Diseño con un toque local: Yamazaki Ryō y studio-L
Yamazaki Ryō y studio-L revitalizan las provincias
[02.01.2014] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS |

El diseñador de comunidades Yamazaki Ryō y su empresa studio-L están trabajando con pueblos y pequeñas ciudades para ayudarles a sobrevivir y prosperar ante el descenso de su población. Estos innovadores proyectos de colaboración pueden servir de modelo para ciudades más grandes con problemas similares, tanto en Japón como en el extranjero.

Yamazaki Ryō

Yamazaki RyōNacido en 1973. Es fundador y director de la empresa studio-L. Profesor de la Universidad de Arte y Diseño de Kioto y jefe del Departamento de Diseño Espacial de la Facultad de Arte y Diseño. Como diseñador de comunidades ha participado en una amplia gama de proyectos, como seminarios para residentes de comunidades interesados en resolver problemas locales, confección de planes globales a través de consultas con residentes, arquitectura de diseño y paisajismo, y gestión de parques para residentes. Es autor, entre otras obras, de Community Design y Machi no kōfuku ron (Comunidades sostenibles).

En un año cualquiera, Yamazaki Ryō y su empresa studio-L gestionan alrededor de ochenta proyectos urbanísticos para la revitalización de comunidades, desde pequeñas poblaciones de muy pocos habitantes y ciudades regionales hasta los centros comerciales más grandes de Japón.

Lo que se propone Yamazaki en estos proyectos, a diferencia de la estrategia de otros hasta ahora de invertir la fuga de la población de una comunidad o reactivar su economía, es la estrategia que él denomina diseño de comunidades. Su trabajo consiste en confeccionar los diseños y proporcionar el apoyo necesario para que los propios residentes puedan aunar esfuerzos que les permitan resolver sus propios problemas.

Conversamos con este diseñador de comunidades de Osaka para conocer más su opinión sobre el renacimiento de comunidades y saber por qué le interesan tanto los proyectos fuera de las principales áreas urbanas.

Las grandes ciudades ya no marcan la pauta

ENTREVISTADOR Hace poco usted pronunció una conferencia titulada “Las ciudades natales ganan protagonismo” ¿Qué le hace a usted concentrarse en las “ciudades natales” y qué quiere decir con que ganan “protagonismo”?

YAMAZAKI RYŌ La población de Japón, que durante mucho tiempo en su historia había rondado los diez millones de personas, aumentó a treinta millones durante la era Meiji (1868 – 1912), y justo antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, alcanzó los sesenta millones. Alrededor del 80% de la población vivía en zonas rurales.

Después de la guerra, la población japonesa continuó aumentando hasta llegar a los 127 millones de personas. Este aumento vino acompañado de un descenso de la población rural, lo que cambió las tornas: los residentes urbanos pasaron a representar el 80% de la población del país. Con este ingente influjo de personas hacia las ciudades, la población rural empezó a disminuir en términos absolutos hace tres décadas, y ese descenso y envejecimiento de la población rural ha continuado desde entonces.

Durante el periodo de crecimiento de la población de Japón, las ciudades fueron las protagonistas de la vida japonesa. Todo el mundo miraba a las ciudades para descubrir lo más nuevo, para informarse de cómo vivir cómodamente en un espacio confinado, para saber cómo encontrar empleados, o para estar al día de las nuevas tendencias culinarias y así obtener oportunidades de negocio.

Pero después de alcanzar su cota máxima en 2008, la población de Japón empezó a disminuir. Parece claro que, al menos durante los próximos cuarenta años más o menos, esta tendencia descendente continuará. Ha habido zonas rurales de Japón que ya han experimentado este descenso de la población, pero dentro de una o dos décadas será un problema para todo el país. Esto significa que esas zonas rurales tendrán ventaja sobre las zonas urbanas cuando tratemos de encontrar soluciones al descenso y el envejecimiento de la población.

Pero esta situación cambiante es algo más que una mera disminución de la población. Incluso cuando la población de una comunidad que fue antaño bella disminuye, puede recuperar esa belleza si consigue una estrategia eficaz, y esas son las comunidades que servirán de ejemplo para las demás. Estas son las comunidades en las que pienso cuando utilizo el término “ciudades natales”. Por el bien de la salud de Japón como nación, tenemos que llegar a comprender la dinámica de la revitalización de estas comunidades.

Gratificación en lugares inesperados

ENTREVISTADOR  ¿Pero no es un reto vivir en una zona poco poblada de Japón?

