El poder del “dios dragón”: Japón apunta alto en la fase final de la Liga de Naciones de Voleibol

Deporte

Tras lograr una racha sin precedentes de 12 victorias consecutivas en las rondas preliminares, Japón llega a la fase final de la Liga de Naciones de Voleibol de 2026 en primera posición.

Doce victorias consecutivas para un equipo cada día más curtido

En las tres semanas de la fase de grupos de la Liga de Naciones de Voleibol 2026, la selección japonesa masculina —conocida como Ryūjin Nippon, en referencia al legendario “dios dragón”— se convirtió en el primer equipo de la historia del torneo en ganar sus 12 partidos. El conjunto terminó en la primera posición de la clasificación y fue el primero en asegurar su pase a la fase final, que se disputa este año en China del 29 de julio al 2 de agosto.

Sin duda, la selección japonesa ha firmado una gran actuación, aunque no puede decirse que haya sido una sorpresa. En la edición de 2023 encadenó diez victorias consecutivas en la fase preliminar antes de conquistar la medalla de bronce, y en 2024 dio un paso más al hacerse con la plata. Ese mismo año cayó en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de París, pero quedó claro que el equipo estaba preparado para competir al máximo nivel internacional y aspirar a subir al podio.

A la vista de la trayectoria reciente del equipo, la temporada de 2025 parece una excepción. El francés Philippe Blain dirigió a la selección durante ocho años hasta los Juegos Olímpicos de París 2024, primero como entrenador asistente y, desde 2022, como seleccionador. Tras los Juegos cedió el testigo a su compatriota Laurent Tillie. Durante ese año de transición cambiaron desde los métodos de entrenamiento hasta la planificación del calendario y el planteamiento táctico, lo que hizo que los jugadores tardaran un tiempo en adaptarse al nuevo sistema.

Además, varios integrantes clave del equipo olímpico de 2024 decidieron tomarse un descanso durante la temporada de 2025, por lo que fueron convocados jugadores con menos experiencia para completar la plantilla. Era un paso necesario para que Tillie acometiera el relevo generacional en la selección, pero los resultados iniciales fueron dispares. Aunque los Ryūjin Nippon alcanzaron la fase final de ocho equipos en la Liga de Naciones del año pasado, no lograron aprovechar el potencial de sus nuevas incorporaciones en el Campeonato Mundial Masculino de Voleibol celebrado en septiembre y quedaron eliminado en la fase preliminar.

Sin embargo, Tillie afronta ahora su segundo año al frente de la selección japonesa y los jugadores se muestran claramente más cómodos con su forma de entender el juego. El técnico, por su parte, también conoce mejor a la plantilla y escucha las propuestas de sus jugadores, ajustando con acierto la estrategia del equipo en cada partido.

Otro de los factores que explican el éxito de Japón en 2026 ha sido el regreso de figuras como Nishida Yūji y Yamauchi Akihiro, integrantes del equipo que disputó los Juegos de París. En 2025, Miyaura Kento tuvo que asumir prácticamente en solitario la responsabilidad de la posición de opuesto, una situación que le pasó factura tanto física como mentalmente. Ahora, con el regreso de Nishida, ambos comparten esa función, y el propio Miyaura ha reconocido que esa mayor tranquilidad es una de las claves de su excelente rendimiento esta temporada.

Un importante progreso en toda la plantilla

El rendimiento individual de los jugadores japoneses demuestra que han dado un importante salto de calidad desde los Juegos Olímpicos de París, celebrados hace dos años. El atacante Takahashi Ran, por ejemplo, ha reducido su porcentaje de grasa corporal del 12 % al 8 % en el último año, lo que ha potenciado su capacidad de salto y la explosividad de sus movimientos sobre la cancha. A lo largo de las tres semanas de la fase preliminar de la Liga de Naciones, sumó 208 puntos, la quinta mejor marca del torneo, y fue una pieza decisiva en las victorias de Japón.

Takahashi Ran, a la izquierda, ejecuta un potente remate con un giro en el aire que le da uno de sus puntos contra Canadá el 16 de julio de 2026, en Osaka. (© Sankei Shimbun/Taidō Kōji)
Takahashi Ran, a la izquierda, ejecuta un potente remate con un giro en el aire que le da uno de sus puntos contra Canadá el 16 de julio de 2026, en Osaka. (© Sankei Shimbun/Taidō Kōji)

En comparación con los Ryūjin Nippon de hace dos años, la diferencia de nivel entre los titulares y los suplentes también se ha reducido considerablemente. En los partidos de la fase preliminar de este año frente a Estados Unidos y Canadá, ambos resueltos en cinco sets, los jugadores que saltaron a la cancha desde el banquillo lograron cambiar el rumbo del encuentro y conducir a Japón a la victoria.

Entre los rematadores exteriores, Ōtsuka Tatsunori dio un nuevo paso en su carrera tras los Juegos Olímpicos de París al fichar por el Powervolley Milano, de la Serie A italiana, donde ha seguido perfeccionando su juego. Tomita Shōma (Osaka Bluteon), por su parte, ha mejorado notablemente tanto la solidez de su defensa como su capacidad ofensiva, lo que le permite marcar la diferencia cada vez que entra en la cancha. Y el jugador más joven de la selección, Kai Masato, de 22 años, ha sabido sacar el máximo partido a sus dos metros de estatura: en el partido del 17 de julio frente a Bélgica, en su primera titularidad, fue el máximo anotador del encuentro.

