Cien años del nacimiento de Kako Satoshi, autor de la popular serie de cuentos ‘Daruma-chan’
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Una combinación de los niños que conoció
Daruma-chan, el protagonista de la serie de libros más famosa de Kako, es un muñeco japonés de la suerte —el daruma— convertido en la figura de un niño rebosante de curiosidad. En sus juegos y aventuras le acompañan personajes originarios del folklore y las creencias japonesas, como son el tengu con su nariz larga, o Kaminari, una deidad del trueno con aspecto de ogro. Según cuenta Suzuki Mari, la hija mayor de Kako, la figura de Daruma-chan se basa en una combinación de la multitud de niños que su padre conoció.

Daruma-chan y el pequeño Tengu. Fukuinkan Shoten,1967.

Vitrina con varias piezas del personaje de Daruma-chan. Al fondo, la ilustración original que Kako Satoshi dibujó para el cartel de la primera exposición que le dedicó este museo en 2008.
Uno de los mayores atractivos de la exposición es precisamente el espacio dedicado a las ilustraciones originales de la serie Daruma-chan. Se pueden ver, por ejemplo, los bocetos preliminares e ilustraciones finales del clásico Daruma-chan to Tengu-chan (“Daruma-chan y el pequeño Tengu”), expuestos uno sobre otro de manera que se puedan comparar. Se aprecian así detalles que muestran la meticulosa planificación de Kako, como es el caso del ajuste de altura que hace el autor para que la mirada del pequeño Tengu, con sus sandalias de madera, quede alineada con la de Daruma-chan.

Original de Daruma-chan y el pequeño Tengu. (Cortesía de Kako Sōgo Kenkyūjo)

Boceto de Daruma-chan y el pequeño Tengu. (Cortesía de Kako Sōgo Kenkyūjo)
Además de esta obra, la serie Daruma-chan incluye libros como Daruma-chan to Kaminari-chan (“Daruma-chan y el pequeño Kaminari”; 1968), Daruma-chan to usagi-chan (“Daruma-chan y el pequeño conejito”; 1972), Daruma-chan to toranoko-chan (“Daruma-chan y el pequeño tigre”; 1984), o Daruma-chan to Daikoku-chan (“Daruma-chan y el pequeño Daikoku”; 1991), entre otros. Algunos títulos de la serie han sido traducidos a idiomas como el inglés, el chino y el coreano.

Espacio dedicado a los originales de Daruma-chan y el pequeño Tengu.
Del apoyo a los niños al mundo de los libros ilustrados
Mientras estudiaba química aplicada en la Universidad de Tokio, Kako se dedicó también al teatro. Tras graduarse en 1948 y comenzar a trabajar en una empresa, empezó a su vez a participar en las llamadas “actividades de asentamiento” en la ciudad de Kawasaki, prefectura de Kanagawa, durante la época de la posguerra. Era parte de un movimiento de labor social en el que estudiantes y ciudadanos acudían a comunidades de la zona para apoyar con actividades de estudio y recreo a los niños, y asistir a su vez a los residentes en su día a día.

Fotografía de un joven Kako junto a un texto escrito por él mismo. (Cortesía de Kako Sōgo Kenkyūjo)
Allí, Kako jugaba con los niños, dibujando y creando kamishibai, un tipo de espectáculo de cuentacuentos en los que se usan láminas de papel ilustradas. Un ejemplo de esto es el kamishibai titulado Boku no kāchan (“Mi mamá”), en el que el autor utilizó redacciones que los niños habían escrito en las sesiones de estudio de lengua japonesa junto a unos dibujos creados durante actividades infantiles. El cuento captura el afecto que sentían aquellos niños, huérfanos de padre por la guerra, hacia unas madres que tenían que trabajar para mantener a toda la familia. Este kamishibai se puede ver por vez primera en la exposición, al igual que otros originales dibujados a mano que muestran los comienzos de la actividad creativa de Kako.

