Dazai Osamu en el extranjero: ¿Por qué ‘Indigno de ser humano’ despierta la empatía de los jóvenes?
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El misterio del mundo editorial surcoreano
Según el departamento editorial de la editorial surcoreana Minumsa, la obra Ningen shikkaku (Indigno de ser humano), publicada dentro de su “Colección de literatura universal”, ha alcanzado hasta la fecha su 142.ª edición y superado los 600.000 ejemplares vendidos. La editorial no solo no esperaba en un principio que el libro fuera ningún éxito, sino que ni siquiera preveía un aumento de las ventas, de modo que se sorprendió por el repentino incremento de las ventas a partir de 2021. En el mundo editorial surcoreano este se considera un fenómeno sin precedentes.
Ya han pasado más de veinte años desde la traducción al coreano de Ningen shikkaku; las críticas iniciales no fueron muy favorables. La novela no alcanzó la fama de obra clásica que merecía, y fue criticada sin piedad por tratarse de una historia depresiva, en la que el protagonista pasa sus días sin rumbo fijo, y lleva una vida improductiva, sombría y decadente.
En los últimos años, sin embargo, se ha convertido en un gran éxito que ha cautivado a los jóvenes en la veintena y treintena. Tras la edición de Minumsa, en mayo de este año se publicó una nueva traducción, realizada por esta autora, a cargo de la editorial Jikan to Kūkan-sha. Me gustaría analizar las razones por las que esta novela se ha convertido precisamente ahora en un éxito de ventas, desde dos perspectivas: las tendencias subyacentes del público lector y el atractivo de la propia novela.
El fenómeno “2030”
En Corea del Sur se usa últimamente el término “2030”, con el que se agrupa a las personas de entre 20 y 39 años como el grupo de edad más en boga. Se trata de algo más que de una simple generación: es un grupo que se percibe como un verdadero fenómeno.
Esta generación, por haber nacido en una época en la que Corea era ya un país muy próspero, no ha experimentado la pobreza, pero se ha visto obligada a competir sin tregua desde su infancia. Es también una generación que dio sus primeros pasos en la sociedad justo cuando la economía entraba en una fase de bajo crecimiento, por lo que, a pesar de contar con un alto nivel de formación y competencias, se trata de una generación que ha pasado muchas penurias, a la que encontrar empleo le resulta extremadamente difícil.
Más que ahorrar para el futuro, viven de acuerdo con la filosofía “YOLO” (You Only Live Once: solo se vive una vez), que da prioridad a la calidad de vida actual. Por mucho que encuentren un empleo no lo consideran el sitio en el que trabajarán toda la vida. Para ellos, el trabajo no es más que un medio para la realización personal y para ganarse el sustento; no tienen intención de dedicarle toda su vida, de modo que dan una gran importancia al equilibrio entre la vida laboral y la personal. Aunque muchas veces se les llama la “generación inteligente”, las generaciones anteriores suelen criticarlos por carecer de ambición.
Cuando se enganchan a algo, no obstante, pueden llegar a mostrar una concentración aterradora. Lejos de perder el tiempo en reuniones que no les aportan nada, dedican sus esfuerzos a su crecimiento y desarrollo personales. En esta época en la que el concepto de empleo de por vida ha desaparecido, lo único en lo que pueden confiar es en su propia capacidad, por lo que no escatiman esfuerzos para forjarse un fuerte sentido de identidad.
Este estilo de vida también se refleja en el consumo de literatura, ya que la generación de los veinte y treinta es la que compra y consume con mayor entusiasmo los libros y las obras literarias en Corea del Sur. Según las estadísticas del Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo, el porcentaje de esta generación en la adquisición de libros se sitúa entre el 40 % y el 45 %, mientras que en el caso de los libros electrónicos alcanza entre el 60 % y el 70 %.
