 2 del barrio de Negishi. Por ello cabe pensar que la aldea de Negishi estuvo estrechamente relacionada con el origen del topónimo “Uguisudani”.
No obstante, también es posible que la historia sobre el príncipe que trajo los ruiseñores no sea más que una leyenda de origen incierto recogida en Edo Sunago.
Al consultar la “Base de datos de sonidos de aves” del Museo Nacional de Ciencias de Japón, se puede comprobar que los ruiseñores poseen varios tipos de canto. Existe un patrón H, que suele percibirse como hōhokekyo, y un patrón L, que suena más bien como hōhohohokekyo. Los machos aprenden a cantar durante su desarrollo y suelen dominar entre dos y cinco variantes distintas, incluyendo al menos una de cada tipo.
Cuando los ejemplares jóvenes aún no saben cantar correctamente, su vocalización recibe el nombre de guzeri naki (canto balbuceante). A medida que crecen, aprenden de los adultos que los rodean y terminan desarrollando de forma natural su característico canto melodioso.
Todo ello hace pensar que la historia del príncipe educado en Kioto que mandó traer ruiseñores para corregir el “acento” de las aves locales quizá no fuera más que una leyenda de origen incierto. Tal vez, al difundirse entre la población, acabó arraigando la idea de que “los ruiseñores traídos por un príncipe imperial debían de ser especiales”, un ejemplo de lo que hoy se conoce como sesgo de prestigio.
También existía un “Uguisudani” cerca de la estación de Nippori
Por otra parte, en Gofunai Bikō: Yanaka no Ichi (“Notas sobre el interior de Edo: Yanaka, volumen I”), compilado entre 1826 y 1829, también se menciona un lugar denominado “Uguisudani”:
“Uguisudani: valle situado al sur de Shichimenzaka, junto a las residencias de los dōshin (agentes de policía del shogunato) encargados del control de la puerta Kitte. El lugar donde termina esta cuesta recibe el nombre de Nakazaka.”

Según Gofunai Bikō, Uguisudani se encontraba en Nakazaka, en Yanaka. (Ejemplar conservado en el Archivo Metropolitano de Tokio)
Nakazaka corresponde actualmente a un callejón situado en Yanaka 5-chōme, en el distrito de Taitō, conocido como Hotaruzaka, la “cuesta de las luciérnagas”. En sus alrededores se encontraba el conjunto residencial de los okitte dōshin, agentes subalternos de policía del shogunato encargados de supervisar Nanatsuguchi, la puerta trasera del Ōoku, las dependencias femeninas del castillo de Edo.
Este lugar se encuentra aproximadamente a 1,5 kilómetros al oeste del “Uguhisudani” que aparece en el ya citado Negishi ryakuzu, y se encuentra cerca de las actuales estaciones de Nippori y Sendagi de Tokyo Metro.
En resumen, en Negishi ryakuzu “Uguhisudani” se situaba en las inmediaciones de la actual estación de Uguisudani; en Edo Sunago se afirma que la aldea de Negishi, al este de la estación, era célebre por sus ruiseñores; y en Gofunai Bikō se señala que Nakazaka (la actual Hotaruzaka), cerca de la estación de Nippori, era conocida como Uguisudani.
A la luz de todas estas referencias, parece poco probable que existieran tres lugares distintos llamados Uguisudani. Todo apunta, más bien, a que una zona relativamente amplia que englobaba estos tres emplazamientos fuera conocida desde el periodo Edo (1603-1868) como el valle donde resonaba el canto de los ruiseñores.
Kan’ei-ji alberga los mausoleos de varios shōgun y de Atsuhime
Entre los puntos de interés cercanos a la estación de Uguisudani destaca con especial relevancia Kan’ei-ji. Fue fundado en 1625 por el tercer shōgun Tokugawa, Iemitsu, como templo familiar del clan Tokugawa, y de él asumió la dirección desde su fundación el gran monje Tenkai, consejero de Tokugawa Ieyasu.
Kan’ei-ji alberga los mausoleos de seis shōgun: el cuarto, Ietsuna; el quinto, Tsunayoshi; el octavo, Yoshimune; el décimo, Ieharu; el undécimo, Ienari; y el decimotercero, Iesada. También se encuentra allí el mausoleo de Tenshōin Atsuhime, principal consorte de Iesada. Hasta hace unos años era posible acceder de forma especial a las tumbas de Tsunayoshi, Yoshimune, Iesada y Atsuhime mediante reserva previa, pero las visitas quedaron suspendidas durante la pandemia y todavía no se han reanudado.
No obstante, junto a Chokugakumon, la puerta que da acceso al recinto funerario, puede verse un panel explicativo con fotografías del mausoleo de Atsuhime, donde se aprecia que cuenta con una pagoda para tesoros similar a las de los shōgun. Son muchos los que desean que el recinto vuelva a abrirse al público.
Otro de los grandes atractivos de Kan’ei-ji es su konpon chūdō (edificio principal). Durante el periodo Edo se alzaba en la zona que hoy ocupa la plaza de la fuente del parque de Ueno, pero al quedar destruido por el fuego durante la batalla de Shōgitai de 1868, se reconstruyó el konpon chūdō con el pabellón honji del templo Kita-in, en Kawagoe (prefectura de Saitama), que se encontraba bajo la protección del shogunato.
Existe además otro elemento relacionado con Kan’ei-ji que llama la atención al pasear por los alrededores de Uguisudani: los numerosos faroles de piedra dispersos por la zona. Uno de ellos puede verse, por ejemplo, a dos o tres minutos a pie de la salida sur de la estación, en un lateral del camino frente a la puerta principal del templo Rinkō-in.
Cada vez que fallecía un shōgun, los daimios (señores feudales) tenían la obligación de donar faroles. Se dice que por cada uno de los shōgun enterrados en Kan’ei-ji se llegaron a ofrecer más de doscientos. Sin embargo, muchos desaparecieron durante la guerra Boshin (1868-1869) y en las sucesivas pérdidas de terreno sufridas por el templo. Los que han sobrevivido permanecen repartidos por los alrededores de la estación.
También pueden verse alineados junto a la escalinata del Kiyomizu Kannon-dō, en el parque de Ueno, así como junto al torii (pórtico de acceso) y el camino de acceso del santuario Ueno Tōshō-gū. Los faroles de bronce situados frente al konpon chūdō fueron donados, al parecer, por daimios cuyos dominios superaban los 100.000 koku (una medida de poder basada en la producción anual de arroz, suficiente para alimentar a unas 100.000 personas).
El templo Iriya Kishimojin y la residencia Shiki-an
A unos tres minutos a pie de la salida sur de la estación de Uguisudani se encuentra el templo Shingen-ji, más conocido como Iriya Kishimojin. Su famoso mercadillo de asagao (campanillas moradas), que se celebra cada año del 6 al 8 de julio, es una de las estampas más representativas del verano en los barrios populares de Tokio. Durante esos días se corta al tráfico la avenida Kototoi y el evento se desarrolla a gran escala.
Resulta especialmente impresionante la hilera de macetas que ponen a la venta alrededor de 120 comerciantes especializados.