El kamishibai o láminas para cuentacuentos Boku no kaachan (“Mi mamá”; 1953).
Al cabo de un tiempo, uno de sus dibujos llamó la atención de un editor de Fukuinkan Shoten. Fue así como debutaría como autor de cuentos infantiles en 1959, con Damu no ojisantachi (“Los hombres de la presa”). El tiempo que había pasado entre niños le había abierto a Kako la puerta al mundo del libro ilustrado.
De esta forma, el subtítulo de esta exposición —“vivir es una verdadera alegría”— hace referencia al deseo al que Kako aspiraba siempre con sus libros: hacer que los niños se sientan felices de estar vivos.
Más allá de ‘Daruma-chan’
El popular libro Dorobō gakkō (“la escuela de los ladrones”; Kaiseisha) trata sobre una escuela en la que se forman ladrones. El director del centro es todo un despistado, y mete la pata una y otra vez junto con los alumnos. Se trata de una obra, una vez más, basada en un kamishibai que Kako creó para entretener a los niños.

Ilustración original de La escuela de los ladrones (1973). (Cortesía de Kako Sōgo Kenkyūjo)
Kako también publicó numerosos libros con cuervos como protagonistas. La más famosa, Karasu no pan’ya-san (“La panadería de los cuervos”), cuenta la divertida historia de cómo una panadería que fabrica 84 tipos de pan se vuelve todo un éxito. Los panes de formas variopintas que llenan las hojas de esquina a esquina hacen las delicias de los niños: desde el pan de setas al pan zebra, pan lápiz y pan sierra, pasando por el pan avión y hasta un pan violín.

La panadería de los cuervos. Kaiseisha, 1973.
En la serie de los cuervos, el autor vuelve a hacer uso de esa perspectiva infantil que adquirió interactuando con niños en actividades como las antes citadas labores comunitarias. El epílogo de La panadería de los cuervos reza así: “La base de esta historia fue […] un libro hecho a mano que dibujé como regalo de boda para un compañero; luego fui completándolo como parte de unas actividades para niños”. En la exposición se pueden también ver obras anteriores a la publicación de La panadería en las que Kako hace uso de la figura del cuervo.
La panadería de los cuervos también se ha publicado en inglés e italiano. En la misma serie se incluyen, además, Karasu no okashiya-san (“La pastelería de los cuervos”), Karasu no yaoya-san (“La verdulería de los cuervos”), Karasu no tenpuraya-san (“El restaurante de tempura de los cuervos”) y Karasu no sobaya-san (“El restaurante de soba de los cuervos”), todos publicadas por Kaiseisha en 2013.
Los niños y la ciencia dicen siempre la verdad
Lejos de publicar solo cuentos, Kako es también el autor de numerosos libros ilustrados de ciencia, como Kawa (“El río”; 1962), Hahaha no Hanashi (“Hablemos de los dientes”; 1970) y Ningen (“El ser humano”; 1995).

Algunos de los libros de ciencia creados por Kako.
Su hija Mari explica lo que veía su padre al interactuar con niños:
“Los niños tienen una capacidad increíble para ver la verdadera esencia de las cosas. Si algo no les es divertido, lo dejan. Pero con aquello que les llega al corazón, y que les hacen pensar ‘¡yo también quiero hacer eso!’, ahí sí que sienten interés; porque los niños son honestos. Y esa honestidad, para mi padre, era aplicable también a la ciencia. La ciencia no consiste en memorizar signos y fórmulas químicas; se trata de descubrir, de encontrar diferencias entre las cosas pequeñas que hay delante de nosotros. Esa es la verdadera puerta que conduce a la ciencia. Eso es lo que creo que pensaba mi padre, y la razón por la que publicaba libros de ciencia para niños”.