Además, a raíz de la película de animación Human lost: ningen shikkaku, estrenada en 2019, y de la serie de televisión Ningen shikkaku, de 2021, la popularidad de la novela comenzó a dispararse, y a partir de 2021 pasó a formar parte de la lista de superventas. Esto, unido a su difusión a través de las redes sociales y YouTube, hizo que su popularidad se acelerara aún más.
La empatía hacia el protagonista, Yōzō
¿Qué atractivo posee Ningen shikkaku para la generación del 2030?
Entre las mujeres de dicha generación hay quienes sufren una presión tácita que las obliga a no dejar de sonreír en el trabajo, o mujeres a quienes se les exige que repriman sus verdaderos sentimientos y mantengan la sonrisa al atender al público, por ejemplo. Son candidatas al “síndrome del agotamiento” y sienten la presión de tener que seguir llevando esa máscara de buena persona que la sociedad les exige ponerse. A sus ojos, la conmovedora actuación de bufón de Ōba Yōzō, el protagonista de Ningen shikkaku, provoca una intensa empatía.
“Me dio escalofríos, como si me hubieran leído el corazón”.
“Me sentí identificada con esa figura que, incapaz de integrarse en la sociedad, se va hundiendo en la soledad”.
La apatía, el cansancio, la preocupación por la mirada ajena, la desesperanza, la desilusión y la sensación de alienación de Yōzō son, para algunos lectores, un paisaje mental muy realista. Es posible que algunos se sientan identificados con él. Por eso, la imagen de Yōzō vagando, su vida disoluta, sus intentos de suicidio y el consumo de drogas parecen actuar como sustituto de la propia frustración o como una forma de evadirse. Precisamente por eso, no cabe duda de que habrá quien lea la novela hasta el final conteniendo la respiración.
“Me hizo darme cuenta de que no era la única que lo pasaba mal”.
“En la novela, Yōzō no es una especie de forastero disecado, sino un amigo íntimo con el que puedo empatizar, que se sincera a mi lado y con el que puedo desahogar mis frustraciones”.
Además, en comentarios como “No puedo soportar ver la imagen tan delicada y frágil de Yōzō”, se percibe una actitud de compasión hacia el protagonista, que se va hundiendo en la ruina, e incluso se adivina un instinto protector de carácter maternal.
También popular en los países de habla inglesa
Incluso en los países de habla inglesa, Ningen shikkaku goza de gran popularidad y ha sido traducida en numerosas ocasiones. Es posible que su formato (un relato en primera persona, relativamente breve y sin adornos, a modo de confesión) encaje bien con la sensibilidad de los occidentales, a quienes se les atribuye una fuerte tendencia al individualismo. Debemos considerar que, para quienes se sienten agobiados por la vida social, la descripción cruda de la psique del protagonista y su entrañable comportamiento bufonesco pueden despertar una gran empatía.
Además, en el ámbito de la subcultura, se considera que la distribución de las versiones en manga de autores de terror como Itō Junji o Furuya Usamaru, así como el gran éxito que tuvo en el mundo anglófono la popular serie de animación Bungō Stray Dogs, contribuyeron en gran medida a este aumento de popularidad. En el mundo anglófono se considera un clásico de culto que cuenta con el apoyo de un grupo muy reducido de aficionados.
La interpretación del protagonista como bufón
Hay quien valora esta novela por su contenido sencillo y directo, pero la obra destaca ante todo por el fuerte impacto de su título. La propia combinación de las palabras “ser humano” e “indigno” constituye un tema fundamental que invita a cualquiera a reflexionar al menos una vez. Por otro lado, da incluso la sensación de que ha calado en lo más profundo del lector, algo que despierta su curiosidad y hace que aumente su interés.
Y el mayor atractivo reside en la interpretación bufonesca del protagonista, Yōzō. Las reseñas de los lectores, con frases como “La interpretación burlona de Yōzō me oprimió el corazón” o “La actuación bufonesca de Yōzō y el proceso por el que se va desvelando resultaron tan emocionantes que me despertaron un gran interés”, lo corroboran. Se puede interpretar como una provocación explosiva, algo que desata de pronto un individuo incapaz de integrarse en la sociedad, alguien no tiene más remedio que encogerse y hundirse.