Mercadillo de asagao en la década de 1950. Lugares de interés y bienes culturales del distrito de Taitō. (Ejemplar conservado en la Biblioteca Nacional de la Dieta)
A unos tres minutos a pie de la salida norte, en Negishi 2-chōme, se encuentra Shiki-an, la residencia donde el poeta de haiku Masaoka Shiki vivió desde 1894 hasta su fallecimiento en 1902.
Negishi era conocido desde el periodo Edo por haber acogido a numerosos pintores y escritores. Shiki adoptó esa tradición ya en la era Meiji (1868-1912). En su residencia se reunían poetas de haiku como Takahama Kyoshi y Kawahigashi Hekigotō, quienes participaron en la revista de haiku Hototogisu (“Cuco menor”).
Aunque el edificio fue desmontado tras los daños causados por el Gran Terremoto de Kantō y posteriormente quedó destruido durante los bombardeos de Tokio en la Segunda Guerra Mundial, los objetos personales que se conservaban en su almacén de barro y yeso sobrevivieron. Gracias a ello, sus discípulos pudieron reconstruir la residencia, donde hoy se exhiben recuerdos del poeta, entre ellos su piedra de entintar.

Shiki-an permite evocar la forma en que trabajaba Masaoka Shiki en sus últimos años. (Pixta)
Shiki compuso también haikus que incluyen el ruiseñor japonés (uguisu), una palabra estacional asociada a la primavera.
飯たかぬ朝も鶯鳴きにけり
Sin el arroz cocido,
de nuevo esta mañana, el ruiseñor
se ha puesto a cantar.
El poema evoca una escena en la que la melodía del ruiseñor rompe la quietud de la mañana.
Datos de la estación de Uguisudani
- Inauguración: 11 de julio de 1912.
- Media diaria de pasajeros: 21.112 (vigésimo novena estación más utilizada de las 30 de la línea, según un estudio realizado por JR East en el año fiscal 2022).
- Conexión con otras líneas: ninguna.
Bibliografía
- Ekimei de yomu Edo-Tōkyō (“Leer Edo y Tokio a través de los nombres de las estaciones”; Ōishi Manabu / PHP Shinsho)
- Marumaru Yamanote-sen Meguri (“Recorriendo la línea Yamanote de principio a fin”; Departamento Editorial DJ Tetsubura / Kōtsū Shimbunsha)
- Yamanote-sen Oedo Meguri (“Recorriendo Edo con la línea Yamanote”; Andō Yūichirō / Ushio Shuppansha)
- Uguisudani Ekimei no Yurai-kō (“Estudio sobre el origen del nombre de la estación de Uguisudani”; Asociación NPO Certificada para la Investigación de Clústeres Industriales)
(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: estación de Uguisudani durante las obras de construcción, hacia 1912 - colección del Museo del Ferrocarril.)