Suzuki Mari, hija mayor de Kako.
Mira con tus ojos y piensa por ti mismo
Tras presenciar la derrota de Japón a los 19 años, Kako se sintió profundamente decepcionado consigo mismo por no haber cuestionado el militarismo antes. De aquella experiencia surgió su anhelo de que los niños no acepten ciegamente lo que dicen los adultos, sino que miren con sus propios ojos, piensen por sí mismos y actúen en consecuencia.
De este modo, su libro Aki (“Otoño”; Kōdansha, 2021), basado en las escenas que presenció durante la guerra, y Kurage no Papo-chan (“Papo la medusa”; Kōdansha, 2025), en la que una medusa viaja por los mares del sur en busca de un soldado fallecido, fueron publicados como cuentos ilustrados a partir de bocetos de Kako que aparecieron tras su muerte. En la exposición también se pueden ver carteles con llamamientos a la paz y otros materiales relacionados con el tema.

Cartel por la paz dibujado a mano por Kako alrededor de 1952.
En un artículo que el artista publicó en 2015 en la revista mensual Haha no tomo (“La amiga de las madres”) de la editorial Fukuinkan Shoten, decía lo siguiente:
“Solo los dirigentes más ineptos intentan resolver las disputas entre países a través de la guerra. Ganen o pierdan, los que más sufren son los débiles y los pobres de ambos países. Debemos ser conscientes de que los sectores que aúpan a este tipo de líderes son aquellos que buscan lucrarse con la guerra y expandir su hegemonía, mientras siguen haciendo todo tipo de maniobras por el mundo para llenarse los bolsillos”.
Según Mari, en casa Kako no solía dar sermones grandilocuentes sobre la importancia de la paz. Y sin embargo, el autor continuó transmitiendo esa idea a través de sus cuentos, libros de ciencia y actividades infantiles.

Al salir de la exposición, cada visitante recibe una tarjeta con una cita del artista. Cortesía del Museo de Literatura Moderna de Kanagawa.
A la salida de la zona de exposiciones, el museo reparte tarjetas con fragmentos tomados de la autobiografía de Kako, Mirai no Daruma-chan e (“Queridos Daruma-chan del futuro”; 2014, Bungeishunjū). Los visitantes pueden de este modo llevarse a casa una cita de Kako de entre ocho en total, entre las que está el mencionado eslogan de la exposición: vivir es una verdadera alegría.
Ya sean adultos que se sintieron identificados con Daruma-chan alguna vez o niños a los que les ha tocado vivir los tiempos inciertos de hoy en día, las citas de Kako parecen así interpelar silenciosamente a los visitantes, invitándolos a reflexionar.

Daruma-chan da la bienvenida en la entrada a la exposición por el centenario del nacimiento de Kako Satoshi. En el pecho luce la firma de varios autores de cuentos ilustrados.
Cien años del nacimiento de Kako Satoshi: Vivir es una verdadera alegría
- Lugar: Museo de Literatura Moderna de Kanagawa (110 Yamate-chō, Naka-ku, Yokohama)
- Duración: 25 de julio a 23 de septiembre de 2026. Cerrado los lunes. Abierto el festivo 21 de septiembre.
- Horario: 9:30 - 17:00. Última entrada a las 16:30.
- Precio: General: 800 yenes / Mayores de 65 años, menores de 20 y estudiantes: 400 yenes / Estudiantes de bachiller: 100 yenes / Entrada gratuita para menores hasta la educación secundaria.
- Acceso: Aproximadamente 10 minutos a pie desde la salida 6 de la estación Motomachi-Chūkagai (línea Minatomirai).
- Sitio web oficial de la exposición (en japonés): Cien años del nacimiento de Satoshi Kako. Museo de Literatura Moderna de Kanagawa
Todas las fotografías son propiedad del autor excepto en los casos mencionados.
Imagen del encabezado: Kako Satoshi en su habitación (izquierda) y la ilustración original que el autor hizo para la exposición de Daruma-chan to tengu-chan, celebrada en 2008 en el Museo de Literatura Moderna de Kanagawa (derecha). Cortesía de Kako Sōgo Kenkyūjo.
(Traducido al español del original en japonés.)
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