Un nuevo medicamento para la enfermedad renal felina podría comercializarse en Japón este año

Salud Ciencia

Tokio, 8 de junio (Jiji Press)—Un medicamento destinado a tratar la enfermedad renal que afecta a los gatos ha entrado en la fase final de su camino hacia la comercialización. En abril se presentó ante el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca la solicitud de autorización para su fabricación y venta, y crecen las expectativas de que pueda ser aprobada antes de que finalice el año.

El director del Instituto de Investigación Médica AIM, Miyazaki Tōru, que ha liderado el desarrollo del tratamiento, asegura sentir el peso de las esperanzas y el apoyo de las personas que cuidan gatos y desea que llegue al mercado “lo antes posible”. Paralelamente, también se trabaja para iniciar cuanto antes ensayos clínicos de una versión destinada a seres humanos.

El medicamento ha sido desarrollado a partir del estudio de una proteína presente en la sangre denominada inhibidor de la apoptosis en los macrófagos (AIM, por sus siglas en inglés). Esta proteína contribuye a eliminar residuos acumulados en el organismo, pero, a diferencia de lo que ocurre en humanos y perros, en los gatos no funciona adecuadamente. Como consecuencia, los desechos tienden a acumularse en los riñones, encargados de filtrarlos, lo que explica la elevada incidencia de enfermedades renales mortales entre los felinos.

Los investigadores creen que la administración de una versión funcional de AIM en gatos permite favorecer la eliminación de esos residuos. En los ensayos clínicos realizados por el instituto, gatos con enfermedad renal crónica en fase avanzada recibieron seis dosis del medicamento AIM mediante inyección intravenosa cada dos semanas.

Normalmente, en una situación clínica de ese tipo, alrededor de la mitad de los animales fallecen en seis meses y cerca del 80 % en un año. Sin embargo, seis meses después del inicio del tratamiento ninguno de los gatos había muerto y todos se mantenían en buen estado. Miyazaki afirma que “la situación seguía siendo la misma incluso al cabo de un año, lo que demuestra un efecto claramente significativo”.

Los medicamentos basados en proteínas suelen tener costes de fabricación elevados. Para contener el precio, Miyazaki ha optado por un equipo de desarrollo reducido con el fin de disminuir los costes de personal y hacer el tratamiento lo más accesible posible para los propietarios. Actualmente se estima que el ciclo completo de seis inyecciones podría costar entre 100.000 y 150.000 yenes.

Si durante el proceso de evaluación se confirma la eficacia y seguridad del medicamento, podrá obtener la autorización para su fabricación y comercialización. Aunque muchas solicitudes de este tipo requieren más de un año de revisión, el Ministerio de Agricultura está impulsando procedimientos acelerados para medicamentos innovadores con una elevada necesidad social. Según Miyazaki, el equipo ha mantenido consultas con el ministerio desde antes de iniciar los ensayos clínicos y alberga la esperanza de que “la aprobación llegue dentro de este mismo año”.

Son muchos las personas que cuidan gatos que esperan con impaciencia la llegada del tratamiento. Tamura Yoshiaki, un vecino de la ciudad de Takarazuka, en la prefectura de Hyōgo, cuyo gato padece insuficiencia renal y que considera que este nuevo medicamento representa “una gran esperanza”, puso en marcha en mayo una campaña de recogida de firmas por internet para apoyar el proceso de aprobación. En aproximadamente un mes, la iniciativa reunió más de 26.000 adhesiones.

De forma paralela al desarrollo del tratamiento veterinario, también avanza la investigación de un medicamento AIM destinado a tratar enfermedades renales en humanos. Los investigadores esperan completar el fármaco experimental antes de que termine el año y, si todo progresa según lo previsto, su aplicación práctica podría hacerse realidad dentro de tres o cuatro años.

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