En el centro de la red, Larry Ik Evbade-Dan desempeña un papel fundamental junto a Nishimoto Keigo, que se ha consolidado como un revulsivo para el equipo. En la posición de líbero, Japón cuenta además con dos jugadores de talla mundial, Yamamoto Tomohiro y Ogawa Tomohiro. La competencia por un puesto en cada posición se ha intensificado en los últimos años, y la selección japonesa dispone hoy de una profundidad de plantilla que pocas selecciones pueden igualar.

Pero, por encima de todo, destaca el regreso del colocador Fukatsu Hideomi a la selección tras varios años de ausencia. Su elevado nivel de juego y la seguridad que transmite sobre la cancha son una de las claves del éxito de Japón. En su anterior etapa como colocador titular de la selección, sus precisos pases permitieron a atacantes como Ishikawa Yūki (actual capitán del equipo nacional, que debutó con la selección absoluta en 2014) desplegar todo su potencial ofensivo. Fukatsu dirigió el juego de Japón hasta la Liga de Naciones de 2018, tras la cual dejó el combinado nacional. Ahora, a sus 36 años, ha regresado después de siete temporadas alejado de la selección.

El propio Fukatsu considera que la madurez adquirida con los años ha sido uno de los factores decisivos de su rendimiento esta temporada: “A este nivel no basta con tener fortaleza mental para ganar. Lo primero es contar con una base técnica sólida. En mi anterior etapa en la selección intentaba resolverlo todo únicamente con intensidad. Ahora, en cambio, nuestros rematadores son muy fuertes, tanto técnica como mentalmente, así que mi objetivo es poner al servicio del equipo las habilidades que he ido perfeccionando con los años y adaptarlas a lo que necesita en cada momento”.

¿A qué habilidades se refiere exactamente? Fukatsu destaca el juego de pies y la colocación corporal que le permiten prepararse para cada pase antes de tocar el balón. Explica que dedicó mucho tiempo a estudiar a colocadores de talla mundial como Micah Christenson (Estados Unidos), Luciano De Cecco (Argentina), Sekita Masahiro (Japón) y Takeshita Yoshie, antigua colocadora de la selección japonesa femenina. Según cuenta, ellos fueron sus grandes maestros: analizó innumerables vídeos de sus partidos e incorporó a su propio juego todo lo que aprendió de ellos. Esa dedicación constante a perfeccionar su oficio lo ha convertido en un jugador capaz de aportar estabilidad y seguridad al equipo, elevando también el rendimiento de quienes juegan a su alrededor.

Los jugadores japoneses celebran tras anotar un tanto contra la potente selección italiana en Osaka, el 15 de julio de 2026. El colocador Fukatsu Hideomi se encuentra en el extremo derecho. (© Sankei Shimbun/Taidō Kōji)
Los jugadores japoneses celebran tras anotar un tanto contra la potente selección italiana en Osaka, el 15 de julio de 2026. El colocador Fukatsu Hideomi se encuentra en el extremo derecho. (© Sankei Shimbun/Taidō Kōji)

Con la mira puesta en Los Ángeles

A pesar de su brillante balance de 12 victorias y ninguna derrota en la fase preliminar de la Liga de Naciones, los integrantes de la selección japonesa no se conforman con lo conseguido. Su mirada ya está puesta en el Campeonato Continental Masculino de la Confederación Asiática de Voleibol, que se disputará este otoño. El campeón de este torneo de Asia y Oceanía obtendrá automáticamente una plaza para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Competiciones clasificatorias como esta se celebrarán en los cinco continentes, y las selecciones que participan en la Liga de Naciones ya tienen la mira puesta en esos objetivos.

De hecho, algunos de los equipos a los que Japón se enfrentó durante la fase preliminar no alinearon a todos sus jugadores habituales. Sin embargo, en la fase final, que comenzó el 29 de julio, cabe esperar que todas las selecciones presenten a sus mejores jugadores, elevando aún más el nivel de la competición.

Lo mismo ocurre con Japón. El capitán, Ishikawa Yūki, ha reiterado en numerosas ocasiones que el principal objetivo del equipo este año es asegurar la clasificación para los Juegos Olímpicos en el torneo continental. Ishikawa sufrió una lesión en la rodilla derecha durante la temporada con el club turco Ziraat Bankkart Ankara, pero por fin ha recuperado la forma y está alcanzando su mejor nivel justo cuando la Liga de Naciones entra en su fase decisiva. Tengo muchas ganas de ver hasta dónde es capaz de llegar Japón, junto con las otras siete selecciones clasificadas para la fase final de Ningbo (China).

(Imagen del encabezado: el capitán del equipo, Ishikawa Yūki, a la izquierda, y el atacante Takahashi Ran celebran un punto contra Italia en el tercer set del partido disputado el 15 de julio de 2026 en Osaka. © Jiji.)

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