Ladrillos rojos para Tokio: Breve historia de la Compañía de Ladrillos de Japón

James Singleton [Perfil]

[09.03.2015] Leer en otro idioma : ENGLISH | Русский |

La majestuosa fachada de color borgoña de la estación de Tokio lleva causando sensación durante más de un siglo: la estación celebró su centenario en 2014. La amplia estructura de la parte de Marunouchi de la estación sigue siendo uno de los ejemplos más conocidos de la arquitectura de ladrillos al estilo occidental que se produjo durante las eras Meiji (1868–1912) y Taishō (1912–1926), periodos marcados por una intensa influencia de Occidente.

Un material de construcción muy solicitado

El diseño del edificio es incuestionablemente europeo, pero el rico rojo característico de sus paredes es inequívocamente japonés. Los ladrillos, que configuran gran parte de la estructura original (8,3 millones según algunas estimaciones) provinieron de la densa arcilla roja que se encuentra por toda la orilla del río Tone, en la región central de Kantō.

La Estación de Tokio iluminada de noche.

En 1886 el Gobierno de Meiji contrató al arquitecto alemán Wilhelm Böckmann para rediseñar la ciudad de Tokio y convertirla en una capital moderna. El plan que propuso Böckmann y su socio, el también alemán Hermann Ende, fueron ejemplos exquisitos de arquitectura de estilo europeo, y optaron en su mayor parte por utilizar el ladrillo como material de construcción. En esa época, la producción de ladrillo estaba todavía comenzando en Japón. Aunque había pequeñas fábricas por todo el país, ninguna pudo satisfacer la demanda que implicaban los planes de Böckmann y Ende.

Los alemanes se opusieron rotundamente a utilizar una amalgama de ladrillos de distintos hornos, ya que las incoherencias en tamaño y composición habrían comprometido la integridad estructural y el atractivo visual de los edificios. Hacía falta disponer de una instalación capaz de producir ladrillos de calidad uniforme a gran escala. Fue Shibusawa Eiichi, un conocido emprendedor y líder empresarial de la era Meiji, quien aceptó este reto.

El inicio de una compañía de ladrillos

Shibusawa era natural de la aldea de Hanzawa, lo que es hoy Fukaya, prefectura de Saitama. Esa zona llevaba fabricando azulejos de cerámica desde la era Edo (1603–1868) y Shibusawa estaba convencido de que la arcilla local produciría también ladrillos de alta calidad. Llevó su idea de construir una fábrica de ladrillos mecanizada al Gobierno y obtuvo el visto bueno para crear la Compañía de Ladrillos de Japón en 1887.

El viejo edificio del Ministerio de Justicia.

Después de que los costes para poner en práctica los planes de Böckmann y Ende se tornasen prohibitivamente altos, la mayor parte de sus planes fueron abandonados por el Gobierno. Un edificio que sí se hizo realidad, aunque varios años después de que los alemanes se marchasen de Japón, fue el Ministerio de Justicia. Completado en 1895 y construido con ladrillos de Fukaya, hoy continúa siendo un importante inmueble para el Ministerio de Justicia, y alberga su Bilbioteca y Museo.

La Compañía de Ladrillos de Japón produjo material para muchas estructuras erigidas durante las eras Meiji y Taishō. Muchas de ellas siguen en pie, como el edificio del antiguo Banco de Japón y el Museo Prefectural de Historia Cultural de Kanagawa (antiguamente Banco Monetario de Yokohama) y, obviamente, la Estación de Tokio. 

Una subestación de la antigua fábrica.

La demanda de ladrillos fue disminuyendo con la proliferación del uso de materiales más adecuados para soportar terremotos. La compañía acabó cambiando su plan de negocio a otros productos, como las tuberías y azulejos de cerámica, y finalmente cerró sus puertas para siempre a mediados de la primera década de este siglo. No obstante, se han conservado gran parte de las estructuras originales de la fábrica, y las instalaciones se han convertido en un museo.

Tal vez el mayor tributo que Fukaya ha hecho a su función durante el comienzo de la historia del Japón moderno es su propia estación de ferrocarril. Construida originalmente en 1883, fue reconstruida en 1996 en forma de réplica en miniatura de la Estación de Tokio.

Créditos fotográficos

Estación de Fukaya: Kuraken
Estación de Tokio: Yuya Sekiguchi
Subestación de la fábrica: Keihin Nike

(Foto principal: Los exteriores de la Estación de Fukaya fueron reconstruidos como una miniatura de la Estación de Tokio)

  • [09.03.2015]

Traductor y editor en nippon.com. Licenciado en Estudios Asiáticos por la Universidad de Oregón en 1996. Llegó a Japón ese mismo año y ha vivido aquí desde entonces, estudiando japonés y viajando en tren o a pie en busca de la historia local, la cultura y los dialectos. También ha trabajado durante un tiempo como profesor de un jardín de infancia y ha estado al cuidado de sus hijos en el hogar. Empezó traduciendo en 2008 y ha trabajado como freelance e interno en una de las grandes compañías de productos alimentarios y bebidas de Japón. Se incorporó al equipo de nippon.com en 2014.

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