El borrador de Ningen shikkaku, de Dazai Osamu, hecho público (Shinchōsha, distrito de Shinjuku, Tokio). (Jiji)
La bufonería de Yōzō se describe como una gestualidad que oscila entre contrastes como la adaptación y la transgresión, la quietud y el movimiento, el ocultamiento y la manifestación, y la pasividad y la iniciativa. Se trata también de una interpretación en la que cambia de papel de forma instantánea en cada escena. Es precisamente esa imprevisibilidad lo que hace que el lector sienta una emoción similar a la del suspense. Resulta asimismo novedoso que, mientras que los otros personajes se colocan una máscara para ocultar su hipocresía, la de Yōzō es una herramienta para ocultar su “falsa maldad (o fracaso intencionado)”.
Hay lectores que intentan desentrañar el significado oculto entre las líneas de esta novela.
“Yōzō se declara a sí mismo un ser humano indigno, pero ¿lo era realmente? Esa pregunta surgió en mi mente con gran intensidad”.
El protagonista, un hombre que lleva una vida de extrema pureza, se declara a sí mismo “indigno de ser humano”. Si eso es cierto, ¿cómo deberíamos definir entonces a los hipócritas que lo rodean? Entre nosotros, los humanos, ¿cuántos poseemos una verdadera dignidad humana? Estas preguntas surgen una tras otra.
Aunque se presenta bajo la máscara de una declaración, quizá se trate más bien de una pregunta dirigida al lector. Esta forma narrativa, que deja margen para interpretaciones llenas de tantos matices y anima al lector a reflexionar de diversas maneras, es precisamente lo que conforma la estética de esta novela.
Yōzō dice también:
“Quienes, pese a engañarse mutuamente, viven con pureza, alegría y optimismo, o parecen tener la confianza necesaria para hacerlo, son difíciles de entender”.
Aunque asegura que el ser humano es difícil de comprender, no es tanto que sea difícil de entender sino que, más bien, percibe con precisión su verdadera naturaleza. Entre las líneas de ese suspiro, nacido de esa idea de aquellas personas “difíciles de entender”, parece haber una ironía oculta. La verdadera identidad de lo oculto bajo el manto de esa dificultad es, en realidad, perspicacia.
Además, aunque la novela afirma que la razón de ser del bufón consiste en ser “el último cortejo hacia el ser humano”, también se puede interpretar que, en última instancia, se trata de un cortejo hacia uno mismo. Es posible que el destinatario de la figura del bufón se amplíe desde los personajes del entorno de Yōzō hasta el lector en general, por lo que se podría considerar que toda la novela es, en sí misma, una bufonada.
Me gustaría mencionar otra metáfora que se esconde en el texto. En el “Primer diario” aparece una escena en la que, cuando Yōzō era aún un niño (seguramente antes de la guerra), de regreso de un mitin del partido político al que pertenecía su padre, ciertas personas que habían estado hablando mal de él entraron en la casa de su padre y le dijeron, con expresión de alegría, que “había sido un gran éxito”, en un gesto de adulación. Teniendo en cuenta que la obra se publicó en 1948, esta escena parece coincidir con la situación social de aquel entonces, en la que quienes antes defendían el militarismo de repente se pasaban al bando de la democracia, dando un giro de 180 grados. Creo que precisamente en este ir y venir entre la sátira social y la introspección radica la estética propia de esta novela, lo que la convierte en una obra maestra.
Esta obra, más que una muestra de la literatura exótica de este país llamado Japón, es un clásico de la literatura marginal que nos plantea cómo debe vivir el ser humano en la sociedad; quizá esa sea la razón por la que goza de tanta popularidad en todo el mundo.
(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: Dazai Osamu [Kyōdō] y la versión coreana de Ningen shikkaku; imagen cortesía de la autora.)