Se cumplen 70 años de la Fundación de Nihon Hidankyō

Sociedad

Tokio, 10 de agosto (Jiji Press)—La Confederación Japonesa de Organizaciones de Víctimas de las Bombas Atómica y de Hidrógeno (Nihon Hidankyō), la única organización nacional de hibakusha (supervivientes de las bombas atómicas), galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2024, cumple 70 años de su fundación este lunes. Unificados bajo la premisa de “salvar a la humanidad de la crisis a través de sus vivencias”, sus miembros han exigido la abolición de las armas nucleares tanto en Japón como en el extranjero.

Entre ellos se encontraba Iwasa Mikisō, quien ejerció como representante comisionado de la entidad y falleció en 2020 a los 91 años. Tras perder a su madre ante sus propios ojos y sobrellevar el dolor de quedar huérfano, solía declarar en las entrevistas: “Debemos transformar el legado negativo de las armas nucleares en una lección para el futuro”.

El 6 de agosto de 1945, con 16 años, Iwasa se hallaba en el jardín de su casa en la ciudad de Hiroshima, a unos 1,2 kilómetros del hipocentro. Sintió una onda de choque similar a un golpe seco en la nuca y salió despedido contra el suelo, aunque no sufrió heridas graves. “Tanto mi casa como la ciudad habían desaparecido. Al contemplar aquel escenario de muerte, me sumí en la desesperación”, recuerda que sintió al incorporarse a duras penas entre los restos de la explosión.

Tras retirar las tejas de la vivienda colapsada y romper el muro de barro, logró atisbar a su madre, atrapada entre los escombros e incapaz de moverse. Intentó rescatarla a la desesperada, pero un mar de llamas se abalanzaba sobre ellos. “Huye rápido”, le suplicó su madre. A Iwasa no le quedó más remedio que escapar, no sin antes decirle: “Lo siento. Iré muy pronto contigo”. Él mismo tuvo que incinerar el cuerpo de su madre unos días después.

Durante el mes siguiente, rastreó sin descanso las inmediaciones del hipocentro en busca de su hermana menor, pero ni siquiera pudo recuperar sus restos. Él mismo cayó enfermo debido a los efectos agudos de la radiación. Sin su padre, que había fallecido tiempo atrás por una enfermedad, quedó completamente huérfano.

“He matado a mi madre”, le confesó entre sollozos a su tía materna al llegar a su casa. Tras el fin de la contienda, y con el apoyo de su tía, empezó a trabajar, aunque por recomendación de su entorno acabó ingresando en la Universidad de Nagoya. Con el tiempo, llegó a ser profesor en la Universidad de Kanazawa.

En agosto de 1956 se constituyó Nihon Hidankyō y, en 1960, Iwasa fundó la Asociación de Amigos de las Víctimas de la Bomba Atómica de la Prefectura de Ishikawa, sumándose al movimiento de la entidad nacional. Desde allí asumió la investigación sobre la salud física y psicológica de los hibakusha, lideró las negociaciones con el Gobierno e incluso viajó al Reino Unido, una potencia nuclear, para dar testimonio de su vivencia. Pasó a ser representante comisionado de Nihon Hidankyō en 2011 y asesor en 2017. A pesar de combatir un cáncer de próstata y otras dolencias, volcó todas sus fuerzas en la causa: “No quiero que nadie vuelva a pasar por una muerte como la de mi madre o mi hermana”.

En sus últimos años centró su labor en la transmisión del relevo generacional. En 2011 impulsó la creación de la Asociación para la Transmisión del Patrimonio de la Memoria No More Hibakusha, asumiendo la dirección ejecutiva. “Preservar esta memoria consiste en comprender la trayectoria vital de los hibakusha y asumir como propio el mensaje de que las bombas atómicas jamás deben existir”, explicaba Iwasa. “Se trata de cómo plantar cara a la bomba atómica desde nuestra condición humana. Los hibakusha ejercen como maestros que marcan el rumbo en esta era nuclear. Debemos hacer servir este legado negativo para el futuro”.

Cargando de por vida con un profundo sentimiento de culpa hacia su madre, dedicó cada uno de sus días a la lucha por la abolición nuclear.

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