YAMAZAKI  Existen varias fases en el proceso del descenso de la población. Por ejemplo, si las escuelas de enseñanza primaria empiezan a fusionarse, cabe esperar que después de tres a cinco años la gasolinera local acabe cerrando, y unos cinco años más tarde cerrará la oficina de correos. Y cuando no hay oficina de correos, una población que disminuye lentamente puede llegar a experimentar una disminución todavía más drástica.

Pero incluso comunidades que han perdido su única oficina de correos pueden ser lugares donde los residentes tengan una vida activa y gratificante. Y existen también comunidades que ya han perdido toda esperanza. La diferencia entre estos dos tipos de comunidades radica en la existencia, o inexistencia, de capital social centrado en los lazos comunitarios.

Las exclusivas normas y costumbres que ha conservado una comunidad, junto con los contactos y el sentido de confianza creado a través de manifestaciones como festivales y la cultura tradicional pueden enriquerecer a toda una comunidad y convertirla en un lugar dinámico. La observación de este tipo de comunidades me ha hecho ser consciente de que incluso cuando la situación es difícil, la gente encuentra la manera de vivir una vida feliz.

ENTREVISTADOR  Así pues, ¿el “diseño de comunidades” tiene por objetivo promover ese resultado?

YAMAZAKI  El diseño de comunidades implica apoyar a los residentes para que aborden los problemas con que se enfrenta su comunidad, utilizando sus conexiones interpersonales y sus propias ideas sobre lo que hay que hacer para revitalizar el lugar en donde viven. La clave de mi trabajo no es la infraestructura “material”, como los edificios y los parques, sino la gestión de los aspectos “inmateriales” (relacionados con la comunidad), como por ejemplo obtener información de los residentes locales y organizar seminarios.

Seminario celebrado en Nobeoka, prefectura de Miyazaki, para debatir sobre el diseño de un nuevo edificio para la estación ferroviaria y un espacio público adyacente. Los participantes levantan cartulinas de colores para responder a pregunas sobre la zona (izquierda). Con la información obtenida en el seminario, Yamazaki y studio-L crearon una maqueta para el proyecto (derecha). (Fotografías gentileza de studio-L)

Por ejemplo, el capital social de una comunidad tiene aspectos positivos, pero hay veces que se convierte en una limitación, como cuando existe una enemistad de muchos años entre familias. En estos casos, un forastero puede obtener resultados interesantes interviniendo para ayudar a reorganizar las cosas un poco.

Un estilo de vida más asequible

ENTREVISTADOR   Pero ¿usted cree que las comunidades “deterioradas” pueden tener la energía necesaria para recuperarse por sí mismas?

YAMAZAKI  Creo que incluso esas comunidades tienen un poder latente al que recurrir, pero no hay duda de que carecen de activos humanos. Especialmente cuando las generaciones más jóvenes desaparecen, una comunidad tiene más dificultades para plantear nuevas ideas.

Por eso es tan importante que las comunidades fomenten la tendencia de los residentes urbanos a trasladarse a las provincias. Parece ser que un motivo del cambio repentino en la proporción de residentes urbanos frente a residentes rurales en el periodo de posguerra fue que muchas de las personas que podrían haber querido vivir una vida tranquila y gratificante en el campo tuvieron que trasladarse a las ciudades porque era allí donde estaban los puestos de trabajo. No estoy diciendo que el campo deba intentar recuperar su 80% de la población, pero sí creo que su población puede aumentar. Estaría muy bien que las personas insatisfechas con la vida urbana se atreviesen a trasladarse a zonas menos pobladas.

Lo importante es que estas personas sepan que las zonas rurales actuales no tienen la imagen que tenían en el siglo veinte. Desde luego que el nivel de los salarios es más bajo que en las grandes ciudades, pero no es menos cierto que el precio de los alquileres y los productos alimentícios es un poco más bajo, lo que permite a la gente ahorrar más. Y el acceso a Internet es de hecho más rápido en las zonas rurales que en las urbanas. Esto es así porque a partir de las ocho de la tarde no está nadie conectado, y tienes toda la línea de banda ancha para ti solo. (Ríe)

Son cosas que los residentes urbanos no acaban de comprender. Cuando los jóvenes talentosos visualicen cómo serán realmente las zonas rurales del siglo veintiuno, tendrán más tendencia a abandonar las ciudades.

Un buen ejemplo para otros países

ENTREVISTADOR Esto que está sucediendo en Japón ocurre también en otros países.

YAMAZAKI Cierto. Durante la pasada década Japón ha sido el “país avanzado” con un mayor descenso de población, pero Corea del Sur va tan solo diez años por detrás de la tendencia marcada por nuestro país, y China debe ir unos dieciséis años por detrás. Su “política de hijo único” hará que su población disminuya incluso más drásticamente que en Japón.

En cuanto a tomar conciencia de la importancia de las “ciudades natales”, creo que Japón está claramente a la vanguardia, hablando en términos globales. Y por eso creo que cuando la gente de otros países se enfrente a problemas similares, nosotros podremos ofrecerles nuestros conocimientos y experiencias prácticas.

En cambio, si Japón intenta dirigir el cambio en otros países adoptando una estrategia puramente comercial, la situación no mejorará. En la pasada era de infraestructura “material”, Japón se implicó en bastantes actividades de esas características, pero no es una estrategia adecuada para la actual era “inmaterial”, porque se requieren unos métodos distintos.

Mi opinión es que el diseño de comunidades es un concepto que debemos ofrecer al resto del mundo. Pero no podemos realizar esta contribución limitándonos a ir al extranjero y traducir directamente nuestras propias iniciativas, sino que debemos dedicarnos a promover comunidades de personas en el extranjero que estén interesadas en aplicar el mismo tipo de trabajo que estamos haciendo nosotros. Creo que la mejor estrategia es que aquellos que hayan adquirido algunos de nuestros conocimientos ideen una metodología que les permita aplicar esos conocimientos de la manera que mejor se adapte a las situaciones de sus países respectivos. Esta es la única forma con que se puede aplicar el diseño de comunidades.

El reconocimiento como impulso

ENTREVISTADOR  Me quedo con la impresión de que usted se dedica plenamente a abordar el tema del descenso de la población.

YAMAZAKI  Si le soy sincero, mi motivación proviene no tanto de sentir la necesidad de hacer algo por los demás, sino más bien del deseo de que la gente reconozca el trabajo una vez hecho y te diga cosas agradables como “Nos alegramos mucho de que haya venido a nuestra comunidad” o incluso “¡Eres es un tipo estupendo!” Debo reconocer que me encantan las alabanzas. (Ríe)

Las alabanzas no tienen demasiadas oportunidades de producirse si tu trabajo está centrado en conseguir beneficios, aunque consigas un producto estrella. Pero cuando tu trabajo implica ir a una comunidad, y el proyecto es un éxito, puedes obtener una respuesta positiva directamente de la gente. A mí eso me da mucha satisfacción, y me anima a continuar con este trabajo.

Las generaciones anteriores hablan de que una persona puede contribuir a la industria japonesa realizando su trabajo diligentemente y que ello le permitirá amasar una fortuna para sí misma, pero esto a mi no me interesa lo más mínimo. Si yo diseñase edificios para varios miles de empleados, y ganase mucha pasta con ello, al final de mi vida echaría la vista atrás y diría “Pues sí, obtuve grandes beneficios”. Pero eso me parece un poco triste. Prefiero poder pensar “Qué gran vida he tenido”.

Hoy en día muchos jóvenes prefieren obtener un reconocimiento no tan solo monetario de su trabajo, y ganarse alabanzas puede ser una manera. Pero mi impresión es que la gente está comenzando sus carreras sin haber tenido la experiencia de haber recibido el reconocimiento de otras personas.

ENTREVISTADOR  ¿Qué nos puede contar de sus planes más inmediatos?

YAMAZAKI  Quiero apoyar el desarrollo de otras personas que quieran implicarse en el diseño de comunidades, porque estoy convencido de que será un concepto todavía más importante en el futuro. Lo que más necesitamos ahora mismo es revitalizar la región japonesa de Tōhoku, devastada por el terremoto y el tsunami de 2011.

He aceptado todo los encargos provenientes de Tōhoku que me ha sido posible, y tengo previsto organizar un departamento de diseño de comunidades en la Universidad de Arte y Diseño de Tōhoku de la prefectura de Yamagata en abril de 2014. Espero que los alumnos que se formen allí puedan aportar su granito de arena a las acciones de reconstrucción de la región y que a su vez puedan aprender más sobre el diseño de comunidades a través de esas iniciativas. Sería magnífico que esos alumnos regresasen a sus ciudades natales y participasen en iniciativas que ayudase a revitalizar esas comunidades.

(Entrevista en japonés realizada por Toya Kōichi; fotografías de Kodera Kei)

  • [02.01.2014]
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